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IVAN ISTOCHNIKOV O EL ASTRONAUTA QUE NUNCA EXISTIÓ


Tememos ser enterrados en vida, y sentir la desesperación de una larga agonía, tratando de romper la cubierta del ataúd con las uñas en carne viva y el pecho aplastado por una angustia sin esperanza; tememos al humo que nos asfixie y nos incapacite para huir de las dolorosas dentelladas del fuego; tememos ser arrastrados al fondo de un rio de aguas enfangadas por un remolino invencible.
No quiero saber qué clase de muerte acabará conmigo, pero sospecho que será atroz. Y entre todas, la pesadilla recurrente que me acosa es la de sufrir la misma muerte que Ivan Istochnikov y la perrita Kloka, que desaparecieron sin dejar rastro de la nave Soyuz-2,  en la inmensidad del espacio.
Sin embargo,  la nave Soyuz-2 volvió a la tierra herméticamente cerrada, con las huellas del impacto de un meteorito, que dejó el rastro de cuatro hendiduras de noventa y seis centímetros de largo por cuatro centímetros de ancho cada una, y siete milímetros de profundidad, perfectamente paralelas, que no quebraron la estructura envolvente ni dañaron el sistema. Y sin sus tripulantes.
La Fundación Sputnik que ha investigado el suceso, dice:
"El 25 de octubre de 1968 fue lanzado desde el cosmódromo de Baikonur el Soyuz 2 con el piloto-cosmonauta Coronel Ivan Istochnikov a bordo. La nave debía servir de blanco para el Soyuz 3 que, tripulado por el Teniente Coronel Giorgi Beregovoi, realizaría al día siguiente un ensayo de ensamblaje orbital de las dos cápsulas. Eran los tiempos en que los Estados Unidos y la URSS trabajaban contra reloj para llegar los primeros a la Luna. Las presiones políticas prevalecían sobre las garantías técnicas y la carrera espacial de había cobrado ya algunas víctimas. El vuelo del Soyuz 1, por ejemplo, empezó mal y terminó en tragedia: el cosmonauta Komarov se estrelló al regresar debido al mal funcionamiento del paracaídas.
Pero para la siguiente misión se habían extremado todas las precauciones y todo auguraba un resultado satisfactorio. No sería así: después de un intento fallido de acomplamiento, el Soyuz 2 y el Soyuz 3 se distanciaron y perdieron el contacto. Cuando al día siguiente se reencontraron, Istochnikov había desaparecido y su módulo presentaba el impacto de un meteorito. En realidad nunca se supo a ciencia cierta qué había ocurrido y el enigma se saldó con una suma de conjeturas. Pero decididamente las autoridades soviéticas no estaban dispuestas a admitir un nuevo fiasco y maquinaron una solución muy propia de su estilo: declararon que el Soyuz 2 había sido un vuelo automatizado, no tripulado. A efectos oficiales Ivan Istochnikov no había existido nunca y para evitar voces discordantes se confinó a la familia, se chantajeó a sus compañeros, se manipularon los archivos y se retocaron las fotografías. La realidad superaba el más fantástico argumento de ciencia-ficción."
Fotografía original vendida en Sotheby’s de Nueva York el 11 de diciembre de 1993.
Está fechada en 7 de noviembre de 1967 y firmada, de izquierda a derecha,
por Leonov, Nikolayev, Istochnikov, Rozhdestvensky, Beregovoi y Shatalov.

La misma imagen, manipulada,tal como fue publicada en el libro
"Rumbo a las estrellas" de Boris Romanenko.

Sus familiares fueron trasladados de madrugada a un recinto de alta seguridad que estaba rodeado por cuatro anillos de hormigón armado de doce metros de altura, y por encima de las construcciones y del patio interior, una alambrada, cortante como cuchillas de afeitar, fabricada mediante una aleación resistente a una temperatura de 3.000 grados, cubría como una gigantesca jaula la visión del cielo donde quizás levitaría Iván eternamente. Nunca hubiéramos sabido nada más de ellos si, al cabo de treinta años, no hubiera aparecido, entre las tripas de serrín de aquel osito, las notas de una adolescente que decía ser hija de Iván Istochnikov, en las que narra su cautiverio con una caligrafía cirílica casi microscópica.
El motivo por el que no he actualizado Gatopardo en estos últimos días es el jet-lag de mi viaje a una aldea próxima al rio Guárico, en Venezuela, buscando parte de la historia de Ivan Istocnikov, que es una parábola casi perfecta de los que tuvimos que dejar nuestra identidad y crear una ficción que nos permitiera sobrevivir, pero no os hablaré de mí, sino de un hombre que sabe qué ocurrió, y ha querido contármelo.
Hoy, al final de la noche, después de nueve horas en las que ha hablado como si su silencio de tantos años lo hubiera embriagado, hemos salido para ver el amanecer en el Estero de Camaguán. Y hemos admirado el firmamento nocturno, sobrecogidos por su belleza y su magnificencia vertiginosa. Y con las primeras claridades del alba, ese hombre ha susurrado como el eco de mi propio pensamiento:
-Desde la desaparición de Iván Istochnikov, buscando las pruebas de su existencia, he aprendido a desconfiar de cualquiera que me cuente una historia detallada y verificable, con datos incontestables. La verdadera realidad no cubre las lagunas de nuestra imaginación con miles de detalles y de datos.
He querido escribir esto antes de irme a dormir, antes de que haya podido superar este intenso escalofrío que me hace temer el sueño.
Ivan Istochnikov saluda a los técnicos del MIK que están ensamblando los componentes de su nave
Foto de Ivan Istochnikov instantes antes de su último viaje

2ª parte
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Mi cuerpo se ha adaptado ya al ritmo que imponen las largas veladas escuchando al hombre que sabe, pero mi espíritu escéptico está sufriendo una ruda paliza.
Ayer me pidió que no bebiera café ni alcohol, que comiera frugalmente y no tomara ninguna substancia que modificara mi percepción, porque deseaba enseñarme algo que requería mi absoluta lucidez.
-Sin café no lograré lucidez sino un síndrome de abstinencia brutal.- Y seguí preparando la cafetera.
La perra, que acude cuando desayunamos y da vueltas a mi alrededor, estaba en posición de alerta mirando hacia fuera. La llamé y no acudió.
-¿Qué le pasa a Yumka?
-Ella siempre los percibe antes que yo.
-¿A quienes?
-Lo siento, no quiero influirle...
Tomé el primer café mientras me preparaba el bocadillo, y me senté a comérmelo con el segundo café.
Una ráfaga de aire hizo temblar la puerta, y Yumka, con el rabo entre las piernas y las orejas aplastadas, gruñó asustada. Nadie llamó, nadie abrió la puerta que da al patio interior, simplemente una pareja de mediana edad estaban sentados a la mesa conmigo, sin saber cómo podrían haber aparecido. El hombre que sabe los saludó con naturalidad y me presentó.
-¿Cómo han entrado?
-Usted quiere que le hablemos del papel que jugó Joan Fontcuberta en la historia de Iván Istochnikov ¿verdad?
-Sé el papel que jugó, fue una performance, puso su cara en unas fotos y se inventó toda la historia...Istochnikov nunca existió.
-¿Y cómo puede estar tan segura de que no sea precisamente eso lo que se inventó Joan Fontcuberta? ¿Sabe usted algo de la época que estuvo en un monasterio ortodoxo ruso?
-¿Joan? Nunca ha tenido inquietudes religiosas. No creo que haya estado jamás en un monasterio ortodoxo...
-¿Usted lo conoce bien?
-Suficiente como para saber que eso no es verdad.
Habló la desconocida por primera vez: tenía un acento extraño:
-¿Sólo díganos si lo conoce físicamente?
-Sí. Desde hace veinte años...
-Mire esta foto.

-Sí, es Joan Fontcuberta. Pero le gusta disfrazarse...
-Efectivamente su escepticismo funciona. ¿Sabe quienes somos nosotros?
-No.
-¿Piensa que somos normales?
-Lo parecen, aunque entren sin que me dé cuenta...
-¿Tiene una explicación lógica para nuestra manera de aparecer?
-Sí. Ustedes estaban en la casa, no fuera. Y yo estaba pendiente de Yumka cuando ustedes...
-Ahora está pendiente de nosotros. Obsérvenos bien.
-Sí, les estoy prestando toda mi atención. Diganme...
Y desaparecieron. Sencillamente desaparecieron. Tuve la sensación de estarme ahogando, se me olvidó respirar. El hombre que sabe me abrazó.
-Abuela, relájese, por favor. Relájese.
Yo boqueaba:
-¡Han desaparecido!
-Se han desmaterializado, pero aún están aquí.
Y efectivamente volvieron a aparecer en el mismo sitio.
-Por favor, disculpenos si la hemos asustado: era necesario para que supiera que no le contamos patrañas.
-No comprendo cómo lo han hecho.
-Usted trata de aplicar la lógica monolítica de una inteligencia limitada por el racionalismo, y la materia tiene leyes que la Física teórica ha formulado, pero que la inteligencia del hombre común no capta.
-Son poderes paranormales...
-No existe lo paranormal. Sólo existe una realidad que la mayoría ignora, porque no desarrolla sus potencialidades. Y la historia que deseamos contarle forma parte de esa realidad que se escapa a su lógica. ¿Quiere escucharla?
-Sí. Me habían enseñado una fotografía de Joan Fontcuberta en un monasterio ruso...
-Vamos a ir directamente al principio: formamos parte de los inciados, participamos de los saberes antiguos que hemos preservado en los monasterios. En la antigua URSS se persiguió toda la ciencia que no se ajustara a las consignas oficiales, de la misma manera que en el resto del mundo se le ignora, no se financia, no se investiga . Nosotros sabíamos que el viaje de la Soyuz-2 era un fracaso seguro, y que, en las condiciones que se hizo, Iván Istochnikov y Kloka habrían muerto sin remedio.
-Murieron, quedaron en el espacio...
-Se hizo el contacto. Los sacamos de la cabina del Soyuz-2. Los trajimos sanos y salvos.
-¿Cómo? Ustedes tenían otra nave tripulada y nadie...
-Usted piensa en un satelite artificial como los Soyuz ¿verdad?
-Sí, claro ¿de qué otra forma se puede viajar al espacio?
-El error de partida es pensar que para que un mamífero terrestre sobreviva en el espacio ha de crearse una capsula física que lo proteja, cargada con toneladas de combustible para propulsarlo. Y para mover las toneladas de combustible que lleva son necesarias toneladas de combustible...
-Pero no se puede prescindir... ¿o sí?
-No se distingue un campo gravitacional uniforme y un marco uniformemente acelerado, según el "principio de equivalencia" de Einstein.
-Y ustedes lo aplicaron para los viajes espaciales, pero no acabo de comprender...
-El sistema solar está interconectado por una serie de túneles o espirales gravitacionales a modo de autopistas interplanetarias.
-Estan ustedes hablando de los denominados puntos de Lagrange.
-Si. Al usar esas autopistas usamos la fuerza gravitacional para viajar, en vez de luchar contra ella. Aplicando estos principios logramos naves que funcionan con mucho menos combustible. Y no nos pueden detectar los radares.
-¿Y rescataron a Istochnikov?
-Rescatamos a Istochnikov y a Kloka.
-¿Qué fue de ellos?
-Kloka murió de vieja en el monasterio. Ivan Istochnikov permaneció hasta que aprendió una lengua extranjera acorde con sus nuevoss documentos, su personalidad, su biografía...
-Entonces, la historia de Joan Fontcuberta...
-Istochnikov no sabía que su mujer estaba embarazada... y cuando se enteró de que había tenido una hija, que su mujer había muerto en aquel recinto de alta seguridad poco después... se arriesgó a chantajear a la KGB... Fue una temeridad, pero hay que reconocer que le salió bien la jugada. Su hija salió de la URSS con un pasaporte diplomático gracias a su demencial estratagema.
-¿Qué estratagema utilizó?
-Istochnikov montó una exposición pública con sus fotos, mostrando su existencia, su historia, todos los detalles de su odisea, el asunto de la Soyuz, todo, todo, absolutamente todo. Les ofreció decir que era una ficción,  de modo que no habría peligro en el futuro, que nadie creería jamás en su existencia ni en su historia....en cuanto supiera que su hija había salido de Rusia. Y aceptaron liberarla.
-Perdón, pero en esas fotos está fotografiado Joan Fontcuberta, y esa exposición la hizo...
-Hay una frase críptica muy reveladora...
-No me la digan: "¿la verdad de quien no tiene que mentir, nunca es interesante?"... Olvidan que conozco fisicamente a Joan y lo puedo identificar perfectamente.
-No conocía esa frase ...
-Es mía. Y ahora diganme qué pretenden que sepa y qué quieren que cuente en mi bitácora.
-Joan Fontcuberta es la personalidad que adoptó Ivan Istochnikov. Sólo queremos que se sepa la verdad

3ª parte

No me dijeron nada más y no pude hacer todas las preguntas que después se me habrían de ocurrir.
El hombre que sabe me invitó a dar un paseo con Yumka, que nos precedía correteando.
-Aún estoy conmocionada mentalmente. Pero trataré de comprobar los datos. Uno de mis irregulares me ha recordado que no se puede demostrar que alguien no es quien es.
-Es necesario un acto de fe para creer y afirmar la no existencia. Tanta fe como para afirmar la existencia que no se pueda comprobar.
-Nadie creerá que he visto aparecer y desaparecer a dos personas.
-Desde el momento en que David Copperfield ha hecho desaparecer la estatua de la Libertad para miles de personas...
-Decir que es un truco de magia no deja de romperme los esquemas mentales... lo que he visto es un hachazo a mi racionalidad.
-Los ojos perciben el mundo como un holograma defectuoso, y lo que creemos que es real sólo es una representación tridimensional esquemática.

-¿Qué es eso? ¿Usted apela al escepticismo?

Sonrió.
-Si.

-Pero... ¿no me había dicho que mi escepticismo mutila mi capacidad para comprender?

-Porque sólo utiliza el escepticismo para desconfiar de lo que le cuentan, y sin embargo se deja convencer por su criterio y sus sentidos, que son tan poco de fiar como los de todos.

-Lo cierto es que no leí siquiera las lecciones que exponían la filosofía del obispo Berkeley. Eso de que la realidad no existe, que sólo existe la percepción subjetiva que tenemos de ella...

-Creo que ha simplificado usted un poco a Berkeley

-Ya le he dicho que no lo leí. En aquella época aún no consideraba necesario saber lo que pensaban mis adversarios. Y mis adversarios eran todos los que no me dijeran lo que yo pudiera comprender sin muchos dolores de cabeza.

Soltó una carcajada, y Yumka caracoleó a su alrededor preparada para jugar.
-Ha descrito perfectamente lo que todos hemos hecho cuando éramos jóvenes.
Tiró una piedra y espero acuclillado a que la perra se la trajera.
-¿No le parece extraordinario que, entre todas, encuentre la que le he lanzado?

-Supongo que la reconoce por el olfato...

-Vamos a comprobarlo.

Mientras caminábamos tomaba una piedra, la mantenía en su mano, y la volvía a dejar en su sitio. Luego tomó una y, antes de lanzarla, me la enseñó. Tenía una estría rosada y memoricé su forma. Luego la lanzo. La perra volvió con una piedra en la boca y la dejó a sus pies.
No tenía estría alguna.
-Efectivamente ha traído alguna otra de las que ha tocado antes.
Y sin agacharse a mirarla siquiera, me mostró la piedra que nunca había dejado de tener en su mano.
-Usted ha dado por hecho que yo tiraba la piedra que le he enseñado y ha creído ver como lo hacía. Y ha sacado conclusiones temerarias.
-Bien. He sido víctima de mi falta de rigor, no he controlado cada uno de los datos... Y eso nos lleva al punto de partida: he de creer que el astronauta Istochnikov no ha existido jamás, o bien he de creer que existió y ahora anda por el mundo llamándose Joan Fontcuberta, aunque su edad lo desmienta...

-Esta conversación se parece a una de esas melonadas pomposas de Paulo Coelho ¿Lo está haciendo aposta?

-Si. El pomposo Coelho está propuesto para el Nobel de Literatura: me encanta pensar que puedo imitar sus ventosidades reflexivas. Y usted, ¿por qué habla como si se hubiera puesto a Bucay en vena?

-Lo siento, le estaba tomando el pelo, quería saber si estaba alerta o seguía medio idiota.

-Sigo medio idiota. Pero sigo queriendo saber donde se ha dado el cambiazo en el asunto Istochnikov .

-Lea las enseñanzas que adquirió Istochnicov en el Monasterio de
Valhamönde , y que ha contado como Joan Fontcuberta: la técnica se remonta, en los anales de la alquimia clásica, al famoso “solve et coagula”: la disgregación del cuerpo en partículas atómicas penetrantes que volvían a agruparse en su estructura original siguiendo los dictados de una determinada frecuencia o vibración acústica.
No dejará de ser paradójico que acabe pasando por mentirosa con esta historia, con todas las ficciones que he contado que pasan por verdad.

Gatopardo
Y aquí acaba este relato de ficción, como homenaje a mi admirado Joan Fontcuberta, justo entre los justos

"Solve et coagula"

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Joan Fontcuberta atravesando un muro de piedra y andando sobre las aguas en el monasterio de Valhamönde.
La perrita Kookla con su traje espacial
Toda esta historia es una ficción inspirada por mi admirado Joan Fontcuberta
13/02/2009 07:59. Editado por Gatopardo enlace permanente. RELATOS

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gravatar.comAutor: cosmofonio

Me ha encantado el relato.

Leí hace algún tiempo la historia del astronauta borrado de la Historia, y el genial montaje de Fontcuberta.

Un magnífico post.

Fecha: 13/02/2009 11:56.


gravatar.comAutor: Liberty Balhans

Me ha envuelto el espíritu la historia entremezclada de el Hombre que Sabe y mis propios viajes astrales en espacio tiempo de pasar del 4º periodo al estadio REM , que a la mañana siguiente me doy cuenta al mirarme al espejo y ver las ojeras impenitentes como mi edad irreal.

Sobrecogedora y a la vez emociónate, que coincide con las manipulaciones fotográficas en los tiempos de la II Guerra Mundial, como en la vista de Adolf Hitler y Franco en la estación de Hendaya, que hizo esperar al dueño de Europa , donde varios objetos se manipularon de las fotos para la prensa.

Algo me dice mi sensibilidad al leerte que pronto coincidiremos y lograremos tomarnos algo juntos, charlando y gozando de una cervecita pensando en parajes lejanos con aguas marinas y sol tropical.


Besazo

Fecha: 20/02/2009 19:14.


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