Juan era un curita obrero lleno de brío, que bajaba de la obra donde trabajaba como encofrador, y acudía al lado de un moribundo con el Viático, para recibir una buena rociada de la familia, que esperaba a un cura como Dios manda y se encontraba a un hombre oliendo a sudor, con el polvo de cemento incrustado en cada pliegue de la piel y una mirada de insomne maniaco. Luego, a las tantas, después de atender a su parroquia, llegaba en su vespino de segunda mano a la reunión con sus curtidos compañeros de la izquierda, en la sacristía que teníamos a nuestra disposición. Desentonaba entre nosotros por esa untuosa prosodia que sólo se aprende en el Seminario, y que nos divertía tanto como nos irritaba su manía de introducir tacos que sonaban artificiales. Siempre se podía contar con él para aportar la “vietnamita” que usaba en la parroquia, aquél trasto donde se imprimía de una en una las octavillas, y que habría sido una prueba de convicción para la policía, si la hubiera encontrado en la casa de cualquiera que no fuera él. Dábamos mil rodeos para
Luis Tamargo me pasa el testigo para que cuente por qué escribo, cómo se me ocurre, a cuento de qué... Empezaré por advertir que he nacido en la milla de oro de la retórica, de la prosa apaisada con iridiscencias enfáticas, del anacoluto, del eufemismo, de la lira laudatoria, del ditirambo, de la pura alegoría preñada de metáforas, allí donde la aliteración prosódica se adorna con anadiplosis, anáforas, asíndetones, apóstrofes y frases en las que se encabalga la absoluta necesidad de ocultar lo que se piensa mediante la explicación exhaustiva de lo que no se siente. Os pongo un ejemplo de prosa administrativa en el Boletín Oficial de la Comunidad Autónoma para dar una condecoración de puro trámite a un paisano que se eternizó en el cargo unos lustros: es copia literal: "DECRETO 71/2004 DE 4 DE MAYO POR EL QUE SE CONCEDE LA MEDALLA DE ORO DE CASTILLA-LA MANCHA A JOSÉ BONO. Diario Oficial
Huelva es una de las ciudades más contaminadas de España, junto con Tarragona y Avilés. A cambio de los puestos de trabajo, los onubenses tienen las industrias contaminantes que ningún país europeo ha querido en su territorio. A unos cuatro kilómetros del centro, en la carretera de Sevilla, se encuentra el Hospital Psiquiátrico Provincial. Cuatro veces al día llegan y se van los autobuses de línea, que comunican con la gente normal, que respira con toda normalidad los gases de las fábricas de titanio, cloro, celulosa, ácido clorhídrico, fertilizantes... En "El País" del domingo, 28 de noviembre de 1982, en la sección Cartas al Director, Alicia H. J. denuncia estar internada contra, su voluntad y a petición de su padre, en este hospital, "donde me encuentro y me considero secuestrada". Quizás haya sido ese oscuro temor ancestral, que todos tenemos a los todopoderosos psiquiatras, capaces de leer en el fondo de nosotros la anomalía, o la película del sábado en la televisi&
Así es que decidí buscar a Alicia, que había salido una semana antes del Psiquiátrico. Me ronda en la cabeza una frase de su psiquiatra, Antonio P: "Es una mujer muy atractiva, joven, que alteraba gravemente a los enfermos varones y hubo que recluirla en la sección de mujeres para impedir incidentes"; y esta otra: "Su familia está muy afectada, porque hay gente que ha creído en los malos tratos, cosa absolutamente falsa", que se contradice con la del director en la cháchara cómplice final: "Alicia no se opuso a ser ingresada cuando Onésimo G -el médico de guardia- viendo el estado de agitación y violencia del padre y las marcas de los golpes que tenía la paciente, creyó oportuno dejarla en el Psiquiátrico, sobre todo, para protegerla.” A mí siempre me hubiera gustado creer en el periodismo objetivo e imparcial, pero cada vez que he admirado a un entrevistador, a un reportero, he tenido que admitir que mis ídolos eran un dechado de arbitrariedad y lo peor es que no me molesta que así sea. Como, además, yo no soy periodista, sino que me gano la vida limpiando casas, y sólo
A mediados del siglo XIII, las mujeres con recursos económicos contaban con la posibilidad de llevar una vida más independiente y placentera que la que les podía ofrecer el contrato matrimonial. Y esa posibilidad era formar parte de una comunidad de monjas dominicas emplazada en los arrabales de una ciudad. No sonrían escépticamente y sigan leyendo. Ello explica por qué doña Elvira Rodríguez convenció a su marido de que le dejara libre para fundar, junto con su hermana doña Jimena y doce novicias, el convento dominico de las Dueñas de Zamora, pagando una buena suma al obispo zamorano don Suero. Las “dueñas” de este convento dominico establecieron pronto estrecha relación con sus compañeros los dominicos de la ciudad que acudían (en principio) a predicar al convento femenino. Paralelamente a un famoso pleito que se entablo entre el obispo y las monjas más estrechas, se desarrolló una correspondencia entre los dominicos y las monjas más mundanas, en la que se detallaban las prácticas eróticas permitidas entre frailes y monjas para guardarse del peligro de la pre&nti
Recomiendo la lectura de Socialismo o Barbarie, con un artículo del periodista mexicano Gastón Pardo, sobre los asesinatos de Mujeres en Ciudad Juárez, y os ruego que reflexionéis sobre lo que significa esa isla de corrupción, impunidad y prevaricación que es México para sus ciudadanos. Porque si la sociedad civil no actúa, no reacciona a tiempo, y elige encogerse de hombros, por miedo o por desidia, la maldad sin límites triunfa, cruza todas las fronteras, se extiende, y todos somos culpables de negligencia criminal. Gracias a quienes investigan, arriesgando su vida, considerando que este asunto nos afecta y nos concierne a todos.
El asesinato de mujeres en Ciudad Juárez continua impune Las complicidades entre grupos políticos que se han sucedido en el poder en el estado mexicano de Chihuahua han contribuido al mantenimiento en la penumbra y en la impunidad del que es quizá el mayor asesinato serial de mujeres en la historia. La Red Voltaire ha mantenido vivo el interés por el tema, como lo demuestra en esta transcripción fragmentos del libro de la per
Nadie nos precedió. Quién te acompañó cuando, desposeída, te acurrucaste en el dintel del abismo y cruzó el vacío tu mirada terrible. Quién te susurró aquella noche consuelos que acunaran tu tristeza estriada. Quién pudo evitarte el frío en las rodillas y las grietas del interior, umbral de la locura. Quién supo de qué país venías, con qué ausencias, de qué exilio inefable. Ay, hermana, nadie nos precedió, nadie nos dijo sino palabras. Pero desde esta única isla, que también los nuestros deshabitan, a veces - ocurre a veces - encontramos la risa, la lucidez y la belleza, porque todos los náufragos tienen su Viernes.
Todo me cayó de golpe en un mes: se casó mi hijo y se fue a vivir a Canadá, mi marido me abandonó por su secretaria, cumplí cuarenta y cinco años, y me descubrieron un tumor en el tiroides. Mi casa, que parecía una sucursal de todos los amigos de mi hijo, se quedó silenciosa y vacía, y como no ajustaban bien las dosis de L- Tiroxina, mi humor iba del estupor al letargo y del aturdimiento a la modorra. La medicina privada me ofreció los mejores especialistas y la mejor clínica, - Hay que operar- me dijo el médico- pero no te preocupes porque dentro de unos meses no se notará la cicatriz. Ven, mírate en el espejo de aumento&
La timidez es el peor castigo, no mitigado por el hecho de que sólo apareciera en ataques intermitentes. El tímido puede compararse con un cable de alta tensión, rodeado de espesas capas aislantes, que le protegen, pero al mismo tiempo le impiden todo contacto con el mundo exterior. Hay varios tipos de tímido. En algunos la tensión disminuye a medida que pasa el tiempo, la capa aislante se vuelve más flexible, la timidez termina por convertirse en cortés reserva una actitud tan adecuada al temperamento anglosajón, que hasta la cultiva por amaneramiento. En otros ocurre lo opuesto; la capa protectora se convierte en un caparazón rígido e impenetrable, que ahoga a su portador y aleja atemorizados a todos los que se acercan. Hay un tercer tipo, al cual pertenezco, que podría llamarse el tímido intermitente. En el caso del tímido intermitente, los periodos de madurez y de rigidez, alternan con otros de extrema garrulidad y conducta desatada. Cual de las dos actitudes emergerá en una ocasión dada, depende de las circunstancias, que están fuera del dominio del sujeto. Si las circunstancias son tales que se establece el contacto entre el núcleo vi
Suelo esperar poco de los que llegan al poder, aunque sean elegidos por los olvidados y los vencidos que necesitan mantener la esperanza de que algo ha de cambiar. Con Evo Morales no he hecho una excepción, porque para llegar a confiar en él tendría que cambiar las leyes que ofrecen cinco hectáreas por cabeza de ganado y una por cabeza de familia. Eso, en la práctica significa que los hacendados ganaderos tendrán las de ganar frente a sus siervos, los guaraníes que trabajan de seis de la mañana a nueve de la noche cobrando ocho o nueve bolivianos los mejor pagados, cuatro, los niños; seis o siete las mujeres: por 15 horas de trabajo. Sin días libres ni seguros sociales.
Para sobrevivir una familia, viviendo en un rincón techado con hojas de maíz, sin muros, sin electricidad ni agua corriente, vistiéndose con las ropas viejas que el patrón les descuenta de su salario, es preciso que todos trabajen: me refiero a trabajos duros, inhuman
Estuve investigando y contrastando las informaciones para escribir el artículo "¿Qué dirá la Iglesia Católica de esto que está ocurriendo aquí?", sobre el informe publicado el 19 de abril de 2005, que habla de 261 muertes en dependencias oficiales, bajo custodia del Estado español, y otro, titulado "Torturas bajo custodia del Estado", sobre las amenazas de muerte al capellán del Hospital Psiquiátrico de Fontcalent, que había denunciado las palizas sistemáticas a los enfermos mentales por parte de algunos funcionarios; la escalofriante cifra de muertes no naturales en la prisión de Córdoba, Albolote (Granada). etc. Gracias a un amigo, que ha sido Director de un centro penitenciario, me contaron detalladamente sobre algunos funcionarios de prisiones que son auténticos psicópatas, &
En la imagen: cómo éramos no hace tantos años, cuando los que se quedaban tenían que vender los muebles, los recuerdos, cualquier cosa, hasta que los que habían emigrado enviaran dinero a la familia... cuando íbamos a la vendimia a Francia, a trabajar en cadena en la Renault, a destajo en Alemania, porque huíamos de la miseria. No había familia que no tuviera alguien trabajando en el extranjero... ¿os acordáis? ¿O sólo nos acordamos unos pocos de que también los españoles fuimos emigrantes? ¿Sabéis una cosa? Me siento orgullosa de los que, como yo, empujados por el descontento, la desesperación o la miseria, salimos de nuestro país. Y ha llegado un momento en que entiendo perfectamente a los desesperados que llegan de Africa, y no entiendo ni quiero entender a los españoles que se sienten amenazados por la inmigración.
Murió Teodomiro, el hombre que combatió con más saña durante la guerra, el que luego intercedió por los vencidos con más generosidad… Sin embargo, abandonó a Marina, su novia desde que eran críos, porque su familia era republicana -cuentan. En la posguerra, cuando salía de misa, acudían a él las mujeres que tenían familiares presos y le decían: -“ Teo, tú sabes que es un buen hombre…” Y ninguno le pareció malo, a todos los ayudó…La telefonista que llevaba la centralita en aquellos años podría contar las innumerables conferencias que puso para favorecer a sus paisanos presos. Algún tiempo después, venían a darle las gracias… ellos aún marcados por la pesadilla de golpes y privaciones; ellas rencorosas… Quien nunca vino a pedir ni a agradecer fue Marina. Su hermano Pablo estuvo en la cárcel, y le prohibió que fuera a interceder por él… “ Aunque me condenen a la última pena no vayáis a pedir por mí a nadie y menos a Teo …” -le dijo. ¡Malditas guerras! De cr
Suena el teléfono a las once de la noche. -Ay, Gata ¿te has enterado de la noticia? -Si, estoy que no me lo acabo de creer... te iba a llamar ahora… -Y ahora supongo que toca perdonar y aquí no ha pasado nada. -No va a ser fácil, pero no nos pilla de nuevas, la historia se ha repetido demasiadas veces… -Juan y yo estamos indignados, no acabamos de creernos que esos canallas se sienten con nosotros y tengamos que aguantarnos las ganas de matarlos. -Sí que es duro… racionalmente creo que hay que dejar los odios, porque sólo sirve para crear más odio… Sin embargo, emocionalmente, claro que entiendo el rencor. -Hemos estado saliendo a la calle mirando alrededor, siempre temiendo lo peor… Cuando Pepe se va de marcha, como sé que va siempre a los mismos sitios, me imagino que van a ir a buscarle, y hasta que no llega me da mil vueltas la cabeza, siempre creo que lo van a matar. -¡Qué infierno habéis tenido que vivir! - Tú sabes que yo siempre me había arreglado… pues ahora no me conocerías…hace meses que no me pongo ni la crema hidratante. Parezc
Querido nieto: últimamente me preocupas; dices frases que pareces extraer de los camposantos o de una tanda de ejercicios espirituales, ribeteadas con cierta apatía existencialista. Resumiendo, estás pajizo, que es la condición del que se mata a pajas mentales. Llegados a este punto he de rebatir tu idea de que la mejor manera de relacionarse con los hijos sea la cotidianidad, que los pequeños monstruos suelen trufar con alaridos, protestas, peleas, llantos, discusiones y una crueldad mental digna de Calígula. Y cualquier adulto en su sano juicio ha de frustrarlos unas ciento veinte veces al día si quiere mantener la cordura, cosa que se denomina hipócritamente “educación”, pero que es puro instinto de supervivencia. Tienes la gran suerte de verlos de uvas a peras, de pascuas a ramos, y poderte lanzar con ellos a disfrutar de una desinhibida conducta de psicópatas, ingiriendo alimentos insanos, a deshoras, yendo a Port Aventura y sitios parecidos de juerga y francachela, en los que se te conoce como “el peor de los tres”. Y los delirantes propósitos de barcos, acampadas bajo las estrellas, con historias
La lira, el anacoluto, el más execrable sentimentalismo, el ditirambo y el énfasis se aúnan en los escritos de los autores locales. Y glosan los utensilios de labranza, la belleza del cardo y de la amapola o las recias virtudes de las costumbres locales, dignas de cafres del paleolítico. Luego, todo eso queda rebozado con vocablos donde no falte “sublime”, “humilde”, “tornajo”, “antaño”, y tampoco “madre”,“mujer” y vocativos donde se increpa a Sicilia con arrebatos impúdicos de macho en celo. Y, de vez en cuando, hay quien se encrespa y recuerda el insoportable olor de cuadra, el bigote austero que adorna a los hombres y mujeres de esta tierra, la tendencia cainita, la maledicencia y el rastacuerismo, y quiere pasar por autor de vanguardia. Su verbo está teñido de acné, de resentimiento y de una lastimosa falta de rigor gramatical; pero recibe hipócritas murmullos laudatorios, y poco a poco se le liman sus ásperas aristas, hasta que un tiempo después, se le ofrece un lugar entre los vates locales, que lo agasajan con un vino acre, inclemente, para poder digerir el forro de cabeza
A veces, las únicas miradas teñidas de ternura fueron las suyas. Acecharon mis caricias, y mi risa, como si buscasen el infinito y lo hallasen en mí. Cuando la congoja atenazaba mi voz, respondían en el lenguaje mudo de los que aman sin miedo, sin dudas, sin remedio. De todas las palabras que aprendí, las únicas que digo como una oración, hablan de aquellos animales que pagaron rescate y tributo por lo único humano de mí, que merece existir.
Romualdo, el albañil que me han recomendado, ya había trabajado en esta casa antes de que yo la comprara. -¡Menudo trabajo tuve aquí para dejarla decente! ¿Qué es lo que quieres hacer? -En la planta de arriba... he quitado las placas de escayola del techo, y he tirado el tabique que dividía una habitación en dos cuartos muy pequeños... -¿Y eso para qué? -Porque quiero tener una habitación más grande. Y lo que no sé hacer es unos salientes de yeso para poner unas estanterías ... aprovechando las columnas de ladrillos por donde suben los tiros de la chimeneas... -Pero habrá que poner antes las escayolas nuevas de los techos... -No, ya he limpiado las vigas de madera, sólo hay que parchear donde se ha caido el yeso... -¿Las vigas con qué las vas a tapar entonces? -Las voy a dejar a la vista... Da un bufido suave y sostenido, un soplido despacioso cargado de paciencia y desesperación. -Hace cinco años que hice el tabique y bajé los techos... quedaban dos dormitorios muy bonicos... para una cama de cuerpo y medio y
Mi gato comparte con los reyes destronados el orgullo de no ser conocido por gente que desprecia, y cierta propensión a la molicie que le hace jugar a ser su estatua. Mi gato es intransigente, mide sus halagos y toma los que acepta como ofrenda, que obliga a quien la entrega y lo enaltece, pero no modifica su conducta ni su audaz insolencia y sólo obedece a sus orígenes, a su remota estirpe perseguida, bello como el pecado, altivo como un dios de suave pelambrera.
Porque en Madrid no hay cabras te follaste a un manatí. En el zoo jaula no abras, que no se te ocurra a ti pillar a una orangutana y con ardor montaraz hacerla tu barragana como hacéis en Alcaraz. Aquí follan mono y mona, el león con la leona, el gatito con la gata, el cura con la beata y a focas como Cristina, echamos a la piscina para solaz general. ¡Así es en la capital!
Rosa me ha insistido que su hija Florita, mi ahijada, está muy rara desde que se casó. Y su voz y su gesto transmiten zozobra. Viniendo de ella, que suele ser tranquila y razonable, es como para alarmarse. Para colmo, una amiga común le ha contado que vio a Florita con hematomas en la cara. Y Florita le contó eso tan clásico de que se había caído, y se había golpeado con el picaporte. Justo cuando ha estado dos meses dando excusas para no ver a su madre. -¿Tú crees que Pedro se habrá atrevido a pegarle? -No sé, Rosa, lo que me extraña es que Florita no haya acudido a tí inmediatamente… Siempre te ha contado todas sus discusiones con él… -Y Pedro también me las ha contado siempre… -No sé… pero si no me entero, reviento. Y, claro, con lo cotilla que soy, me invité a comer en su casa para encontrarme con Florita y Pedro, a los que no había visto desde hace cuatro meses. Florita tiene cuarenta años, ha logrado perpetuar su carácter adolescente e inestable, y sus risas, sus gestos de desagrado y su expresividad desaforada convierten su r
Hay cemento, dinero sucio, baldosas y corruptelas, políticos de estrapalucio que tienen su clientela entre narcos y mangantes, canallas, mafias y pillos, estafadores y atorrantes del negocio del ladrillo. Es Torrevieja un manejo donde el Dioni se mira, y con los votos, un tipejo se afana y robala tira Y el resto lo imita y se irrita porque hay gentes malas que, hartas de ellos, critican chanchullos y martingalas. Esto cuenta y certifica Torrevieja Digital y a esto se dedica con nitidez proverbial