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AGUA DE ROSAS

      Los orientales siempre mostraron tanta predilección por la rosa como la que profesaban por el ruiseñor, del que se dice que habita entre sus perfumados emparrados. Avicena hizo sus primeros experimentos seleccionando la más olorosa de sus especies, la rosa centifolia, llamada por los árabes gul sad berk.

"La florecilla de cien pétalos
que se abre cuando cae el rocío
y cada pétalo recibe su bálsamo."

      Gracias a su habilidad consiguió producir el delicioso líquido conocido como agua de rosas (*), ماء ورد,  cuya fórmula se halla en sus obras y en la de los posteriores químicos árabes. Pronto fue de uso común y, si creemos a los historiadores, y dicen que se fabricó en grandes cantidades, pues aquellos afirman que cuando Saladino entró en Jerusalén, en 1187, ungió enteramente la mezquita de Omar con agua de rosas.

      El agua de rosas conserva en Oriente, aún hoy, gran reputación, y, cuando un extraño entra en una casa, el mejor obsequio de bienvenida que puede hacérsele es rociarlo con agua de rosas, mediante una vasija de cuello estrecho llamada gulabdan. A esta costumbre se refiere Byron en "The bride of Abydos":

"Tomó el frasco en que estaba mezclada
la esencia persa de Atar-gul
y vertió su fragancia
sobre el artesonado policromo y el suelo de mármol.
Las gotas que la juguetona muchacha dirigió,
a través de la reluciente túnica de él,
volaron inadvertidas sobre su seno,
como si aquel pecho fuese también de mármol"
(**)

      Carsten Niebuhr, en Description of Arabia, habla también de esta costumbre, y cuenta que es divertido ver la reacción de desconcierto e, incluso, de irritación de algunos extranjeros al ser inesperadamente asperjados. Normalmente, se usa luego el incensario,  dirigiendo el humo a las barbas y las ropas de los visitantes, como delicada alusión de que ya es hora de despedirse. (***)
Según el mismo autor, los incensarios árabes están hechos de madera ( seguramente, guarnecidos de metal) y cubiertos con caña trenzada ... El gulabdan o asperjador.(****)

Eugene Rimmel: "El libro de los perfumes"

Notas al texto:

(*)

El agua de rosas es conveniente comprarla en farmacias y parafarmacias para estar seguros de que ha pasado los controles fitosanitaros, y no contiene pesticidas ni otros productos tóxicos.
Se puede elaborar de forma casera con petalos de rosas silvestres, preferentemente,  en infusión de agua mineral. Se deja enfriar, se filtra y se guarda en un frasco de cristal opaco. Se aplica con un algodón o un vaporizador.
Hidrata y tónifica, es un excelente remedio para evitar la sequedad y la irritación de la piel, y la perfuma delicadamente.
Vaporizada como ambientador,  o en un cuenco sobre el radiador,  en invierno,  el agua de rosas es un relajante elixir que ayuda a armonizar la emotividad.

(**)
                                   X

No word from Selim’s bosom broke;
One sigh Zuleika’s thought bespoke:
Still gazed he through the lattice grate,
Pale, mute, and mournfully sedate.
To him Zuleika’s eye was turn’d,
But little from his aspect learn’d;
Equal her grief, yet not the same:
Her heart confess’d a gentler flame:
But yet that heart, alarm’d, or weak,
She knew not why, forbade to speak.
Yet speak she must — but when essay?
"How strange he thus should turn away!
Not thus we e’er before have met;
Not thus shall be our parting yet."
Thrice paced she slowly through the room,
And watched his eye — it still was fix’d:
She snatch’d the urn wherein was mix’d
The Persian Atar-gúl’s perfume,
And sprinkled all its odours o’er
The pictured roof and marble floor:
The drops, that through his glittering vest
The playful girl’s appeal address’d,
Unheeded o’er his bosom flew,
As if that breast were marble too.
"What sullen yet? it must not be —
Oh! gentle Selim, this from thee!"
She saw in curious order set
The fairest flowers of Eastern land —
"He loved them once; may touch them yet
If offer’d by Zuleika’s hand."
The childish thought was hardly breathed
Before the Rose was pluck’d and wreathed;
The next fond moment saw her seat
Her fairy form at Selim’s feet:
"This rose to calm my brother’s cares
A message from the Bulbul bears;
It says to-night he will prolong
For Selim’s ear his sweetest song;
And though his note is somewhat sad,
He’ll try for once a strain more glad,
With some faint hope his alter’d lay
May sing these gloomy thoughts away.

Lord Byron, "The bride of Abydos"

 (***)
Carsten Niebuhr: Description de l’Arabie. PDF

 (****)
Gulabdan
o asperjador.

Gatopardo
10/01/2009 18:40. Editado por Gatopardo enlace permanente. PERFUMES

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