
Un pequeño escándalo estalló durante 2003 en el mundo cultural mexicano. La casi desconocida pintora Mónica Roibal ganó un concurso de la Secretaría de Educación Pública (SEP) con una imagen de Emiliano Zapata, en la que el caudillo sureño era representado más como señorito andaluz que como el dirigente de una revolución agraria. La artista resultó ser esposa de Antonio Navalón, representante del poderoso grupo Prisa en México.
Al poco tiempo la comunidad artística se encontró con un nuevo motivo de indignación. Sin ninguna consideración sobre la calidad de su obra, el museo de San Ildefonso expuso generosamente la muestra El corazón sobre el asfalto, de la misma artista. Intermediario comercial ligado a los más sonados escándalos de corrupción política y financiera en España, periodista, amigo e intermediario del juez Baltasar Garzón, cabildero, personaje de la política y las finanzas, Antonio Navalón fue conocido en España con el apodo de El Conseguidor.
La historia no es solamente un ejemplo más de cómo los poderosos consorcios mediáticos influyen en el mundo cultural, definiendo su agenda y promocionando intelectuales y artistas, sino, también, de una tendencia general en las relaciones entre esas empresas y la política, de la que la salida de Carmen Aristegui de W Radio es apenas el último incidente.
Durante la presidencia de Belisario Bentancourt en Colombia, el grupo Prisa contrató al hijo del mandatario de la misma manera en la que ahora empleó al cuñado de Felipe Calderón. El reclutamiento de altos cargos del gobierno español por parte del grupo empresarial está documentado en el libro de Ramón Tijeras Lobbies: cómo funcionan los grupos de presión españoles. (2)
Viajes, becas, premios artísticos o literarios, conferencias y publicaciones se han convertido en formidable instrumento de persuasión hacia las elites intelectuales latinoamericanas. A pesar de que varios países del área tienen poderosas industrias culturales y de entretenimiento (México, Brasil y Venezuela), la aspiración de ser un autor conocido en el conjunto del mundo hispanohablante depende, en mucho, de las redes editoriales, universidades y prensa españolas.
Papel clave en este proyecto de hegemonía cultural es el que desempeña el grupo Prisa, editor de El País. Periódicos, libros, revistas, música, canales de radio y televisión son terreno firme de esta empresa de comunicación. El consorcio posee más de 400 emisoras de radio en España. Tiene derechos o participaciones en seis editoras de libros, entre ellas la poderosa Santillana. Fuera de España es propietaria de diarios, estaciones de radio y revistas en Bolivia. Maneja 87 por ciento de Grupo Latino de Radio, que controla 300 emisoras radiales en Panamá, Chile, Colombia y Costa Rica. Posee, además, 50 por ciento del grupo Radiópolis en México. En América Latina cuenta con jugosos contratos de distribución de libros y todo tipo de material escolar a cargo del erario de varios estados iberoamericanos. Ha disfrutado de numerosos créditos blandos y ganado licitaciones de la partida de Ayuda al Desarrollo del Ministerio de Economía y de la Agencia Española de Desarrollo.
El universo del libro en español está compuesto por tres polos de producción de dimensiones diferentes, América Latina es uno. Ese universo lo constituyen más de 416 millones de seres humanos que consumen textos en esa lengua, localizados en España (41 millones 100 mil habitantes), en los 18 países hispanohablantes de América Latina (344 millones 532 mil personas) y en Estados Unidos (31 millones de hispanohablantes). Un estudio realizado entre 2002 y 2003 en los países del área lingüística (España y Latinoamérica) arroja un total de 107 mil 777 títulos editados en lengua española, de los cuales 59 mil 685 fueron publicados en la península ibérica y 48 mil 092 en los países latinoamericanos, preponderantemente en Argentina (27 por ciento) México (23 por ciento) y Colombia (18 por ciento). España ostenta fuerte actividad exportadora hacia América Latina, tanto por exportación del libro impreso como por la implantación de filiales de editoras españolas en las naciones latinoamericanas (602 millones de euros en 2001). En sentido inverso la exportación es muy débil (6.8 millones de dólares en 2003). Una relación de casi 100 a uno.
Columna vertebral de esta hegemonía semántica fue el recientemente fallecido Jesús Polanco, forjador del grupo Prisa. Parte de su imperio mediático fue construida en América Latina. Durante años fue el principal editor de prensa en lengua española y el único que actuó, simultáneamente, en los mercados de la información general, deportiva y económica. En España dominó hasta tal punto la radio privada, que en varias demarcaciones tenía más emisoras que todos sus competidores juntos.
Logró en tiempos del PSOE el monopolio de facto de la televisión de paga. Fue uno de los principales productores de cine y amo del próspero negocio de libros de texto tanto en España como en América Latina. Hizo los libros de historia para Augusto Pinochet. Sus editoriales de creación abarcan todos los segmentos de la actividad literaria y el pensamiento. Directa o indirectamente controló la actividad discográfica. Fue dueño de cadenas de libros, agencias de publicidad, hoteles, empresas de exportación.
Polanco fue un poder fáctico. Su poliédrica hegemonía sobre las industrias culturales le proporcionó formidable influencia. Fue la versión más cercana al ciudadano Kane que ha tenido el mundo español (Véase: Manuel García Viñó: El País: la cultura como negocio ). Una de las claves de su éxito fue que, a pesar de provenir del entorno del franquismo, se quedó con la patente del progresismo. Junto a Felipe González caminó de la mano en el mundo de la política, los negocios y la cultura. Polanco –dice Pedro J. Ramírez, director de El Mundo– no tiene bancos, pero sí tiene banqueros. Sus relaciones con la oligarquía financiera fueron estrechas.
Sus mejores negocios en Latinoamérica fueron hechos con países regidos por dictaduras militares. Instalado en la cumbre del poder mediático, se convirtió en uno de los más grandes mediadores entre el mundo cultural latinoamericano y el español.
Como muestra la no renovación del contrato de Carmen Aristegui en W Radio , a la hora de definir prioridades informativas, para el consorcio empresarial cuestiones como la audiencia tienen una importancia secundaria. Después de todo, sus grandes negocios están en otra parte.
Luis Hernández Navarro.
Publicado en La Jornada, 22 de enero 2008
Más información:
Polanco ( PRISA) y Carlos Slim (TELMEX)
Es sabido que la multinacional PRISA de Jesús de Polanco esta llevando a cabo una política de fuerte implantación política-mediática-empresarial-cultural en Iberoamérica. Llamó mucho la atención que Fox, el presidente de México, estuviese presente en la firma de un acuerdo comercial-mediático entre el hombre más rico de Iberoamérica, el mejicano Carlos Slim y propietario del complejo multimediático (Televisa, etc.) y telefónico Telmex (con el que se hizo gracias a la privatización llevaba a cabo por el ex presidente Salinas de Gortari, investigado por muy graves casos de corrupción) y Polanco propietario de PRISA.
Felipe González, ex presidente de España, acude regularmente a México, invitado por Slim en alguna de sus grandes posesiones y es el gran embajador de los negocios de Jesús de Polanco Slim también ha hecho negocios en Chile presentado por el socio de González, por Fernando Flores, ex ministro con Allende y que se ha convertido desde Estados Unidos, donde ha venido residiendo, en un gurú del management político-mediático-empresarial-filosófico.
El Grupo Prisa participa además con un 24,3% en Iberbanda, un operador de servicios globales de comunicación en banda ancha, en el que también están presentes Informática El Corte Inglés, Omega Capital, CajaDuero, Ibercaja, Caja San Fernando, Caja de Ahorros El Monte y Diario de Burgos. Iberbanda proporciona nuevas formas de acceso a Internet, transmisión de datos, telefonía y servicios de valor añadido en red, a través de radioenlaces y redes de fibra óptica. Y en esta empresa también participa el multimillonario mexicano Carlos Slim, asesorado habitualmente por Felipe González, que aparece a través de la empresa Sercotel, integrada en el Grupo Telmex (Teléfonos de México) que dirige Slim.
Aquí no conviene olvidar el siguiente maridaje o grupo de presión: Carlos Salinas de Gortari-Carlos Slim-Felipe González-Jesús Polanco-Emilio Azcáraga Jean, Antonio Navalón.
Sí, el comisionista Antonio Navalón, procesado por el caso Banesto en España como conseguidor de Mario Conde, es hoy el máximo responsable de Prisa en México. Es interesante recordar que César Alierta de la multinacional Telefónica se ha quejado muchas veces de que su principal competidor en América es Felipe González, que trabaja para Telmex.
Pues bien, Polanco, a través de González , Carlos Slim, así como Juan Azcárraga Jean, hijo del mítico Tigre Azcárraga y heredero del imperio de Televisa, el cuasi monopolio de la televisión en México forman la plataforma para entrar en Estados Unidos, concretada en un objetivo muy goloso: Univisión. Univisión es la gran cadena de televisión norteamericana (y de radio) en lengua castellana que llega a 40 millones de hispanos. Además el voto hispano es decisivo en las elecciones norteamericanas. Pues bien, Azcárraga Jean y Polanco junto a Carlos Slim, le disputan a Venevisión (grupo Cisneros) el control de Venevisión.
Publicado en barcelona.indymedia.org/
1)Sobre las andanzas y asuntos en los que medió Antonio Navalón en España
2) Ramón Tijeras "Lobbies: cómo funcionan los grupos de presión españoles". Editorial: Temas de Hoy, 1999
Imagen de portada: Ramon Masats de fotogaleria.com