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LUIS CARANDELL: VIDA Y MILAGROS DE MONSEÑOR ESCRIVÁ DE BALAGUER, FUNDADOR DEL OPUS DEI (3)
Cómo se hizo este libro Doy por supuesto que el lector sabe muy bien cuál es la técnica que se emplea para hacer lo que se llama «un retrato-robot». Pues bien, mi semblanza de don Josemaría Escrivá de Balaguer se va a parecer mucho a un retrato-robot. Como se sabe, en este tipo de identificación posible de un personaje se utilizan todos los materiales de que se puede disponer. En mi caso, he procurado aportar los documentos que puedan dar constancia de las fechas principales de su biografía, de las modificaciones que han sufrido sus apellidos, de la concesión de títulos nobiliarios y otras distinciones, académicas, civiles o eclesiásticas. Esto por lo que se refiere al soporte documental de una biografía. Éste no es, sin embargo, todo el material que he manejado. Mi retrato-robot de monseñor Escrivá se ha ido configurando también y sobre todo gracias a declaraciones y manifestaciones de personas que le han conocido. Éste es acaso el material más típico de un retrato-robot al que el investigador acude con preferencia cuando se le niega el conocimiento directo. Algunas personas han dado su nombre, otras han preferido quedar ocultas. Entre estas últimas hay muchas que pertenecieron al Opus Dei en el pasado y lo abandonaron luego. Este Instituto Secular fundado en 1928, hace ahora, por tanto, casi cincuenta años, ha registrado un grandísimo trasiego de entradas y salidas. Este que pudiéramos llamar intenso tráfico en ambos sentidos es una de las características más sobresalientes de la Obra cuando se la contempla desde fuera. Da la impresión de que el Opus Dei es un lugar en el que mucha gente parece estar interesada en entrar, pero del que son también muchos los que salen, algunos de ellos fuertemente traumatizados por la experiencia. Cada año, con motivo de la festividad de san José, que es cuando los numerarios del Opus Dei deciden si van a renovar o no las promesas y votos, algunos socios abandonan la Obra. La salida de un socio, según he podido comprobar en mis conversaciones con los que decidieron abandonar el Instituto, es siempre muy mal acogida por los directores y por los compañeros que permanecen dentro de su disciplina. He conocido casos de socios que, habiendo decidido no renovar los votos, fueron perseguidos hasta altas horas de la noche de san José por los compañeros de residencia constituidos, digámoslo así, en comandos espirituales. En un casó, el «hijo emancipado» logró ponerse a buen recaudo en casa de un amigo que no tenía nada que ver con el Opus Dei, a pesar de lo cual fue hallado y sermoneado hasta muy avanzada la madrugada, a fin de hacerle volver de su decisión de abandonar la Obra, con argumentos que el propio interesado calificaba de muestras de «chantaje moral». He hablado con muchos de estos tránsfugas del Opus Dei y, en algunos aunque no en todos, he encontrado una buena disposición para el diálogo acerca de la Obra. Cuentan muchas cosas, sobre todo relativas a su vida en el interior del Instituto, la vida en común de las residencias, sus relaciones con los directores, etc., pero, en general, es muy poco lo que saben del padre, salvo naturalmente que no se trate de miembros muy antiguos del Opus Dei, ya que en los primeros tiempos el hecho de que hubiera un número muy reducido de socios hacía que éstos tuvieran un mayor contacto personal con el fundador. Los demás y, sobre todo, los españoles que entraron en el Opus a partir de 1946, en que el padre se trasladó a Roma, tienen una visión algo mítica del padre Escrivá. Es la paternal figura a la cual escribieron sus cartas de buenos hijos durante años, pero de quien no obtuvieron nunca una respuesta directa. Monseñor, como antes decía, no contesta nunca las cartas de sus hijos. Se limita a enviar unas comunicaciones en ciclostil que firma con su tercer nombre de pila, Mariano, y que versan en general sobre cuestiones espirituales. Muchos de los socios no han visto personalmente en su vida al padre Escrivá o bien le han visto en grandes concentraciones, como las que han tenido lugar en la universidad de Navarra; es decir, le conocen en su vertiente de hombre público y no se han parado nunca a analizar su carácter. Con todo, la aportación de los ex socios del Opus Dei a nuestras informaciones sobre el padre es muy valiosa porque, en el seno de la Obra, se habla frecuentemente del padre, se cuentan anécdotas vividas por él y se repiten sus frases y sentencias. Hablando con estos ex socios he intentado hacerles ver lo interesante que sería que ellos escribieran sobre sus experiencias en el Opus Dei. Lo que ellos han vivido en la Obra trasciende su mera aventura espiritual y se convierte en un material de enorme interés para ayudar a comprender uno de los más notables fenómenos de nuestro tiempo. El Opus Dei constituye un capítulo importantísimo en la historia religiosa, política y económica de la España moderna, y los hombres que han pertenecido a esta asociación y la han conocido por dentro no deberían privarnos de la información que poseen. En general, he encontrado entre las personas que dejaron de pertenecer al Opus una actitud de extremo pudor que les impide decidirse a contar lo que saben acerca del Instituto. Muchos de ellos entraron en la Asociación en su primera juventud y salieron de ella después de una prolongada y amarga experiencia que preferirían olvidar. Para otros, su vivencia del Opus Dei constituye una parte importante de su aventura espiritual. Están personalmente involucrados, y aunque ellos mismos hayan cambiado y no piensen ya como cuando eran socios del Opus Dei, no son capaces de abstraer de su experiencia en la Obra una enseñanza general. Otros tienden a considerar que sería «inelegante» hacer público lo que conocieron mientras estuvieron en el Instituto. Hay, además, otro factor aplicable especialmente a personas que, antes de salir del Opus Dei, ocuparon cargos de importancia dentro de la Asociación o tuvieron acceso a materias especialmente reservadas. La «presión» que la Obra ejerce sobre sus socios para que mantengan la «discreción» continúa ejerciéndose aún sobre los que han dejado de serlo. No hay que olvidar, por otra parte, que las condiciones políticas de estos últimos años no han sido precisamente propicias a la publicación de libros que sostuvieran puntos de vista críticos para el Opus Dei. Desde la constitución del gobierno «homogéneo» en octubre de 1969 hasta enero de 1974, tras la muerte del almirante Carrero Blanco, el Opus Dei ha ocupado una posición de poder en España. De sobra conocido es el argumento esgrimido por el Opus Dei en el sentido de que los compromisos políticos son de la incumbencia exclusiva del socio que los contrae y no de la Obra. Don Laureano López Rodó ilustraba esta idea diciendo que él era del Opus de la misma manera que era socio del Club de Tenis del Real Madrid, y que sus actos no obligaban al Opus del mismo modo que no obligaban al Real Madrid. No vamos a discutir aquí este argumento que en estos años hemos oído repetir de una forma tan machacona como pueril y que un agudo comentarista contestaba diciendo que, según eso, los goles que le metían al portero del Real Madrid no se los metían en rigor al Real Madrid, sino solamente a su portero. O que los goles que metían Amancio o Gento no eran en rigor goles del Real Madrid, sino sólo de Amancio o Gento. Basta con decir que, durante el tiempo en que el Opus Dei o sus socios mantuvieron en España una posición de poder no se pudieron editar libros ni escribir artículos que sostuvieran puntos de vista mínimamente críticos con respecto al Opus. El libro de mossén Josep Dalmau, Contrapunts al Camí de l’Opus Dei, que era una respuesta a las máximas de Camino desde el punto de vista de una espiritualidad más avanzada, apareció en diciembre de 1969 y fue objeto de inmediato secuestro, aunque más tarde el juez autorizara su venta. El de Dalmau fue el único libro que apareció en este período. El libro de Evangelina Jardiel, ¿Por qué no es usted del Opus Dei?, consistente en una encuesta sobre el tema de la Obra, tuvo que esperar a 1974 para ver la luz. En cuanto a las vicisitudes que sufrió el libro que el lector tiene en las manos, Alfonso Carlos Comín las ha contado suficientemente en su prólogo y no necesitan más aclaraciones por mi parte. También después de este período en que socios del Opus Dei mantuvieron el control político de los medios de información desde sus altos cargos en la Administración del Estado, es decir, ya en 1974, apareció el único libro crítico sobre la Obra cuyo autor fue un antiguo socio. Se trata del titulado El Opus Dei. Una interpretación, firmado por Alberto Moncada y editado por «índice». Respecto al libro de Moncada, Vidal se mostró también en desacuerdo con su concepción en el acto del Círculo de la Unión Mercantil. «Alberto, este libro no me gusta», le dijo al autor, y contó que, desde el extranjero, le había escrito sugiriéndole correcciones a las que él no hizo caso. He leído el libro de Moncada y creo que Pepín tenía parte de razón en muchas de las cosas que dijo sobre él. Se trata de un libro sin consistencia y que defrauda en gran medida al lector. Aunque está escrito desde un punto de vista crítico respecto al Opus, no aporta mucho de nuevo y hace a la Obra algunas concesiones como, por ejemplo, la de abundar en el tan pregonado «pluralismo político e ideológico», que el Opus Dei dice albergar en sus filas. Vidal criticó especialmente el capítulo que Moncada dedica a «El Opus Dei y los negocios», donde sostiene la idea de que «el padre Escrivá lanzó a sus partidarios a una orgía de actividades deficitarias» y de que las empresas del Opus «están mal administradas y de ellas obtiene la Obra más quebraderos de cabeza que beneficios». «No sería un buen negocio —concluye Moncada— adquirir acciones de esta sociedad si salieran al mercado.» A Pepín Vidal no le costó trabajo refutar, con la sola mención de unos cuantos bancos y sociedades anónimas, esta idea de Moncada así como la de que los dirigentes de estas empresas del Opus son «un puñado de pobres hombres». Volveremos a encontrar el libro de Alberto Moncada a propósito de ciertas afirmaciones que hace sobre la personalidad del fundador, a quien él conoció y trató durante años. Basta insistir ahora sobre el limitado interés de este libro, único testimonio que poseemos escrito por un ex miembro de la Obra. Como dijo Vidal, el libro está escrito «con un pie dentro y un pie fuera», del Opus, con una óptica que no termina de ser independiente y que parece estar pagando un tributo a los años de indoctrinamiento que el autor ha sufrido dentro de la Obra. Ya he dicho la parquedad informativa que nos ofrece la bibliografía del Opus sobre la vida y la personalidad de monseñor. Por más que he buscado, no he podido encontrar, aparte de los breves trabajos —que son solamente artículos— de Florentino Pérez Embid y Carlos Escartín que he mencionado, ningún estudio biográfico. Es ésta una respetable laguna que tiene su explicación en la evidente falta de interés que el Opus muestra en difundir una biografía detallada del fundador. Quiero anticipar aquí que mi trabajo no tiene pretensiones de llenar esa laguna. Hacer hoy, desde fuera de la Obra, una biografía de monseñor Escrivá de Balaguer es casi una imposibilidad metafísica. No hay datos suficientes. Puede aspirarse, en todo caso, a hacer una semblanza que contenga el mayor número posible de datos biográficos. Desde una fecha muy temprana, la vida de monseñor transcurre en el seno del Instituto, tras la pantalla de la ocultación opusdeística. De esta manera, se hallará que poseemos mayor número de informaciones coherentes de su niñez y juventud, hasta su ordenación como sacerdote, en Zaragoza, en el año 1925, que de épocas más recientes. A partir de la fundación del Opus Dei, que la versión oficial sitúa en octubre de 1928, encontramos al padre reunido con sus primeros discípulos —en número de doce, sugiriendo ya la alta significación que se da al hecho fundacional— en la residencia de la calle de Ferraz, de Madrid. Viene luego la guerra civil, en que pueden localizarse algunas de sus andanzas, como el milagroso paso de la frontera andorrana y la llegada a Burgos, capital de la España nacionalista. Es durante la contienda, y precisamente en Burgos, cuando se organiza y estructura aquel embrión surgido unos años antes y que se desarrollará plenamente en la posguerra. A partir de entonces, la figura de monseñor se oculta progresivamente bajo el caparazón protector que le brinda la discreción de la Obra que él mismo ha creado, y se aleja de nosotros mucho más todavía cuando, en 1946, se traslada definitivamente a Roma. Trascripción de las páginas 28-36 del libro de Luis Carandell:"Vida y milagros de Monseñor Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei". * 1º Prólogo de Alfonso C. Comín: Andanzas y desventuras de un biógrafo Comentarios > Ir a formulario |
GatopardoEn el tema: ASALTADA LA SEDE DE LA FUNDACION RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL , la información de los graves actos contra la FRMP. En el artículo Para protestar por el asalto y acoso a la Fundación RMP detalla las instituciones y direcciones e.mail a las que pueden enviar sus cartas de solidaridad.Para leer todas las cartas, en el tema Cartas de los Amigos del Olivar de Chamartín. Rogamos publiquen estas informaciones en sus bitácoras para romper el silencio informativo de los grandes medios de comunicación.
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