PROFESIONES DE RIESGO: TRABAJADORES DEL SISTEMA SANITARIO

20070304181322-grippoalison.jpg

Los españoles hemos pasado de la reverente obsequiosidad hacia las fuerzas vivas del pueblo al trato amenazante y chulesco que antes reservaban los caciques a sus asalariados, porque ésa es la percepción que tenemos gran parte de los ciudadanos de quienes trabajan en la función pública.
Está creciendo llamativamente el porcentaje de empleados de la Sanidad pública agredidos e insultados por los pacientes o sus familiares como respuesta por un diagnóstico o un tratamiento que consideren inadecuados. Más del 85% del personal que trabaja en urgencias en un hospital español ha sido víctima de agresiones físicas, verbales, y amenazas graves, según los datos de una encuesta en la que han participado dos mil sanitarios de Aragón y Castilla-La Mancha. Sólo se denuncian las más graves, las que ineludiblemente obligan a rellenar un parte de lesiones.
Para poder trabajar, un médico ha estudiado seis años en la Facultad de Medicina, y ha hecho tres años como médico residente interno en un hospital, con 58 horas de trabajo semanales, con guardias de treinta horas, sin regulación laboral que no sea la que a golpe de sentencia se consiga en casos concretos. Y al cabo de ese tiempo podrá tener un puesto de trabajo si gana unas oposiciones durísimas, con un salario notablemente más bajo que el de un fontanero.
No importa. Siempre serán más creíbles que el médico unos programas de televisión en los que hablan sin repajolero rigor de enfermedades y de tratamientos, y los que comentan lo bien que le va este fármaco o aquél o un anuncio leído de soslayo .
El médico suele frustrar nuestras expectativas, porque la mayor parte de las veces acudimos a su consulta para tratar de encontrar un remedio para la falta de ejercicio físico, para la voracidad que nos engorda un kilo por año, para la insatisfacción vital y la incapacidad para aplicar normas higiénicas mínimas. Y en estos casos, la enfermedad no es un conjunto de síntomas, sino una protesta genérica por una vida que no gusta, y se enarbola la lengua pastosa, la pesadez de piernas, el cansancio para iniciar el día, la desgana en el trabajo, los dolores erráticos y el malestar difuso o localizado como una pancarta que obligue a nuestro médico a diagnosticar una dolencia que nos sirva de coartada para exigir atenciones en nuestra familia y algo de protagonismo en nuestro entorno.
Es muy difícil que un médico, que tiene como máxima reivindicación profesional poder dedicar diez minutos a cada paciente, nos convenza de que lo nuestro no requiere una batería de pruebas para adornar nuestra exigua biografía, y para poder contarle las peripecias hospitalarias a los amigos. Y, encima, se le ocurre decirnos que la solución está en empezar a quitarnos el sobrepeso, las seis o siete horas ante la televisión como único ocio...De una tacada nos ha dicho gordos y aburridos, y nos ha frustrado la justificación para quejarnos. Y todo eso en los seis o siete minutos que los gerentes de la sanidad pública le dejan para atender a cada paciente.
Nos han dejado creer que, si hacíamos lo que se esperaba de nosotros, nuestra vida sería un camino empedrado de satisfacciones. En las películas y en la televisión, las familias charlan animadamente desde el desayuno, sentados amigablemente, mientras degustan zumos recién exprimidos y tostadas apetitosas, y, al despedirse y al reencontrarse, los niños y los adultos se besan y se abrazan. Las familias se interpelan e intercambian opiniones, y siempre hay un momento en que se miran con ternura y con admiración, y la convivencia está teñida de momentos idílicos. La mayoría de la gente nos despertamos de mala uva, no soportamos que nos hablen, desayunamos un café con cara despavorida con el tiempo en contra, no somos capaces de encontrarle maldita la gracia al nuevo día que se avecina, y a nuestro alrededor tenemos clones en iguales circunstancias.
Las veces que alguien comete la imprudencia de decir lo que piensa o expresa una opinión, se lía una discusión de mil demonios, así es que lo normal es pasar de puntillas por ese campo minado por las susceptibilidades que es la familia, y mirar fijamente la televisión, e insultar de vez en cuando a los presentadores, que para eso cobran un pastón .
La última vez que sentimos esa mirada llena de ternura y de admiración fue hace muchos años, cuando contamos que le habíamos prestado nuestros ahorros a un amigo. Fue justo antes de decirnos: -"¡Pero qué poco seso tienes!- Y eso no da para blindar un ego. Ni para que nos compense aguantar tanto sin atención facultativa y sin anestesia.
Así es que montamos el follón en la Seguridad Social, en el colegio de los críos, o en el autobús, que para eso pagamos.
Y hacemos daño para consolarnos.

Gatopardo

Foto de Grippo Alison

(Tema: Sociedad civil) 

Más información: Atacar a un sanitario se castigará con la misma dureza que atacar a un policía

04/03/2007 18:48. Editado por Gatopardo enlace permanente. SOCIEDAD CIVIL

Comentarios > Ir a formulario

gravatar.comAutor: alimaña news (redactor-jefe) , que no quiere morirse sin quitarle la pelleja a algún médico

1. A nadie se le pone una pistola en la nuca para que estudie Medicina. Hay profesiones más cortas y menos duras. Siempre se puede optar por una de ellas.
2. Frente al enfermo gordo o neurástenico muy a menudo se sienta un majadero ignorante llamado médico, que no ha revisado sus conocimientos desde que le dieron el título,y que se halla en un estado de stress o desequilibrio mental cercano a provocar lesiones u homicidio involuntario en el paciente.
3. Frente al paciente maleducado lo normal es que se siente también un médico más maleducado, aficionado (como el 100% de la enfermería) al tuteo falangista, al interrogatorio personal sin ninguna justificación científica o a la prepotencia y patanería de los doctores de "El Rey que rabió".
4. En este país un ciudadano para tener consulta con una de esas joyas de la medicina, que efectivamente la pagamos y a precio muy caro, ha de sufrir una batería de enfermeras marimandonas y marimachos, amancebadas con el volante y el "sientate aquí que ya te llamaré cuando me parezca", que justifica muy ampliamente cualquier maltrato a semejante tropa de sádicos.
5. En sanidad privada no ocurre eso. Médicos y enfermeras aguantan con obsequiosidad y sonrisa profesional gordos, neuróticos o enfermos imaginarios.
Por mí, madama Gatopardo, que les den matarile.

Fecha: 04/03/2007 21:49.


gravatar.comAutor: monocamy

Mi hermana es médico de familia y yo la veo feliz, le gusta lo que hace y me gusta el trato que dispensa. Me cuenta leyendas y certezas pero no veo diferencias esenciales entre sus conflictos y los de un cartero, excepto por la trascendencia que supone diagnosticar, frente a entregar una vulgar carta de amor.

Todos los médicos deberían ser como mi hermana y todos los pacientes, como la Gatita.

Es la solución infalible e irrealizable que puedo ofrecer, ahora mismo.

Fecha: 04/03/2007 22:21.


gravatar.comAutor: Gatopardo

Monocamy: por lo que me dices, mi médico es tu hermana. Pero, aunque no te lo diga, está sobresaturada de trabajo, y eso de las guardias de treinta horas de trabajo seguidas... Bueno, no lo digo porque se queje, pero las ojeras...

Fecha: 04/03/2007 23:25.


gravatar.comAutor: Fabrizio

Mi queirda Gata, el fenómeno no sólo es español, creo que en todo el mundo la gente se ha vuelto más agresiva, y se desquita con quien se le pare en frente no tienen que ser sanitarios, cualquier persona que trabaje con publico directamente te podrá contar historias de agresiones ¿Será el estres? bueno si no lo es ahora esta de moda culparlo de todo.
Un abrazo.

Fecha: 05/03/2007 03:32.


gravatar.comAutor: Lully

Igual pasa en Colombia. Te invito a ti y a tus lectores a visitar Reflexiones al desnudo (www.reflexionesaldesnudo.equinoxio.org) en su nueva etapa, que reaparece con más energía que nunca, luego del ataque del cracker que pretendió destruir esta parte de mi vida.

Fecha: 05/03/2007 14:58.


gravatar.comAutor: Reivindicaciones de los Médicos Internos Residentes (MIR)

Las asociaciones de MIR piden al Ministerio de Sanidad que modifique el Real Decreto que regula su actividad laboral y formativa. Entre las principales reformas que pide este colectivo en relación al decreto que, según ellos, Sanidad se ha negado a modificar, se incluye la necesidad de cambiar la regulación en cuanto a horarios laborales, ya que los MIR pueden tener jornadas de trabajo de hasta 32 horas seguidas. Según el texto, la posibilidad de prolongar 8 horas más su jornada de 24 horas atiende al "especial interés formativo o por necesidades del servicio", explicó la AMIRCAM.

Más sueldo

Además del descanso de los residentes tras una guardia (atención continuada), la organización solicita una equiparación "inmediata" del sueldo base de los MIR (actualmente en torno a 850 euros mensuales) al del personal estatutario con mismo grado de titulación (Licenciados en Medicina).

Asimismo, solicitan que las guardias, atendiendo a su "especial penosidad" (alto grado de exigencia, nocturnidad, especial dedicación, estrés) y a su "importancia social", se remuneren porcentualmente respecto a las horas de atención continuada del personal estatutario y, en ningún caso, por debajo de los 10 euros por hora. También reclaman que el número máximo de horas de guardia en cómputo trimestral no supere las 99 mensuales.

También quieren que se remunere la productividad y la exclusividad laboral, así como la eliminación de la exclusividad formativa. Finalmente, exige a Sanidad que garantice una formación de especialidad adecuada y continuada, que asegure su profesionalidad en el presente y en el futuro.

En los últimos meses, miembros de la Asociación de Médicos Internos Residentes de la Comunidad de Madrid (AMIRCAM), en representación de las asociaciones autonómicas de MIR y de la Asociación Españolad de MIR (AEMIR) han realizado una ronda de contactos con sindicatos, Organización Médica Colegial (OMC), sociedades científicas y con el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) para obtener apoyos.
Negativa de Sanidad

El director general de Recursos Humanos del Ministerio de Sanidad, José Antonio Benedicto, indicó que no se modificará el Real Decreto que regula las condiciones laborales de los Médicos Internos Residentes (MIR) porque "se consensuó con ellos, aparte de con todas las Comunidades Autónomas y los sindicatos".

Fecha: 05/03/2007 20:47.


gravatar.comAutor: Miranda

Qué coincidencia.
Ya sabes que he estado de médicos (y si no te lo cuento).
Bueno, pues tras quedarme contenta con la nueva médico (la otra me insultaba y tal y cual) hoy he ido a por dos certificados para unos curros.
Como me parecía mucha presencia seguida (análisis, y visiticas y tal) la he llevado una plantina en un tarro majo.
Tome, le he dicho, que son muchas visitas, así que le traigo un presente al estilo antiguo.
Total, que casi se me echa a llorar.
Por lo visto es la primera vez.
Pobrecica...

Beso.
M.

Fecha: 06/03/2007 21:06.


gravatar.comAutor: pau

Cuando a uno le duele algo estando en una sala gigantesca repleta de enfermos y ve pasar a algunos médicos bromeando con claros signos de relajamiento... pues se cabrea. Y es que con la salud no se juega, y cuando te duele algo estás predispuesto a montar la de dios es cristo por cualquier nadería.
A los médicos se les ha perdido el respeto, ya no son los semidioses de antaño, y eso es bueno...
Primero: porque los semidioses no existen y, segundo: porque es conveniente que de vez en cuando descubran su parte estúpida que todos tenemos.

A mi compañera, siendo enfermera, un médico la golpeó sin querer pinchándose por ello una aguja contaminada de hepatitis (eso sí que es un riesgo).
Mi compañera nunca sufrió acoso o violencia por parte de un enfermo, ni como enfermera primero ni después como médico. Eso sí, siempre se enfrentó dando la cara sin esconder sus dudas, siempre acompañó al enfermo y su familia hasta su último momento... tal vez es eso.

Y así podría contar mil casos, y no solo de ella.

Fecha: 07/03/2007 19:39.


Añadir un comentario



No será mostrado.





Gatopardo

Es norma de Gatopardo,
si alguien se pone a tiro,
sea plebe, sea duunviro,
que no se escape sin dardo.
Si la víctima en cuestión
es melifluo y sin humor,
y persiste en el error,
va derecho al paredón.
Si es honesto ciudadano,
observador de la ley
y santurrón como buey,
le colgamos un campano.
Si mujer y sufridora,
y nos cuenta su diario,
que alegre su antifonario
y se haga acosadora.
Si tiene cierto interés
por mostrar carné y nombre,
que luego no se asombre
si recibe algún revés.
Bienvenidos los goliardos,
golfos, rebeldes y bordes,
mentes inmisericordes,
por apellido: Bastardos
Y que no nos den la lata
ni meapilas ni legales:
somos los Irregulares,
somos gente de Zapata.

Temas

Archivos

Enlaces

Bitacoras.com

TOP Bitacoras.com para México


http://gatopardo.blogia.com