A mis amigos sevillanos que, como son tan maliciosos, son capaces de encontrar el parecido con alguien, y será pura coincidencia.Bien sabe Dios que Antoñita fue de las que acogió a Mila, aquella catalana que Federico había conocido en la Universidad, con los brazos abiertos:
-¡Aquí somos muy sencillos, no gastes maneras! -Si bien, para que supiera con quien estaba hablando, se remontó hasta las Cruzadas para hablarle de su familia, y luego le dijo - Te presentaré a mi modista, que nos cose baratísimo...
Mila vestía esa especie de uniforme andrógino de camisa y vaquero, que desentonaba entre la gente bien de Sevilla, y Federico, su marido, que había estudiado en Barcelona, hombre al fin, ni se daba cuenta. Como no se daba cuenta de que su mujer había hecho el ridículo con los caballeros de la Real Maestranza hablando del estilo mozárabe de un monumento. Aquello se había quedado como ocurrencia hilarante, y no había día en el que alguno de ellos no dijera con voz engolada refiriéndose a la faena de un torero, la actuación de un árbitro, una comida sosa, un camarero que se había trabucado con el pedido...: “¡Eso es estilo mozárabe!”- y las carcajadas estallaban.
-¡No sé que pretende Federico haciendo oídos sordos a semejante impertinencia! -le había comentado Jaime a Antoñita- Cuando le he dicho que yo era descendiente de Cristóbal Colón, la cretina me ha preguntado si en mi familia eso se puede documentar o si se encuentra todo en el Archivo de Indias. ¡Fíjate tú! Yo le he dicho que entre mis antepasados sólo había cristianos y mujeres decentes, y no nos habíamos mezclado con indios; pero a Federico lo pienso coger aparte y lo voy a poner a caldo, porque su obligación es frenarle la lengua a su mujer.
Empezaron a darles de lado cuando Mila y Federico aparecieron por la Feria de Abril vestidos de trapillo y ella con una cámara de fotos. Tuvo mucha guasa Jaime cuando les dijo:
-¿Venís del campo y no habéis querido esperar a vestiros como Dios manda para venir a saludar? ¡Qué atentos sois! - y luego los ignoró como todos los demás.
Cuando estaban preparando las cruces de mayo, Cuca llamó a todas las amigas con una noticia que al principio se negaron a creer:
-¡Mila estaba en la manifestación del 1º de mayo con los sindicalistas!
-Pasaría por allí y le sorprendería la manifestación al cruzar la calle, mujer... es de una de las mejores familias catalanas... -argumentó Antoñita como una tonta, incapaz de creer que alguien pudiera ser tan cerril.
-Sale en la foto de ABC sosteniendo una pancarta, lo puedes comprobar...
Y durante muchos años, se cerraron las puertas de las casas decentes, y Mila y Federico tuvieron que reducirse a tratar con profesores de la universidad, escritores, intelectuales y gentecilla así. Y como esnobismo máximo, no vendieron el palacete del Barrio de Santa Cruz del siglo XVII para comprar un piso en el barrio de los Remedios, sino que lo restauraron y vivieron allí.
Mila y Federico tuvieron nueve hijos, y un día doña Purita, la madre de Federico, una señora de la mejor estirpe de Sevilla, temiendo por su memoria ante aquel aluvión, tuvo que decirle a su secretario:
-Hay que hacer la lista de mis nietos con sus cumpleaños y onomásticas.
Y cuando el secretario estuvo preparado con pluma, tintero y secante, doña Purita dictó:
- 1º.- Juan Alberto Fernández de las Salesas y Rocafort, nacido el 6 de mayo de 1977, onomástica el día 24 de junio...
Y yendo por el sexto, al decir los nombres de pila, el viejo secretario tuvo la ocurrencia de querer completar con los apellidos:
-...Fernández de las Salesas y Rocafort... -dijo suavemente como para sí.
Doña Purita golpeó el suelo con su bastón y gritó con la voz estrangulada por la ira:
- ¡En mi presencia y en mi casa no admito iniciativas del servicio: copie al dictado lo que yo le diga!
Y el viejo secretario de doña Purita, profesor emérito de la Universidad, pero sin abolengo, se lo contó a todo el mundo:
-¡Menuda diferencia entre doña Purita, toda una señora, con la nuera! - decía extasiado con aquella dignísima salida.
- ¡A Mila, Doña Purita le tiene prohibida la entrada a su casa! -informaba alguien a quien efectivamente doña Purita tenía en la lista negra, como a casi todo el mundo.
Pero la última atrocidad de Mila había sobrepasado las peores sospechas, y Antoñita decidió pedir firmas para que se tramitase en el Vaticano su excomunión. Llamó una por una a sus amigas, y todas pusieron el grito en el cielo cuando les explicó lo que a ella le había tenido que explicar Jaime.
-Es la jefa en toda Andalucía de un grupo como la Mafia, que recoge dinero y amenazan con cartas a los gobiernos para soltar del presidio a los chorizos y a los criminales -les dijo.
Nadie se negó a firmar ni a formar parte de la comisión que llevaría la petición al arzobispado, ni hubo quien se extrañase de que hubiera acabado capitaneando delincuentes.
En el ABC de Sevilla, con nombre, apellidos, y su fotografía, para mayor vergüenza, estaba la noticia de que Mila era la Presidenta en Andalucía de Amnistía Internacional.
Gatopardo
13/06/2005 02:41.
Autor: muralla
Un estupendo relato en el que pones de manifiesto la hipocresía de la llamada sociedad, y que se daba mucho en ciudades pequeñas, donde las diferencias de clase eran intocables.
Lo sé porque viví en Lugo hasta los 21...
Besos. Muralla.
Fecha: 13/06/2005 16:09.
Autor: Trini
Buen relato, Gato.
Sevilla y su circulo cerrado. No lo he vivido, bien sabes que soy de provincias;pero sé bien que existe, aún hoy en día.Es como algo innato y no pienses, además tu lo debes de saber que sólo actua así la "alta"sociedad, no, eso era antes, ahora en todos los estratos sociales cuecen habas.
Fecha: 13/06/2005 18:27.
Autor: bestiaparda
Ois, ¡Cuánto orden! (los enlaces) Yo que venía a decir que celebrásemos el día de la Bestia: caos, descontrol...
Fecha: 14/06/2005 12:55.
Autor: Rubén A C
No puedo contigo, ¿en? Mira que Sevilla para mi es intocable, y lo sabes.
Pero pidiendo disculpas de antemano por la expresión, me tengo que meter la lengua en el culo... porque has contado una realidad aún hoy todavía latente en muchos círculos sevillanos.
Afortunadamente, o al menos así ha sido la transición de mi experiencia, es algo que va cambiando, de manera muy lenta, pero mi generación comienza a notarlo. No obstante, como tantas y tantas cosas, aún queda mucho camino por recorrer y la esperanza de que esas formas lleguen a desaparecer está más que abolida por la cruda realidad de la vida.
En definitiva, que no te metas con Sevilla que te caneo. Aunque sea con más razón que un Santo. jajajaja Así que, el cometido de tu misiva, que sino lo he entendido mal es sacar un buen simil con la sociedad "burguesa" sevillana, ha sido logrado con éxito. jajaja Muchos besos.
Como siempre, sensacional.
Cuídate mucho. Sé feliz.
Saludos a tod@s.
Fecha: 14/06/2005 20:48.