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MI GORDA BELLA

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Liza Donut Farelli era mucho más que una mujer hermosa. Era una mujer hermosa y con sobrepeso. Soy de esas personas que piensan que eso no es un problema. Si eres bonita y encima grande, ¿qué hay de malo en eso?
Conocí a Donut en el instituto. Era la mejor de la clase, sin ninguna duda. El apelativo Donut se lo puso ella misma. En mi clase estaban, por un lado, los chicos Lacoste, rubios, hermosos, deportistas y bien educados, y luego el resto, los que hacíamos lo que podíamos. En cuanto a las chicas, estaba la pandilla biomanán, cuerpazos, un poco insoportables, y el resto de las chicas. Liza no se resignaba a ser “el resto” y fundó la orden de los zampadonuts, orden unipersonal y triglicérida, y empezó a firmar en todas partes como Donut Farelli.
Desde el primer día me fijé en esa chica gordita y guapísima, que iba a su bola, no seguía a nadie y tenía siempre una luminosa sonrisa para todo el que se acercaba a hablar con ella. Era colombiana. Cuando yo iba al instituto una mujer colombiana no era una inmigrante, sino una mujer exótica. Lo primero que me encantó de ella fue esa forma de hablar. Como les pasa a muchos sudamericanos, su español es mucho más elegante que el nuestro, más culto, más elevado y más eufónico.
Nos hicimos muy amigos. Íntimos. Me llamaba bocadito de nata. Decía que no era del todo soso para ser tan blanquito. Me enseñó a besar. Y a desmayarme y a reanimar a un desmayado: cuando me propinó mi primer beso de tornillo, perdí el conocimiento. Ella jura que lo recuperé enseguida. Por lo que a mí respecta, aún ando buscándolo. Y eso que no era un beso de amor, sólo me explicaba cómo debe un chico besar a una chica. Perdí el conocimiento porque yo estaba enamorado de ella hasta los huesos. Ella era perfecta, salvo por un detalle: estaba loca por Rubén Cementoenelpelo Casposillo, sí, un chico lacoste.
Pasábamos muchas horas juntos. Iba a su casa y me contaba cosas divertidísimas de su país, y la acompañaba en esas tardes de llanto por el cretino de Rubén. Yo le prestaba mi hombro e intentaba meterle mano con disimulo mientras ella lloraba de desamor.
Entonces yo no era como hoy, era esbelto y más de una cabeza se volvía a mi paso. Pero no salí con nadie, porque estaba loco por Donut. La universidad nos separó. Ella estudió Bellas Artes y yo, pues eso, periodismo. En su facultad había un montón de gente interesante y bohemia, gente flipante y gente flipada. Mira que había gente admirable en esa facultad, pero Donut tenía debilidad por los gilipollas. Y un ojo especial para detectarlos en un mar de gente decente. Salió con todos los idiotas de Bellas Artes. Y había un montón, podéis creerme.
Mi primera vez fue con Donut. Estaba borracha como una cuba. Me dijo:
-         ¡Qué mona es… tan chiquitita…
-         ...
-   ....¡ Pero es bonita… de veras!
- Anda, calla, no lo arregles, Donut
Pero es que, entre sus muslos, dios, sus muslos... os lo juro, hasta el gran Rocco hubiera parecido un bebé. Cuando estábamos en pleno tema, Donut, que nunca perdía el sentido del humor, evitó mi primer gatillazo diciendo:
- ¡Hmm…! qué bien, al fin lo he logrado: ¡Soy un donut relleno…!
Donut
me presentó a un hispanista alemán que conoció en una fiesta. Desde el primer momento, yo vi que era un idiota integral, que no le llegaba a Donut ni al primer michelín, y que no la trataba bien. Desde ese mismo instante supe, asimismo, que Donut se enamoraría de él.
Cuando decidió casarse con semejante cretinoide, me pidió ayuda para preparar el tema, la fiesta, el vestido… como si fuese su amiguita. Le dije que ni lo soñara, que era muy libre de pagarse un billete al infierno, pero que no contara conmigo. Estaba muy enfadado con ella. No quise saber nada de esa celebración y ella lo comprendió pero, justo la noche antes de casarse, la pasó conmigo.
Hicimos el amor de una forma casi desesperada, pero sin arrancarnos la ropa, que yo siempre la dejo doblada en una silla. Pero, mentalmente, estábamos desesperados. Acabamos sudorosos, y Donut me dijo:
- Pero Nata, mi amor, tú estás enamorado de mí…
- …
- ¿Desde cuándo…?
- …- ¿Por qué no me lo dijiste nunca?
-         ¡…!
Yo estaba al borde de la congestión.
- ¿Por qué no me dices nada, mi amor?
- ¡Bfff…!
- ¿Es tan grande el amor que no te deja hablar?
- ¡Messtasaplasstandoloscojonesss!
Porque, recordemos, ella era hermosa, pero obesa. Y después de cabalgarme, una vez terminado el riding, era una especie de peso muerto sobre mis... caderas.
Lars se llamaba el alemanote. Jamás volví a verle desde el día que me lo presentó Donut. Después de casados, Donut y yo apenas nos vimos un par de veces. La primera, nos reímos al principio,  y acabamos llorando. Donut no era feliz. La segunda vez, Donut me dijo que no volviéramos a vernos, que a Lars no le gustaba. Yo le dije que no pensaba acostarme con él, ni dejarle que me enseñara a besar… pero Donut ya no se reía. 
Pasado mañana será la tercera vez que vea a Donut desde que se casó. Será en la sala de visitas de la cárcel de mujeres de Palo Alto.
Donut es muy orgullosa, por eso no quiso reconocer que se había casado con un cerdo que la maltrataba. Le cortó las manos y los testículos. Se sentó en una silla mientras le veía morir y luego llamó a la policía. No dijo nunca que la maltrataba. Se limitó a decirle al juez:
- Lo hice porque lo merecía.
En las noticias dijeron que una inmigrante había sido detenida por violencia doméstica.
El mundo está loco. 

 

Autor: Wolffo
Por cortesía de Las peroratas de Wolffo 

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Autor: Gatopardo

Por misteriosas razones, he vuelto una y otra vez a Las peroratas de Wolffo para leer una y otra vez este relato: me emocionó, me hizo reir, me hizo pensar, y se me quedó grabado en la memoria. Y le doy las gracias al autor por dejarme incluirlo en Gatopardo. Y por haber usado el bisturí, el tercipelo y la seda para sacar de lo más hondo etsa hermosa historia.

Fecha: 27/10/2005 23:37.


gravatar.comAutor: Fabrizio

Me recordó una magnifica película cubana llamada "Una novia para David". Un guajirito (como yo) se va a estudiar a la Habana la familia y los amigos lo presionan para que se consiga una novia "linda" y el se enamora de una gordita. ¡Muy recomendable!

Fecha: 28/10/2005 02:32.


gravatar.comAutor: YoHannah

Sencillamente, me ha encantado. Un lujo de relato.

Abrazos

YoHannah

Fecha: 28/10/2005 03:46.


gravatar.comAutor: Portorosa

Me ha gustado mucho.

Fecha: 28/10/2005 09:11.


gravatar.comAutor: Gatito viejo

Un buen relato .Ha sido un placer leerlo. Saludos

Fecha: 28/10/2005 09:47.


Autor: blanca

Relato conmovedor y triste como la vida misma. A veces la vida se tuerce y es dificil volverla a enderezar. Me ha encantado esa manera de describir a la sensual donut y al vacio Lars. A veces cometemos ese tipo de equivocaciones. Un abrazo.

Fecha: 28/10/2005 10:53.


Autor: Aurora

"Cuando yo iba al instituto una mujer colombiana no era una inmigrante, sino una mujer exótica."
Qué forma tan sutil de explicar la degradación en la sensibilidad que estamos sufriendo.
Me ha parecido un relato extraordinariamente bien resuelto. Pero "El mundo está loco" como frase final es floja.

Fecha: 28/10/2005 12:15.


gravatar.comAutor: Wolffo

Gatopardo es extremadamente amable al dejarme asomar el güito en esta fiesta de tan buen tono; normalmente no me invitan por subnormal.
Ella misma dice que "por misteriosas razones" releía el relato. Lo mismo me pasa a mí. Por misteriosas razones lo escribí, normalmente soy bastante más pedestre. Es un poco embarazoso comparecer en plan estrella invitada, precisamente, cuando se ha oído la primera voz crítica que, sinceramente, agradezco: puede que la frase final no sea lo que se dice un final redondo.
Pero es exactamente lo que pienso cada vez que oigo esa frase "inmigrante detenido por violencia doméstica" en un telediario. Es decir, ¿qué es lo relevante, la detención, el origen del detenido, o la violencia?
No es una gran frase, pero creo que, de verdad, el mundo está loco, y necesita menos palabrería hueca y más acción personal.

Un beso enorme a la sexy Gatopardo, que usa la literatura para llevarse jovencitos a la cama (con gran éxito de crítica y público, tengo entendido) y es una gran escritora y mejor persona.

Te dije que era mejor no venir, Gatopardo... acabarán echándome.

Fecha: 28/10/2005 17:26.


Autor: Gatopardo

Wolffo: no disimules, que a tí y a mí nos han echado de sitios mejores que éste. Y espero que nos sigan echando.
Lo de mis ligues es una fábula, a mí sólo me gustan dos clases de hombres, como a Mae West, los nativos y los extranjeros. En la edad no me fijo.
Un abrazo Wolffo.

Fecha: 28/10/2005 17:59.


gravatar.comAutor: Trini

Wolffo es único. Ya leí este Post en su página de la que soy asidua lectora.

Un abrazo

Fecha: 28/10/2005 19:17.


Autor: Pedro

Pues no sé a vosotros, pero amí me parece una historia llena de ternura, de realidad, y me ha dejado un nudo en la garganta.
Y el mundo está loco, efectivamente.

Fecha: 29/10/2005 13:15.


gravatar.comAutor: GUADALUPE

Sencillamente hermoso....lo he leido 5, 6 veces ME ENCANTA!! necesitamos unas cuantas Lizas DONUTS en este mundo plástico de mujeres "perfectas" alguien còmodo con lo que es sin tener que justificarse antes la "zoociedad"
BESO
(visitarias alguna vez mi lugar?)

Fecha: 29/10/2005 20:20.


Autor: erix70

bueno, en primer lugar que el relato me ha dejado algo patidifuso, por aquello de lo que significa ser colombiano y en segundo lugar ha sido inevitable que me acordara de mi amiga soygorda.blogspot.com... sin embargo veo que lo que apunta de los colombianos, es verdad..... aunque me dé algo de verguenza, sí, sé que a veces nos pasamos un pelín con nuestros puntos extremos, los de la dulzura y la violencia subidas de tono, un abrazo

Fecha: 30/10/2005 16:42.


gravatar.comAutor: hemimamary

hola... escribo desde paraguay, y me ha emocionado mucho la historia sobre todo porque soy gorda... y tambien ya he pasado por varias injusticias por ese motivo.. muchas gracias al autor de la historia .. de verdad muchas gracias... un besooo

Fecha: 04/04/2006 01:11.


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