COMUNICACIÓN INTERCEPTADA EN SESIÓN ESPIRITISTA DE MARCEL PROUST CON SU TRADUCTORA, CONSUELO BERGES, INTERESADA AL PARECER EN LA CONFUSIÓN CREADA CON UN HETERÓNIMO ATRIBUIDO A ANTONIO GALA.

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      Como cuando la demora de Albertine me llenaba de sospechas y resolvía romper con ella para cortar un sufrimiento que su actitud bondadosa no evitaría, justamente porque, al carecer del egoísmo que inspira la verdadera pasión, hiciera todo por agradarme, y al ser yo objeto de su delicada atención, me hiciese esto comprender cuán lejos se hallaba de amarme de verdad. A su llegada, alborozada y un poco pálida -porque siempre que prolongaba sus paseos le huía la sangre del rostro y acaso aquello indicara hasta qué punto su corazón era frágil y al no ver entonces la fatalidad que le amenazaba, sino el reflejo de su secreta culpa, creía adivinar la doblez y el disimulo en su sonrisa exhausta y en sus ojos brillantes, y al verme a mí disgustado y taciturno, permanecía ella callada y triste, temiendo que me hubiera fatigado innecesariamente para esperarla despierto, y reforzaba con su actitud mis dudas en aquella época en la que aún me era fiel, y hacía más firme mi deseo de romper, de la misma manera, Gabriel, con la seguridad de ser excusado por una falta que no creyó cometer, se hizo merecedor del encono de José Manuel, que sin embargo habría interrumpido con un gesto amistoso cualquier amago de disculpa -como yo hubiera llenado de besos a Albertine si hubiese implorado mi perdón, ofreciéndole para enjugar sus lágrimas aquel peinador de Fortuny que tanto envidió a la duquesa de Guermantes- y dejó que se agriase su rencor al presuponer una recalcitrante alevosía donde sólo hubo cabal inocencia, pues al parodiar hasta el límite de lo inverosímil, no ya a Antonio Gala, sino a sus peores imitadores, estuvo en su intención provocar la sonrisa y no el equívoco, fiado del buen criterio literario de quienes tenían el magisterio y la autoridad de la crítica, y así creyó Gabriel que sabrían recelar que en aquellos folios se escondía, púdico, el deseo de mostrarse amable, a través del trabajo que se tomó por provocar la sonrisa por el camino de un implícito homenaje a sus inteligencias.
     Pero Gabriel -como Bergotte- quizás por su propia ingenuidad o por sobrevalorar de forma pueril la inteligencia ajena, no tuvo en cuenta hasta qué punto sería inevitable la confusión, no ya por la pericia de su imitación, sino por la necesidad que el grupo de “Barcarola" tenía de verse, al fin, recompensado por Antonio Gala; quien recibió su admiración incondicional y consideró todo homenaje a su persona como si estuviera justificado por sus propias prendas personales, y obvió la generosa magnanimidad de sus fieles con una majestuosa indiferencia, con lo que sembró soterradas expectativas de una posterior gratificación, ya que el admirador no sólo extrae un gozo de su sometimiento al ser que admira, sino también del convencimiento de que participa de la grandeza del objeto de su adoración por haberlo escogido tan alto, y se siente superior al resto por ello, por lo que el deseo de ser recompensado por su exquisita pleitesía es para él tan legítimo como el tributo que rinde -tanto más cuanto que su devoción por el autor de éxito emana del centro mismo de una ingenua y conmovedora creencia que hizo magnificar más y mejor a quien menos hubieron leído. Y lejos de aumentar su frustración por la falta de señales de deferencia de Antonio Gala, colmaron sus secretas esperanzas con el envío de Gabriel, rápidamente atribuido al esquivo, para así adornarlo con otra prenda suplementaria a su talento, que sería la gratitud, y cegados por la certidumbre de merecerla, no supieron ver que el heterónimo quedaba suficientemente firmado.
    De este modo, nada de lo que alegara Gabriel sería interpretado sino como una nueva prueba de malevolencia, y así el grupo de "Barcarola" creyó adivinar mil estocadas por la espalda, mientras Gabriel detectó otras tantas falsedades al hacerlo responsable de una misteriosa llamada al director, que éste atribuyó en su momento a uno de los secretarios de Antonio Gala, en la que supuestamente se habría reafirmado la autoría y de otras llamadas, con amenazas y presiones diversas que, sospechosamente, coincidieron una y otra vez con el máximo responsable de la revista y tuvieron el efecto contrario al buscado, que era convencer de su rigor intelectual -ya que la reiteración de motivos suele corresponderse con una arbitrariedad o falacia de fondo, y porque la verdad también se inventa, muchas veces para resultar verosímiles, no tuvo Gabriel ocasión de soslayar ni perdonar el móvil de esta ficción en la que se percibía tanto la búsqueda de una justificación a la falta de rigor literario como el deseo de encontrar un culpable contra el que atizar el encono de las instituciones públicas, que subvencionan la ineptitud de estos muchachos -que, por otra parte, son absolutamente encantadores y estoy seguro de que a usted, Doña Consuelo, le agradaría el fervor por Stendhal de alguno de ellos, capaz de describir la prosa de quien aprendió a escribir leyendo el Código Civil como "pura ambrosía", dando en su exaltación un calificativo a Beyle que más pareciera digno de don Pedro Corominas.
     Por estas y otras cosas no pudo Gabriel sentir ese remordimiento que hubiera aplacado a sus detractores, y creció en él la irritación contra quienes reclamaban el dudoso privilegio de ser víctimas de una conspiración, de la que únicamente el más interesado en hacerlo creer podría testimoniar por estar solo cada vez que recibiera las misteriosas llamadas telefónicas que lo indujeran a publicar el heterónimo atribuyéndoselo a Gala. Y el resto del grupo directivo de "Barcarola", muy reticente hacia él, pero solidario en su descrédito, fingió creerlo, y precisamente porque dudaba de su veracidad tuvieron que cerrar filas en su rencor contra Gabriel, por su torpeza al presuponerles un entendimiento del que carecían, con lo que, insensiblemente, el perjudicado, al que se le había arrebatado el nombre de autor para adjudicárselo a quien no lo hubiera sido, se convirtió en el culpable de una conjura , que todos sabían inventada, pues nadie hubiera podido imaginar semejante equívoco antes de que se produjera, y mucho menos Gabriel, que considera los menesteres literarios como pasatiempos pueriles e intrascendentes.
     Quise saber sobre la posible participación de Madame Verdurin en este molesto asunto, pero al indagar acerca de ello, Monsieur Verdurin alzó los brazos y me prohibió terminantemente que hablara del caso a su mujer: -"Lo que a buen seguro le costaría una enfermedad si lo supiera, y de hecho, una indiscreta alusión de Bergotte ha afectado su sistema nervioso más allá de lo imaginable, porque siente un verdadero afecto por ambas partes en litigio, y lo último que soportaría es un alejamiento de sus fieles y dejar menguado el cogollito. Y además luego soy yo quien ha de soportar sus jaquecas. Ni se le ocurra mencionarlo."
Madame Verdurin ya se acercaba a nosotros entretanto, con un gracioso tocado de armiño y plumas de marabú, seguida de Monsieur de Charlus y casi sin saludarme, me preguntó crispada por la impaciencia si había visto a los directivos de "Barcarola" y a Antonio Gala en el trenecito, y como yo lo negase, nos abandonó al punto, cuando escuchó la bocina de un automóvil en el jardín. Al despedirme, hablé un momento con Monsieur de Charlus, que me pidió transmitiera a Morel una carta, y no pude sacar de él nada más pues estaba hosco y distraído.
      A usted, Mademoiselle Berges, le deseo tanto bien como benevolencia muestra hacia nuestro común amigo Gabriel. Su intercesión acerca de Monsieur Gala no puede por menos que obligarle a perdonar la osadía de Gabriel, y a buen seguro no le hará nuestro agraviado autor reproche alguno mediando usted, pero, precisamente por eso mismo, por la seguridad que tenemos de que su magnanimidad ha de manifestarse y sabiendo que no será por merecimientos de Gabriel, sino por su delicada generosidad al solicitar el perdón, creo que no debería abusar de la benevolencia de Antonio Gala, que ha visto su nombre encabezando un escrito del que ninguna persona sensata se responsabilizaría, y mucho menos nuestro querido Gabriel, que jamás se hubiera atrevido a darlo a la luz pública a no ser bajo un pseudónimo. Así, pues, sería obligar al admirado autor, al que no he tenido la oportunidad de leer, a una bondad que no buscó ni obtuvo Gabriel, ya que, en su ánimo, si bien no estuvo perjudicar a Antonio Gala, tampoco estuvo el de reclamar otra cosa que no fuera indulgencia para sus veleidades de autor, y jamás soñó que quien él consideró muy lejos de su atención, se la prestara.
      El asma no me permite coger la pluma, por lo que privado de recado de escribir, transmito a usted mis impresiones a través de Francisca, que conoce por medio de su sobrina Celeste a Manuela, que dice pertenecer a su servicio doméstico, y le hará llegar mi mensaje y el conmovedor intento literario de nuestro amigo, atrevimiento e incorrección para con usted, que tan buena ha sido con mi prosa, que no me perdonaría nunca a mí mismo si no fuera porque creo que se ha mostrado interesada en mi opinión, y conociendo mis momentos de fatiga, sabrá disculpar mi modo de obrar. Si tuviera necesidad de alguna otra precisión, Francisca le dará cumplida cuenta de mis impresiones, siempre y cuando no mezcle la animadversión que siente hacia Gabriel y la que es su criada no modifique mi mensaje hasta hacerlo irreconocible, como ocurrió con pasajes enteros de mis libros por cuenta de los impresores de Monsieur Gallimard.

Gabriel Veraldi-Pasquale

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Autor: Bestiaparda

Diecisiete frases en todo el texto.
Gatopardo, de verdad que usted re-lata, ¡uf!.

Fecha: 09/03/2005 02:15.


Autor: Gatopardo

¡Sádica soy!¡Cómo me gusta haceros sufrir!

Fecha: 09/03/2005 02:30.


Autor: Bestiaparda

jjjjjjj ;P

Fecha: 09/03/2005 02:33.


Autor: puagh exhausto

Le ha faltado una referencia a Monsieur Swan y a su predilección por las magdalenas, por entrar de lleno en el tópico más que nada, para que empezara a pensar que usted ha sido poseída por el espíritu de Monsieur Marcel.

Fecha: 09/03/2005 09:35.


Autor: Gatopardo

Jamás me minusvalore, amigo Puagh:en la sesión espiritista se descartaron varios espíritus burlones que decían ser Proust, y que demostraban su falacia al hablar de madalenas. Antes de morir, Marcel Proust recibió al confesor que le enviaba madame de Saint-Loup, y desde la salita se oyó el grito agónico y desgarrador del que acababa de recibir el Viático, cuando el excelente jesuita pidió a Celeste, la sobrina de Francisca, un poco de leche y madalenas para el señor:
-¡Maldita sea, no mencione en esta casa las magdalenas!¡Por su culpa todos pueden fingir que me han leído!
Y como quiera que le reconvino su ira y le recordó la presencia del Señor al que acababa de recibir,y lo exhortó a arrepentirse, antes de expirar Marcel Proust dijo, condenándose para la eternidad: -"De lo único que me arrepiento en esta vida es de no haber puesto las malditas magdalenas en el último capítulo!"

Fecha: 09/03/2005 11:05.


Autor: Tautina tontina

¿Pero esto se puede hacer? ¿No hay una norma no escrita o una sociedad protectora de lectores que impida semejante crueldad? ¿Y los puntos aparte, o suspensivos o cualquier otra puntuación que alivie nuestras congestionadas mentes y relaje la lectura? Y los signos interrogativos, admirativos, sorprendidos y acusativos que otorguen musicalidad al texto? ¿Y el resumen de tres líneas a pie de página que explique a mentes simples como la mía de que iba el argumento? XD

Fecha: 09/03/2005 11:33.


Autor: Gatopardo

Tautina: Todas tus preguntas se resumen en una: ¿el lector tiene derecho a no leerse lo que esté fuera de su interés?
Respecto a las tres líneas a pie de página, iban en el encabezamiento:"COMUNICACIÓN INTERCEPTADA EN SESIÓN ESPIRITISTA DE MARCEL PROUST CON SU TRADUCTORA, CONSUELO BERGES, INTERESADA AL PARECER EN LA CONFUSIÓN CREADA CON UN HETERÓNIMO ATRIBUIDO A ANTONIO GALA."
¡A tus pies, princesa!

Fecha: 09/03/2005 11:52.


Autor: alimaña (redactor jefe)

Niño puagh:¿qué haces tú a esas horas fuera de la guardería?

Fecha: 09/03/2005 16:43.


Autor: Tautina

Para que veas que me esfuerzo gata, me he leído el titulo entero, y casi he conseguido descifrarlo completamente. A continuación te detallo las notas que he podido sacar para esclarecer su significado: “Comunicación interceptada(captada, interferida) en sesión espiritista de Marcel Proust (hasta aquí vamos bien, aunque lo de la sesión espiritista desconcierta un poco) con su traductora, consuelo Berges (esta es la amante ¿no?) interesada al parecer (al parecer dice ¡que huevos!) en la confusión creada con un heterónimo (¿y que es un heterónimo? pues una especie de seudónimo con personalidad propia, un otro yo del autor, en algunos casos con su propia biografía y personalidad, un recurso que a nuestra amiga gatopardo le fascina utilizar) atribuido (por fin se acaba la frase) a Antonio Gala (Poeta español nacido en Córdoba en 1936 que ha cultivado todos los géneros literarios, incluidos el periodismo, el relato, el ensayo y el guión televisivo. Y que
ha obtenido numerosos premios, bla, bla, bla.)”
Ains lo que me he cansao…jeje. A sus pies gatalinda.

Fecha: 09/03/2005 18:06.


Autor: Gatopardo

Maravillosa Tautina: Cuando varias personas convocan el espíritu de un autor y este, mediante un medium no contesta, sino que se le pilla estando en amena conversación con su traductora, contándole chismes literarios que pusieron de los nervios a don Antonio Gala y a los directivos de la revista Barcarola, es que se ha interceptado (como cuando se estira la oreja a ver qué dicen); no hay motivos para creer que haya habido fornicio ni bajas pasiones entre Proust y doña Consuelo Berges ni en el otro mundo ni en este: ¿de dónde has sacado lo de que eran amantes?
Tú pillas un escrito tuyo y haces una explicación previa diciendo que te lo has encontrado imitando, por ejemplo, el estilo de Antonio Gala y eso es un heterónimo:¿ves lo que te pierdes por no leer el "anónimo florentino",que en la presentación tiene una imitación del empalagoso Don Antonio Gala?
Don Antonio Gala nació en Brazatortas (Ciudad Real) y allí hay una placa con la clásica retranca manchega que dice: "AQUÍ NACIÓ EL INSIGNE POETA CORDOBÉS ANTONIO GALA" y lo de que nació en 1936 también es una licencia poética, porque en ese año Gala ya padreaba.
Es decir: leer es tan dificil como escribir; pero leer bien es mucho más difícil que escribir bien. ¡Quedo rendida a tus pies!

Fecha: 09/03/2005 20:51.


Autor: Gatopardo

Cuando veis a un caricato haciendo una imitación de un cantante de moda en TV, ¿verdad que la gracia está en saber si se le parece?
¡Pues no veáis tanta TV y leed más a Proust, so gaznápiros!

Fecha: 09/03/2005 21:22.


Autor: Augusto R.

Sra. Gatopardo: admiro profundamente a Marcel Proust porque se pasó la mayor parte de su vida en la cama, mismamente como un servidor. En cuanto a las madalenas o magdalenas...mire, a mí me chifla el cruasán, principalmente el que me sirven en "La Mallorquina" de la puerta del sol. Y me gusta especialmente el cruasán ( no pretenderá que lo escriba en riguroso francés ) de ese estabecimiento por dos motivos: su excelente factura y la relativa facilidad de consumirlo y de no pagarlo. Sí, en planta baja se junta mogollón de gente y un servidor suele desayunar como un pashá a las doce del mediodía pirandose después a la manera sueca, dejando que de la cuenta se haga cargo el dios todopoderoso de los cielos y la tierra que, es de suponer, tiene pasta por un tubo.
Conpréndame, estoy atravesando dificultades financieras.
No le diré nada más acerca de Proust porque yo siempre fuí de la peña de Flaubert.
Que lo sepa.
La beso y quedo a sus plantas.

Fecha: 09/03/2005 21:53.


Autor: Cervantes

No rebuznaron en balde el uno ni el otro alcalde

Fecha: 09/03/2005 22:06.


Autor: el pelos

Estoy poniéndome al corriente y me pierdo un poco. El Augusto éste es el de las ovejas? Pues ahora parece que de comer cruasanes se ha vuelto un pestiño. Gatopardo, voy dónde me dices a contestarte.

Fecha: 09/03/2005 22:39.


Autor: Gatopardo

Don Augusto:espero que no le ofenda si no trato de emularle, porque mi aspecto alerta de tal manera a los camareros que suelen sostener la consumición que solicito de manera férrea mientras tienden la mano para obtener el pago, al tiempo que me clavan al sitio con la mirada más desconfiada que pueda imaginar.
Yo no atravieso dificultades financieras: a mí se me atravesó la pobreza más absoluta desde que nací y es lo único que permanece inmutable en mi vida, por lo que estoy muy agradecida: sé que nadie me ha querido por mi dinero.
Cervantes:¡Qué tonto estás porque es tu centenario!
Pelos: estás degenerando ¿no estarás haciendo algún curso del Inem?

Fecha: 09/03/2005 23:06.


Autor: el pelos

¿Qué te pasa?¿Que el pleistonovio este te ha salido un pisha floja? "Bares que lugares tan gratos para conversar. No hay como el calor del amor en un bar..."

Fecha: 09/03/2005 23:14.


Autor: el pelos

Y el abu Agus dice:"Amor,no he sabido encontrar el momentó justó
pues con el frío de la noche no estaba a gustó.
Mozo, ponga un trozo de bayonesa y un café,
que a la señorita la invitá mesié...

Y Gatopardo de mala hostia

Y el abu Augus dice: "Amor, aunque a estas horas ya no estoy muy enteró
llegó el momento de decir lo que quieró:
Bollo, ootro bollo, no me tenga que levantar,
no hay como el calor del amor en un bar.
Jefe,no se queje y sirva otra copita más...
Y la Gatopardo de peor hostia. Y llega el pelos y se la carga.
La canción me la enseñó mi madre y es de Gabinete Caligari.Me decía:si yo hubiera oido antes esta canción, tu padre no me pilla con las bragas bajas

Fecha: 09/03/2005 23:31.


Autor: Tautina

Querida y paciente Gatopardo:
Rendida me tienes a mí, que por mucho que me esfuerzo no te entiendo, pero es que ni a ti, que te explicas como un libro abierto, ni a tus comentaristas que no se que leches te comentan. Gracias por la explicación que ya veo que no había dado ni una, y seguiré esforzándome con la frase siguiente, que leer bien es muy difícil, pero leerte bien a ti es tarea superlativa.
Recostada y rebozada, vuelta y vuelta, a tus pies.

Fecha: 10/03/2005 09:33.


Autor: Augusto R.

" Ladran, Pancho, señal que no son gatos " ( estoy citando de memoria y puede que incurra en errores de forma, más no de fondo )

Sra. Gatopardo: le escribo con prisas porque hoy me ha faltado el asistente de cámara ( doña Rosita, la honesta y rubicunda casera de la Pensión Segesta ) y tendré que vaciar el orinal por mis propios medios. Y tengo el tiempo justo para hacer mis cositas y acodarme a las doce en punto en el mostrador de La Mallorquina en procura de mi ritual desayuno de trabajo ( o trabajoso desayuno, porque no se crea que esquivar la caja no requiere de cierta industria ).
Solo para decirle que ayer intenté durante toda la tarde sin el menor éxito agregar un post ( mi verdad ) al escrito que esa Mala Alimaña coló en su blog maquiavelicamente.
Su otrora prístino blog no solo ha defeccionado en su contenido ( envilecido por los constantes ataques a mi persona ) sino que además está fallando en su aspecto mecánico.
Es preciso que tome cartas en el asunto ( tome cartas pero, hágame caso: no juegue al mus. Yo sé por qué se lo digo ) o su magnífica iniciativa se irá al garete.
La entropía, amiga mía, la entropía ( consultar tercer principio de termodinámica...¿ o era el segundo ?...¿ el tercero tal vez ?...coño, leaselo a todos y alguno de esos será ).
A sus plantas. Siempre.

Fecha: 10/03/2005 10:48.


Autor: cpp

me he perdido nada más empezar.¿soy tonto o tendré que ir a los caidos?

Fecha: 18/10/2005 13:36.


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Gatopardo

Es norma de Gatopardo,
si alguien se pone a tiro,
sea plebe, sea duunviro,
que no se escape sin dardo.
Si la víctima en cuestión
es melifluo y sin humor,
y persiste en el error,
va derecho al paredón.
Si es honesto ciudadano,
observador de la ley
y santurrón como buey,
le colgamos un campano.
Si mujer y sufridora,
y nos cuenta su diario,
que alegre su antifonario
y se haga acosadora.
Si tiene cierto interés
por mostrar carné y nombre,
que luego no se asombre
si recibe algún revés.
Bienvenidos los goliardos,
golfos, rebeldes y bordes,
mentes inmisericordes,
por apellido: Bastardos
Y que no nos den la lata
ni meapilas ni legales:
somos los Irregulares,
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