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VICTOR ROTHSCHILD. ABSTENERSE CONSPIRANOICOS![]()
“Durante la Segunda Guerra Mundial mi vida estaba dividida en dos partes: matemáticas y antisabotaje (…) El antisabotaje consistía: primero en identificar los puntos clave en Gran Bretaña y otros lugares que había que defender de saboteadores enemigos y, segundo, en desactivar bombas de sabotaje que estaban invariablemente camufladas en algo más (…) Pero, con mucho, la tarea más difícil de todas era proteger a Winston Churchill. Además del placer evidente que sentía por el riesgo personal 2, Winston recibía continuamente puros desde todas las partes del mundo. Podía ser muy fácil impregnar uno de los extremos de un puro con cianuro o, mejor (en cierto sentido) con toxina botulínica, o poner dentro una pequeña carga explosiva que estallara cuando se encendiera. En consecuencia, las autoridades decidieron que había que enviar a analizar los cigarros de Churchill. Consultamos con Lord Cherwell para elaborar una técnica estadística. Una vez pasados los puros por rayos X, el Dr. Bruce White de Medical Research Council se encargaba del trabajo experimental. Le conté al Primr Ministro que sumergiamos algunos de los puros en una solución de agua salina, que inyectábamos a ratones y, según sus reacciones, él tenía sus puros o no. Le divirtieron los experimentos pero se disgustaba si había retrasos y, en ese caso, yo recibía mensajes iracundos”3 Con este relato y el de la bomba escondida en una caja de cebollas españolas, que él mismo desactivó,4 cierra Rothschild su intervención con la armas y la guerra. Se dice que por esta acción se le concedió la George Medal meses después. Aunque, en Meditations se permite el lujo de la modestia, la condecoración, según nos cuenta Rose, fue bastante polémica. Sir David Petrie, Director General del MI5, no creía que desactivar bombas mereciese una George Medal, sobre todo si el condecorado era Lord Rothschild, joven al que Churchill y Hankey habían metido en el MI5 por oscuras razones. Churchill insistió en que se le concediese la George Medal, pero surgió el problema de definir qué cargo oficial ostentaba, en qué departamente o cuerpo se inscribía Victor Rothschild y cuáles eran los méritos concretos por los que se concedía la máxima distinción al heroísmo civil, aclaraciones que siempre embrollaron el curriculum de Rothschild. En la London Gazette de 4 de abril de 1944, al lado del relato pormenorizado de las hazañas de un operario montador del Ministry of Supply, que rescató a cuatro personas de un incendio, se publica el nombre de Victor, que destaca por su imprecisa brevedad: “Nathaniel Mayer Victor, Baron Rothschild, doctor, asistente de la Administración, del War Office. Por su trabajo arriesgado en circunstancias peligrosas” 5 La prensa australiana dio otra versión quizás más ajustada a la realidad: “El Barón Rothschild, cabeza de la dinastía de banqueros millonarios, que está a cargo de trabajos científicos secretos, según se dice, de gran importancia militar, ha sido condecorado con la George Medal. En 1944, Victor Rothschid tenía el rango de Lieutenant Colonel 9 era jefe de la Sección B1(c) (Contra-sabotaje)10, y está documentado, hasta el momento, que trabajaba para los siguientes organismos: —Chemical Warfare (más tarde Defence) Committee. Como veremos, el Colonel Rothschild frecuentaba muchas trastiendas. Ni su propio jefe, Guy Liddell, tenía claro las relaciones de su subordinado con otros departamentos y organismos gubernamentales: “Lo que no tengo claro es la relación de Víctor con el War Room” —escribe perplejo, el 28 de febrero de 1945, después de cinco años de tenerlo a sus órdenes. La causa de esta confusión no radica tanto en el hermetismo de Rothschild como en el secretismo paranoide de su patria. Desde los años 30 Gran Bretaña ha impuesto a sus súbditos una censura absoluta sobre el tema de la guerra bacteriológica, y ha mantenido durante decenios una política sistemática de destrucción o falsificación documental 11. Antes de 2005, cuando entra en vigor la UK’s FOIA (Freedom of Information Act) los sucesivos gobiernos destruyeron cualquier tipo de información que consideraban podía afectar a la seguridad nacional. Incluso cuando la FOIA entra en vigor, se introduce subrepticiamente una cláusula que permite destruir documentación que no se hayan solicitado. Desde los National Archives y otros organismos bienintencionados se inicia una campaña amarillista de descubrir desclasificados “escandalosos” o sentimentales: información sobre OVNIS, amantes reales o batallitas ejemplares de ciudadanos patrióticos. Simultáneamente la documentación sobre las actividades del C.I.D (Committee for Imperial Defence), los experimentos bacteriológicos en Escocia, las extrañas capturas por los nazis de agentes del SOE (Special Operation Executive), la creación de “rat lines”, el intento por parte de militares británicos de salvar a colegas nazis de los juicios de Nuremberg, etc., sigue sin llegar y, cuando lo hace o son escandalosas falsificaciones o copias de originales “deteriorados por contaminación de amianto”, mineral que merece una O.B.E por los servicios que ha rendido a la Corona Británica.12 Todos los científicos que intervinieron en la guerra química y bacteriológica que se desarrolló en el Reino Unido en los años 30 a 50 nunca mencionaron en sus currículos sus trabajos ni sus aportaciones. Por ejemplo del padre de la guerra química y mentor de Victor Rothschild, sir Harold Hartley 13 , la Royal Society of Chemistry dice: (Primera Guerra Mundial): “El período de posguerra en Balliol fue de gran actividad. Hartley dirigió su propia investigación sobre conductividad eléctrica de soluciones salinas no acuosas. Y animó a sus discípulos en sus propias investigaciones, a la vez que descubrió muy tempranamente la capacidad de C.N. (más tarde Sir Cyril) Hinshelwood, quien luego sería Presidente de la Royal Society.” Harold Hartley, desde Junio de 1915, actuó como asesor de armas químicas (Chemical Adviser) de la 3rd Army. En 1917 fue nombrado por el Ministerio de Defensa ADGS “Assistant Director Gas Service”, encargado de todo lo referente a armamento con gas. En noviembre de 1918 se le ascendió a Controller en el Chemical Warfare Department (Departamento de Armas Químicas). En febrero de 1919 dirigió el equipo de los aliados que inspeccionó fábricas y arsenales de la Alemania ocupada. Le despertó una gran admiración la estrecha relación que mantenían las empresas químicas alemanas con el ministerio de guerra y sus necesidades. En 1921, el gobierno lo envió a Berlín a interrogar a su alter ego alemán, su admirado Fritz Haber. Haber era el modelo del científico práctico, que había hecho del oficio de matar una herramienta precisa, eficaz y lucrativa. A él se debe el uso de clorina, en lugar de gas lacrimógeno, en los proyectiles usados por el ejército alemán en la Primera Guerra Mundial. Con la clorina se conseguía no sólo aturdir al enemigo, sino corroer toda mucosa que entrara en contacto con ella. En cuestión de minutos, los soldados gaseados en las trincheras, quedaban sin ojos y con los pulmones destrozados. No sabemos aún las cifras de muchachos franceses, italianos e ingleses que recibieron semejante muerte. En Gran Bretaña, los que se salvaron sufrieron secuelas de por vida y eran internados lejos del público para que no decayera la moral nacional. La eficacia de la clorina fue demostrada en una prueba, a la que asistieron otros científicos y futuros Premios Nobel, como Otto Hahn y James Franck Gustoav Hertz. En un solo ataque murieron 5.000 soldados y 10.000 fueron gravemente heridos. La producción de clorina fue un gran negocio para Haber y para el gobierno alemán. Haber creó varias empresas que exportaron clorina y todo tipo de armas químicas a quien lo solicitaban. Su hombre de paja era Hugo Stoltzenberg. Haber y Stoltzenberg ayudaron a España a crear la Fábrica de Armas Químicas de La Marañosa 15 y a gasear a la población de el Rif en la guerra con Marruecos, en 1922-1923. La historia empresarial de las distintas compañías que se lucraron con el Zyklon B es conocida, así como la vergonzosa historia del juicio a I.G Farben en Nuremberg y la protección que los aliados dieron a los industriales nazis 17 A Haber le dio tiempo de colaborar y asesorar con el gobierno de Hitler. Fue expulsado no por su condición de judío, sino porque había fracasado en un intento de extraer oro de agua del mar. Cuando llegó a Inglaterra, William Pope, catedrático de química de Cambrige lo recibió con los máximos honores. Otros colegas se negaron. Haber murió repentinamente en Basilea en 1934. Acababa de aceptar de Chaim Weizmann la presidencia del Physical Chemistry Department of the Daniel Sieff Institute in Rehovot.18 El Weizmann Institute le dedicó unas sentidas palabras de recuerdo: “La historia de Fritz Haber es el símbolo de la tragedia del científico judío, que sufre el conflicto entre su judaismo y su patriotismo alemán.” 19 La falta de escrúpulos, compasión, o límite ético a la experimentación que el Weizmann Institute llama patriotismo no anda lejos de la realidad. Las guerra química supuso un gran avance para la industria alemana y británica y un reto para los burócratas de la guerra y los científicos de la época. En la primera guerra mundial se experimentó con toda clase de sustancias tóxicas con el enemigo. En la segunda, con la propia población civil y soldados. Los científicos anotaban los resultados inmediatos de sus “experimentos de campo” y los daños a medio y largo plazo o eran negados o eran minimizados por los procedimientos más chuscos. Por ejemplo, las consecuencias neurotóxicas 20 de los gases empleados en la primera guerra mundial no fueron reconocidas oficialmente. Las autoridades militares, y tras ellas las médicas, inventaron el Combat stress reaction (CSR), o shell shock que incluía cualquier síntoma que pudiera dar derecho a baja o pensión de invalidez. Los militares clasificaban a las víctimas como “heridos” o “enfermos”. Los “heridos” habían demostrado su patriotismo con pruebas irrefutables y palpables de contacto con el enemigo, como una pierna de menos o medio rostro volado. Los “enfermos” eran cobardes que fingían convulsiones y desorientación para no volver al frente. A éstos, en el mejor de los casos, se les negaba cualquier pensión o derecho. En el peor, eran fusilados. “Por aquel tiempo (1928) llegó a Harrow un tipo muy agradable con una levita y una mirada chispeante y me ofreció una beca para Cambridge que gané. Se llamaba Harold Hartley y más tarde llegó a ser un gran amigo mío. Yo lo admiraba mucho”22 Sin embargo, muy en la tradición del buen agente de inteligencia, Victor Rothschild utilizó el método de flotsam (vestigios del naufragio) y nos dejó las pistas de la historia a través de su biógrafo autorizado Kenneth Rose, que fue insertando la información sin contexto histórico ni explicaciones. En su intento por trivializar la cuestión y tratarla de la forma más confusa posible, Rose consiguió un párrafo antológico de desinformación “Diez años después (del examen de Harrow), poco después de que estallara la guerra en 1939, Hartley invitó a Victor a que fuera su “personal assistant” y lo hizo miembro de un comité secreto “para crear y analizar nuevas propuestas de guerra química, en todas sus dimensiones”. En noviembre, visitó el centro secreto de investigación química de Porton Down y mantuvo correspondencia con Sir Henry Dale, premio Nobel y asesor científico del War Cabinet, sobre experimentos con “membranas secas de colodion de porosidad mesurable”. No había cumplido treinta años y ya estaba a las puertas de Whitehall, pero era la puerta equivocada, porque no era químico y tenía poco que aportar en ese campo. Para entender el papel de Victor Rothschild en la investigación de armas químicas y biológicas hay que tener en cuenta: Los años previos a 1939 donde distintos países llevan a cabo este tipo de investigación e industria: Alemania, como ya hemos visto, Francia, Canadá y Estados Unidos. La incorporación de los avances científicos en biología (virología) a la investigación sobre armamento y el papel decisivo de ciertos individuos, como Hankey, Banting o el mismo Hartley que, sin ser biólogos, previeron la importancia que llegarían a tener las nuevas armas. Los experimentos y descubrimientos en armas químicas o biológicas, además del lógico secreto que requerían por razones obvias (competencia entre industrias y países) estaban camuflados siempre bajo el rótulo: investigación de carácter defensivo, que era la argucia legalista que Francia había encontrado para burlar el cumplimiento del tratado de Ginebra de 1925 24 que habían firmado Gran Bretaña, Alemania o Estados Unidos. Por tanto, en los documentos que hoy leemos, hay que tener en cuenta este formalismo para su correcta comprensión, porque, como veremos, había que aducir que el enemigo tenía ese arma y se proponía atacar con ella, para justificar la investigación y los experimentos en ese campo. Según el momento histórico o los intereses políticos se requería una justificación más o menos fundamentada. No todos los estamentos e individuos en Gran Bretaña aceptaron con el mismo entusiasmo los avances en el nuevo armamento químico y bacteriológico, unos por razones éticas, otros porque desconfiaban de su eficacia y otros simplemente porque no entendían nada de ciencias. Un personaje clave que, en 1939, llevaba años trabajando en la promoción de armas químicas y biológicas es Maurice Hankey, el llamado “Man of Secrets”, Secretary en distintos cargos del gobierno desde la primera guerra mundial. El silencio sobre su nombre que se impuso después de la Segunda Guerra Mundial fue tal que sólo en los últimos años se ha desmentido documentalmente la leyenda de su rechazo a las armas químicas y biológicas y se ha revelado su verdadero trabajo desde 1934 hasta 1945 25. Eliah Meyer. Fragmento de "Smog in the eyes": Informes inclasificables del espionaje inglés. NOTAS 1 Que yo sepa, hasta 2001 no se cita a Victor Rothschild como integrante esencial de los distintos cómites de armas bacteriológicas: Brian Balmer, Britain and Biological Warfare: Expert Advice and Science Policy, 1930-65 , pp.47-52, obra de gran interés y excelentemente fundamentada. 2 El único incidente reseñado por sus partidarios donde Winston Churchill fue presa del pánico ocurrió en Nassau a principios de 1932, cuando un coche conducido por un negro pasó cerca de él a gran velocidad. “Se le quedó la cara blanca como el papel y empezó a sudar copiosamente” cuenta su guardaespaldas Walter Thompson. Seguramente el terror lo causó tanto la velocidad del coche como la raza de su conductor. Los testimonios documentales sobre el racismo de Churchill van creciendo año a año y están dando mucho trabajo a sus exégetas para explicarlos. (Walter Thompson, Beside the bulldog, p.75) 3 (Meditations of a broomstick, pp.25-26) Esta forma tan cretina de magnicidio sería inverosímil si no supiéramos que, años más tarde, la CIA intentó deshacerse, reiteradamente y también con gran aparataje científico, de Fidel Castro con el mismo método y nulos resultados. La impronta británica en el poco seso de Angleton dejó escritas en la historia de Estados Unidos hazañas inolvidables. 4 “Examination of a crate of onions near Northampton” (Meditations, pp.29-32). El documento es la transcripción literal del dictado que Rothschild hace, con teléfono de campaña, a Miss Cynthia Shaw –“situada a considerable distancia, por razones obvias”- mientras está desactivando la bomba. El texto, además de demostrar un innegable aplomo y valor, revela una mente analítica y científicamente ordenada en condiciones de tensión máxima, que habrá que tener en cuenta a la hora de evaluar o comprender reacciones de Victor Rothschild en otros momentos. 5 CENTRAL CHANCERY OF THE ORDERS OF KNIGHTHOOD. 6 Lo cierto fue que Victor Rothschild pilló un cabreo monumental cuando pensó que, en lugar de la George Medal, le podrían conceder la más modesta MBE. En una carta a su amigo Duff Cooper confiesa en su mejor estilo sarcástico: (7) Efectivamente, los Rothschild, además de sufrir el expolio de propiedades y decenas de miles de objetos de arte, sufrieron su parte del Holocausto: Elisabeth de Rothschild fue quemada viva en un horno crematorio en Ravensbrück, Aranka von Wertheimstein, tía de Victor, una anciana de setenta y cinco años casi ciega, fue golpeada hasta la muerte con ganchos de carnicero por guardias de las SS a las puertas de Buchenwald, Jean Pierre Reinach, casado con Naomi Rothschild, fue capturado y ejecutado durante una misión del SOE en Francia, Elie y Alain de Rothschild. lugartenientes en el ejército francés, fueron denunciados por sus compañeros a los alemanes, y estuvieron encarcelados en el campo de concentración de Niemburg sur Weser (Oflag XB) en Baja Sajonia durante cinco años, el baron Louis de Rothschild se salvó de la muerte sólo tras el pago de un enorme rescate. Vid.: 8 The Sydney Morning Herald, Thursday 6 April 1944 9 El equivalente en la escala del ejército español es teniente-coronel. Era frecuente la abreviación “Colonel Rothschild” (por ejemplo, en los documentos de la Ardelia Hall Collection se habla indistintamente de Col. O Lieutenant Colonel Rothschild) . Aunque Rose y otros autores insisten en que los rangos militares tenían únicamente valor operativo para facilitar el desarrollo de ciertas misiones, no es éste el caso. La valoración de su trabajo como jefe de contrasabotaje y experto en contra-inteligencia la hallamos en los elogios del presidente Truman y en las dos condecoraciones con las que USA premia su apoyo: US Legion of Merit (1946) y la Bronze Star(1948): 10 Se han escrito muchas bobadas sobre cuándo, cómo y por quién entra Rothschild en el MI5. Los Diarios de Liddell dan las fechas exactas de su paulatina incorporación: 11 1. Vid. “Publication of official documents in extenso, otherwise than by the Stationer Office, should only be allowed exceptionally” 4.Documentación del MI5: 175.000 informes destruidos entre 1909 y principios1970 + 180.000 en los años 90: “The KV series is accruing; additions are made bi-annually. However, the records of Security Service are necessarily incomplete. Between 1909 and the early 1970s more than 175,000 files were destroyed ’as obsolete or because of major contractions in the service,’ primarily in the aftermath of the two world wars though some were microfilmed prior to destruction, and where these records have now been released, the records transferred to The National Archives are paper print outs (of varying quality) from those films. Following the realisation that the destruction of relevant records was hampering its investigations there followed a brief interregnum during which all files were preserved ’indefinitely’. However, following the fall of Soviet Communism in the early 1990s and the associated decline of ’the threat from subversion’ a policy of review and destruction was again instituted leading to the destruction of a further 180,000 files.” 5. Para más información, es muy interesante consultar: http://www.cfoi.org.uk/opengov.html 12 Ejemplos de documentos afectados por contaminación por arbestos y sólo consultables en “copias”: 13 Sobre el papel de Harold Hartley en la guerra química y bacteriológica, vid. David Edgerton, Warfare State:Britain 1920-1970, de, p. 127, n.81): http://books.google.es/books?id=PKq5AJJFl0EC& 14 E. J. Bowen “Obituary: Sir Harold Hartley, G.C.V.O., C.H., C.B.E., M.C., F.R.S.” Journal of. Chemical Society Faraday Trans. 1, 1972, 68, 15 Sobre las relaciones entre las industrias bélicas alemanas y españolas, vid el interesante artículo: Jean-François Berdah Military Rearmament and Industrial Competition in Spain: Germany vs. Britain (1921-1931) 16 www.thefirstpost.co.uk/7083,news-comment,news-politics,how-mexican-immigration-inspired-the-nazis. 17 Vid. Y Glen Yeadon& John Hawkins, The nazi hydra in America, caps. 6 y 8 18 S. Ramaseshan “The amoral scientist . Notes on the life of Fritz Haber” 19 http://www.weizmann.ac.il/WIS-library/haber.htm 20 J.A.Valciukas, Foundations of Environmental and Occupational Neurotoxicology pp 180-181 y 568 y sigs. 21 http://www.bbc.co.uk/history/british/britain_wwone/shot_at_dawn_01.shtml#three. 22 Meditations, p. 16. 23 Rose, 65. Es digno de notar -y de nota- que ni Victor Rothschild ni Miriam Rothschild ni ningún científico de los que entran en la extensa nómina de agradecimientos tuviera la compasión de hacerle mejorar semejante dislate. Que Rose solventara el papel de Rothschild en la investigación de armas bacteriológicas con una cita de Meditations y una carta de Hartley (Vid. Cap. Fuentes, p. 302) sólo puede indicar una disyuntiva: o es un escritor de la escuela “fa presto” o no quería malquistarse con el biografiado. Rose podría haber recurrido a la Official Secrets Act y haber salido más airoso de la situación.´ 24 Texto de la Biological and Toxin Weapons Convention 25 Gracias a Balmer, op.cit. S.k. Prasad Biological War, Volume 1. Prasad, que ha leído a Balmer, habla extensamente de Hankey pero se abstiene de mencionar a Rothschild. 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