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ELÍAS CANETTI: LA PROVINCIA DEL HOMBRE. CARNET DE NOTAS 1942-1972

 

El comportamiento externo del hombre es tan equívoco que a uno le basta con manifestarse tal como es para vivir de un modo totalmente desconocido y oculto.

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Ya no tenemos medida, para nada, desde que la vida del hombre ha dejado de ser la medida.

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Los puestos honoríficos son para los débiles mentales; es mejor vivir en el oprobio que en el honor; sobre todo, ninguna dignidad; libertad, a cualquier precio, para pensar. A uno los honores se los cuelgan como tapices en torno a los ojos y los oídos; quién hay que continúe viendo; quién hay que continúe oyendo; en los honores los sueños se asfixian y los buenos años se agostan.

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En la oscuridad las palabras pesan doble.

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Estas almas de gusano, ¿cómo van a comprender que lo importante es despreciar el dinero, aun cuando uno lo necesite?

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Lo que es un tigre lo sé realmente desde que he leído el poema de Blake.

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Cualquier tonto puede, siempre que le venga en gana, perturbar al espíritu más complejo.

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No creas a nadie que esté diciendo siempre la verdad.

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De todos modos, siempre han vencido aquellos que han llevado al mundo a su vieja estructura espiritual, a la guerra. Ya puede irse a pique hasta el último: tras de sí dejan la guerra y las próximas guerras. Los judíos están otra vez en Egipto, pero los han dividido en tres grupos: a unos se les ha dejado salir; a otros los han convertido en esclavos; a los últimos los han matado. Así, de repente, todos deben repetir su viejo destino. Uno puede no hacer nada. Uno puede quejarse. Uno puede mejorar. Maldita sea la venganza, y si me matan al más querido de mis hermanos, no quiero venganza, quiero otros seres humanos. Las guerras se hacen por mor de sí mismas. Mientras no reconozcamos esto, jamás será posible combatirlas realmente.

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Los aduladores apasionados son los hombres más desgraciados del mundo. De vez en cuando les acomete un odio feroz e imprevisible contra la criatura que durante mucho tiempo han estado adulando. No son dueños de este odio; por nada del mundo pueden amasarlo; ceden a él como un tigre a su sed de sangre. Es un espectáculo sorprendente; el hombre que antes, para su víctima, no tenía otra cosa que palabras de la más ciega adoración, retira cada una de estas palabras y las convierte en una serie de dicterios igualmente exagerados. No olvida nada de lo que hubiera podido agradar al otro. En medio de su enloquecida rabia, recorre la lista entera de sus viejas melifluidades y las traduce justo a la lengua del odio.

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No es posible hacerse idea de hasta qué punto va a ser peligroso el mundo sin animales.

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Estamos agradecidos a nuestros antepasados porque no los conocemos.

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Únicamente en el exilio se da uno cuenta de hasta qué punto el mundo ha sido siempre un mundo de proscritos.

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¡Oh animales, queridos, terribles, moribundos animales!; ¡pateáis, os comen, os digieren y os asimilan; animales de presa y despedazados entre sangre; animales huidos, reunidos, solitarios, avistados, acosados, destrozados!; ¡animales no creados, robados por Dios; expuestos a una vida de trampas, como niños expósitos!

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¿No será que estás sobrevalorando las transformaciones de los otros? Hay tanta gente que lleva siempre la misma máscara y cuando queremos arrancársela, nos damos cuenta de que es su rostro.

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No puedo ver más mapas. Los nombres de las ciudades apestan a carne quemada.

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Uno no está nunca lo bastante triste para mejorar el mundo. Enseguida vuelve a tener hambre.

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El reducido número de sus ideas fundamentales constituye la esencia del filósofo, y también la obstinación y pesadez con que las repite.

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Un pensamiento demoledor: que tal vez no hay nada que saber; que todo lo falso surge sólo porque  queremos saber.

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No hablar más; sin decir nada, poner las palabras unas al lado de otras y mirarlas.

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Desconfianza frente al dolor: es siempre el dolor de uno mismo.

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Cuando llegue la primavera, la tristeza de los alemanes será como un pozo sin fondo, y ya no va a ser posible distinguir entre ellos y los judíos. Hitler ha hecho a los alemanes judíos en unos pocos años, y «alemán» se ha convertido ahora en una palabra tan dolorosa como «judío».

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Lo más difícil de todo: descubrir una y otra vez lo que uno, de todos modos, ya sabe.

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Peligros del orgullo: uno se vuelve tan orgulloso que ya no se mide con nadie. Ya no confía en nadie a quien tenga miedo. Sólo se confía entre aquellos que le admiran. Ya haciendo cada vez menos cosas y al final no hace nada; así es como no pone en peligro su actitud de orgullo.

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No les vas a quitar un solo centímetro a los «grandes». No les arrebatarás ni una sola de sus víctimas. Cada una de tus respiraciones las van a emplear para sí. Igual que en esta vida no has salvado a un solo hombre, tampoco después de tu muerte vas a salvar a ninguno. Quizás contagiarás a alguien el mismo afán de salvar. Esto es lo más que puedes hacer, esto es todo.

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De los superlativos sale una fuerza destructora.

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La literatura como oficio es destructivo: hay que tener más miedo a las palabras.

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El primer efecto de la adaptación a otro es que uno se vuelve aburrido.

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No dice nada, pero ¡cómo lo explica!

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Todo viejo se ve a sí mismo como una suma de astucias conseguidas. Todo joven se siente como origen del mundo.

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Las palabras no son demasiado viejas, lo son solamente los hombres que usan las mismas palabras con demasiada frecuencia.

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Tu ascesis sería, más aún que el silencio: vivir sin admiración.

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Lo importante es aquello de lo que uno se desembaraza, no tanto lo que uno hace cuanto aquello que uno aparta de sí.

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Hay que dejar de hablar antes de haberlo dicho todo. Algunos lo han dicho todo antes de empezar.

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Cualquier cobardía, cualquier reserva es un pecado en el escritor. Su atrevimiento está en decir lo que piensa. Aunque sea responsable de ello, tiene que decirlo.

Autor: Elías Canetti (1905-1994)
Citas extraídas de "La provincia del hombre" (Carnet de notas 1942-1972)
Versión castellana de Eustaquio Barjau
Taurus Ediciones, S. A, 1982 (libro descatalogado)
Versión online pdf o texto en www.scribd.com/

Dibujo de portada: autor desconocido

19/01/2009 20:55. Editado por Gatopardo enlace permanente. RECOMENDAMOS

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