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JOSÉ MANUEL NAVA: EXCELSIOR: ASALTO FINAL

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Texto leído por José Manuel Nava, ultimo periodista asesinado en México, en la presentación de su libro:"Excelsior. El asalto final", publicado por Edamex :

 

      "A pesar de todo, o tal vez por esos logros, enemigos internos y externos trabajaban sin cesar para que El Búho no pudiera levantarse.

      Tal vez, y lo dije en muchas ocasiones en reuniones y asambleas en la Cooperativa, el peor enemigo de Excélsior estaba en casa, lo teníamos dentro, saboteando una rotativa prendida de alfileres que funcionaba solo gracias al talento y entrega de trabajadores leales; destruyendo las ya de por sí destartaladas computadoras con las que trabajábamos, robándose desde los focos, hasta literalmente excusados y lavabos de los baños que no se como simplemente arrancaban de suelos y paredes en los sanitarios y sacaban de las instalaciones sin que nadie se diera cuenta… o bueno, eso se nos decía.

      El desmantelamiento de las instalaciones de Excélsior se dio sin que nadie, misteriosamente, se diera cuenta. Esos enemigos internos, vendidos a quienes ambicionaban apropiarse de Excélsior y de sus bienes inmobiliarios, entre ellos la mejor esquina de México, la Esquina de la Información lograron que se le diera al Búho lo que yo llamo el “picotazo mortal” en enero de este año 2006.
      Creo que ese “picotazo” está dramáticamente reflejado en el óleo de Jacqueline Juárez, que es la portada del libro y que generosamente donó para la publicación de este trabajo. La portada, como pueden apreciar, muestra a una serie de buitres que zopilotearon a Excélsior.

      Algunos de ellos eran charlatanes tan cómicos como patéticos. Recuerdo a uno de ellos, dueño de dos o tres estanquillos de comida y que tenía un asombroso parecido con el Pingüino de Batman, que nos presentó una propuesta de compra escrita a mano, en hojas arrancadas de un cuaderno de espiral y que seguramente redactó sobre las rodillas en alguna micro camino al periódico. Pues ese hombre logró mantener en vilo al Consejo de Administración durante meses cuyos miembros inexplicablemente creían que la propuesta era seria. Otro fué un ex policía que decía querernos comprar por una cantidad estratosférica, 500 millones de dólares, pero que no tenía ni para comprarse zapatos nuevos. Al final sus cheques fueron de hule.

      Uno sí contaba con los recursos económicos y con la infraestructura para adquirir Excélsior y con él todas sus valiosísimas propiedades. Ese es el que, en la portada de Jacqueline Juárez, está representado como el buitre que logra dar el “picotazo mortal”, el que aniquila al Búho en una operación claramente orquestada y facilitada desde los más altos niveles del gobierno federal.

      El gobierno tenía una estrategia despiadada y bien definida. Se trataba de dejar que Excélsior se consumiera solo en agonía. Todo tenía que parecer el resultado natural de un deterioro constante producto de las intrigas y pleitos internos y de sus enormes pasivos fiscales y de su inhabilidad, propiciada en gran parte por el propio gobierno, para hacer frente a sus gastos más elementales como la compra de papel, tintas y otros insumos fundamentales para la producción del diario y, a veces, cuando se podía, pagar una mísera “ayuda de nómina”, como se le llamaba, a socios y trabajadores de apenas 700 pesos semanales. Eso, claro, cuando se podía… y muchas, muchas veces ni eso se podía. Al final, la muerte del Excélsior clásico fue efectivamente producto de sus conflictos e intrigas internas, pero con mucha ayuda del exterior.

      A mí, como director, me parecía extremadamente sospechoso que por más que trabajáramos con el gobierno para llegar a acuerdos que abordaran la problemática de fondo de la empresa, nunca, jamás, se pudo aterrizar uno solo de esos acuerdos, aunque fuera el más pequeño de ellos. Siempre, invariablemente, surgía un obstáculo de último minuto que echaba todo abajo. Una revuelta interna de quienes se empeñaron en destruir a la cooperativa, una extraña complicación técnica, incumplimientos de los miembros del Consejo de Administración, siempre nos fue imposible entablar una negociación seria y fructífera con el gobierno federal.

      La problemática del periódico era complejísima. Aparte de nuestros pasivos laborales, que ascendían a más de 150 millones de pesos, teníamos pasivos fiscales con la Secretaría de Hacienda que excedían los 3,000 millones de pesos; pasivos con el Seguro Social que también excedían los 50 millones de pesos, pasivos con el Infonavit que se acercaban a los 10 millones. Es decir, una deuda tan solo con el gobierno federal, que excedía el valor total de la empresa. La reacción de los funcionarios con los que abordamos esta problemática tan compleja, como de urgente solución, era por decirlo en términos blandos, de indiferencia, displicente, sin ninguna voluntad real de tenderle la mano a una empresa de interés social.

      Que diferente fue su reacción, su colaboración, cuando la Sociedad Cooperativa de Responsabilidad Limitada se convirtió en Sociedad Anónima. Ya en manos del gran capital, los pasivos fiscales parecieron evaporarse como por arte de magia en su enorme mayoría. Al Seguro Social se le pagó una fracción de lo que se le debía en realidad y en cuestión de menos de dos semanas, la problemática que durante años nos atormentó y para el gobierno había sido irresoluble, pasmosamente se resolvió. El propio secretario de Hacienda lo dijo en una ocasión. “De Excélsior ni me hablen, ese problema no tiene solución”. Pero era irresoluble tratándose de nosotros, los trabajadores de una empresa de interés social. Para nosotros, las puertas del gobierno federal estaban cerradas a piedra y lodo. Para el gran capital, les fueron abiertas de par en par y con alfombra roja.

      Las condiciones en que se da la transferencia de la propiedad de Excélsior al Grupo Empresarial Ángeles, propietaria del Grupo Imagen, el que absorbió Excélsior, evidencian una cercanía cuando menos inusual, nebulosa, opaca, con la llamada pareja presidencial. Este tipo de operaciones simple y sencillamente no prosperan sin la bendición de la Presidencia de la República. La operación, por cierto, ha sido ya denunciada en tribunales por un grupo de cooperativistas convencidos de que fuimos víctimas de venta fraudulenta.

      Recuerdo que en 2004, invité al presidente Fox a que visitara las instalaciones de Excélsior con ocasión de nuestro aniversario el 18 de marzo, pero la respuesta de Los Pinos fue un tajante e inmediato no. Me explicó el entonces secretario particular y vocero del presidente, Alfonso Durazo, que Fox no podía visitar Excélsior sin comprometerse a visitar todas las sedes de los periódicos en cuando menos la Ciudad de México. Confieso que me sentía un poco incómodo de invitar al Presidente de la República a nuestras instalaciones que estaban tan deterioradas después de muchos años sin mantenimiento y de sabotaje de nuestros enemigos internos. Los pasillos lucían lúgubres a media luz; muchas de las áreas de trabajo, particularmente en la zona de talleres, estaban simplemente a oscuras porque no teníamos para comprar miles de focos que simple y sencillamente desaparecían cada vez que se cambiaban.

     El mobiliario hubiera muy bien podido servir como leña –y recuerdo que así lo describió el dueño del Grupo Empresarial Ángeles-, simple y sencillamente leña. El equipo de cómputo eran piezas de museo. En fin, no era el recinto más digno para la visita de un Presidente de la República. Sin embargo, pensé que tal vez viendo las condiciones en que operábamos, en que producíamos un buen periódico, el Presidente se sensibilizaría ante nuestra terriblemente difícil situación y ordenaría que el propio gobierno dejara de apretarnos el cuello sin ahorcarnos totalmente, pero sí lo suficientemente fuerte como para apenas permitirnos respirar y a veces, ni eso. Pienso que esa era la mayor de las crueldades: llevarnos al borde de la muerte y después dejarte en agonía. Y el ciclo se repetía constantemente.

      Sin embargo, poco más de un mes después de que Excélsior, o el Nuevo Excélsior, como se le llama ahora pasara a manos del capital privado, el Presidente Fox y su esposa visitaron las instalaciones sin sentirse de ninguna manera obligados a visitar las de otro diario. Recuerdo que uno de los trabajadores bromeo al decir que tanto Fox como su esposa habían ido a ver lo que habían comprado. ¿Bromeó realmente? Quien sabe.

      El Seguro Social, esa magnifica institución sin lugar a dudas con que contamos los mexicanos, fue el elegido obvio para desencadenar el brutal hostigamiento contra la cooperativa. Nunca renegamos de nuestras deudas, pero era el propio Seguro Social el que no nos permitía allegarnos los recursos necesarios para poder pagar, cuando menos parcialmente, nuestros retrasos con el Instituto. Se ordenó una agresiva intervención a la Caja General que literalmente nos ahogaba. Los viernes eran una verdadera pesadilla, ya que el interventor del Seguro Social, quien tenía que autorizar todos los egresos de la caja y pagos de insumos, simplemente desaparecía. Vivíamos, o mejor dicho agonizábamos, al día y nuestro proveedor de papel nos exigía todos los viernes pago por adelantado del papel necesario para tirar el diario durante tres días. En no pocas ocasiones estuvimos a punto, a minutos de no salir porque con los camiones cargados con los rollos de papel esperando fuera del periódico, el interventor del Seguro Social no aparecía y sin su firma, evidentemente, no se nos aceptaba un cheque. La angustia era verdaderamente feroz.

      La intervención del Seguro Social tenía otro efecto particularmente insidioso, que era el de agudizar los conflictos y las tensiones internas con el consecuente agravamiento de la imposibilidad de controlar una empresa de esas dimensiones. La desesperación de muchos trabajadores, y trabajadores de los buenos y leales a la institución, llegaba a tales extremos de exigir el cierre definitivo del periódico, de declararse recurrentemente en paro y hasta de llegar a las agresiones físicas entre grupos rivales al interior de la cooperativa.

      En su designio por hostigar a Excélsior, el Seguro Social llegó al extremo criminal de girar oficios a todos los clientes del periódico prohibiéndoles que se hicieran pagos a la cooperativa y que esos pagos se hicieran directamente al Instituto. Ya no me cabía la menor duda. La intención del gobierno era evidente.

      Fue entonces cuando decidí apelar directamente al Presidente Fox y con el pretexto de una entrevista, la primera por cierto que concedía un Jefe del Ejecutivo a Excélsior en más de una década, le planteé directamente y con todo detalle la crisis del periódico y su dramático aspecto humano. A bordo del avión presidencial, en un vuelo de Guadalajara a la Ciudad de México en septiembre del año pasado, platiqué privadamente con el Presidente Fox y sin rodeos le dije que no debía permitir que fuera su gobierno el que diera la estocada final a una institución de repercusión nacional como era Excélsior.

      Fox escuchó la exposición con mucha atención y no dudó en llamar a su vocero, el doctor Rubén Aguilar, para encargarle que se le diera atención al problema de Excélsior al más alto nivel.

      —Quiero que Carlos —dijo refiriéndose al secretario de Gobernación, Carlos Abascal—, le entre al problema de Excélsior. Y que lo haga ya.
      En un par de días se arregló una entrevista formal con el secretario Abascal. Parecía que al fin habría luz al final del túnel, pero no fue así. Para mi enorme sorpresa, me encontré con un funcionario hostil, áspero, sin ningún interés real por llegar al fondo del problema financiero y fiscal de Excélsior. Sí, no puedo negarlo, me escuchó durante largo tiempo sin una sola reacción en su rostro. Temía, como sucedió, que mis palabras estaban cayendo en oídos sordos. Evidentemente no existe un sordo más sordo que el que no quiere escuchar y el secretario Abascal no quería oír de nuestros problemas.
      —¿Qué crees que dirán si te salvamos el periódico comprándoles publicidad?, me inquirió el secretario.

      —¿Qué cree que dirán, señor secretario, si el gobierno promueve la desaparición de una institución como Excélsior? —le respondí.

      La reunión con el secretario Abascal concluyó sin ningún resultado concreto. Ahora sabemos por qué. Los planes eran ciertamente otros.

      Al interior de la cooperativa, por supuesto, las cosas no mejoraban. Muy por el contrario. Las intrigas y los rumores crecían día con día hasta que apareció un personaje que había ocupado la jefatura de información que ofreció comprar, y recalco comprar, la subdirección de Excélsior. La idea de la compra-venta de un puesto directivo en Excélsior, por cierto por ese mismo individuo, había flotado con anterioridad, pero fue evidentemente desechada porque los puestos no se compran.
Pero esta misma persona, en complicidad con un grupo de parientes que también trabajaban en la cooperativa, volvió a hacer el ofrecimiento de comprar la subdirección del diario por cuatro millones de pesos. Visitaba el área de Talleres a altas horas de la noche para tratar de convencer, como al final lo hizo, que él podía allegar al periódico los recursos necesarios para que todos cobraran.

      Se acercaba una fecha particularmente peligrosa, que era Navidad, y la caja del periódico no tenía para cubrir el aguinaldo. Este personaje prometió que aparte de los cuatro millones de pesos que pagaría para que lo nombraran subdirector, él conseguiría fondos para pagar el aguinaldo.

      Y es con ese argumento con el que se cocina la traición final contra la Cooperativa Excélsior. El Consejo de Administración, sin consultarlo con la Dirección General como ordenaban las bases, aceptó la oferta de compra de la subdirección del periódico por esos cuatro millones de pesos.

      El viernes 9 de diciembre del años pasado, en una junta con socios y trabajadores no socios, que nosotros llamábamos juntas informativas, el presidente del Consejo de Administración, Armando Heredia Suárez, hizo el anuncio estando yo presente y sin saber absolutamente nada del plan de venta de una plaza directiva. Dijo que el Consejo de Administración había decidido aceptar cuatro millones de pesos por ese puesto y hasta con facilidades de pago. Se recibirían dos millones de pesos a mediados de diciembre y los restantes dos millones de pesos hacia finales de enero.

      Yo escuchaba incrédulo que el Consejo de Administración hubiera caído en una práctica tan baja como la venta de plazas, pero eso sería parte del plan de remover al Director General porque yo no aceptaba con entusiasmo la venta del periódico, sino que creía que teníamos los recursos humanos y el compromiso de socios para sacar al periódico adelante, particularmente si aprovechábamos la inminente campaña política para reposicionar la credibilidad del periódico. La credibilidad de Excélsior quedó hecha pedazos seis años atrás cuando fue literal y abiertamente entregado al entonces candidato del partido oficial, es decir, al establecimiento político derrotado en el 2000.

      Yo estaba firmemente convencido de que esa era nuestra oportunidad de oro para consolidar el reposicionamiento del periódico y conservar nuestro patrimonio, pero eso era algo que no se me iba a permitir hacer.

      Sabía perfectamente que la venta de la subdirección resultaría ser un fraude redondo, como lo fue. El aspirante a la subdirección nunca pagó ni un solo centavo y apareció en el directorio con el puesto de subdirector solo unos cuantos días. El periódico estaba siendo manejado como la miscelánea de la esquina para acelerar el punto de quiebre.

      En esa misma reunión del 9 de diciembre le pregunté privadamente al presidente del Consejo si la decisión que acababa de anunciar era firme y respondió que sí, que el nuevo subdirector tomaría posesión el miércoles siguiente, es decir, el 14 de diciembre, una vez que diera su enganche de dos millones de pesos. Indignado, le pedí que nos reuniéramos en sesión de Consejo una vez terminada la junta informativa. En esas condiciones, no dudé un instante en decidir renunciar a la Dirección General.

      En la reunión de Consejo expuse que ética y moralmente no podía aceptar la venta de una plaza directiva en Excélsior, algo que jamás sucedió en la institución y que aun menos podía aceptar que se manipulara y jugara con la necesidad de los trabajadores porque como lo sospechaba y en efecto sucedió, esos recursos jamás llegarían a la caja del periódico. Además, alguien presuntamente dispuesto a pagar cuatro millones de pesos por un puesto es porque va con la intención de lucrar con esa posición, es obvio.

      Presenté entonces mi renuncia a la Dirección General, que era evidentemente el objetivo del presidente del Consejo, pero los consejeros me pidieron reconsiderar por el bien de la institución. Les pedí 24 horas para reflexionar y nos reunimos de nuevo el sábado 10. En esa junta acepté continuar al frente de la Dirección General con la condición expresa de que se respetaran las bases de la cooperativa y el reglamento de trabajo y que nadie usurpara las funciones de otros, como las había usurpado el Consejo al nombrar a un subdirector sin el conocimiento y consentimiento del director general.

      Se me pidió reunirme con quien sería el subdirector y dije que lo haría una vez que pagara el enganche de dos millones de pesos, algo que sabía perfectamente no sucedería. Inmediatamente se propagaron rumores en el sentido de que yo bloquearía al aspirante a subdirector en su colecta de fondos y que pediría a todos los gobernadores del país que no lo ayudaran. Cuánto crédito me daban. Como si yo, aún siendo Director General de Excélsior, hubiera podido tomar el teléfono y simplemente ordenarles a 31 gobernadores que cerraran sus carteras cuando este señor los visitara. Y hacer todo eso en apenas tres días hubiera sido doble hazaña.
La realidad es que ya se sabía que esos recursos nunca llegarían, pero existía el compromiso contraído por el presidente del Consejo con los trabajadores de repartir los cuatro millones entre todos. El martes 13, cabalístico el día, ya tarde por la noche y a unas horas de que se tuvieran que desembolsar los primeros dos millones de pesos, que por supuesto no habían ingresado a la caja del periódico, el presidente del Consejo se vio atrapado en su propia trampa. La gente demandaba el pago y él tenía que salvar el pellejo.

      El presidente del Consejo se comunicó telefónicamente conmigo para pedirme que fuera al periódico a hablar con la gente porque no querían trabajar y a entrevistarme con el aspirante a subdirector. Yo me negué rotundamente y le hice notar que ese asunto lo había originado él con el apoyo y conocimiento del gerente general y que por lo tanto afrontaran ellos su responsabilidad.

      La respuesta fue la clausura totalmente ilegal de la Dirección General y la remoción, también ilegal, del nombre del director general del directorio del diario. Ese martes 13 de diciembre de 2005 el camino quedó libre para el asalto final.
Muchas gracias."

Autor: José Manuel Nava

Gatopardo

18/11/2006 13:31. Editado por Gatopardo enlace permanente. MÉXICO

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gravatar.comAutor: Diosaurio

Este texto de presentación de su novela, ya es en sí mismo un relato de novela negra y una sentencia de muerte. El gran capital se las gasta así en todas partes. Más descarada y brutalmente donde puede y más sibilinamente donde no es que no pueda, pero le conviene ser más discreto.
Trágicamente, ahora, le está tocando a México, pero yo también estoy convencido de que es un ensayo, como lo fue nuestra guerra (in)civil.
No sé qué más decir, la pena me afecta. Me gustaría tener superpoderes contra la injusticia y el crimen político organizado. Pero sólo puedo confiar en la lucha del pueblo que, tarde o temprano ponga a los asesinos en prisión y les deje sin un céntimo de dinero ni de poder.
Abrazos.

Fecha: 18/11/2006 17:07.


gravatar.comAutor: Hannah

Me uno al decir de Dinosaurio y también al sentir. Pero no dejemos que aquello de que el pueblo unido jamás será vencido, muera; ya sabemos que muchos lo querrían así, ya sabemos aquel refrán jesuítico ded "divide y vencerás", pero por mucho que se empeñen en hacernos creer marionetas indefensos e impotentes, ni lo somos ni lo seremos nunca. Podrán derramar nuestra sangre, podrán dejarnos anémicos como pueblo, pero jamás, jamás, segarán nuestras ideas, ni nuestros horizontes, ni nuestra fuerza para alcanzarlos; y matarán a uno de nosotros, y su sangre será semilla de mil y de cien mil. He dicho.
Os abrazo cómo pueblo que soy, con ese abrazo amplio y fuerte, pero sin pose ni arrumacos. A corazón abierto.
Hannah

Fecha: 18/11/2006 19:51.


gravatar.comAutor: Ramon Mier

No conocí a José Manuel Nava, sin embargo lamento su pérdida y condeno su asesinato.

Resulta ingenuo esperar que se detenga a los responsables y se aclaren los móviles del crimen. Las autoridades locales y federales de procuración de justicia en México han dado sobradas muestras de incompetencia y hasta de complicidad criminal.

La historia de la cooperativa Excelsior ejemplifica el rol perverso que el gobierno, cualquier gobierno, puede tener en las cooperativas independientemente de sus intenciones.

El cooperativismo para tener éxito como forma de organización productiva debe ser necesariamente independiente.

Fecha: 18/11/2006 20:24.


gravatar.comAutor: Gatopardo

Me conmueve la integridad que es necesaria para luchar por salvar un periódico que están saqueando, del que arrancan hasta los lavabos, los focos, y en el que se espera el papel para imprimir, pendientes de un funcionario que se hace esperar...
Me pregunto si habrá un país en el mundo donde se haga un periodismo más digno que el de los periodistas mexicanos y que arriesguen más, y se me rompe el corazón saber cuánto talento y cuanto coraje está siendo condenado a muerte.
No creo que México merezca los sinvergüenzas que a los largo de los años han saqueado y esquilmado, aprovechándose del cargo; ha sido el campo de batalla donde se han probado todas las argucias político-financieras y la corrupción que importaron los aprendices del PRI en la democracia española. Que para eso Felipe González es el amigo del alma y socio de Slim.

Fecha: 19/11/2006 00:34.


gravatar.comAutor: monocamy

Y, al hilo de tu reflexión última, ya has sido generosa llamando "democracia" a secas, a la española, que se las trae, también. Un libro de teorías realmente precioso.

La de 1812 era "la Pepa". Y la de 1978 es "la Choni".

No sé qué opinas tú pero, sin poner en duda que finalmente se imponga el sentido común, no creo que suceda pasado mañana. Se quedarán más por el camino, me temo. Ojalá que no.

Lamento mucho lo que sucede en un país que significa tanto para mí, como es México.

Besos, Gatita.

Fecha: 20/11/2006 00:16.


gravatar.comAutor: monocamy

[Me refería a que bien podrías decirle "democracia de juguete", perdón].

Fecha: 20/11/2006 00:18.


gravatar.comAutor: Gatopardo

No, Monocamy: en el Tema "Derechos Humanos" y el de "Sociedad civil" he dicho bastantes cosas, pero no "de juguete": no es mi estilo decir frases hechas. Dije, entre otras cosas, sobre las vallas contra los emigrantes que huyen del hambre y de la muerte de África, a los que abandonan enmedio del desierto sin agua ni alimentos, que espero vivir lo suficiente para ver en el banquillo del Tribunal Internacional de la Haya a Rodríguez Zapatero y Mohamed VI, acusados y condenados por crímenes de lesa humanidad. Y con ellos, a todos los que acataron sus órdenes y las cumplieron.
Y espero que los ciudadanos infectados por esta lepra moral, que miraron hacia otro lado y se encogieron de hombros, reciban el estigma de su cobardía hasta la cuarta generación.".
Y para mayor recochineo, firman un papel para protestar contra el muro que EEUU construye contra los inmigrantes mexicanos, porque con un poco de suerte, la comisión de mediación entre Argentina y Uruguay, significará sustanciosas ganancia para los Albertos, compañeros de correrías del Rey.
Han aprendido bien del PRI.

Fecha: 20/11/2006 01:01.


gravatar.comAutor: monocamy

Entiendo. Bueno, yo es que le llamo "de juguete" porque ni hay una separación real de poderes, ni el judicial es independiente, ni tampoco somos todos iguales ante la ley. Y, por si fuera poco, la soberanía nacional es una quimera. Dura los 15 segundos que tardas en votar. Después de eso, eres un cero a la izquierda durante 4 años, así te eches a la calle con otros 20 millones de almas para pedir algo.

Si eso no es un juguete...

Por cierto, esta madrugada se autoproclama presidente Obrador y no descarto que lo retrasnmitan en directo (a eso de las 3 de la madrugada).

Saludos, Gatita.

Fecha: 20/11/2006 23:33.


gravatar.comAutor: resteve

En la cumbre latinoamericana celebrada hace unas semanas, donde estaban Rodriguez Zapatero y Juan Carlos de Borbón, se firmó una nota de protestas contra el muro que Bush quiere construir en México. Seguramente ambos olvidaron que España ya ha construido estos muros en Ceuta y Melilla.

Fecha: 21/11/2006 09:42.


gravatar.comAutor: N oamanda

Pues sí, seguramente!
Porque la política es pura inmundicia!
Porque cuando suben al poder, se deben a pactos preelectorales
Porque nadie tiene la integridad de cerrar la mano
Y porque ay que ver cómo está el mundo! que dirían nuestros abuelos...
Mi acompañamiento sereno hermanos, ante tanta barbarie e injusticia que vivís allí!
Saludos desde Granada- España-

Fecha: 22/11/2006 11:56.


gravatar.comAutor: ANONIMO

Con la publicacion del libro "camisas azules manos negras" quedan colocadas las piezas para saber, como lo predijo JOSE MANUEL NAVA (Q.E.P.D.) que el enemigo esta en casa. No en la frontera norte, no en los bancos internacionales de desarrollo....estan aqui, en nuestro pais y tienen nombre y apellido....

Fecha: 03/03/2010 18:06.


gravatar.comAutor: Ojos de canica

La liga de Edamex, debajo de la portada, no sirve. Aqui esta otra opcion.

http://librosparatodos.net/bookstore/product_info.php?products_id=32

Gatopardo, a ver si lo enmiendas.

Fecha: 24/01/2012 14:42.


gravatar.comAutor: Gatopardo

Quito el enlace roto a Edamex, web que ya no funciona; pero me malicio que si "librosparatodos.net" cobra 0.00 por el libro, debería empezar a cambiar por "libros para algunos que tienen mucha guita".

Teniendo en cuenta que el 70% estamos por debajo del umbral de la pobreza...

Fecha: 24/01/2012 16:04.


gravatar.comAutor: Jorge

Hoy reviví al leer este texto. Palabras que de viva voz. Me platico el Lic. Nava Antes de que lo asesinara me platico que escribía un libro justo de como el gobierno de Fox. Ahorco la cooperativa para que Martha pudiera comprar el periódico con un préstanombres, recuerdo perfecto que me dijo que no sabía que sería de su vida, a donde tendría que ir pues seguro intentarían desaparecerlo. Ya no podría vivir tranquilo en México y EEUU , Pero quería que se supiera lo que estaba pasando cuando aún era director de el periódico, el Lic. Nava. Fue un hombre honesto que siempre trató de sacar adelante el periódico ... Su muerte queda inpune , México esta secuestrado por un grupo de políticos que mantienen en la pobreza extrema al pueblo hasta cuando ?

Fecha: 10/02/2013 20:14.


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Gatopardo

Es norma de Gatopardo,
si alguien se pone a tiro,
sea plebe, sea duunviro,
que no se escape sin dardo.
Si la víctima en cuestión
es melifluo y sin humor,
y persiste en el error,
va derecho al paredón.
Si es honesto ciudadano,
observador de la ley
y santurrón como buey,
le colgamos un campano.
Si mujer y sufridora,
y nos cuenta su diario,
que alegre su antifonario
y se haga acosadora.
Si tiene cierto interés
por mostrar carné y nombre,
que luego no se asombre
si recibe algún revés.
Bienvenidos los goliardos,
golfos, rebeldes y bordes,
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por apellido: Bastardos
Y que no nos den la lata
ni meapilas ni legales:
somos los Irregulares,
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