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JOSÉ MALLORQUÍ Y GEORGES SIMENON

En mis lecturas, mis amistades y mis lealtades me parece un mal menor incomodar a los biempensantes.  Antes, cuando era joven, navegaba interminablemente entre las brumas con las que se protegen los conocidos, y, al cabo de años, descubría las incompatibilidades; ahora suelo ir a lo esencial, y pregunto a bocajarro: "¿Te gustan las novelas de José Mallorquí y las de Simenon?".
Si aparece en los ojos un chisporroteo de dicha al conjuro de esos escritores, si me dicen que “El Coyote” y el comisario Maigret forman parte de sus personajes míticos, ya sé que puedo abrir de par en par la puerta de mi amistad. Si no, nuestra relación quedará en una cortés indiferencia teñida de extrañeza.
José Mallorquí creó el personaje de Don César de Echagüe, un californiano de ascendencia española, un pisaverde, un vividor, cobarde y amanerado, al que le aburre lo que rompa su rutina de rico hacendado, y esa personalidad es su coartada para poder ser en secreto El Coyote, un justiciero sediento de aventuras. Georges Simenon creó al comisario Maigret, un policía de la Sûreté de Paris, que se transmuta para comprender a los implicados de los casos que investiga,  y no le interesa tanto conocer los hechos como los resortes y las características humanas que han desencadenado el drama.
Años después de olvidar el argumento, la trama y el desenlace de sus novelas, recuerdo nítidamente los personajes y el ambiente creados por Mallorquí y Simenon. La razón es que no trasparece el autor con su lenguaje, sus ideas, sus preferencias y sus fobias, su sensibilidad y su índice de valores; sino otros, completamente ajenos, coherentes con los personajes, y que los identifican sin fisuras.
Un escritor ha de dejarse poseer por la lógica interna del personaje que retrata, y tanto da si es un asesino brutal o una monja angelical; habrá de ser un médium que escriba al dictado, sin entrometerse para desvirtuar, calificar o contradecir, porque la ficción exige que el escritor aniquile su ego.
José Mallorquí y Georges Simenon fueron escritores a destajo, y publicaron al ritmo endiablado que sus necesidades económicas impusieron. Y, sin embargo, son dos de los autores que puedo releer llena de admiración, sin sentirme estafada jamás.
Ya sé que a quienes sólo lean lo que los eruditos recomiendan, les parecerá un insulto mi admiración por Mallorquí y Simenon... No pienso pedir perdón. Ser impertinente es un privilegio que da la edad.

Gatopardo

Más información:
* Blog de Miguel Muñoz, "El Coyote de José Mallorquí"

* José Mallorquí en Wikipedia
* Relato de Georges Simenon: El hombre en la calle
* Georges Simenon en Wikipedia:

* Para descargar en PDF o Word, en varios idiomas:
* Obras de Georges Simenon en Scribd

 

26/09/2009 04:33. Editado por Gatopardo enlace permanente. PERSONAL Y ARBITRARIO

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gravatar.comAutor: unjubilado

Aún hay por casa alguna novela del Coyote y en ocasiones las he vuelto a leer. Al Comisario Maigret lo conozco menos.
Saludos

Fecha: 26/09/2009 14:12.


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y santurrón como buey,
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que alegre su antifonario
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