CUMPLEAÑOS

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Hoy habrá cumplido setenta y seis años, y voluntariamente me ha dejado para siempre la magia de sus quince años.
Tiene para siempre el rostro sombrío y la belleza tenebrosa de los adolescentes que no se han dejado acariciar sin fruncir el ceño y mostrar su malestar. Tiene la mirada fija y ardiente de un hipertiroideo, pero sus ojos están sombreados por pestañas de ninfa y rabiosos desafíos, gélidos como su ira. La última vez que nos vimos, hace cincuenta y nueve años, dos meses y nueve días, cuando me crucé con ellos, se dio cuenta de que yo había olvidado ponerme mi abrigo de estrella, e hizo como si no me conociera. “Espera a que te saluden; a ti no te corresponde iniciar la conversación, eres una mujer.”-me había enseñado, y me mantuve callada.
Y supe que pensaba desaparecer de mi vida para siempre. Lo supe. Yo sólo he sido clarividente con quien amo y nunca he querido a nadie como a él, mi pequeño dios personal, distante, orgulloso, intemperante y arbitrario como el diablo.
No se sabe cómo cayó en su poder un libro de buenos modales, y se convirtió en el domador de mi garrulería. Yo hubiera sido una buena alumna si se me hubiera pedido que dejara mi naturaleza desbocada, pero me decía: “Para saludar mira a los ojos directamente y di sin énfasis: ¡Buenos días!, como si estuvieras diciendo “Te doy permiso para quedarte o marcharte.”
Yo tenía siete años, tragaba saliva y trataba de comportarme como un veterano soldado en combate.
-“No te dejes caer en el asiento, acércate y aguarda a que la silla quede a la distancia correcta para sentarte.”
Yo hubiera querido ser etérea y delicada para él, que odiaba mi fealdad y mi espontaneidad, y sólo conseguía ser envarada y zafia.
Lo amaba hasta la abyección, y hubiera sido feliz si hubiera podido actuar en su defensa, en su honor. Pero no quería nada mío, no quería nada de nadie:
-“No compres el cariño con regalos”
Un día le dije que lo quería más que a nadie en el mundo, y que si me pedía que me matara, lo haría. Parece mentira que haya olvidado tantas cosas y recuerde aquella emoción como si se hubiera conservado milagrosamente actual. Me respondió con una mirada de desprecio, irritado, y rompí a llorar. Le supliqué que no se enfadara conmigo. Desvió los ojos como si le hiriera mirarme y dejó caer su magnífica revelación:
-“Pide perdón con dignidad, no te rebajes aunque seas culpable. Nunca.”
Me enseñó a no llorar poniéndome ante el espejo:
-Mira qué feo es el patetismo.
El tendría doce años, estábamos comiendo y se encontró un garbanzo negro. Lo señaló con su dedo huesudo y frágil, y preguntó:
-¿Es bueno?
Mi padre respondió imperturbable:
-Como tú...
Y recuerdo su mirada hipnotizada, como ida... Después de un rato que se me hizo eterno, lo apartó. Mi padre se rió con un graznido de alegría. Sé que en ese momento empecé a odiarlo, y clavé mis ojos en él, desafiante, cogí el garbanzo negro y cuando me lo iba a llevar a la boca, mi padre dijo:
-¡Deja eso!
-¡No!

Y una espléndida bofetada no impidió que lo masticara y me lo tragase sin desviar la vista de mi padre, sin bajar la mirada. Yo tendría siete años y, al cabo de tantos años, con un millar de temeridades en mi haber, sé que nunca he demostrado tanto valor como aquel día.
Hoy, mi hermano habrá cumplido setenta y seis años, dondequiera que esté, y es como ese miembro fantasma que duele mucho tiempo después de una amputación.
Desde que supe que no lo vería más, huí, cambié de nombre, de idioma, dejé mi religión, mi país, y luché sin piedad y sin dar tregua hasta una victoria que no me devolvió la paz, e incluso yo he creído que me escondía porque estaba en peligro.
Pero sólo he huido de la certeza de que no me ha encontrado porque no me buscó, porque no quiso volver a verme nunca más. Aunque quienes no lo conocen me digan que, seguramente, moriría con mis padres en el campo de exterminio de Mathausen, adonde los llevaron aquel día.

Gatopardo 

27/05/2005 21:29. enlace permanente. RELATOS

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Autor: Lazarillo

De impresión. Me explico: cuando leo algo que me gusta necesito ponerlo en un papel para que mis ojos, hechos a ese soporte, lo disfruten.

Fecha: 27/05/2005 13:06.


Autor: Trini

De impresión es poco decir. De dolor, de amor, de añoranza, de esperanza aún tras tantos años pasados.
Hay personas que sí no nos encuentran es porque no nos buscan pues existe gente que jamás se va.
Yo también creo que murió, si no, hubiese buscado a su hermana por cielo y tierra.

UN beso

Fecha: 27/05/2005 13:37.


Autor: Manuel

Son dolores reflejo que permanecen y se eternizan…

Fecha: 27/05/2005 15:48.


Autor: Augusto R.

Segñun Borges, el viejo sabio y al mismo tiempo estúpido, nadie muere mientras su recuerdo viva en la memoria de alguien que lo hubiera conocido.
Tu hermano vive.

Fecha: 27/05/2005 17:38.


Autor: Augusto R.

Según, no segñun...

Fecha: 27/05/2005 17:40.


Autor: Odalys

Qué cosas tiene la memoria, eh?! Esas deudas de vida que no nos dejan nunca, momentos capturados como foto, congelados para siempre, de una mirada, un gesto, una palabra, un sentimiento incomprendido. Ni tú le olvidas, ni él a tí. De dos en dos, tenemos historias, a veces inconclusas y lo que siempre me pregunto es por qué cuesta tanto dar el primer paso en busca de respuesta, del otro?
Un abrazo para tu hermano y un beso para tí.

Fecha: 27/05/2005 18:14.


Autor: marcarlop

Con el tiempo descubres que lo que quedan de los recuerdos son las emociones, los sentimientos. Creo que demasiado duros para toda una generación.
Gracias por decidir transmitirlo, algo aprenderemos.
Un abrazo

Fecha: 27/05/2005 18:52.


gravatar.comAutor: Roberto Zucco

Excelente esto que acabo de leer.

Fecha: 27/05/2005 20:30.


Autor: Jaime

Me ha impresionado profundamente.

Fecha: 27/05/2005 23:35.


gravatar.comAutor: Rubén A C

De las cosas que más pesan de llevar... son los muertos pegados a nuestra alma... ¿no te parece?
Nos hacen sombra, a veces nos gritan, a veces callan ignorándonos con su silencio, y si como de un suplicio mitológico se tratase, el mismo se repite todos los días.
Y lo extraño es que aguantamos, somos fuertes... algunas veces más y otras menos, pero nada nos impide que cada día nos miremos al espejo, y encontremos en una escondida esquina de nuestra ovalada retina algún vestigio de ese pasado que alterna acidez, con dulzura; clemencia con despotismo.
Si has sido capaz de aguantar toda una vida, serás capaz de aguantar toda una eternidad.
Ánimo.

Es una guerra, que no todos son capaces de ganar con lucidez, brillante elegancia y maestría.

Fecha: 28/05/2005 11:59.


Autor: erix70

Hace solo unos dias he leído unlibro de la colombiana Laura Restrepo llamado "La multitud errante" y me conmivió hasta el punto de las lágrimas en cámara lenta. El no tener a quien quieres a tu lado, y el sentimiento de no hacer siempre todo lo que puede por lograrlo, a veces duele. Si puedes conseguirlo, léelo, y verás un poco la tragedia que viven algunos compatriotas que tienen que huirle a la guerra, a la guerrilla y el paramilitarismo... es patético, pero así como ha sacado lo peor de la gente, también ha escurrido lo mejor. un saludo... y gracias por tu compañía virtual.

Fecha: 28/05/2005 21:17.


gravatar.comAutor: Hannah

En mi caso no era mi hermano, pero ¿qué más da? tambien eran unos seres entrañables que llegué a conocer y admirar desde la transmisión a través del recuerdo de mi madre. Ella sobrevivió al Holocausto nazi, mis abuelos y mis tios sucumbieron en las cámaras de gas de Auschwitz. Ese cincuenta por cien de genes que me habitan junto a las palabras y vivencias de mi madre me mantienen viva para perdonar y no olvidar, para canalizar la rabia y la ira en una transmisión exenta de venganza, que no de dolor... Ya había leído este relato, gracias, Gatopardo por revivificarlo de nuevo en mí.

Un abrazo

Fecha: 19/11/2005 21:16.


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Es norma de Gatopardo,
si alguien se pone a tiro,
sea plebe, sea duunviro,
que no se escape sin dardo.
Si la víctima en cuestión
es melifluo y sin humor,
y persiste en el error,
va derecho al paredón.
Si es honesto ciudadano,
observador de la ley
y santurrón como buey,
le colgamos un campano.
Si mujer y sufridora,
y nos cuenta su diario,
que alegre su antifonario
y se haga acosadora.
Si tiene cierto interés
por mostrar carné y nombre,
que luego no se asombre
si recibe algún revés.
Bienvenidos los goliardos,
golfos, rebeldes y bordes,
mentes inmisericordes,
por apellido: Bastardos
Y que no nos den la lata
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