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JESÚS LÓPEZ SÁEZ: EL DÍA DE LA CUENTA. JUAN PABLO II A EXÁMEN. CAP. 13: EL GRAN ASALTO: EL OPUS DEI

 13. EL GRAN ASALTO

No es posible entender el pontificado de Wojtyla  sin tener en cuenta el papel que tiene el Opus Dei dentro del mismo. Frente a la oposición de muchos obispos y de muchos creyentes, Juan Pablo II  convierte en prelatura al Opus y, con rapidez inusual, beatifica y canoniza a su fundador. Es preciso preguntarse: ¿a cambio de qué? Además ¿se está haciendo el Opus con el control de la Iglesia?

El Opus Dei

El Opus Dei, conocido también como la Obra, fue fundado por el sacerdote aragonés José María Escriba Albás (1902-1975), nacido en Barbastro (Huesca). Uno de sus biógrafos  afirma que su origen es de “antigua y limpia estirpe por ambas ramas del árbol genealógico” [1] . En realidad, su padre poseía un pequeño comercio, que en 1915 tuvo que cerrar. Arruinado, se trasladó a Logroño, donde trabajó como dependiente de una tienda de ultramarinos.

El Opus, fundado (según fecha oficial) en 1928,   es un movimiento preconciliar, que se inspira en diversos modelos. Uno es la Liga de San Pío V (en latín, Sodalitium pianum) “una especie de policía secreta eclesiástica”, de carácter integrista, fundada en 1909 por monseñor Umberto Benigni con el fin de  denunciar a católicos progresistas: “Benigni y sus colaboradores acechaban y calumniaban a sus adversarios dentro de la Iglesia” [2] . Escrivá quería constituir  un movimiento de jóvenes intelectuales católicos que pudiera oponerse a la enseñanza laica de la Institución Libre de Enseñanza [3] .

Como observa en su momento el teólogo suizo Von Balthasar, el Opus se inspira también en la masonería: “Tomando ejemplo de la eficaz labor secreta de la masonería quiso organizar también en secreto su obra para combatir a los enemigos con sus propias armas” [4] . En efecto, se dice en Camino, el manual de la Obra: “¿No ves cómo proceden las malditas sociedades secretas?” (n. 833).

Influye también el modelo ignaciano: la Compañía de Jesús como milicia disciplinada y a las órdenes de un general. Se dice en el manual: “¿Que otros han levantado y levantan ahora maravillas de organización, de prensa, de propaganda? ¿Que tienen todos los medios, mientras tú no tienes ninguno?... Bien: acuérdate de Ignacio” (n. 474). El Opus pretende buscar a Dios en el trabajo cotidiano. El problema está en si los medios se corresponden con ese fin.

·        Con fecha 6 de octubre de 2002 se celebra la canonización. Uno de los supuestos milagros es el caso de un niño de seis años,  que padecía una alta tensión arterial debido a un estrechamiento de la arteria renal derecha. El jefe de nefrología  infantil del hospital donde fue tratado atribuye la curación a los efectos de un acertado tratamiento farmacológico. Otro pretendido milagro es el caso de un cirujano de Extremadura, Manuel Nevado Rey, afectado de “radiodermitis crónica grave”, ya jubilado, no ha vuelto a tener problemas de piel “desde que dejó de operar y de usar sin guantes los rayos X”.

Hay otros datos preocupantes. Un estudiante de la residencia de Escrivá participó en el intento de asesinato de Jiménez de Asúa, abogado socialista, vicepresidente del parlamento de la República y uno de los autores de la Constitución. Posteriormente, en las semanas anteriores al 18 de julio de 1936 cayó asesinado el juez que había condenado a 25 años de cárcel a uno de los autores del atentado, mientras que uno de sus cómplices, el estudiante de la residencia de Escrivá, logró esconderse de la policía. Por lo demás, Escrivá entró en el recién conquistado Madrid el 28 de marzo de 1939, a bordo de un camión militar con la primera columna de avituallamiento de las tropas de Franco [5] .

El fundador del Opus cambió el apellido paterno Escriba por Escrivá, al que añadió el gentilicio de Balaguer [6] . Con el reconocimiento del Opus como primer Instituto secular, en febrero de 1947,  tras dar una fuerte suma de dinero como limosna para obras pontificias, fue nombrado prelado doméstico de su Santidad, cargo honorífico que le daba derecho al título de monseñor.

En 1968 solicitó la rehabilitación del título de marqués de Peralta. El título se hallaba abandonado y el solicitante no tenía que ser descendiente directo del noble que lo tuvo. Eso sí, debía “hallarse adornado de méritos”. Escrivá  obtuvo el título y, al parecer, años después lo cedió a su hermano Santiago [7] .

En España, todo esto dio mucho que hablar. Contrastaba claramente con lo que Escrivá  decía en su libro Camino: “Honores, distinciones, títulos... hinchazones de soberbia, mentiras, nada” [8] .

Beneficiario de la guerra civil

En los años 30 el grupo no llegaba a 20 miembros. Escrivá  pasó en Burgos los últimos meses de la guerra civil española, de la que se siente beneficiario. Dice en  su libro Camino, que terminó de escribir en Burgos, en el Hotel Sabadell, donde se había instalado el estado mayor de las tropas franquistas : “La guerra tiene una finalidad sobrenatural ... Es el obstáculo máximo del camino fácil. Pero tendremos, al final, que amarla, como el religioso debe amar sus disciplinas” [9] .

Sin embargo, dice el historiador Tuñón de Lara:  “Comenzó la sublevación por el procedimiento de liquidar físicamente a los enemigos. Y la respuesta fue del mismo género” [10] . Se habló de un millón de muertos [11] .

Entre otros indicadores, la guerra manifiesta el déficit de evangelización de nuestro país, que -aun siendo de vieja tradición católica– es, sin embargo, país de misión. El déficit se manifiesta también en la actitud que, contra la paz y la justicia, se adopta ante semejante locura. Se dice en el salmo 85: Dios anuncia la paz, con tal de que a su locura no retornen.

Durante la posguerra (también actualmente) los obispos españoles recuerdan a las víctimas propias asesinadas en la España republicana (6.832) [12] , pero (al parecer) olvidan a los quince sacerdotes vascos y a los dos franciscanos asesinados en la España franquista, y a más de 50.000 españoles fusilados después de la guerra [13] .

El 1 de julio de 1937 los obispos españoles tomaron posición en su pastoral colectiva:  justificaron el alzamiento pues se preparaba una “revolución comunista” y calificaron el conflicto de “plebiscito armado”. El cardenal Vidal y Barraquer  se negó a firmar la pastoral, salió de Cataluña bajo la protección de la Generalidad y se instaló en Suiza, donde guardó la más estricta neutralidad [14]

Es la época del nacional-catolicismo, que fue confirmado en el Concordato de España con la Santa Sede (1953). En este contexto religioso y político, se desarrolla la Obra [15] .   

El fundador del Opus no esconde su opción. Adjudica a la derecha la presunción de hacer el bien y a la izquierda la de hacer el mal: “No tengas enemigos. Ten solamente amigos: amigos... de la derecha, si te hicieron o quisieron hacerte bien, y... de la izquierda, si te han perjudicado o intentaron perjudicarte” [16] . Los primeros extranjeros que formaron parte del Opus fueron croatas refugiados en España, perseguidos en su país por colaborar con los nazis [17] .

El asalto a las cátedras

En 1940 Escrivá  forma parte del Consejo Nacional de Educación y utiliza el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde trabajan miembros de la Obra, como plataforma de lanzamiento. Pero no sólo esto. La Obra penetró en la enseñanza superior principalmente a través de lo que se ha llamado “el asalto a las cátedras universitarias”.

El ministro de Educación, Ibáñez Martín , lo vio como un “abrir de par en par las puertas a una generación no contaminada de pasados errores”:

“Los fusilamientos, la cárcel, la depuración, fue el precio que pagaron en España quienes habían luchado contra todo lo que Franco  representaba. El panorama de las cátedras era desolador, principalmente en Madrid y Barcelona, donde enseñaban los hombres más valiosos, y sus cátedras eran las más preciadas” [18] .

Sostén de la dictadura franquista

A finales de los años 50, Franco  nombra ministros a dos miembros del Opus: Mariano Navarro en Hacienda y Alberto Ullastres  en Comercio. Entonces Escrivá  estudia en Roma la manera de conseguir beneficios para la Obra. En la llamada Instrucción de San Gabriel diseña una gran movilización de personas que se dedican a la industria y al comercio y que, mediante empresas familiares o de pura asociación civil, consiguen dinero para la Obra.

A finales de los años 60, casi todas las carteras ministeriales del Gobierno están en manos del Opus: “Fue el almirante Carrero, hombre fuerte del régimen, quien les permitió buscar la santidad desde sus gobiernos, en los que no sólo podían firmar penas de muerte y dar sustento espiritual al régimen: también contribuyeron a su modernización” [19] .

A partir de 1962, con la ascensión al poder de Laureano López Rodó  y de sus colaboradores en el  Plan de desarrollo, se insiste en la libertad profesional de los miembros de la Obra y se niegan las acusaciones de auto-ayuda, de asalto al poder, de capitalismo despiadado, de usar el poder y el dinero para conseguir adeptos.

Lo que en principio parecía una obra cristiana se convirtió en “una estructura de poder contraria al espíritu evangélico”, dice Miguel Fisac , uno de los primeros socios de la obra en la que permaneció durante veinte años. En vano Fisac intentó testificar en el proceso: “Creí que podría aportar bastantes datos de primerísima mano, pero no lo conseguí”.

Los que a sí mismos se denominan “nuevos intelectuales católicos” quieren “fundamentar la España de Franco  en los mismos ideales colectivos que tuvo en su Siglo de Oro”. Pretenden hacerlo con una antigualla: el viejo sistema aristotélico-tomista.

Sin embargo, el nacional-catolicismo será desbancado por el Concilio Vaticano II. Lo definió certeramente el jesuita Alfonso Alvarez Bolado: “Frente al culto cuasi religioso a la patria católica y tradicional, se insiste en el concepto de pueblo de Dios en marcha y en diáspora. Ese pueblo ha de encontrar la voluntad de Dios en un discernimiento ininterrumpido, y frecuentemente discontinuo, de los signos de los tiempos” [20] .

Contra la renovación del Concilio

Apenas elegido Juan XXIII , se vislumbró que el nuevo papa tenía en su mente reformas importantes. Iniciaba una apertura que finalmente se tradujo en la convocatoria del Concilio: “Aquello puso nervioso a Escrivá , quien no se recataba de decir en privado y de insinuar en público que la Iglesia estaba entrando en una peligrosa vía, llegando a confiar a alguno de sus hijos que él pensaba que el mismo diablo se había instalado en la cabeza de la Iglesia”, dice Alberto Moncada, conocido sociólogo y escritor que durante cierto tiempo estuvo afiliado al Opus Dei [21] .

La confrontación entre los nuevos vientos eclesiales y la fundación de Escrivá  se puso de manifiesto durante todo el Concilio, también después. “La principal consecuencia, dice Moncada, fue la paulatina insistencia de Escrivá en negar vigencia a la doctrina del Concilio dentro de la Obra. No sólo se prohibía internamente la lectura y el comentario de los documentos conciliares, sino que se tomaron disposiciones en su contra” [22] .

El teólogo suizo Von Balthasar, que al final de su vida fue nombrado cardenal, publicó en 1963 dos artículos sobre el integrismo, en los que dijo: “La más fuerte manifestación integrista de poder en la Iglesia es, sin duda, el Opus Dei”, “tiene gran número de cátedras universitarias en España y recientemente ha abierto una universidad propia en Pamplona; está íntimamente ligado con el régimen de Franco, posee altos puestos en el gobierno, bancos, editoriales, revistas, periódicos” [23] .

Rosario Bardules , que perteneció al Opus durante muchos años, atestigua que Escrivá  estaba (escandalosamente) en contra del Concilio . Al terminar el mismo, dijo en una reunión de la sección femenina de la Obra: “Hijas mías, vengo a deciros que la Iglesia va muy mal, va al desastre, lo que os digo es que pidáis por la Iglesia, porque está muy mal, este concilio es el concilio del diablo”. La elección de Pablo VI  “fue algo que le sacó de quicio” [24] .

Antonio Pérez , que fue secretario general del Opus, amplía lo anterior: “Recuerdo lo que pasó el día de la elección del que luego sería Pablo VI . Yo estaba en Roma porque me había invitado Antoniutti  a acompañarle. Incluso me había invitado a entrar con él en el cónclave, lo que no le gustó demasiado al padre Escrivá . Se hablaba de Antoniutti como uno de los papables y eso nos confortaba porque él era cardenal protector de la Obra y uno de los eclesiásticos más cercanos a nosotros. Yo, que por fin no entré en el cónclave, volvi a casa después de ver la fumata en San Pedro y al entrar, el Padre, en presencia de chicos jóvenes de la Obra, me echó una gran bronca, como si yo hubiera sido el culpable de que fuera elegido Montini . En el fondo se desahogó conmigo de su frustración y puso verde a Montini, acusándole de masón y otras lindezas. Estaba muy excitado y previno que todos los que habían cooperado en esa elección se iban a condenar al infierno”. [25]

Delante de Carmen Tapia , que fue su secretaria personal durante cinco años en Roma, Escrivá  dijo de Pablo VI . “Dios en su infinita sabiduría debía haberse llevado a este hombre”. Carmen, que estuvo 18 años en el Opus, fue expulsada “después de ocho meses de virtual arresto en la casa central de Roma y de total incomunicación con el exterior” [26] . La propia afectada lo narra detenidamente en su libro titulado Tras el umbral. Según Carmen, Escrivá había hecho que se instalaran micrófonos en varios lugares de la casa: “Uno de ellos en el cuarto de estar, otro en el oratorio, otro en el planchero y otro en las camarillas de las sirvientas” [27] .

Antonio Pérez también lo pasó muy mal: “Nunca me encontré a gusto en el Opus Dei... Siempre me quise marchar; lo saben ellos. Me opuse a la ordenación hasta donde pude (le consta a Pedro Casciaro , que era entonces secretario general), pero todo fue inútil. Salirse de la Obra era poco menos que imposible y no me parecía correcto hacerlo, mientras ocupaba puestos de dirección. Cuando ya no los tuve, me fui, de mala manera, huyendo como un malhechor, con lo que llevaba puesto. Pero no había otra salida. Yo sabía la triste suerte que me esperaba en Roma si me hubiera retrasado 24 horas en escapar. Cuando me vi libre, respiré, empecé a sentirme persona, di gracias a Dios y se  las sigo dando” [28] .

María Angustias Moreno, que fue numeraria del Opus, habla del culto que ya en vida se le tributaba al fundador y que fue promovido por él mismo: “Él y sólo él decidió que le deberíamos llamar Padre, escribiéndolo siempre con mayúsculas. El fue quien promovió que para saludarle lo hiciéramos arrodillándonos con la rodilla izquierda” [29] . Todo esto a despecho de lo que dice el Evangelio: No llaméis a nadie padre en la tierra [30] .

Si algo había que sacase de quicio a los de la Obra era nombrar la Conferencia de Medellín (1968), donde los obispos latinoamericanos habían cuestionado la posición de la Iglesia ante la opresión y la injusticia social. En 1974 Escrivá  visitó Chile. La represión de Pinochet  estaba en su apogeo. En una conferencia donde se habló de la sangre esparcida por el país, Escrivá afirmó: “Yo os digo que aquella sangre es necesaria”. [31]

Juan de Dios Martín Velasco, que fue rector del Seminario de Madrid, denuncia otros aspectos del Opus que no tienen nada que ver con la renovación de la Iglesia: “Es una obra que ha recurrido a medios verdaderamente ilegítimos para su causa, hasta la delación, la denuncia de personas”, “en el tiempo en que era rector del seminario de Madrid sé que daban informaciones distorsionadas y falsas a mi arzobispo Suquía  sobre lo que se hacía y se decía” [32] .

Prelatura personal

Con Wojtyla  como papa, el Opus empezó pronto a preparar documentos con el fin de convertirse en prelatura personal. El diario El País publicó, el 11 de noviembre de 1979,  el informe calificado como secreto papal que el entonces presidente general del Opus Dei, Alvaro del Portillo, había enviado al cardenal Baggio , prefecto de la congregación de obispos y gran simpatizante del Opus Dei, para que se lo entregara a Juan Pablo II [33] .

El 14 de noviembre del 81, Baggio  envió a los obispos una nota en la que se les informaba de la transformación del Opus Dei en prelatura personal.

Las negativas de Pablo VI  habían sido frecuentes. Con Wojtyla  todo había cambiado. El nuevo papa había conocido el Opus cuando era arzobispo de Cracovia. En Roma había sido huésped del Centro Romano de Encuentros Sacerdotales, una institución cultural del Opus, donde había dado en ocasiones distintas dos conferencias. No habían pasado muchos meses desde la elección de Wojtyla y ya se habían acelerado con sorprendente rapidez los trámites canónicos para la beatificación de Escrivá y se había desbloqueado el  proyecto de transformación del Opus en “prelatura personal con propio pueblo”, dotada de amplia autonomía con relación a los obispos.

El cardenal Pironio, prefecto de la congregación para los religiosos y los institutos seculares, que debía ocuparse de esta cuestión, no vio claro el asunto. Se dio cuenta de que la nota informativa, en papel timbrado de la congregación de los obispos, no tenía el número de protocolo ni la firma de un responsable, ambos requisitos de rigor en todo documento curial, sobre todo si va destinado a los nuncios y a los obispos. Por tanto, Pironio se negó a autorizar que se archivara el documento, respondiendo a los obispos que le preguntaban: “No hay hasta el momento ningún decreto” [34] .

La reacción fue clamorosa. Un alto número de obispos españoles, en su visita al papa entre enero y febrero de 1982, le manifiestan su desacuerdo. Algunos, ante la proximidad de su viaje a España, le dicen que su imagen quedaría empañada . Le recuerdan la época en que numerosos miembros del Opus han ocupado puestos de primera línea en el régimen de Franco, y la sombra que envuelve a miembros del Opus a causa de antiguos y recientes escándalos financieros estallados en España. El proyecto del Opus tampoco es apoyado por el cardenal Felici : “La institución de una prelatura personal es considerada por él, canonista conservador, peligrosa para el ordenamiento jerárquico y para la unidad misma de la Iglesia católica” [35] .

El 2 de diciembre de 1981, el cardenal Basil Hume, arzobispo de Westminster, hace públicas las cuatro recomendaciones hechas por él a los responsables del Opus Dei en Gran Bretaña: responsabilidad del obispo sobre la iglesia local, obediencia a sus directrices, respeto a la libertad del individuo para ingresar en la organización o para dejarla, así como para elegir a su director espiritual, sea o no miembro del Opus.

El papa suspende por el momento la decisión, pero nadie duda que volverá sobre el asunto.

La quiebra del Ambrosiano, ocasión para el Opus

Al revuelo por el nuevo estatuto del Opus, se añade otro. El presidente del Ambrosiano, Roberto Calvi , busca ayuda para salvar la quiebra del Banco Ambrosiano: “El presidente del Banco Vaticano, el arzobispo americano Paul Marcinkus, se niega desde hace meses a recibir al banquero milanés, aunque haya sido su socio de negocios y haya recibido su ayuda para organizar la financiación, según se dice, del orden de 50.000 millones de pesetas a favor del sindicato Solidaridad, a través de bancos panameños”.

Al cerrársele las puertas del IOR, Calvi  decide rodear el obstáculo y se dirige al Opus Dei. Según declaraciones de Carlo Calvi, el plan de su padre era “vender a los del Opus Dei el 16 por 100 del Ambrosiano, en manos del IOR”. Esto habría supuesto “un cambio de guardia en el sistema financiero vaticano, con la pérdida de poder total por parte de Marcinkus , pero también un giro en la misma política vaticana”.

Los canales útiles en el Vaticano para pasar por encima del IOR son dos personas: el cardenal Pietro Palazzini, punta de diamante del Opus en el Vaticano, y Hilary Franco , funcionario de la congregación para el clero, muy ligado a Palazzini.

Con toda la prudencia que se quiera, dice el vaticanista Giancarlo Zizola, no se puede olvidar un dato: “Hay una coincidencia objetiva de tiempos entre la agitación de Calvi  para conseguir apoyos en el Vaticano y la tentativa de Baggio  de arrancar lo antes posible el consenso de los obispos del mundo sobre la elevación del perfil jurídico del Opus Dei. Y es también este el tiempo en que los cardenales del Opus presionan a Wojtyla  para que aleje a Marcinkus ”.     

Los que se movilizan son tres poderosos cardenales de la curia: Baggio , Palazzini y Rossi . Quieren que el papa confíe al Opus el control de la radio, el periódico diario y, sobre todo, el IOR: “el realismo aconseja utilizar la crisis de Calvi  para el interés supremo de la Iglesia”, “su opinión es que lo antes posible, y sin vacilación, se llame al Opus para que acabe con el enredo entre el IOR y el Ambrosiano, deponiendo a Marcinkus  del vértice del banco a cambio del saneamiento del grupo financiero”, el estatuto autónomo e internacional del Opus es “el instrumento jurídico indispensable para las operaciones urgentes que es preciso llevar a cabo en el frente del Ambrosiano”.

Los cardenales tropiezan con la barrera levantada por el mismo papa, que protege a Marcinkus. Desafiando a los críticos, Wojtyla  exige pruebas ciertas de la responsabilidad del arzobispo en la quiebra de Calvi . Por su parte, sólo tiene argumentos a favor de él: “hay que creer a Marcinkus cuando dice que ha sido engañado por Calvi”.

Pero en Italia la tensión sigue creciendo,  la figura de Marcinkus  está siendo acosada y la imagen del papa queda afectada. El secretario de Estado, Casaroli , opina que hay que ser prudentes en la defensa de Marcinkus. Hay que actuar de manera que se eviten a la Santa Sede daños materiales, pero también daños de imagen mayores que los que ya está sufriendo. La Santa Sede tiene interés en reducir al mínimo, e incluso evitar completamente si es posible, cualquier motivo de conflicto con Italia. Hay que buscar un acuerdo que satisfaga a las dos partes.

Los amigos del Opus no abandonan su tentativa. Según Carboni , protector de Calvi , Hilary Franco  les convocó a ambos en el Vaticano el 21 de mayo de 1982 por la mañana y les dijo que por la tarde, a las 15’30, “una comisión de cardenales estaba dispuesta a escuchar las razones de Calvi”. Cuando salió de hablar con Hilary, Calvi se sentía feliz. Sin embargo, volvió a entrar en el Vaticano, fue a hablar con Mennini  y éste le echó del despacho. Todo se vino abajo y el banquero ya no acudió a la cita cardenalicia.

A finales de mayo llegó al IOR, procedente de la Banca del Gotardo, la petición de 300 millones de dólares por una operación hecha por Calvi : “Mennini  convocó a Calvi y lo intimó a responder inmediatamente al compromiso”, dijo Carboni . El banquero decidió marchar al extranjero: “Quería buscar el dinero para contentar a Mennini y compañía” [36]

El 18 de junio de 1982 el banquero milanés aparece muerto, colgado del puente de los Hermanos Negros de Londres. La tempestad por el asesinato de Calvi  descarga con violencia sobre el Vaticano, azotando la figura de Marcinkus  y también la del papa.

El 19 de octubre el papa Wojtyla  se encuentra con el presidente italiano, Sandro Pertini, en Castelporziano. El 23 de noviembre, ante el pleno de los cardenales, da carta blanca a Casaroli  para negociar con Italia el fin del litigio sobre el IOR-Ambrosiano. Asimismo el papa encarga organizar sus viajes a un jesuita de prestigio, Roberto Tucci, director de Radio Vaticana, desbancando a Marcinkus  de dicha función.

El  28 de noviembre de 1982, Juan Pablo II  concede al Opus el estatuto de prelatura personal. Pasan dos años y el poder del Opus se extiende a otras palancas vaticanas. El 9 de abril de 1984 el papa quita a Casaroli  la presidencia del gobierno vaticano y la pasa al cardenal Baggio, hombre del Opus. El puesto no es meramente decorativo: permite controlar comercios, correos, museos, radio, diario del pequeño Estado y los balances correspondientes. Marcinkus queda como  pro-presidente del gobierno vaticano, por debajo de Baggio. Casaroli cede también otro cargo estratégico, la presidencia de la Administración del patrimonio de  la Sede Apostólica (APSA), que pasa al cardenal Rossi, otro hombre del Opus. A finales de 1984, Joaquín Navarro Valls , numerario del Opus Dei, es nombrado portavoz del Vaticano.

El 25 de mayo de 1984, en Ginebra, el IOR firma un cheque de 240 millones de dólares a favor de los acreedores del Ambrosiano. Un comunicado vaticano asegura que “la contribución es voluntaria”, porque el IOR “confirma no tener responsabilidad respecto a la quiebra del Banco Ambrosiano”, pero ha decidido pagar “con el fin de facilitar una solución global para la consolidación incluso de las relaciones de orden internacional, con espíritu de recíproca conciliación y colaboración” [37] .

Según afirma Ernesto Ekaizer  en su libro sobre José María Ruiz Mateos , el Instituto de Educación e Investigación, entidad vinculada al Opus Dei, “aparecía en la contabilidad de Rumasa como beneficiario de un donativo de 1.500 millones de pesetas, concedidos a través de un paquete de letras aplazadas”, “en 1981, la mencionada cuenta registraba una cifra de 661’6 millones y en 1982 otra de 1.586’5 millones de pesetas. Y en uno y otro año, el Instituto recibía dos donaciones de 300 millones de pesetas en cada ejercicio”. Por primera vez se podía ver el apoyo financiero que Ruiz Mateos daba a una institución vinculada a la Obra. En el Instituto, Ruiz Mateos tenía un amigo de confianza: Gregorio López Bravo [38] .

El 20 de junio de 1986 Ruiz Mateos exhibió 15 fotocopias de transferencias efectuadas a dos bancos suizos, en los años 1979, 1980, 1981 y 1982 a dos sociedades supuestamente vinculadas al Opus Dei, por un total de 6.411.157 dólares, unos 910 millones de pesetas. El empresario había denunciado dos días antes haber efectuado donaciones a la Obra, vía Suiza, por importe de 1.000 millones de pesetas [39] .

Ruiz Mateos, dice Moncada, “no tenía un no para las continuas demandas de ayuda de los superiores internos, a los que llegó a entregar, en el pináculo de su carrera, más de cuatro mil millones de pesetas” [40] .

Quizá ahora se entienda mejor qué motivos tenía el fundador del Opus para cambiar su apellido: Escriba. Le venía de nacimiento, pero deslucía su imagen. Además, dejaba fatalmente al descubierto la gran operación, el gran asalto del Opus: hacerse por todos los medios (jurídicos, económicos, políticos...) con el control de la Iglesia. No se trata ya de las cátedras universitarias españolas, ahora es la cátedra de Pedro, vieja operación conocida y denunciada en el Evangelio: En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos [41] .

En el siglo XIV,  Santa Catalina de Siena denuncia a quienes prestan “con usura, aunque no tengan tienda como los públicos usureros”. Denuncia también: “De mi Iglesia, que es lugar de oración, se ha hecho cueva de ladrones. Venden y compran, y han hecho mercadería de la gracia del Espíritu Santo”. Y finalmente: “Los que quieren prelacías y beneficios de la Santa Iglesia las compran con muchos regalos a los que son ricos en dinero y posesiones” [42] .

Beatificación y canonización

En el otoño de 1972, siendo secretario de la congregación del clero, Pietro Palazzini preparó con Alvaro del Portillo (entonces secretario general del Opus Dei) un documento sobre el antifranquismo de algunos obispos españoles. Pablo VI  rechazó el documento y Palazzini, aunque hecho cardenal, quedó sin cargo alguno, hasta que Juan Pablo II  le encomendó la congregación para las causas de los santos. El secretario de la congregación fue sustituido por el polaco Edward Nowak . El abogado opositor de la causa de Escrivá  también fue sustituido por Antonio Petti . Con estos cambios, la beatificación de Escrivá ha salido adelante [43] .

La congregación dio como bueno el siguiente “milagro” que se le atribuye. La monja carmelita Concepción Boullón  Rubio , prima de Mariano Navarro Rubio  (ex ministro de Franco  y socio del Opus), acudió en 1976 a la consulta del doctor Wan Güemert , médico traumatólogo del Insalud. Un familiar muy próximo de la monja comenta: “El doctor Wan Güemert, que ahora se ha vuelto mudo sobre el caso, miró unos bultos que habían salido en la espalda de Concha, y lo vio tan claro que lo consideró cáncer. ¿Dónde estaban las biopsias pertinentes? Brillaron por su ausencia. Los bultos desaparecieron y Concha murió años después de otra cosa” [44] . Al parecer, el análisis con microscopio mostró que no era un tumor sino una calcificación consistente en la infiltración o depósito de sales cálcicas en zonas del tejido conjuntivo subcutáneo. Además, resulta que Rafael Cortesini , el médico encargado de certificar el milagro, es numerario del Opus [45] .

El cardenal Tarancón , arzobispo de Madrid, reconoce a María Angustias Moreno en carta de 1 de noviembre de 1981: “Efectivamente, yo he abierto ese proceso por mandato de la Santa Sede”, “se explica que se haya hecho, con una rapidez realmente inusitada, por razones que no son del caso” [46] .

En su momento, con Diaz Merchán como presidente, la Conferencia Episcopal Española dio su voto negativo a la beatificación, pero “no fue tenido en cuenta por Roma”. Después, muchos obispos, “visitados por miembros importantes del Opus”, la terminaron pidiendo. En total 59, de 64 diócesis [47] .

Kenneth L. Woodward , autor del libro La fabricación de santos, preguntó al padre Eszer, relator de la causa, si había habido adversarios, visto el carácter sumamente controvertido del hombre y de su movimiento. La respuesta fue: “Las únicas críticas al Opus Dei que he leído venían de antiguos miembros, de gente que lo dejó”. Con eso daba a entender que esas personas no le parecían unos testigos dignos de crédito [48] .

“La beatificación de Escrivá  de Balaguer, comentó el teólogo suizo Hans Küng , me parece simplemente un acto político, que además hace un daño especial puesto que desprestigia a todos los procesos de beatificación” [49] .

¿Es la figura de Escrivá  modelo para los creyentes de hoy? Responde el teólogo Olegario González de Cardedal: “Muchos creen que no. Porque es el exponente máximo de una fase del catolicismo español, gracias a Dios, superado por impulso del Concilio, porque él siguió pensando la afirmación del evangelio mediante el poder y la extensión de la Iglesia por los caminos del Estado” [50] .

El teólogo español explica la distinción entre beatificación y canonización: “La beatificación originariamente confirmaba el culto local otorgado a un cristiano muerto en olor de santidad y dependía del obispo del lugar. Ni la santidad del santo ni la autoridad implicada se extendían más allá de la región o del grupo al que el santo pertenecía. Si bien hoy día la beatificación es también llevada a cabo por el papa, el compromiso de autoridad no es mayor... La canonización significa, en cambio, la declaración de una figura como santa y salvada, e implica la autoridad suprema del papa. Aquí es donde debe verificarse si una persona posee la universalidad cristiana objetiva. El paso de la beatificación a la canonización no es un mero trámite. Ante ella, el pueblo de Dios deberá manifestar su aceptación o rechazo de una figura como exponente universal de la vida cristiana”.

De todos modos, “en la Iglesia un santo no lo es todo, ni está nadie obligado a venerarlo” [51] . Ahí está el refrán que dice: Ese santo no es de mi devoción.

Con fecha 6 de octubre de 2002 se celebra la canonización. Uno de los supuestos milagros es el caso de un niño de seis años,  que padecía una alta tensión arterial debido a un estrechamiento de la arteria renal derecha. El jefe de nefrología  infantil del hospital donde fue tratado atribuye la curación a los efectos de un acertado tratamiento farmacológico. Otro pretendido milagro es el caso de un cirujano de Extremadura, Manuel Nevado Rey, afectado de “radiodermitis crónica grave”, ya jubilado, no ha vuelto a tener problemas de piel “desde que dejó de operar y de usar sin guantes los rayos X”.

Flavio Capucci, uno de los postuladores de la causa, dice que ahora no se puede hablar de “precipitación”, puesto que el milagro sometido al análisis de la Congregación se produjo en 1992 y, desde entonces, disponen de, al menos, dos docenas de “prodigios” [52] .

Hay otros datos preocupantes. Un estudiante de la residencia de Escrivá participó en el intento de asesinato de Jiménez de Asúa, abogado socialista, vicepresidente del parlamento de la República y uno de los autores de la Constitución. Posteriormente, en las semanas anteriores al 18 de julio de 1936 cayó asesinado el juez que había condenado a 25 años de cárcel a uno de los autores del atentado, mientras que uno de sus cómplices, el estudiante de la residencia de Escrivá, logró esconderse de la policía. Por lo demás, Escrivá entró en el recién conquistado Madrid el 28 de marzo de 1939, a bordo de un camión militar con la primera columna de avituallamiento de las tropas de Franco [53] .

Buscar a Dios en el trabajo cotidiano

Se ha comentado mucho. El cardenal Luciani  publicó un artículo en Il Gazzettino de Venecia el 25 de julio de 1978, en el que alababa la espiritualidad laical del Opus Dei. Este artículo (4 páginas) constituye una excepción en el conjunto de su obra (9 volúmenes), se publicó diez días antes de la muerte de Pablo VI , en inminente contexto electoral, a un mes del cónclave en el que sería elegido papa: ¿se lo pidieron? ¿se lo aconsejaron? Es posible que Luciani no tuviera al respecto el conocimiento ni la posición crítica que tenían muchos obispos españoles y que conociera sólo el lado positivo de la Obra: Buscar a Dios en el trabajo cotidiano [54] . El problema surge cuando uno se pregunta si los medios y métodos del Opus se corresponden con ese fin [55] .

En mi opinión, el artículo en cuestión no permite suponer que el papa Luciani hubiera reconocido igualmente la Prelatura del Opus ni que hubiera beatificado al fundador. Tenía muy cerca la posición crítica de Juan XXIII  y de Pablo VI, así como la oposición clara de dos cardenales de su confianza, Benelli  y Felici [56] . Por cierto, ambos murieron en 1982, el año de  la quiebra del Ambrosiano.

El cardenal Benelli  destacó por su intensa actividad en la fase preparatoria del primer cónclave de 1978: “consiguió asegurar a Luciani  el apoyo tercermundista de latinoamericanos, africanos y asiáticos”. Además, “bajo la probable influencia de Baggio  y del poderoso cardenal Felici  una veintena de sufragios confluyeron hacia el patriarca de Venecia” [57] . Los votos de Baggio podrían ser necesarios en una elección donde se necesita la mayoría de dos tercios.  

Camilo Bassotto , amigo personal y principal responsable de la fuente veneciana del papa Luciani, me escribe lo siguiente: “El papa Luciani no habría jamás instituido la Prelatura, y mucho menos habría beatificado a Escrivá  de Balaguer. No amaba al Opus Dei”. Decir lo contrario (como se está diciendo) “es una mentira” [58] . Muchas gracias, Camilo, por tu testimonio. Yo nunca he creído otra cosa.

Suele plantearse también esta cuestión: ¿Era Luciani un hombre político? En cierto sentido, sí, aunque se advierte una evolución. Luciani cambia su posición con el concilio Vaticano II. No es lo mismo hablar de 1948 que de 1975. Así, por ejemplo, en las elecciones del 18 de abril del 48 concluye en Italia la posguerra. Sobre 574 escaños en la cámara de los diputados la Democracia Cristiana consigue 306, mientras el frente popular (comunista-socialista) se queda con 183. Cuando en Belluno se hicieron públicos los resultados del distrito electoral del noreste de Italia, dice don Auxilio Da Rif que ha sido vicario general de la diócesis, don Albino abrió de par en par la puerta de su habitación y gritó: “¡Venecia y Padua, democristianas! [59] .

Antonia, la hermana de Albino y Eduardo, revela algunos secretos familiares: “Nuestra familia estaba muy metida en la resistencia. Nosotros nunca fuimos fascistas. Mi hermano Eduardo había creado una brigada de partisanos católicos después del 8 de septiembre de 1943. Se movían en la clandestinidad, y yo era el correo entre ellos y Belluno. Albino les daba consejos sobre cómo tenían que actuar, qué tenían que hacer. En fin, informaciones valiosas. Estaba tan metido en ello que era él quien movía los hilos de la resistencia católica en nuestra zona” [60] .

¿Simpatizaba Albino Luciani con la Democracia Cristiana? “Sí, responde Antonia, sobre todo en los primeros tiempos, hacia 1948. Nuestro otro hermano, Eduardo, que era militante de la DC, se quedó un año en casa sin recibir ningún sueldo para hacer propaganda. Todos los católicos tenían muy claro que la batalla por la DC era importante. En aquellos años todos estaban dispuestos a fugarse si ganaban las izquierdas”.

En aquellos años, Albino salvó la vida a un maestro, a quien los partisanos rojos iban a ajusticiar como fascista. “Era precisamente el maestro que le había preparado para el instituto, explica Antonia. No era realmente fascista, lo que pasaba es que por evitarse problemas se había comprometido con el fascismo. Los partisanos comunistas llegaron por la noche y se lo llevaron. Al día siguiente, muy de mañana, llamaron a nuestra puerta. Nuestra madre abrió y se encontró delante a una mujer arrodillada. Era la mujer del maestro, que le imploraba: Decidle a Albino que venga al pueblo, por favor; sólo él puede salvar a mi marido. Mi madre se lo comunicó enseguida a mi hermano, que no dudó en venir desde Belluno. Tenía un primo comunista que estaba en la organización partisana. Fue a verlo, pero el primo le dijo que no sabía nada de aquella historia”, “Albino insistió y le metió miedo: Mira, yo sé muy bien que tú eres el responsable;  no me vuelvo a Belluno hasta que dejéis libre al maestro. Luego volvió a casa. La tensión crecía conforme pasaban las horas. Por la tarde nuestra madre le dijo a Albino que volviera a casa del primo para ver si había alguna novedad, y Albino así lo hizo. Acababa de salir del pueblo un correo para los partisanos comunistas. La madrugada del día siguiente el maestro pudo abrazar a su mujer”.

Antonia comenta el rasgo peculiar de la personalidad de Albino: “La humildad. Sabía aceptar todo lo que venía de Dios. Y luego la alegría, sin olvidar el sentido de la responsabilidad. Se sentía responsable de todos aquellos que dependían de él, y era consciente de que todas sus decisiones no podían contentar a todos. Pero, decía, si uno tiene la conciencia tranquila no tiene por qué preocuparse: lo importante es que esté contento el de arriba” [61] .

Con el concilio Vaticano II, como hicieron muchos obispos, moderó y renovó su posición. Cuando política y religión se comprometen a seguir los mismos principios (salvaguarda de la dignidad de la persona humana, respeto de los derechos humanos, etc.), entonces se da una mutua colaboración, cada cual en su campo. Es la posición del Vaticano II: autonomía legítima y sana colaboración entre Iglesia y comunidad política [62] .

Veamos este texto del cardenal Luciani de finales del 75: “El concilio y Pablo VI [63] han dicho: ‘Una misma fe puede llevar a compromisos diversos’. Por tanto, oigo decir, si un católico puede lícitamente ser democristiano, otro puede lícitamente ser comunista. Mi respuesta es: Sí, dos católicos pueden tomar compromisos diversos, pero a condición de que en cada uno la fe sea la misma” [64] . Así pues, la evolución es clara. Juan Pablo I sigue el concilio de los papas Juan y Pablo, tan denostados en el Opus Dei.

            Albino Luciani cambió con el concilio y cambió, más aún, con su elección como papa: “Cuando llegas al puesto de responsabilidad al que he sido destinado, se te abre el corazón, la mente y el espíritu a una mayor prudencia, a una caridad más vasta, a una humildad más profunda, pero también a un valor y a una libertad más fuerte” [65] . Como dice don Germano, su consejero teológico, Juan Pablo I “estaba en el camino de la profecía”. Don Germano le escuchó palabras fuertes sobre el sistema económico internacional que fabrica pobres: “Los pueblos ricos, y entre ellos se va colocando también Italia, son responsables de este juego infernal” [66] . Son palabras que hacen honor a un aspecto olvidado de la personalidad del papa Luciani, al fin y al cabo, “hijo de un hogar marcado por el socialismo de su padre y por la impronta de la emigración” [67] .  

© Jesús López Sáez, 2005.
"El día de la cuenta. Juan Pablo II a examen",  online
Meral Ediciones S.L.
ISBN 84-933979-2-X
Depósito Legal: M-26606-2005
Para descargar el libro "El día de la cuenta. Juan Pablo II a exámen", PDF

NOTAS

[1] PEREZ-EMBID, F., Monseñor José María Escrivá  de Balaguer y Albás. Fundador del Opus Dei, primer Instituto Secular, en la enciclopedia Forjadores del mundo contemporáneo, IV,  Ed. Planeta, Barcelona, 1963, 2.

[2] H. JEDIN, Manual de historia de la Iglesia, VIII, Herder, Barcelona, 1978, 697.

[3] Ver YNFANTE, J., La prodigiosa aventura del Opus Dei. Génesis y desarrollo de la Santa Mafia, Ed. Ruedo Ibérico, París, 1970, 21-22.

[4] En Der Spiegel 12 (1965), 71-72.

[5] Ver YNFANTE, El santo fundador del Opus Dei, Ed. Crítica, Barcelona, 23-25, 95 y 119.

[6] Ver CARANDELL, L., Vida y milagros de monseñor Escrivá  de Balaguer, fundador del Opus Dei, Deriva Editorial, Barcelona, 1992, 87-93.

[7] Ver YNFANTE, 30-31.

[8] Camino, n. 677.

[9] Camino, n. 311.

[10] M.TUÑON DE LARA, La España del siglo XX. La guerra civil (1936-1939), Ed. Laia, Barcelona, 1981, 560 y 565.

[11] Es el título de la obra de J.Mª Gironella  (1961).

[12] La cifra es dada por A. MONTERO, que publicó en 1961 su obra titulada Historia de la persecución religiosa en España1936-1939. Llama la atención que, pasando el tiempo, le haya tocado ser obispo de Badajoz, donde la matanza en masa realizada por las tropas franquistas fue indescriptible: "la sangre corría a ríos por las calles", "los milicianos capturados en el coro de la catedral han sido ejecutados ante el altar", "los rebeldes han celebrado la Asunción con una terrible matanza", ver TUÑON DE LARA, 562 y 576-577.

[13] SANTOS JULIA, Culpas del pasado, en El País, 9-4-2000.

[14] TUÑON DE LARA, 686-687.

[15] BIESCAS, J.A.-TUÑON DE LARA,M., España bajo la dictadura franquista, Ed. Labor, Barcelona, 1982.

[16] Camino, n. 838.

[17] Ver CARANDELL, 41.

[18] Ib., 56.

[19] CARLOS SANTOS, De Burgos a los altares, en Cambio 16, 23-3-1992.

[20] ALVAREZ BOLADO, A., El experimento del nacional-catolicismo, Edicusa, Madrid, 1976, 223.

[21] MONCADA, A., Historia oral del Opus Dei, Ed. Plaza & Janes, Esplugues (Barcelona), 1987, 26.

[22] Ibidem.

[23] Ver YNFANTE, La prodigiosa aventura del Opus Dei, 104-105.

[24] VARIOS AUTORES, Escrivá  de Balaguer ¿Mito o santo?, Libertarias/Prodhufi, Madrid, 1992, 27-28.

[25] MONCADA, 27.

[26] Ver Tiempo, 3-2-1992

[27] Ver M.C. TAPIA, Tras el umbral. Una vida en el Opus Dei, Ed. B, Barcelona, 1992, 373 y 365-400.

[28] Ver El País, 13-4-1992.

[29] MORENO, M.A., El Opus Dei. Creencias y controversias sobre la canonización de Monseñor Escrivá , Ed. Libertarias/Prodhufi, Madrid, 1992, 16.

[30] Mt 23,9.

[31] Ver Cambio 16, 16-3-1992.

[32] VARIOS AUTORES, 200.

[33] ARIAS, Un Dios para el papa, 134-135.

[34] ZIZOLA, La restauración del papa Wojtyla , 163-164.

[35] Ib., 161.

[36] Ib., 166-172.

[37] Ib., 174-176.

[38] EKAIZER, E., José María Ruiz Mateos , el último magnate, Ed. Plaza & Janés, Esplugues (Barcelona), 1985, 509-510.

[39] Ver El País, 20 y 21-6-1986.

[40] MONCADA, 55.

[41] Mt 23,1.

[42] SANTA CATALINA DE SIENA, El Diálogo, BAC, Madrid, 1980, n. 127.

[43] Ver Tribuna 22-7-1991.

[44] Ver Tiempo 20-4-1992.

[45] Ib., 3-2-1992.

[46] MORENO, 101.

[47] Ver El País, 5-5-1992.

[48] WOODWARD, K.L., La fabricación de los santos, Ediciones B, Barcelona, 1991, 477-478.

[49] VARIOS AUTORES, 216.

[50] GONZALEZ DE CARDEDAL, O., Contexto de una beatificación, en Diario 16, 17-5-1992.

[51] Ibidem.

[52] Vida Nueva, 5-1-2002.

[53] Ver YNFANTE, El santo fundador del Opus Dei, Ed. Crítica, Barcelona, 23-25, 95 y 119.

[54] LUCIANI, A., Cercare Dio nel lavoro quotidiano. A proposito dell’Opus Dei, Opera Omnia, VIII, 560-563.

[55] Ver GONZALEZ DE CARDEDAL, en Diario 16, 17-5-1992.

[56] Ver ZIZOLA, La restauración del papa Wojtyla , Ed. Cristiandad, Madrid, 1985, 161, y ARIAS, Un Dios para el papa, Grijalbo, Barcelona, 1996, 128.

[57] ZIZOLA, El sucesor, PPC, Madrid, 105.

[58] Carta enviada el 17-2-2001.

[59] KUMMER, 188-189.

[60] Ver 30 Días, 54 (1992), 56.

[61] Ib., 56-57.

[62] Ver GS 76, 43 y 42.

[63] Ver GS 43 y O.A. 50.

[64] LUCIANI, Opera omnia, VII, 208.

[65] BASSOTTO, 122.

[66] Ib., 145.

[67] Ver INFIESTA, 15.

Foto de mi admirado Kiko Huesca

18/05/2010 17:11. Editado por Gatopardo enlace permanente. OPUS DEI

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