
La mafia nunca ha tenido problemas para desembarazarse de sus desechos. Forma parte de las historias que no conviene difundir que algunas funerarias ponen a su disposición ataudes especialmente ligeros y lujosos, con un falso fondo para un segundo finado.
Desde que la mafia entró en la construcción, el cemento armado ha servido de nicho anónimo, y las brigadas de demolición pueden sacar restos humanos en cuanto ahondan en los cimientos de los edificios y los aparcamientos. Y desde que entró en el negocio del reciclaje de residuos sólidos, en los vertederos, bajo montañas de basura, hay una buena cantidad de contaminantes químicos, bacteriológicos, y una más que chocante proporción de occisos y radiactividad. Algunos de los investigadores pardillos que se han paseado por allí para comprobarlo, no volvieron a aparecer, o pasaron del ardoroso ecologismo a desempeñar cargos de libre designación en los aledaños del Ministerio de Industria y Energía o el de Sanidad, defendiendo los intereses de las empresas constructoras, eléctricas, químicas y farmacéuticas.
Como nos maliciábamos, una alternativa para las plantas cementeras después del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, consiste en incorporarse al negocio de los basuras tóxicas, utilizándolas como combustible, y a las autoridades les importa un bledo que contaminen el aire, el entorno, y el cemento que producen con niveles peligrosos de furano, dioxinas, y metales pesados.
Esta lenidad con los que nos envenenan no es algo tan raro como nos gustaría pensar. La empresa Erkimia-Ercros entre 1988 y 1993, vertió al pantano de Flix radionucleidos (contaminación radiactiva), metales pesados (mercurio, cromo, níquel, cadmio, cobre, arsénico y zinc), compuestos organoclorados, y productos prohibidos desde hacía años, como el DDT. Diez años después, en un alarde humorístico muy común en nuestro sistema judicial, que si los acusados tienen padrinos suele esperar hasta que prescribe el delito, se llegó a un pacto extrajudicial para evitar la onerosa carga de un juicio público, y condenó a cinco directivos de la planta de Erkimia en Flix, a seis meses y un día de prisión menor y una multa de 30.100 euros, haciendo constar en la sentencia que "los acusados no produjeron daño efectivo a personas ni al medio ambiente, aunque incurrieron en una conducta de riesgo".
Hablamos de 300.000 toneladas de residuos "tremendamente peligrosos", según el Ministerio de Medio Ambiente, que ha formado una masa apelmazada en el pantano de Flix, cuya eliminación se ha presupuestado en 162 millones € y tres años y medio de trabajo para extraerla sin que se mueva y se desplace río abajo, porque eso significaría el envenenamiento del río Ebro y de las tierras circundantes a lo largo de cientos de kilómetros. Ni qué decir que el 90% del coste se paga con los presupuestos destinados al Ministerio de Medio Ambiente; es decir, que lo pagamos con nuestros impuestos;, y punto en boca. Mientras, Erkimia-Ercros ha recurrido la sentencia que la condenó a pagar el 10% de esta factura.
Para no desentonar, las denuncias ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) de la Organización de Consumidores de Catalunya (OCUC), Ecologistes en Acció, Greenpeace, Alternativa Verda y el Grup de Científics i Tècnics per un Futur No Nuclear a partir de una investigación del periodista Pep Ros siguen en vía muerta. Ningún organismo público ha hecho ni puñetero caso de estos análisis y denuncias, y tampoco el Ministerio de Sanidad ha tomado en cuenta ni ha analizado la radioactividad de los productos alimenticios procedentes de los animales que consumen pienso fabricado por Erkimia-Ercros:
"Los análisis realizados por el laboratorio independiente de la CRIIRAD constatan que el sulfato dicálcico de Erkimia contiene elementos radiotóxicos que se acumulan en el organismo y que son activos durante muchos años. El sulfato dicálcico se produce a partir de un mineral, la fosforita (procedente del Sahara), que presenta radioactividad en su estado natural. El componente fabricado en Erkimia contiene uranio 238 (tiene un periodo de desintegración de 4500 millones de años. Es el primero de una familia de elementos radioactivos que se generan cuando se desintegran). En la espectrometría gamma aparece otro elemento de la cadena del Uranio 238, el plomo 210 (con un período de desintegración de 22 años) y en la espectrometría alfa del laboratorio IRSN (París) se ha detectado el polonio 210 en unos niveles de 1.400 becquerelios por kilo (un becquerelio es una unidad que mide la radioactividad y equivale a una desintegración por segundo). El Polonio 210 tienen un período de semidesintegración de 138 días, siendo emisor de radiaciones alfa y muy peligroso por ingestión.
(...) este alto contenido en radioactividad del fosfato dicálcico empleado por Erkimia en Flix surge por el hecho de que el plomo 210 o el polonio 210, una vez inhalados o ingeridos, se acumulan en el organismo. El alto contenido energético de la radiación de estos elementos puede romper el ADN de las células. La problemática del polonio 210 es conocida también por ser uno de los agentes cancerígenos presentes en el humo del tabaco y, por tanto, responsable del cáncer de pulmón. El responsable del laboratorio francés CRIIRAD, Bruno Chareyron, señaló que "la ingestión de sólo 0,3 gramos de fosfatos dicálcico por día, cada día del año, conduciría a un niño de entre 2 y 7 años a sobrepasar la dosis máxima anual admisible de radioactividad" (1.000 microSievert por año según la directiva comunitaria).
No es extraño que, viendo lo visto, Miguel Sebastían, ministro de Industria y Energía, esté tan seguro de que habrá "pelea" entre municipios por acoger el cementerio nuclear que saldrá a concurso para el otoño de 2009. Y dice que es seguro, que lo tienen todo estudiado, y crearán puestos de trabajo. Sabe que puede contar con sus aparceros en los Ayuntamientos, y con una ciudadanía que tiene la tasa más alta de adictos a los psicofármacos, por prescripción facultativa, y con un índice de analfabetismo funcional entre los alumnos que han terminado la Enseñanaza Obligatoria, sólo parangonable al de sus padres.
Los mangantes que nos gobiernan saben que no nos vamos a enterar de los desastres que han provocado, ni de los que nos preparan, y que no van a condenar jamás a los responsables.
Dios es bueno cuando estamos vivos...
El espía que surgió del frío
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* Denuncia sobre la radiactividad provocada por Erkimia-Ercross en la cadena alimentaria
* Commission de Recherche et d’Information Indépendantes sur la Radioactivité (CRIIRAD)
* Desastre de Aznalcollar
* Acerinox: contaminación radiactiva en Huelva
* Vertidos de sulfato de cobre, cianuro, sulfato de cinc, ácido sulfúrico, en la Bahía de Portmán (Murcia)
* Barracuda. Y lo llaman ecovertedero (Urbaser. Zaragoza)
Desde el Sekano: Sucias mentiras. (Urbaser. Zaragoza)
* Plantas cementeras incineradoras de residuos sólidos tóxicos:
Cementos Cosmos (Oural, Lugo; y próximamente, en Toral de los Vados, León)
Cementos Alfa (Valdeolea, Cantabria)
Financiera y Minera (Arrigorriaga, Vizcaya)
Lemona (Bilbao, Vizcaya)
Financiera y Minera (Añorga, Guipuzcoa)
Portland Valderribas (Venta de Baños, Palencia)
Holcim (Yeles, Toledo)
CEMEX (Yepes, Toledo)
Lafarge-Asland (Villaluenga de la Sagra, Toledo)
Uniland Cementera (Sitges, Barcelona)
CEMEX (Alcanar, Tarragona)
CEMEX (Lloseta, Mallorca)
CEMEX (Buñol, Valencia)
Lafarge-Asland (Valencia)
CEMEX (Sant Vicent del Raspeig, Alicante)
Holcim (Lorca, Murcia)
Holcim (Torredonjimeno, Jaén)
Grupo Cosmos (Córdoba)
Holcim (Carboneras, Almería)
Holcim (Gádor, Almería)
Holcim (Jerez de la Frontera, Cádiz)
Cementos Goliat (Málaga)