IVAN ISTOCHNICOV: EL ASTRONAUTA QUE NUNCA EXISTIÓ (y 3)

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No me dijeron nada más y no pude hacer todas las preguntas que después se me habrían de ocurrir.
El hombre que sabe me invitó a dar un paseo con Yumka, que nos precedía correteando.
-Aún estoy conmocionada mentalmente. Pero trataré de comprobar los datos. Uno de mis irregulares me ha recordado que no se puede demostrar que alguien no es quien es.
-Es necesario un acto de fe para creer y afirmar la no existencia. Tanta fe como para afirmar la existencia que no se pueda comprobar.
-Nadie creerá que he visto aparecer y desaparecer a dos personas.
-Desde el momento en que David Copperfield ha hecho desaparecer la estatua de la Libertad para miles de personas...
-Decir que es un truco de magia no deja de romperme los esquemas mentales... lo que he visto es un hachazo a mi racionalidad.
-Los ojos perciben el mundo como un holograma defectuoso, y lo que creemos que es real sólo es una representación tridimensional esquemática.

-¿Qué es eso? ¿Usted apela al escepticismo?

Sonrió.
-Si.

-Pero... ¿no me había dicho que mi escepticismo mutila mi capacidad para comprender?

-Porque sólo utiliza el escepticismo para desconfiar de lo que le cuentan, y sin embargo se deja convencer por su criterio y sus sentidos, que son tan poco de fiar como los de todos.

-Lo cierto es que no leí siquiera las lecciones que exponían la filosofía del obispo Berkeley. Eso de que la realidad no existe, que sólo existe la percepción subjetiva que tenemos de ella...

-Creo que ha simplificado usted un poco a Berkeley

-Ya le he dicho que no lo leí. En aquella época aún no consideraba necesario saber lo que pensaban mis adversarios. Y mis adversarios eran todos los que no me dijeran lo que yo pudiera comprender sin muchos dolores de cabeza.

Soltó una carcajada, y Yumka caracoleó a su alrededor preparada para jugar.
-Ha descrito perfectamente lo que todos hemos hecho cuando éramos jóvenes.
Tiró una piedra y espero acuclillado a que la perra se la trajera.
-¿No le parece extraordinario que, entre todas, encuentre la que le he lanzado?

-Supongo que la reconoce por el olfato...

-Vamos a comprobarlo.

Mientras caminábamos tomaba una piedra, la mantenía en su mano, y la volvía a dejar en su sitio. Luego tomó una y, antes de lanzarla, me la enseñó. Tenía una estría rosada y memoricé su forma. Luego la lanzo. La perra volvió con una piedra en la boca y la dejó a sus pies.
No tenía estría alguna.
-Efectivamente ha traído alguna otra de las que ha tocado antes.
Y sin agacharse a mirarla siquiera, me mostró la piedra que nunca había dejado de tener en su mano.
-Usted ha dado por hecho que yo tiraba la piedra que le he enseñado y ha creído ver como lo hacía. Y ha sacado conclusiones temerarias.
-Bien. He sido víctima de mi falta de rigor, no he controlado cada uno de los datos... Y eso nos lleva al punto de partida: he de creer que el astronauta Istochnikov no ha existido jamás, o bien he de creer que existió y ahora anda por el mundo llamándose Joan Fontcuberta, aunque su edad lo desmienta...

-Esta conversación se parece a una de esas melonadas pomposas de Paulo Coelho ¿Lo está haciendo aposta?

-Si. El pomposo Coelho está propuesto para el Nobel de Literatura: me encanta pensar que puedo imitar sus ventosidades reflexivas. Y usted, ¿por qué habla como si se hubiera puesto a Bucay en vena?

-Lo siento, le estaba tomando el pelo, quería saber si estaba alerta o seguía medio idiota.

-Sigo medio idiota. Pero sigo queriendo saber donde se ha dado el cambiazo en el asunto Istochnikov .

-Lea las enseñanzas que adquirió Istochnicov en el Monasterio de
Valhamönde , y que ha contado como Joan Fontcuberta: la técnica se remonta, en los anales de la alquimia clásica, al famoso “solve et coagula”: la disgregación del cuerpo en partículas atómicas penetrantes que volvían a agruparse en su estructura original siguiendo los dictados de una determinada frecuencia o vibración acústica.
No dejará de ser paradójico que acabe pasando por mentirosa con esta historia, con todas las ficciones que he contado que pasan por verdad.

"Solve et coagula"
Aquí acaba este relato de ficción, como homenaje a mi admirado Joan Fontcuberta, justo entre los justos.
Fotos: Joan Fontcuberta atravesando un muro de piedra y andando sobre las aguas en el monasterio de Valhamönde.

Más información: Karelia, Milagros & Co.
10/10/2006 12:52. Editado por Gatopardo enlace permanente. SERES EXTRAORDINARIOS

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gravatar.comAutor: Dinosaurio

Es una pena que se termine esta serie de intriga y ciencia ficción (¿o no?), que plantea dudas empiro- metafísicas muy interesantes con implicaciones de física cuántica y tal.
A mí me ha molado bastante.
Abrazos.

Fecha: 11/10/2006 13:21.


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