
No es un hecho sorprendente:
los milagros de Maciel
tienen su mejor ambiente
en un surtido burdel
Como le llamaban Padre
sus ovejas legionarias
hizo a una hembra madre
y a unos cuantos hijos parias.
Los sacramentos de Amor
los tomó con diligencia
y sin recato o rubor
se aplicó a la correncia.
Aunque era ya muy viejo,
y la carne era magra
demostró ser un pendejo
con tesón y con Viagra.
Camino de Perfección
el del santo pederasta,
que su cristiana legión
alaba hasta decir basta.
Aficionado al cianuro,
ante Dios Omnipresente,
este piadoso siluro
se cargó a algún pariente.
De joven violaba niños,
y también de más adulto.
Aplaudían los cariños
los cofrades de su culto.
A este singular santo
con fijación en el ano
protegió bajo su manto
il Segreto Vaticano.
Como soy cabra muy lista,
me escondo rauda en mi zulo,
no sea que un Macielista
pretenda darme por culo.
la glamourose cabra 