HERIDAS DE GUERRA

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     Murió Teodomiro, el hombre que combatió con más saña durante la guerra, el que luego intercedió por los vencidos con más generosidad… Sin embargo, abandonó a Marina, su novia desde que eran críos, porque su familia era republicana —cuentan.

     En la posguerra, cuando salía de misa, acudían a él las mujeres que tenían familiares presos y le decían:

      —“ Teo, tú sabes que es un buen hombre…”. Y ninguno le pareció malo, a todos los ayudó… La telefonista que llevaba la centralita en aquellos años podría contar las innumerables conferencias que puso para favorecer a sus paisanos presos. Algún tiempo después, venían a darle las gracias… ellos aún marcados por la pesadilla de golpes y privaciones; ellas rencorosas…

      Quien nunca vino a pedir ni a agradecer fue Marina. Su hermano Pablo estuvo en la cárcel, y le prohibió que fuera a interceder por él… “ Aunque me condenen a la última pena no vayáis a pedir por mí a nadie y menos a Teo …” —le dijo.

       ¡Malditas guerras! De crios siempre se les veía juntos a los tres; eran una piña…Y luego, dejar a Marina con el ajuar hecho.... Claro que también hay quien cuenta que Teo no la dejó; que fue ella quien le dijo: “ No vuelvas a venir a esta casa hasta que yo no esté muerta y enterrada.”

      Pablo volvió de la cárcel a tiempo de acompañar a su madre al cementerio, y a los pocos días abrió la carpintería en los bajos de su casa otra vez, como si nunca hubiera faltado. Teo estuvo en el funeral, pero no se saludaron…sólo se miraron intensamente, y quien bajó la vista fue Teo.

      Marina se hizo modista… Bordó y cosió el ajuar de sus amigas; y luego el de las hijas de sus amigas, y salía de su casa escuetamente para hacer los recados… A la caída de la tarde, Pablo cerraba la carpintería y subía a su casa, cerraba a cal y canto las contraventanas del balcón, daba igual que fuera verano o invierno… Cenaban, escuchaban la radio, echaban las cuentas del día, leían y hablaban de sus cosas. Marina y Pablo se llevaban muy bien desde pequeños, y los años no rompieron su armonía.

      A veces, cuando Teo había bebido unos tragos de más, venía a la puerta de Marina y gritaba lleno de desesperación:
      —¡Sal por lo que más quieras, asómate que te vea! ¡Te lo pido por caridad, asómate! ¡Sólo quiero verte!


      Contaban que un día llegó Teo, cuando no tenían cerradas las contraventanas todavía. Marina, que le estaba probando un vestido a una vecina, se quedó lívida cuando Pablo hizo por asomarse:

      —“¡Por Dios Pablo, que te pierdes!”
y se abrazó a él temblando. Aquella vecina ha olvidado el color del vestido que le hizo Marina, pero tiene grabada la imagen de Pablo con los dientes apretados y los ojos chispeantes, que se apartó del balcón y salió del taller de costura como si sus hombros cargaran con su lápida, y la palidez de muerta de Marina...

      Había mucho miedo entonces, pero con razón, —decían— le podría haber costado la cárcel… Teo tenía mucho poder en la Falange… y teniendo antecedentes Pablo, habiendo luchado con los republicanos… Un enfrentamiento no hubiera quedado sin consecuencias…

     Ni siquiera cuando Teodomiro se casó y tuvo un hijo dejó de gritar al balcón de Marina en cuanto se pasaba de tragos.

      Marina adquirió una severidad que amedrentaba a sus vecinos; y Pablo, tan sociable antes de la guerra, sólo hablaba lo imprescindible con sus vecinos, del frío y del calor, de las cosechas, pero no daba pie para conversaciones amistosas…

     A veces alguien sacaba a relucir el escándalo que había organizado a su puerta Teo, llamando a Marina. Pablo callaba y traspasaba con una mirada de hielo a su interlocutor.

      —"No hemos oído nada, con los muros tan recios… Yo creo que la gente se lo inventa
–decía.

       Ni los partidarios de Teo ni sus enemigos le hubieran facilitado las cosas para que viera a Marina haciéndose el encontradizo… A veces estaba en la mercería de la Tuerta y le decían:

      —Por ahí viene Teo, borracho.


     Y ella dejaba los hilos y las cintas y se marchaba a escape… Todos le avisaban… Los que pensaban que Teo la había dejado con el ajuar preparado, y los que pensaban que Marina lo había abandonado cuando Pablo estaba en la cárcel: los de derechas y los de izquierdas.

      Llega el coche fúnebre a la Iglesia y sentados en unos bancos del jardín los jubilados observan si tiene que dar la vuelta para entrar por la puerta lateral, que está a pie de calle, o hay suficientes amigos para subir el féretro por las escaleras para entrar por la puerta principal. Sus miradas minerales ya no expresan nada.

      Pablo tiene los ojos rojos y un gesto aturdido. Se acerca al coche y lanza una mirada circular a los que se dejan ver en el funeral, pero no piensan entrar en la Iglesia. Su voz ronca no se quiebra:

    —¿Vais a dejar que Teo dé la vuelta como si no tuviera amigos para llevarlo por la escalera?


      Y los mira uno a uno sin pestañear.

      Poco a poco se van acercando, toman posición alrededor del ataúd y lentamente, en un silencio total, lo llevan hasta la Iglesia.

     Pablo se demora al lado del féretro, lo acaricia como si buscara un fallo en la madera y susurra:

      —¡Adiós, amor mío!


      Marina lo abraza y él refugia en su hombro su rostro hecho trizas por el dolor.

      —¡Calla, Pablo, calla!
-le dice dulcemente, en voz muy baja- ¡Le prometimos a Teo que nadie sabría… calla!

      —¡Mientras viviera… sólo mientras viviera, Marina, pero ya no!— y un sollozo de dolor sobrehumano le quiebra la voz.

     Todos fingen no entender y un acuerdo tácito, que tiene la dimensión de su infinita cobardía, les impedirá pensar que fueron ellos sus carceleros. Y seguirán contando que fue la guerra…

Gatopardo

Foto de Ramón Masats
21/03/2006 21:42. Editado por Gatopardo enlace permanente. RELATOS

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gravatar.comAutor: Dinosaurio

Muy buen relato, Gata. Me gusta. Además, hay que ventilar todo lo posible aquellos años tan terroristas en todos los sentidos, sobre todo en el terreno moral.
Saludos.

Fecha: 22/03/2006 20:24.


gravatar.comAutor: Max

Querida agüela, estoy impresionado.

Fecha: 26/03/2006 12:00.


gravatar.comAutor: seda

mis padres se llaman igual y desgraciadamente mi padre murió

Fecha: 14/09/2006 19:59.


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