Facebook Twitter Google +1     Admin


MIEDO A OPINAR

20060408191156-garrotazos.jpg

Autor: Domingo F. Failde

En España, la libertad de expresión va camino de convertirse en pura virtualidad. Con el agravante, eso sí, de que ni tan siquiera en los vastos dominios de Internet se inviste su ejercicio de cuantos requisitos y cualidades le confieren tal nombre, a imagen y semejanza de una idea platónica, demasiado platónica para ser real.
En los años difíciles, era precisamente esto: palabra subrepticia, clandestina; un grito que brotaba del silencio, de las negras entrañas del espanto, de la entretela de la negación. Alguien clamaba “¡Libertad!", esa palabra impura –que así la adjetivaba el poeta fascista José María Pemán en el impresentable “Poema de la bestia y el ángel”- y salía corriendo calle arriba, llevándose el semblante de la voz, la progenie de aquel clamor secreto que se resuelve en queja. “¡Libertad!”, dice otro. Y otro, en un rincón, temblándole el aliento, repite “¡Libertad!”, mientras una maraña de uniformes asfixiaba con su ceniza el eco reprimido de la imposible consigna: Libertad, libertad; una sábana blanca con el vocablo en rojo, sangrando bajo los cascos de los caballos.
No podía nombrarse. Ninguna boca la invocaba acaso y circulaba muda por las callejas del extrarradio, temerosa de ser descubierta, detenida, procesada, bajo cargo de subversión. Por su causa, afrontaba la gente persecuciones, cárcel, la muerte misma, que no es muy diferente a una vida penada, irrespirable.
Entonces, la censura tenía rostro. Era un hombre enfundado en su guerrera, un funcionario oscuro con mirada de cuervo, un alcázar marmóreo, una selva de bayonetas, un nublado que escupe pavor. Ahora no. Los censores son un virus que infunde recelo: ¿qué pensarán de mí si digo esto?, ¿qué consecuencias pueden traerme mis palabras?, ¿qué será de mi empleo si afirmo lo contrario?, ¿qué ocurrirá si éste o aquel se entera? Y uno empieza a borrar los vocablos malditos, suaviza la expresión por no ofender a nadie y termina omitiendo, callando, sepultando en silencio la ignominia, no sea que le nieguen el saludo, lo despidan de su trabajo, le den la espalda en club, yo qué sé, miedo al miedo, temor a que las cámaras te delaten, a que un troyano te despatarre el ordenador y un vampiro succione tu intimidad, diseccione tus pensamientos y te encierre con nombres y apellidos en alguna lista siniestra, carne de seguimiento, materia de sospecha, ciudadano indeseable.
Por eso nadie opina en foros ni mentideros. Ni siquiera cubriéndose el pelaje con el antifaz de un seudónimo. “Silencio, a callar he dicho”, como Bernarda Alba. Aquí nadie replica. Uno deja el mensaje en la pantalla, y al cabo de los meses sigue allí, solitario, oculto por una maraña de moscas que defecaron alrededor sus sandeces en triste idioma. Nadie dice ni mu, no vaya el replicado a ser un mandamás. “Silencio, a callar he dicho”. Veinte años, poniéndole punto a la i, tocándole las narices a tantísimo reaccionario, y nada. Silencio. Nadie se atreve a rebatir, refutar, impugnar, desmentir, oponerse.
Sueño con que, algún día, al abrir algún web u ojear un periódico, alguien me haga encontrar la horma de mi zapato y me vista de limpio con razones contrarias. Si ocurriese el portento, buscaría al firmante por todo el planeta y, en lugar de batirme con él a bastonazos, le invitaría a unas copas de Ribera del Duero, celebrando, como el protagonista de “Casablanca”, el principio de una gran amistad.
Vivimos en la sociedad del “buen rollo”, pero no es verdad. El respeto no implica, necesariamente, temor. Tampoco enemistad la discrepancia. Ni hay por qué resignarse cuando se empeñan en endosarnos gato por liebre. El servilismo y la democracia son antagónicos. También la dignidad, por descontado. Y el origen de sus raíces: pese a quien pese, la libertad.

© Domingo F. Faílde
La Cueva del Lobo, 2005
En la imagen: Duelo a garrotazos, de Goya.

Comentarios > Ir a formulario

gravatar.comAutor: Max

Interesante e importante asunto. Hace unos días, tuve una conversación con un conocido filósofo español (a quien no voy a nombrar porque voy a referir de oído, es decir, como yo lo recuerdo, algo que me dijo y no estoy completamente seguro de ser fiel a sus palabras). Nuestro filólosof se que jaba en aquella conversación de que esto de lo políticamente correcto se lo está cargando todo; ya no hay sitio para la discrepancia; el ambiente está insoportable; yo, decía él, ya digo que no a casi todas las invitaciones para participar en programas de televisión y radio, porque no hay manera de salir de esa estrechez de lo políticamente correcto.
Se quejaba nuestro filósofo del escaso nivel de discusión pública, de la miseria cognitiva (aquí ya empiezo a derivar por mi cosecha). Y es cierto, qué poco margen de maniobra ¿no? Uno necesita equivocarse un poco, sacar un poco los pies del tiesto para buscar nuevos puntos de vista. Pero parece que no, que, aquí no. Aquí a quien saca un pie del tiesto se lo cortan.
¿O será que creemos que nos lo van a cortar y somos unos "cagaos" que ejercemos la autocensura?

Fecha: 08/04/2006 19:25.


gravatar.comAutor: Gatopardo

Por pura paradoja, he publicado este artículo de mi admirado poeta Domingo F. Failde, y lo explico: hace aquí una montón de afirmaciones con las que no estoy de acuerdo; la primera, en el título, porque precisamente opinamos gratuitamente la mayor parte del tiempo, sin base, sin rebozo, sin pudor ni timidez alguna.
Respecto a "los años difíciles", me temo que el poeta debe de ser muy joven o muy mayor y no se acuerda que la mayoría de los españoles ni siquiera criticaban en privado la dictadura; y como desde hace siglos, pasamos sin despeinarnos de un régimen a otro, con un mínimo ajuste en el lenguaje para adornarlo con tacos e improperios de signo contrario contra los cuatro desgraciados que siempre están dispuestos a disentir.
Mire usted, don Domingo, en la naturaleza de las cosas está que nuestras opiniones no despierten una ternura universal; y no por eso hemos de clamar contra la censura. Lo normal es que el caracter, el modo de reir, las opiniones, y hasta la caída de ojos, nos procuren odios y amores, aliados y adversarios. Eso es normal y muy sano.
¿No sería mejor que madurara usted emocionalmente y se habituara a no recibir un remolque de aprobación y ternura cada vez que usted se exprese?
A mis años, le puedo asegurar que hay más motivo para enorgullecerse de los enemigos que de los amigos.
(Y no es necesario que malgaste conmigo en Ribera del Duero, porque no lo diferencio del vino de la casa.)

Fecha: 08/04/2006 19:36.


gravatar.comAutor: Ramiro II

Bien, Gatopardo, bien; que ya está bien de victimismo demagógico.
Que bueno sería para España que hubiese muchas personas tan clarividentes como tú.
Saludos

Fecha: 08/04/2006 20:14.


gravatar.comAutor: liquenman

Una vez me dijeron que es un error esforzarse en caer bien a todo el mundo y que de la misma manera que debemos asimilar a nuestros amigos también lo debemos hacer con nuestros enemigos. Las opiniones son el reflejo de nuestra diversidad y no siempre son la mejor baza para hacer amigos.

Hace un par de días he tenido el placer de conocer a un señor catedrático experto y número uno en lo que respecta a la zoología, y digo el placer por que es una maravilla escucharlo hablar de su especialidad. También tuve la oportunidad aunque no el placer de escucharlo hablar de temas cotidianos y es cuando observé el "sí güana" general de todos por evitar el enfrentamiento ante un señor que rezumaba pedantería y clasismo en el cien por cien de sus palabras. No pude evitar dedicarle un par de pinceladas ante algunos de sus comentarios.

Fecha: 08/04/2006 21:23.


gravatar.comAutor: Duna

Me pareció interesante el primer comentario.

Fecha: 08/04/2006 23:13.


gravatar.comAutor: Elena

La "obligación moral" de ser políticamente correcto me parece tan absurda como la de discrepar. ¡Laissez être, s'il vous plait...!

Fecha: 09/04/2006 00:32.


gravatar.comAutor: Elena \

¡Libertad de expresión, libertad de expresión... pero si no tragamos y contestamos fielmente "cinco", no se nos publica! :P

Fecha: 09/04/2006 00:35.


gravatar.comAutor: LeeTamargo

...La libertad no soporta el maltrato y, en cuanto nota el ataque, se le enciende el pilotito. Eso sí, no entiende de si es rojo o azul, blanco o negro. Hoy, lo "políticamente correcto" se ha convertido en un subterfugio para no decir la puñetera verdad o enmascararla. Cada uno somos nuestros peores censores, sobre todo, porque se nos olvida que, de un extremo al otro, hay que escuchar para volver a tomar la palabra, y rectificar, si es preciso; y en caso contrario, seguir conviviendo. Por eso me quedé siempre con la literatura: desarrolla el espíritu crítico, aunque sea en silencio, pero avanza; como la libertad...
SALUDANDO: LeeTamargo.-

Fecha: 09/04/2006 08:03.


gravatar.comAutor: Gatopardo

Max: si un filósofo se queja de que no se puede hacer una mesa redonda con rigor en la televisión y la radio es que no ha reflexionado sobre la naturaleza incompatible de esos medios con el intercambio ponderado, riguroso y sensato de las ideas. Que analice los fines y los medios en que se basan.
Ramiro II: si hubiera mucha gente en España como yo no estaríamos en la España de las autonomías sino en la Confederación Ibérica de Bandas de Uno, y eso sería un sinvivir.
Liquenman: nunca entenderé que se le pida a un escritor, a un filósofo, a un especialista riguroso, que sea, además, simpático, bondadoso o tolerante, cuando a quien es una bellísima persona en nuestro entorno, y tiene una incultura enciclopédica no se le exige que sea un gran zoólogo, por ejemplo.
Elena, me alegro que pasado el tiempo hayas llegado a la misma conclusión que antes rebatías, cuando pretendías que comprendiera que el uso de un léxico idoneo, los temas conflictivos, me convertirían en una administradora de bitácora con apenas lectores, que huirían a otros pagos más amenos y complacientes. Respecto a la pregunta antispam, sospecho que Blogia la ha colocado para eliminar, mediante ese test de cultura general, a los desinformados.
Tamargo: la libertad no sólo ha de soportar el maltratato, es que si es verdadera libertad ha de recibir más palos que una estera, en pura lógica.
Y sigue sin asomar Domingo para polemizar, con lo que dice que le gusta a él la discusión.

Fecha: 09/04/2006 12:52.


gravatar.comAutor: Ramiro II

Gatopardo:
Empeñado en descubrir su personalidad por su polirespuesta me da que debe jugar muy bien al ajedrez y al tenis ¿acierto?. No hace falta que me conteste, estoy seguro de que es así.

Ahora mismo firmaría por la Confederación Ibérica de Bandas de Uno que, según S. de Madariaga, representaría el verdadero caracter "centrífuga" del pueblo español.

¿Se imagina la desaparición de tantas opiniones y organizaciones borreguiles; 45 millones de personas inteligentes con opinión propia, dispuestas al diálogo, la discusión educada y la polémica honesta como deporte nacional?.

Lo dicho, firmo. Saludos

Fecha: 09/04/2006 20:09.


gravatar.comAutor: MAAguilar

Discrepando de la gatopardía, yo por unas botellitas de Ribera del Duero me vendo ipsofactamente hacia el mejor postor.
Si alguien da más, que avise, que me auto-replanteo, maduro mi opinión y mi ser, y me paso a su bando, que quien bien hospeda buenos halagos merece.
Je.

Fecha: 09/04/2006 20:56.


gravatar.comAutor: El Pendón Volteriano a la \

¡Silencio! ¿Por qué a nadie se le ocurre reivindicar el silencio? La censura es siempre una medida de liberal aguachirlado. Lo mejor es la traqueotomia de urgencias.

Fecha: 11/04/2006 22:16.


Añadir un comentario



No será mostrado.







Gatopardo

Es norma de Gatopardo,
si alguien se pone a tiro,
sea plebe, sea duunviro,
que no se escape sin dardo.
Si la víctima en cuestión
es melifluo y sin humor,
y persiste en el error,
va derecho al paredón.
Si es honesto ciudadano,
observador de la ley
y santurrón como buey,
le colgamos un campano.
Si mujer y sufridora,
y nos cuenta su diario,
que alegre su antifonario
y se haga acosadora.
Si tiene cierto interés
por mostrar carné y nombre,
que luego no se asombre
si recibe algún revés.
Bienvenidos los goliardos,
golfos, rebeldes y bordes,
mentes inmisericordes,
por apellido: Bastardos
Y que no nos den la lata
ni meapilas ni legales:
somos los Irregulares,
somos gente de Zapata.

Temas

Archivos

Enlaces

Bitacoras.com

TOP Bitacoras.com para México


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris