DE LOS DESCEREBRADOS IGNORANTES


Aplico el vocablo de ignorantes no sólo a quienes carecen de letras y están privados de las ciencias y de las disciplinas, sino también, y mucho más, a quienes no tienen voluntad ni deseo de aprender cosa alguna que sea buena. Vituperan los sabios al emperador Valentiniano por esto: porque ardía en un odio inextinguible contra los letrados. Y lo mismo el emperador Licinio, que fue tan hostil y tan dañoso para las letras que las llamaba veneno y peste pública (aunque Battista Egnazio aduce una buena razón de su odio cuando explica que carecía de ellas hasta un grado tal que era incapaz de firmar sus propios decretos). Se mostraron asimismo ignorantes los atenienses cuando provocaron la injusta muerte de Sócrates, padre de la filosofía; y lo mismo los romanos, cuando desterraron de Roma a todos los filósofos; y mucho más aún los mesanos y los lacedemonios, que nunca los admitieron. Por esta misma causa es recriminado Domiciano, que los expulsó a todos de Italia. Mucho más lejos fue el rey Antíoco, que dio orden de que jamás se enseñara filosofía
¡Oh, míseros, oh, insensatos! ¿Qué se ha de enseñar? ¿La ignorancia? ¿Qué bien puede haber en su compañía? ¿No ha dejado escrito Aristóteles en el tercero de la Ética que “Todos los ignorantes son malvados” ¿No escribe Platón en el noveno de su República que “La ignorancia es la ausencia de todas las buenas costumbres”?(…)
¿Qué es el ignorante sino un pavo real de soberbia, un ganso de inteligencia, una oveja en el discurso, un cuco en el juicio y no más que un simple asno (según Pitágoras) en ciencia y conocimiento? Más aún: hay muchas razones por las que se puede demostrar que el asno es superior al ignorante: primero porque hay asnos que han hablado muy bien y con excelentes razonamientos (como la burra de Balaam), mientras que el ignorante no sabe formular una palabra, no sabe expresar un concepto, apenas sabe abrir la boca y, si, a pesar de todo, habla o razona, lo hace sin tino y sin lógica. El asno de Mario le sirvió de guía fiel cuando escapó de las furiosas manos de Sila. El ignorante, en cambio, necesita un guía para todas sus acciones porque es ciego de entendimiento y de juicio.

Tomaso Garzoni (1549-1589), “El Teatro de los Cerebros”

(Tema: Colaboraciones)

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Autor: Manuela

No coment, ha sido un placer

Fecha: 22/04/2005 13:24.


Autor: Gatopardo

No dejéis de clicar en la réplica "La conjura de los ignorantes" que ha escrito Tautina. Es buenísima.

Fecha: 22/04/2005 17:34.


Autor: Tautina

Para ti todo es un juego, ¿verdad?

Fecha: 22/04/2005 17:39.


Autor: David Morán

Los peores ignorantes que he conocido son lo que gustan de la misma ignorancia, no conformes aún, mantienen a los demás en ese agujero blanco, por conveniencia, por temor ¡Y se creen inteligentes por ello!. En realidad existen.

Fecha: 22/04/2005 17:54.


Autor: El Pendón Volteriano

Gracias por la recomendación de la réplica de Tautina. En lo referente a los ignorantes es mucho más certero que Garzoni. Y que se firme como una ignorante me parece certero y ajustado. Muy buena réplica. Y de una ignorante que reivindica la ignorancia. Más mérito

Fecha: 22/04/2005 19:34.


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que no se escape sin dardo.
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y persiste en el error,
va derecho al paredón.
Si es honesto ciudadano,
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y santurrón como buey,
le colgamos un campano.
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que alegre su antifonario
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