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HOY HACE VEINTICINCO AÑOS

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     Sara llevaba un corte de pelo que parecía perpetrado por algún enemigo para resaltar su cara algo caballuna: era el mismo peinado que había despertado los instintos maternales por Mireille Mathieu en Francia, y que afeaba sin distinción a todas las niñas del hospicio.
      A sus diecinueve años, Sara vivía en una comuna de seguidores de Lanza del Vasto, que abominaban de los excitantes como el té y el café, el tabaco, el chocolate, la carne, las ropas ceñidas, las afirmaciones del ego, del sexo sin tantra, sea lo que sea que quiera decir esto, de los derechos individuales, de los adelantos modernos como la luz eléctrica o los antibióticos, considerándolos enemigos de la armonía personal. En su vida comunitaria, abogaban por la meditación en grupo, por lo insípido, por el trato melifluo y la beatitud de la ataraxia.
Yo la conocí en un alto en el camino entre su comunidad en Granada y la de Elche de la Sierra, fumando tabaco como una principiante, sin tragarse el humo, y fumando hachich como una experta, ya en los últimos coletazos de una borrachera inconmensurable que la dejó bajo mi cuidado. Vomitó, lloró, gimió, se negó a transgredir la norma que le prohibía tomar café, pero me dejó que le sujetara la frente mientras vomitaba, la limpiara con una toalla húmeda, y le sujetara la mano mientras la habitación daba vueltas alrededor de su lecho bamboleante. Con los ojos cerrados, entre arcadas, hasta que se durmió, me lanzó un sermón por tomar café, fumar Celtas y reírme sin disimulo de la mística pacifista, porque a mí siempre me ha parecido altamente útil atizar una buena paliza a quien ande buscándosela. Al día siguiente quedó varada en mi órbita de abstemia, y siguió dándome la lata con sus ideas, y entre mis guisos y mis sarcasmos, llegó a la conclusión de que una temporada bajo la benéfica influencia de la gente de su comunidad, me convertiría en una adepta a sus tesis.
     -Yo he acogido como anfitriona a un montón de colegas tuyos, místicos de la no-violencia y del amor universal; pero estoy segura de que si tuvieran que acogerme ellos a mí en su territorio, a los tres días me echarían.
     -Ha habido, incluso, expresidiarios que han venido a nuestra comunidad y los hemos aceptado muy bien.
     -No habréis tenido dificultad en aceptar a quien estuviera familiarizado con la falta de libertad.

      Siempre me han interesado las situaciones paradójicas, y no he rehuido un conflicto en mi vida, y acepté su invitación.
      Llegamos a Granada a las cinco de la mañana, En el dormitorio común no había camas ni muebles, sino sacos de dormir que jamás habían pasado por la lavadora, ni conocido el jabón, esos artilugios diabólicos. Me tocó el espacio que había bajo una repisa de madera sin desbastar, en la que estaba apoyada una especie de teja de tamaño descomunal, dónde alguien, que no había sido llamado por la senda del arte, había pintado un Pantocrátor. Me supuse que sería una prueba para conocer los designios del Altísimo eso de ponerme a dormir con semejante amenaza sobre mi cabeza, y cambié de sitio. El gurú, un tal Xavier, objetor de conciencia y de la higiene corporal, frunció el ceño cuando demostré mi prudencia.
Acababa de dormirme, cuando me despertó un tal
Ernesto con unas untuosas maneras de cura, que a esas horas y en esas circunstancias no me entusiasmaron, pero son las mismas que luego le abrirían las puertas de un cargo subvencionado por la Junta de Andalucía:
    -Son las seis, es la meditación.
    -Ya estoy meditando. Pero ni te imaginas en qué...
     -Venga, levántate, vamos a la sala común, es la primera hora...
    -Chato, acabo de llegar de un viaje de mil diablos en autostop, me acabo de acostar, y si no te importa, meditad todo lo que os apetezca sin mí. Yo soy muy respetuosa y no os lo impediré.

     Y seguí durmiendo.
     A una hora prudente me encaminé a la ducha, con mi toalla, el gel y una muda de ropa limpia. Tuve que eliminar primero los hermanos hongos y la hermana mugre del plato de la ducha y de los aledaños, porque al parecer tenían vetada también la lucha contra la suciedad. Salí limpísima, con el pelo mojado y dispuesta a desayunar. Roser, una especie de monja seglar con el rostro tenso,  me lanzó una gran sonrisa sin cordialidad alguna.
      -Tenemos agua fría en la ducha, porque el agua caliente es artificial...
     -No hay problema, estoy acostumbrada a ducharme con agua fría; yo tampoco tengo calentador. ¿Se puede desayunar?
     -Bueno, tenemos una caja para los gastos y todos... todo lo ponemos en común...
     -Ah, sí, dime cuánto quieres que ponga...
     -Lo que tú quieras... depende de tu voluntad...
     -Yo antes de tomarme un par de cafés no sé cuál es mi voluntad, vamos, que no me voy a poner a buscarla ahora, dime cuánto quieres que ponga para poder desayunar o me voy al bar y luego vuelvo...
     -No tomamos café...
     -Ay, claro, es verdad... Me largo a desayunar al bar, no pasa nada.
     -Es que nosotros no vamos a los bares...
     -Pues es una costumbre muy digna de encomio: seguid sin ir. ¡Hasta luego!

     Me compré el periódico y desayuné frugalmente,  un par de cafés con leche y un bocadillo XL,  mientras me enteraba de las noticias del día anterior.
     Cuando volví con el periódico en la mano, me encontré en el recibidor a Xavier, el gurú, con un espasmo en el músculo risorio. Con voz meliflua me dijo que no se podían entrar periódicos a la casa, y me convocó a una asamblea fraternal en la sala de meditación. Nos sentamos a estilo moro en el suelo, y todos tenían una expresión grave muy poco acogedora. Sara estaba roja y no me miraba. Detallaron todas las normas que había pisoteado con mi actitud hostil. Había dormido cuando los demás meditaban; había usado un gel contraviniendo la norma que excluía los cosméticos, había acudido a un bar para desayunar, cosa que me habían comunicado que no era tolerable, y había dicho que iba a tomar café cuando era evidente que ese producto interfería en la armonía del cuerpo y el espíritu. y había vuelto con un periódico...
      -Vamos a ver: no soy miembro de esta secta, he sido invitada por Sara para conocer vuestra filosofía vital y llegar a comprender las cimas de perfección en el amor por vuestros semejantes que vuestro pacifismo os posibilita: hasta ahora vuestras normas de convivencia sólo me han hecho recordar aquella temporada que estuve becada como interna en un centro de Instituciones Penitenciarias. Aún no he degustado la mirífica influencia de vuestro amor universal, hace sólo siete horas que me beneficio de vuestra cordialidad...
     -Mira, todas las decisiones se toman en común, yo pido a la asamblea que no te deje quedarte con nosotros, y para discutirlo, como tú no formas parte de ella, mejor esperas fuera...
     -Xavier: has convertido a tus acólitos, que podrían ser naturales, espontáneos, afectuosos y limpios en gente que enseña los dientes en vez de sonreir sinceramente, sois paramilitares que apeláis a la disciplina, y vuestra comunidad laica parece una secta civil. Habéis conseguido interiorizar y encarnar le peor del espíritu castrense y lo peor de la orden religiosa. Así es que no os molestéis en deliberar, que yo no me quiero quedar.
     -Muy bien, porque desde luego no iba a tolerar que te quedaras. ¡Fuera de aquí!

    Sara se levantó y dijo con los ojos llenos de lágrimas:
    -Yo también me voy.
     -Sara, ¿tú estás segura de que puedes tirar por la borda todo lo que habías conseguido hasta ahora contra tu individualismo? - dijo Xavier con la vena de la ira inflamada y un tono de voz un poco más bajo que las sirenas de la policía.
     - ¿Con lo que te ha costado acostumbrarte a vivir en armonía con tu espiritualidad? -remachó, transido de pena, Ernesto
    Yo salí de la sala, recogí mi mochila, y ya en la puerta, volví para escribir en el cuaderno donde se suponía que los visitantes alabábamos la hospitalidad recibida: “Que Dios nos libre de lo que uno termina por acostumbrase.
    Sara me alcanzó corriendo antes de llegar a la esquina.
     -Yo creía que me echarían a los tres días, pero eso de poner en pie de guerra a los pacifistas en siete horas es un record genial...
     Y rompimos a reir a carcajadas.
     -Voy a llamar a unos amigos de Granada a ver si tienen sitio para quedarnos... Es un piso de estudiantes...
     -A ser posible, que no sean místicos y partidarios del amor universal... si no, prefiero irme a una pensión...

     Y así fue como recalé en aquella casa de estudiantes el 8 de diciembre de 1980, y mientras el mundo se estremecía con la noticia del asesinato de Lennon, yo conocí a Chey, el hombre que encarna para mí la belleza de alma, la serenidad, la ternura y la amistad sin condiciones.
     Hoy hace veinticinco años.
     Nunca pensé que a estas alturas de mi vida pudiera estar agradecida a los malditos pacifistas de Lanza del Vasto por ser tan cerriles.

Gatopardo

Y lo que queráis saber sobre John Lennon, pinchad aquí, y que el gran Wolffo os lo cuente


Foto de Lanza del Vasto y Chanterelle, su mujer.

08/12/2005 17:47. Editado por Gatopardo enlace permanente. SERES EXTRAORDINARIOS

Comentarios > Ir a formulario



gravatar.comAutor: Zuriñe

Que estupenda manera de conmemorar el aniversario Lenon. Me has recordado una situación muy parecida que me pasó hace bien poco, en concreto este año, en Abril. Y según iba leyendo me recordabas esos internados religiosos de la era franquista e incluso no hay que ir tan lejos... Me has hecho reir, y además pasar el café recien levantada, nasti de nasti. Besos

Fecha: 08/12/2005 21:12.


gravatar.comAutor: El irregular

"Hay gente que, antes de pensar en la reencarnación, deberían meditar si tienen el derecho a haber nacido". Magistral relato, Gatopardo

Fecha: 08/12/2005 21:33.


gravatar.comAutor: Rubén A C

Precioso relato, como siempre.

Saludos a tod@s.

Fecha: 08/12/2005 22:01.


gravatar.comAutor: El Pendón Volteriano a Gatopardo

Cuando pongas fotos de resucitados (o medio desenterrados) avísame que bloquee las imágenes. Sabes que soy muy impresionable

Fecha: 08/12/2005 22:02.


gravatar.comAutor: pau

Ja ja. Hace veinticinco años ya hacía algunos que mi menda había dejado la dieta de las flores.
Fue bonito mientras duró. Nunca estuve ni conocí una comuna como esta que cuentas. Ufff! Menos mal...

Fecha: 08/12/2005 23:38.


gravatar.comAutor: melytta

Cómo siempre que te leo aquí estoy pegada a la silla. Admirándote cada vez más y más...
"Qué Dios nos libre de lo que podamos llegar a acostumbrarnos"
Veinticinco años, parecen muchos ¿verdad?
Un fuerte y cómplice abrazo.

Fecha: 09/12/2005 09:36.


gravatar.comAutor: Hannah

Voy por partes:
Hace 25 años yo tenía 31 y ya estaba de vuelta de muchas cosas, hacía dos años que había regresado de África y el movimiento Hippy me quedaba "siglos" atrás.

Siempre he rechazado las sectas. Todas sin excepción. Pero sí soy pacifista y si rechazo la violencia con todas mis fuerzas. También creo que el amor universal, la paz y la espiritualidad son valores, para mí, irrenunciables. Y son valores de la humanidad que nadie puede apropiarse cómo suyos, ningún gurú y ninguna secta.

En cuanto a la "casualidad" a la que apuntas en el comentario dejado en mi post sobre Cindy Sheehan, pues debo decir que no la veo. Yo publiqué mi post a las 00.48 del día 8. Tú publicas este a las 17.47 del mismo día. Yo doy a conocer en mi post la llegada de una mujer pacifista y la convocatoria de unos actos contra la guerra de Irak. Tu relatas en tu post -muy bien relatado, eso sí-, una experiencia personal vivida hace 25 años que más que de pacifismo, se me antoja cómo una denuncia a las sectas. Así que no veo que tengan que ver nada tu post y el mío, y la casualidad, francamente, no la encuentro.

Un abrazo.

Hannah

Fecha: 09/12/2005 10:43.


gravatar.comAutor: Azoe

Primera vez por aqui, ahora entiendo tu mensaje jeje.

Saludos.

Fecha: 09/12/2005 11:02.


gravatar.comAutor: Trini

Y "Es que no hay mal que por bien no venga"

Iré a visitar a Wolffito.

Un abrazo Gata.

Fecha: 09/12/2005 18:04.


gravatar.comAutor: felipe

las sectas se convierten en insulas de radicalismos absurdos y al final la fuente del fanatismo

Esupenda manera de relatar, un abrazo

Fecha: 09/12/2005 21:14.


gravatar.comAutor: El Pendón Volteriano a Hannah

Ubicuo espíritu: Deje descansar su ego un ratito. Si lo describe, clasifica, matiza, perfila y desmenuza con tanta frecuencia y minucia, no nos deja nada a la imaginación del lector. Es gracia que espero alcanzar de vuestra pacífica Ilustrísima, cuya vida guarde Dios muchos años

Fecha: 10/12/2005 21:53.


gravatar.comAutor: Principe Valiente

Es la primera vez que entro en ésta gatuna web, y encantado he quedado con tu relato. Un saludo desde mi reino de Thule.

Fecha: 14/12/2005 17:52.


gravatar.comAutor: Nono

Bravo X(evidentemente tienes que ser tu) has retratado estupendamente a esa banda de cipotes,pero si supieras como han acabado la mayoria de ellos pensarias que quizas has sido demasiado caritativa.
Hace mucho que no se nada de ti,espero que estes por lo menos igual de bien que estabas hace veinte anos(este ordenador no tiene acentos ni ene de cono)
Un besazo Nono


Fecha: 29/12/2005 19:58.


gravatar.comAutor: Gatopardo

jjjjjjj, ¿cómo no nos íbamos a encontrar los dos más cotillas del mundo con lo pequeño que es internet?
Oye, nietecico, te escribo y me cuentas que dónde te metes que no hay eñes. Un abrazo tiernísimo.

Fecha: 29/12/2005 20:01.


gravatar.comAutor: explorador

Precioso e ilustrador relato que creo que ha sido real.

A mi me ha trasprotdoa los tiepos qen los que yo trabajaba en una multinacional. La pequeña diferencia estriba en que yo, no sólo me quedé, sino que me sentí orgulloso de haber sido aceptado. Reconozco aquí mi antaña inmadurez y falta de carácter.

En estos últimos meses, hay quien se empeña en convencerme de que mi felicidad estriba en que yo haga todo lo posible para ser aceptado en una cierta iglesia. Os aseguro que los miembros de la nombrado iglesia se comportan conmigo tal y como la autora relata en su artículo y también que yo, más maduro y con un poquito más de personalidad, me comporto tal y como ella hacía. Normalmente fumo tabaco rubio, pero cuando aparece uno de los santones (que, partioculoarmente son buenas personas) enciendo un "farias" y me atizo un buenos latigazos de "Fierabrás" que tengo siempre preparado en una bota de 2 litros.

Os recomiendo la experiencia, pero sólo si sois maduros y tenéis personalidad.

Saludos

Fecha: 06/01/2006 11:38.


gravatar.comAutor: julia

viví con una pareja que tenía 2 niños. Él no se lavaba los dientes ni usaba desodorante. Los niños -varones los 2- traían el pelo largo trenzado. Todos eran vegetarianos macrobióticos, hablaban bien bajito y sus movimientos eran lentos. ¿qué te parece?

Fecha: 22/06/2006 20:34.


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y persiste en el error,
va derecho al paredón.
Si es honesto ciudadano,
observador de la ley
y santurrón como buey,
le colgamos un campano.
Si mujer y sufridora,
y nos cuenta su diario,
que alegre su antifonario
y se haga acosadora.
Si tiene cierto interés
por mostrar carné y nombre,
que luego no se asombre
si recibe algún revés.
Bienvenidos los goliardos,
golfos, rebeldes y bordes,
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por apellido: Bastardos
Y que no nos den la lata
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