MI ADMIRADA ANA BRIONGOS

Ana.jpg¿Qué aporta leer más o menos, ver más o menos museos? –me preguntan a veces- y he de responder que leer y ver cuadros es como todo lo demás,apenas aporta nada si no se desencadena una transformación interior.
Había visto, como todo el mundo, reproducciones de cuadros de Van Gogh y era uno de mis pintores predilectos, así es que viviendo en París decidí de la noche a la mañana que iría a Amsterdam, y vería el Museo Van Gogh. Iba a llenarme los ojos de colores brillantes de la mano de mi gran amor del momento, que ya ni recuerdo quién era.
No estaba previsto que tuviera una especie de éxtasis místico ante sus cuadros que me obligó a quedarme hora tras hora, día tras día, durante una semana, en la que viví para ver por primera vez lo que había mirado miles de veces sin verlo. Nunca más ha vuelto a ser lo mismo una silla, un ramo de girasoles ni los tejados de las azoteas de París que veía desde mi mansarda.
Leer “Invierno en Kandahar” de Ana Briongos significó una experiencia similar, afiló una percepción que tenía embotada por los prejuicios, las ideas hechas a la medida de mi ignorancia, y me hizo percibir una realidad múltiple y misteriosa, que nada tiene que ver con los exotismos de un agente de viajes.
Ana Briongos ha vivido en Afganistán, Irán, la India... Es de la raza de viajeras y escritoras que entroncan con las grandes viajeras y exploradoras del siglo XIX, todo lo contrario de las escritoras que apenas son capaces de explorar un palmo más allá de sus narices,consagradas y mimadas por las editoriales y los lectores, encantados de leer sin tener que salir de la modorra.
Tengo un enlace permanente a la página web de Ana Briongos en Gatopardo, y a continuación podréis leer un fragmento de este libro inolvidable. Pero os ruego que leáis sus libros, porque es preciso sumergirse en la magia del papel impreso para disfrutarlos, y para que Ana Briongos pueda seguir escribiendo.
Yo no la conozco personalmente, pero me han asegurado que sus conferencias son una pura delicia, vivaz y ocurrente, cálida y capaz de fascinar al auditorio menos dispuesto a escuchar.
De nada, ya sabéis que me gusta ser útil.
11/04/2005 20:44. enlace permanente. RECOMENDAMOS

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Autor: Manuel Iguiniz

Ese, era yo, me dejaste sentado en una banca y nunca regresaste.
Y ahí sigo... en éxtasis... y esperando.

Fecha: 11/04/2005 22:04.


Autor: alimaña news (redactor jefe)

Gatopardo, responde de tus crimenes ante este pobre seducido y abandonado. Tus lectores te exigimos una explicación detallada. ¡Ánimo, Manuel! Aguanta en el éxtasis no sea que levites como Cyranobix

Fecha: 11/04/2005 22:13.


Autor: Gatopardo

Ya decía yo, Manuel, que lo nuestro era como si nos conociéramos... ¡pero en mi descargo he de alegar que entonces no tenías moto, si no, se queda Van Gogh con un palmo de narices esperándome!

Fecha: 11/04/2005 22:22.


gravatar.comAutor: Ana*

Ah, pero, ¿que tú has vivido en París? Eres una cajita de sorpresas :-)

Me has recordado una de mis citas preferidas. Es de Goethe:"Cuando se lee no se aprende algo: se convierte uno en alguien".

Me apunto la recomendación en la lista de lecturas pendientes.

Fecha: 11/04/2005 22:43.


Autor: El Pendón Volteriano

Gatopardo: Mi admirado Bonaparte mandó a medio millón de valientes franceses a morir en las tierras rusas. Te mandaré café y cigarrillos cuando te toque tu isla de Sta. Helena

Fecha: 12/04/2005 12:25.


Autor: justiprecio

Gatopardo, es la primera vez que entro en tu página y debo decirte que yo también tengo moto, ¿pasaré algún día por delante de Van Gogh?

Fecha: 12/04/2005 20:55.


Autor: miki loquez

He leído el invierno en Kandahar y estoy de acuerdo contigo, vaya tia, y además se lo pasa de bien. Yo también leyéndola.

Fecha: 12/04/2005 20:58.


Autor: Hermione

¡Me la habéis traumatizado con esa arremetida contra la conservación de la cultura...!

Fecha: 12/04/2005 22:51.


Autor: Manuel Iguiniz

Justiprecio...
Dejen de agandallar, que aquí empieza la cola.
(¿Que moto tienes?)

Fecha: 13/04/2005 13:16.


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