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GABRIEL FERRATER

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      A estas alturas del mes de abril suelo recordarlo.

      Alguien que yo admiraba hasta dolerme el pecho decidió suicidarse antes de que llegara el mes de mayo de 1972, antes de cumplir los cincuenta años, y suelo conmemorarlo con la ternura hirsuta que nuestro odio al patetismo instauró.

      Un debil atisbo de arrepentimiento le hubiera permitido rasgar la capucha de plástico que se ajustó cuidadosamente en la cabeza, y no lo hizo.

      Se llamaba Gabriel Ferrater, y era una especie de genio iconoclasta, apasionado por el álgebra y las matemáticas, por la literatura, hablaba checo, alto-alemán y ya no recuerdo qué otras lenguas, aparte del catalán y del castellano, y era divertido, imprevisible, delirante, seductor... y un gran poeta que se olvida injustamente entre tanta grisalla como se encumbra.

     Alguien, quizá, quiera traducirnos al castellano este poema de los tiempos en los que la policía llegaba de madrugada, como ahora, y bastaban sus sospechas, como ahora, para hundir a un ser humano en la desesperación, entre la indiferencia de todos, como ahora...

LA VIDA FURTIVA

Segurament serà com ara. Estaré despert,
aniré amunt i avall pel corredor. Com un minador
que surt d’un pou, em pujarà
des del silenci de tota la casa, brusc,
el ronc de l’ascensor. M’aturaré a escoltar
el bufeteig de portes de metall, i els passos
pel replà, i endevinaré l’instant
que arrencarà a tremolar l’angúnia del timbre.
Sabré qui són. Els obriré de seguida. Tot perdut,
que entrin aquests, a qui ho hauré de dir tot.

Gabriel Ferrater

      El Sanedrín de la crítica literaria aún no ha comprendido que huyera del trémolo, del estilo engolado, del amaneramiento y de lo declamatorio, con lo fácil que es lo rebuscado.

Gatopardo

En la foto:Juan García Hortelano, a la izquierda, y Gabriel Ferrater, de la Página web de J. García Hortelano

14/04/2006 14:07. Editado por Gatopardo enlace permanente. POEMAS

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gravatar.comAutor: ¿...?

Aproximación a un intento de traducción:

Seguramente será como ahora. Estaré despierto,
iré arriba y abajo por el corredor. Como un minero
que sale de un pozo, me subirá
desde el silencio de toda la casa, brusco,
el ronquido del ascensor. Me detendré a escuchar
el “abofeteamiento”(1) de las puertas de metal, y los pasos
por el rellano, y adivinaré al instante
Que arrancará a temblar la angustia del timbre.
Sabré quienes son. Les abriré enseguida, Todo perdido,
que entren estos, a quienes les tendré que decir todo.

(1) bufeteig: darse de bofetadas ¿Tal vez golpeteo?
En fin, se hace lo que se puede.

¡Salud y suerte!

Fecha: 14/04/2006 19:21.


gravatar.comAutor: José Manuel

Un gran lingüísta y poeta. Su forma de morir me recuerda a la de Mishima.

Saludos.

Fecha: 14/04/2006 20:33.


gravatar.comAutor: Trini

Un poeta que creaba poesía con lo que en el momento vivía.
Sin tener que hacer rizos ni galimatías. Qué falta hace eso para transmitir lo que se siente, triste o alegre, de la manera más sencilla y bella.

Un abrazo

Fecha: 15/04/2006 12:26.


gravatar.comAutor: Aurora

Que yo sepa, Mishima intentó dar un golpe de Estado, fracasó y se hizo el harakiri, una evisceración. Sangriento y doloroso.
Y la anoxia provoca sopor en un primer momento e inconsciencia antes de la muerte. No hay sufrimiento suplementario autoinflingido.

Fecha: 15/04/2006 23:18.


gravatar.comAutor: Max

Aquí va otra alternativa apresurada. Aparte de cierta literalidad, de la que no me veo capaz de escapar (no he traducido jamás un poema y no sé cómo me atrevo ahora), me he atrevido con un par de cosas discutibles. Una se refiere a la traducción de un grado de indeterminación y, la otra, a las cualidades de la distancia personal. La primera, en el tercer verso, donde he sustituido la indeterminación de la expresión “salir de un pozo”, por la determinación más concreta de la expresión “salir del pozo”; lo he hecho así por pura intuición, porque creo que en esa expresión catalana no hay tanta carga de indeterminación como la castellana “un pozo”; puesto que parece que el pozo corresponde a la mina del minero (o a su pozo personal), tengo la impresión de que, en castellano, la expresión “el pozo” acerca al minero a esa especie de forma del destino que es trabajar en “pozos”, sean reales o mentales (no soy catalán y puede que venga de ahí mi conocimiento superficial de la potencia determinante de los artículos); y, la segunda cosa discutible, es la traducción del pronombre “aquests”, del último verso, que debería ser traducido por “estos” y yo prefiero traducir por “esos”. Me decanto por “esos” debido a que establece una distancia un poco mayor con respecto al nombre referido. Me atrevo a traducir esa distancia “mental”, porque la distancia física está muy clara en la escena. Selecciono esa pizca más de distancia por referirse a gentes ajenas, personas con las que no hay un vínculo personal ni deseo de que ese vínculo se produzca. En catalán no sabría hacer semejante sutileza. Como te decía, agüela, yo no soy catalán y, a pesar de que me manejo con bastante fluidez, en este momento sólo se me ocurren los pronombres “aquests” y “aquells”, que serían “estos” y “aquellos”, para expresar esa relación. El primero denota proximidad y el segundo una distancia considerable. Podría haber utilizado “aquellos”. Pero prefiero traducir “esos” porque, además de esa equívoca distancia intermedia, permitiría el uso de cierto tono despectivo. Con lo cual añadiríamos ciertas consideraciones sobre posible distancia moral, y no sólo mental.

Seguramente será como ahora. Estaré despierto,
iré arriba y abajo por el pasillo. Como un minero
que sale del pozo, me subirá
desde el silencio de toda la casa, brusco,
el ronquido del ascensor. Me detendré a escuchar
el abofeteo de puertas de metal, y los pasos
por el rellano, y adivinaré el instante
en que arrancará a temblar la angustia del timbre.
Sabré quiénes son. Les abriré enseguida. Todo perdido,
que entren esos, a quienes habré de decir todo.

De estas dos libertades que me he tomado, me parece que la más arriesgada podría ser la primera: la traducción del grado de indeterminación. De cualquier forma, siempre queda la posibilidad de traducir aparte esos dos versos delicados de un modo más convencional. La cosa quedaría así:

Verso 3º
“que sale de un pozo, me subirá”

Verso 10º
“que entren estos, a quienes habré de decir todo.”

Fecha: 16/04/2006 18:46.


gravatar.comAutor: Gatopardo

Sí, creo que aciertas dándole ese sentido despectivo al aquests, y me quitar el indeterminado también me parece una buena solución. La traducción literal es la mejor forma de cargarse un texto.
A ver si me explicáis otras dos o tres palabras: tremolar en este texto parece referirse al trémolo musical, nota repetida y sostenida, y no a su acepción de trémulo. Y luego, está la polisemia de "minador" el que mina (para hundir un edificio, un puente, etc) y el que trabaja en una mina.
Otra cosa: angúnia: no sé el sentido que tiene para un catalán; pero el significado que yo le doy es el de congoja y no el de angustia o ansiedad.
Y no sé cómo se resuelve todo eso.
¡Y miles de miles de gracias!

Fecha: 16/04/2006 19:37.


gravatar.comAutor: ramiro II

Gatopardo/Max:
Precioso el análisis que estais ofreciendo sobre la poesía de Gabriel Ferrater.
"Y el que quiera escuchar que escuche"
Gracias por lo que estoy aprendiendo.

Fecha: 16/04/2006 20:41.


gravatar.comAutor: Max

Encantado de charlar contigo sobre estas cosas, gata.
Antes de nada, angúnia es angustia o congoja.
Aquí van algunas observaciones sobre cómo leo yo el poema:

Minador. El minero y la angustia
La situación en la casa, con la sospecha de que “ciertas fuerzas” podrían venir en busca del protagonista, la espera angustiosa, el escuchar en el silencio de la casa esos ruidos de ascensor que siempre me han parecido como metáforas del embarazo. Esa escucha interna y externa, esa tarea de minero, ese horror que se puede hacer realidad como un minero saliendo del pozo con la cara sucia... A mí me parece una situación angustiosa.

Tremolar. El temblor y la angustia del timbre
En ningún momento consideré la posible acepción musical de tremolar, aunque la idea del trémolo musical también tiene que ver con el temblor. Yo creo que toda esa angustia en suspensión arranca a temblar cuando suena el timbre. ¿Tiembla también el protagonista? No sé, pero sin duda hay terror y no me extrañaría que temblara. La época en que fue escrito el poema nos podría dar pistas sobre los mecanismos de timbre posibles y una idea bastante gráfica sobre ese temblor. No sé de cuándo es el poema, pero sí sé que Gabriel Ferrater murió en 1972. Luego, es anterior a esa fecha. Así que lo más probable es que el mecanismo del timbre fuera de aquel tipo primitivo en el que un martillito “temblaba”, oscilaba, junto a una campana movido por impulsos eléctricos. El resultado era un “riiiiiing” que se producía por temblor y que duraba tanto tiempo como se mantuviera pulsado el botón junto a la puerta. Aquí, el timbre se convierte en el elemento que formula y da cuerpo a la angustia. Ferrater dice “la angustia del timbre” y construye una metáfora con la que referirse a su propio terror.

El terror
Lo realmente pavoroso de este poema es la sensación de convivencia continuada con el terror. Porque todo eso no está ocurriendo. Él dice que “seguramente será como ahora”. El personaje maneja (no me atrevo a decir acaricia) la hipótesis de que se produzca esa escena y vive con la angustia continua que le produce la idea de que en cualquier momento se puede hacer realidad. Convive con el horror mental de considerar ese suceso como verosímil y probable. Lo terrible es que los ascensores y los timbres funcionan todos los días de un modo inofensivo, pero la biografía del protagonista incluye la posibilidad de que sean el anuncio del horror. Y sabemos que todo eso ocurría en tiempos de la dictadura de Franco. En la vida de un disidente furtivo que vive bajo una dictadura que tortura y asesina no es de extrañar que los más insignificantes ecos de la vida cotidiana se conviertan en terribles amenazas. ¿Ayuda esto a entender su suicidio?

Fecha: 17/04/2006 00:14.


gravatar.comAutor: Gatopardo

No sé si será presunción por mi parte, pero su suicidio lo sentí como una muestra de libertad y de coherencia: era alcohólico, tenía el hígado muy destrozado, toda su inteligencia lo aislaba del resto aunque fuera seductor, simpático, sociable, y su núcleo de amigos fuera importante: creo que no quiso convertirse en un despojo de sí mismo, y eligió su propia muerte sin aspavientos, porque el patetismo le horrorizaba, nunca dramatizaba, y la prueba de que su decisión de morir era firme es que no tuvo ni un espasmo involuntario que le hiciera rasgar la bolsa de plástico. Creo que vivió como un estoico extravertido ante los demás y murió como un estoico a secas confrontado consigo mismo,
Respecto al riesgo, al miedo a ser detenido, a la tortura, creo que no lo asustaba como algo personal sino como estridencia y despropósito vital, independientemente de contra quien se ejerciera: era repulsión ante la bajeza que significaba, y no sólo en el caso de que fueran por él.
Me explico mal, Max. Tengo miedo de traicionar y distorsionar al querer explicarlo.
Sé que respeté su decisión de morir.
Un abrazo fuerte

Fecha: 17/04/2006 00:37.


gravatar.comAutor: Lanosilla, representante de embutidos

De ninguna manera un poeta olvidado. Otra cosa es que el recuerdo agradecido (¡y cuánto, y no de pocos!) se confunda con las estridencias y alharacas de nuestras famillas mundanas. Admito que no hay demasiados que lo tomen como el modelo que Ferrater debería ser. Quizá hasta para terminar.
Ahora bien, discrepo con Trini en la \"sencillez\" y la ausencia de \"rizos\" (sí de \"galimatías\"). Ferrater no me parece un poeta siempre fácil ni siempre claro, aunque sí sea siempre inmediato y persuasivo. Un poeta magnífico, quizá el mejor de su quinta y de su entorno.

Fecha: 17/04/2006 23:07.


gravatar.comAutor: Max

La posibilidad de tomar decisiones acerca de la propia muerte (cómo, cuándo, dónde) me parece de suma importancia. Comprendo y comparto tu tacto ante una decisión tan potente y grave, y ante la trascendencia que puede tener para "los otros", incluso para personas que, como yo, no le conocieron.
Yo soy de los que creen que en ciertos suicidios puede haber una lección de vida (sí, de vida). La otra lección, la de muerte y las técnicas para quitarse la vida, tiene interés a causa de la perversa y siniestra relación que tenemos con la muerte en nuestra cultura. Deberíamos tener acceso a una muerte fácil y confortable, decidida voluntariamente. Pero no. Aquí hay que morir cruelmente, como dios manda.
Tomo aquí lo que hay de vida en esta muerte y te manifiesto mi respeto profundo hacia él y hacia quienes estuvisteis cerca.

Fecha: 17/04/2006 23:52.


gravatar.comAutor: Luna

Elegir, vivir o morir, es siempre respetable y en algunos casos necesarios.
Lo peor, lo sufre quién se queda, quién no entiende las razones, cuando aparentemente, no las hay; la soledad, el silencio o la falta de respuesta a la preguntas, hace la vida demasiado dificil.

Fecha: 12/06/2006 13:48.


gravatar.comAutor: Escándalo de luz

Aquí también podrías nombrar algunos suicidios de poetas, como es el caso de Anne Sexton y Sylvia Plath. O la de la argentina Alejandra Pizarnik...

Fecha: 20/03/2007 13:49.


gravatar.comAutor: Eduardo

Oriundo de la Argentina, estuve viviendo en Barcelona entre 2002 y 2003, y tuve la buena fortuna de que unos amigos me regalaran Las mujeres y los días en su versión castellana. A partir de allí, digo que Gabriel Ferrater es mi poeta favorito. Prefiero su poesía a cualquier otra.

Fecha: 11/12/2007 23:25.


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