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ROMANCE DEL PRISIONERO![]() 5
---- Éste es uno de los romances procedentes de la tradición medieval más tempranamente incorporado a la literatura letrada. Fue uno de los favoritos de los poetas trovadorescos y de los músicos de vihuela, cuando, a fines del s. XV y comienzos del s. XVI, se pusieron de moda en medios cortesanos el romancero viejo y la canción lírica tradicional. Los poetas lo glosaron (comentando cada dos octosílabos mediante una estrofa de su personal creación) y los músicos hicieron variaciones polifónicas a partir de su melodía. Nada menos que cinco textos diferentes del romance anteriores a la mitad del siglo XVI nos son conocidos gracias a ellos. El éxito de este romance tradicional en ambientes literarios y musicales de tiempo de los Reyes Católicos fue debido a la doble lectura que de la narración puede hacerse, considerando la prisión de cal y canto, o metafóricamente como cárcel de amor. Suele ser esta interpretación la comentada en las glosas. Para la poesía cancioneril de raíces medievales nada más natural que el leer el romance como una expresión de los sentimientos de un corazón desesperado. Pero esa lectura no es patrimonio de los lectores letrados, ya que nunca ha sido ajena a los transmisores del romancero tradicional. En el Romancero del siglo XX sigue siendo patente en múltiples versiones; en la nuestra, mediante la feminización del “Yo” cantor que realizan las cantoras al referir la historia. Autor: Diego Catalán, publicado en el Romancero de la Cuesta del Zarzal *Otra versión del romance El prisionero, recogida por Ramón Menéndez Pidal en "Flor nueva de romances viejos" Comentarios > Ir a formulario
Hola Gatopardo, después de 3 años he regresado. Antes publicaba con el seudónimo Mao. Un abrazo. Fecha: 12/11/2008 16:35. |
GatopardoEs norma de Gatopardo,
si alguien se pone a tiro, sea plebe, sea duunviro, que no se escape sin dardo. Si la víctima en cuestión es melifluo y sin humor, y persiste en el error, va derecho al paredón. Si es honesto ciudadano, observador de la ley y santurrón como buey, le colgamos un campano. Si mujer y sufridora, y nos cuenta su diario, que alegre su antifonario y se haga acosadora. Si tiene cierto interés por mostrar carné y nombre, que luego no se asombre si recibe algún revés. Bienvenidos los goliardos, golfos, rebeldes y bordes, mentes inmisericordes, por apellido: Bastardos Y que no nos den la lata ni meapilas ni legales: somos los Irregulares, somos gente de Zapata. Temas
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