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EL PEOR DIAGNÓSTICO![]()
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el autor de Bomarzo el libro: Mujica joven vivió el último tramo de esplendor y de decadencia de ese orden conservador que ya empezaba a hacer crisis en el año de su nacimiento, aunque aparentemente los signos externos todavía eran de esplendor. Oigamos el relato de boca del propio Manucho, como lo llamaban los íntimos: ”...entre mis años veinte (año 1930) y mis treinta años fue la época en que yo ingresé al Diario “La Nación”. Al mismo tiempo, es una época de mi vida muy, muy frívola, de una frivolidad increíble. Es la época de ir a bailes, época mundana en un Buenos Aires tan distinto. En ese momento había en Buenos Aires tres o cuatro señoras viejas, disparatadamente ricas y disparatadamente finas, que eran disparatadamente viudas y sin hijos, pero con sobrinas que tenían que casar. Entonces daba esos bailes “monstruos”en noviembre y en diciembre. Yo iba a esos bailes y todos me han acusado de perder el tiempo. Sin embargo, allí aprendí muchísimo, no hubiera escrito libros como “La casa” si no hubiese ido a esos lugares.” Fecha: 27/12/2008 23:11.
Mira que tensarme tanto y luego robarme una sonrisa no lo logra cualquiera. Fecha: 28/12/2008 06:29.
Le ruego encarecidamente que no coloque sus obsesivos y poco pertinentes ataques contra su enemigo particular en la sección de comentarios. Borro todos los que no hagan referencia al relato o artículo escrito aquí. Le ruego que no me dé el trabajo de seguir eliminando sus comentarios. Gracias. Fecha: 30/12/2008 16:09.
Vaya. Al principio me asusto, después pienso que no es quien temía, luego percibo que es un relato y, al fin... una sonrisa parecida a la de Ramón. Fecha: 30/12/2008 16:18.
Siempre me gustó, en especial este relato tuyo. Un abrazo post gripe, Agüela. Fecha: 09/01/2009 00:55. |
GatopardoEs norma de Gatopardo,
si alguien se pone a tiro, sea plebe, sea duunviro, que no se escape sin dardo. Si la víctima en cuestión es melifluo y sin humor, y persiste en el error, va derecho al paredón. Si es honesto ciudadano, observador de la ley y santurrón como buey, le colgamos un campano. Si mujer y sufridora, y nos cuenta su diario, que alegre su antifonario y se haga acosadora. Si tiene cierto interés por mostrar carné y nombre, que luego no se asombre si recibe algún revés. Bienvenidos los goliardos, golfos, rebeldes y bordes, mentes inmisericordes, por apellido: Bastardos Y que no nos den la lata ni meapilas ni legales: somos los Irregulares, somos gente de Zapata. Temas
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