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CORRECCIÓN
Tenía ojos de cierva, y yo envidié sus pestañas y la dulzura equívoca de su mirada miope y el parpadeo lentísimo antes de bajar la vista. Sin embargo, cuando se puso las gafas, sus ojos eran como dos puñaladas en un huevo de codorniz. Cuando le dirigía la palabra esbozaba una sonrisa sutil, con una timidez conmovedora de novicia, y tenía esa forma de hablar episcopal y sincopada que hacía tan elocuentes sus silencios. Gatopardo Foto: Cartier Bresson Comentarios > Ir a formulario |
GatopardoEs norma de Gatopardo,
si alguien se pone a tiro, sea plebe, sea duunviro, que no se escape sin dardo. Si la víctima en cuestión es melifluo y sin humor, y persiste en el error, va derecho al paredón. Si es honesto ciudadano, observador de la ley y santurrón como buey, le colgamos un campano. Si mujer y sufridora, y nos cuenta su diario, que alegre su antifonario y se haga acosadora. Si tiene cierto interés por mostrar carné y nombre, que luego no se asombre si recibe algún revés. Bienvenidos los goliardos, golfos, rebeldes y bordes, mentes inmisericordes, por apellido: Bastardos Y que no nos den la lata ni meapilas ni legales: somos los Irregulares, somos gente de Zapata. Temas
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