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DOSSIER EUGENESIA (I)

 

 "Para mejorar la raza humana, bastaría con exterminar a esos imbéciles que se pirran por la salud y la consideran un bien absoluto." 

      Por eugenesia se entiende el conjunto de medidas médicas y sociales destinadas a hacer desaparecer los elementos enfermos o “degenerados” de la especie humana para crear una raza o arquetipo racial “superior” más apto para sobrevivir. La extinción de “indeseables” se lograba por varios métodos: buscando el cruce entre individuos calificados como aptos o superiores (eugenesia positiva), impidiendo la reproducción de los no aptos mediante castración (eugenesia negativa), o eliminando a los débiles (aquí la terminología variaba y se hablaba de eutanasia pasiva, selección natural etc...)         

      Esta doctrina fue absorbiendo  un lenguaje pseudocientífico de diversas disciplinas: medicina, biología, genética, estadística, sociología etc. Y cada ideología le confirió unos beneficios acordes con la misión salvadora de la humanidad que se había arrogado.

      Los víctimas de prácticas eugenésicas carecían de defensa alguna: pertenecían a clases sociales excluidas, a grupos étnicos considerados inferiores; constituían una carga económica que significaba un aumento de impuestos (ej. poor law taxes), o eran enfermos que requerían cuidados médicos a cargo del estado. Contra ellos se aunaron la clase médica, que dio marchamo de respetabilidad científica a un crimen de lesa humanidad, grupos científicos, que tergiversaron deliberadamente la teoría darwinista y hicieron pasar por leyes universales lo que eran datos incompletos interpretados de forma torticera,  y el espectro político, que iba desde los sectores más conservadores, que se resistían a cualquier forma de derechos sociales, hasta el anarquismo y otros iluminados forjadores de “nuevos” hombres.

      La eugenesia asociada al concepto de raza y clase social se da desde sus mismos orígenes. La esterilización forzosa, resuelta muchas veces en castraciones sin anestesia, e incluso la idea de las cámaras de gas para exterminar enfermos o “razas inferiores” no nacen en la Alemania nazi, sino que nacen en el Reino Unido, se desarrollan y extienden en Estados Unidos en las últimas décadas del siglo XIX, retornan a Europa en los años 20 y adquieren su máximo esplendor con el régimen nazi, cuyas fuentes ideológicas declaradas (antes de la Segunda Guerra Mundial) son eugenistas norteamericanos del Establishment.

      Cada país o ideología buscó los argumentos más vendibles y demagógicos para defender la caza y exterminio del débil. En España esta comunión por el superhombre lo sombolizó el maridaje liberal/anarquista de Gregorio Marañón y Hildegart Rodríguez y tuvo su correlato, en el bando franquista, en los crímenes del Dr. Antonio Vallejo-Nájera.

      Se considera que Hereditary Genius (1869) de Francis Galton (un primo de Darwin mediocre y fracasado) es el primer texto del movimiento eugenésico. Galton hizo un tutti-frutti de las teorías darwinistas y mendelianas para sostener que todas las características del individuo (emocionales, psíquicas, intelectuales y físicas) vienen dadas por su herencia genética. Por tanto, era necesario que la reproducción se consumara sólo entre personas con una herencia genética excelente. Considerendo que lo que se entendía por “herencia genética excelente” era el  arquetipo racial y social de la Inglaterra victoriana, el mamarracho teórico tuvo un éxito arrasador. Además servía para justificar que la mortalidad infantil, la enfermedad, el alcoholismo o la delincuencia de los slums de las ciudades industriales se debía a los mismas clases bajas, que no debían reproducirse,  y no a sus condiciones de vida y trabajo.

      Las teorías eugenésicas calaron hondo en el movimiento anarquista y en todo tipo de experimento comunal, que aducían razones eugenésicas como una de las causas de la necesidad de controlar la reproducción. Aunque el lenguaje que usaban intentaba parecer científico, lo cierto es que era indistinguible de las sectas y grupos religiosos en la que se habían educado muchos de sus integrantes. Los experimentos eran aún más siniestros, si cabe, porque se añadía el factor moral y pedagógico. Los niños “perfectos” físicamente eran aislados de su entorno y sufrían una indoctrinación o lavado de cerebro, clínicamente hablando, para convertirlos en una suerte de semidioses de la nueva era.

      Fuera cual fuera la formulación ideológica de la eugenesia, había coincidencia en considerar elementos desechables a los siguientes grupos:

  1. Retrasados mentales
  2. Epilépticos
  3. Tuberculosos
  4. Alcoholicos
  5. Sordos
  6. Ciegos
  7. Enfermos mentales, como esquizofrénicos, paranoicos, depresivos, etc.
  8. Minusválidos físicos o “débiles constitucionales”
  9. Delincuentes: desde homicidas a pequeños rateros
  10. Individuos que no cumplieran normas gregarias (sociópatas, reeducables, incivilizados, o afectados del gen marxista, según la terminología de las distintas escuelas y épocas)

      En América, la experiencia comercial del trafíco con esclavos africanos  (Maafa o Shoah africana) había aportado una base empírica incontestable: desde el siglo XV hasta el XIX se habían transportado a America alrededor de 12.000.000 de africanos, de los que se estima que  un porcentaje del 10-20% había muerto en el traslado en barcos. En el caso de la zona caribeña, hay que considerar los meses que se les encerraba en campos de concentración para “domarlos” o “desbravarlos”. Era un segundo proceso de selección, que causó alrededor de un 33% de mortalidad, pero encarecía el precio del esclavo “macho” hasta un 50% frente al destinado a Norteamerica, que era considerado más débil por no haber tenido que superar esta selección. (Meltzer, Milton. Slavery: A World History. Da Capo Press, 1993.

      En Estados Unidos, la eugenesia se convirtió en un bálsamo de Fierabrás que podría remediar todos los conflictos sociales del momento, desde la emancipación de la mujer hasta el control de emigrantes: “el camino más recto y adecuado para solucionar los problemas raciales, políticos y sociales” (Margaret Sanger). Por otra parte, apuntalaba todos los prejuicios que había heredado la criminología de la escuela de Lombroso. El delicuente lo es inevitablemente, por causas biológicas y genéticas. Y esto, lejos de eximirle de responsabilidad, llevaba a la sociedad a considerarlo un peligro que había que neutralizar encerrándolo o aniquilándolo.

      No existían  matices ni grados de imputabilidad jurídica. Pero, además, la sociedad debía impedir que se reprodujera. En la última década del siglo XIX, el Dr. Harry Clay Sharp castró a los internos del Indiana Reformatory acusados de masturbarse. Más adelante realizó castraciones sin anestesia de forma general. El Journal of American Medical Association publicó, en 1897, un estudio, “Surgical Treatment of Habitual Criminals”,  del Dr. Albert J. Ochsner, cirujano jefe del St. Mary’s Hospital y del Augustana Hospital de Chicago, que declaraba haber llevado a cabo, por su propia iniciativa, vasectomias a presos y las recomendaba  como norma general.

      A finales de siglo otro prestigioso médico, el Dr. William Duncan McKim, (Heredity and Human Progress) propone un programa estatal para limpiar el país de deficientes mentales aplicándoles “una muerte suave e indolora” mediante anhídrido carbónico. Esta idea también fue compartida por un famoso urologo y criminólogo de la Universidad de Illinois y de la Kent School of Law de Chicago, G. Frank Lydston,

      Una de las instituciones que financió las investigaciones sobre esterilización masiva forzosa fue el Carnegie Institute, cuyo capital y apoyo del Congreso lo convirtió en una de las primeras organizaciones científicas del mundo. A sus tradicionales áreas de investigación se añadió, en 1901, la de “eugenesia negativa”.

      En 1904, se inauguró un “centro de experimentación biológica” (reténganse los eufemismos para cuando lleguemos a Porton Down) en Cold Spring Harbor. El comité directivo lo formaban cinco miembros, cuatro de la American breeders Association (literalmente Asociación de Criadores Americanos,) y el quinto era un profesor de Harvard, Charles Davenport, que, en 1910 se convirtió en director de Cold Spring Harbor.

      Charles Davenport fue el responsable directo de más de 60.000 esterilizaciones forzadas (documentadas hasta ahora). Fue el padre del eugenismo norteamericano y del  " racismo científico"

      El programa eugenésico de Davenport combinó, como luego lo haría el programa de exterminio de Himmler, planificación metódica, manipulación de información administrativa y una obsesión fría y despiadada por la limpieza de la raza. A ello se sumo su habilidad para captar mecenas y benefactores de las familias más poderosas del país: Henry Ford, John Kellog, Clarence Gamble, J.P. Morgan o la familia Harriman, del emporio de los ferrocarriles, que ha pasado a la posteridad como benefactora de las clases desfavorecidas.

      El primer objetivo de Davenport, como director de Cold Spring Harbor, fue elaborar un registro de indeseables (lo que Himmler denominaría Undermench) no aptos para reproducirse y que Davenport calculó en un 10% de la población, es decir, unos 11.000.000 de personas. Davenport y su mano derecha, Henry Laughlin, crearon el Eugenics Reccord Office. Allí se se reunieron todos los expedientes de los internos de Sing Sing, de los asilos y orfanatos del estado de Nueva York y de los internados para retrasados mentales del estado de Conneticut. Los siguientes grupos fueron epilépticos y jornaleros agrarios. En 1921 colaboraban ya más de 600 instituciones en este registro de “degenerados”, término que fue sustituido por el de “defectives”. La necesidad de este registro de indeseables ya había sido señalada por el sexólogo británico y guía de Hildegart Rodríguez y de otros liberadores de los ’30, Havelock Ellis:

    “Si queremos tener un guía fáctica de las pèrsonas que son las más aptas o las menos aptas para continuar la raza, es inevitable un sistema general, público o privado, en el que queden registrados sistemáticamente todos los hechos personales, biológicos, mentales, normales o mórbidos” (The Task of Social Hygiene, p. 12)

      Al igual que ocurría con Himmler, tuberculoso y canijo hasta decir basta, el maestro Ellis fue impotente hasta los 60 años, cuando descubrió que sus capacidades de macho reproductor de raza superior tomaban corporeidad sustancial sólo si veía a una mujer orinando. Majadero, pero consecuente con su doctrina de sistematicidad, llamó a este fenómeno “undinism”.

      En mayo de 1911, la American Breeders Association creó un comité especial, en el que Laughlin era secretario general, para “deshacerse” de la población de indeseables y “purificar” la sangre americana. Miembros del consejo asesor son el Dr. Alexis Carrel (Premio Nobel de Medicina en 1912) del Rockefeller Institute for Medical Research, O.P Austin, Jefe del Bureau of Statistics y Robert De Courcey Ward, de la Nativist Immigration Restriction League. Alexis Carrel abogaría, en 1935, para que los individuos “defectuosos” “fueran eliminados de forma humanitaria y económica en cámaras de gas”

      En julio de 1911, este comité especial se reunió en Manhattan con el fin de purgar la sangre americana de contaminaciones: a los grupos señalados antes como “degenerados” se añadieron a las personas con deformidades físicas,  a los pobres y a los predispuestos a enfermedades. La esterilización forzosa se prescribía para ellos y todas sus familias en sentido extenso.

      Deciden que era prioridad esterilizar a los que estaban a cargo o bajo custodia del estado en asilos, hospitales, reformatorios, etcétera: aproximadamente 1.000.000 de personas, que suponían una onerosa carga para el contribuyente (Eugenics Archive: 18 Enero 1912:  Degenerate family cost  state heavily)

      Para agilizar las órdenes de esterilización, el comité decidió considerar éstas materia policial que no tenía que obedecer a ninguna sentencia judicial. A partir de este momento, se van acumulando casos de castración y esterilización “eugenésica” sin control judicial. Ninguno de los médicos que las hicieron fue castigado. Los precedentes del Dr. Sharp o del Dr. Hoyt Pitcher que, años antes, había castrado impunemente a 58 niños retrasados mentales de un Asilo de Kansas, había sentado un peligroso precedente.

      Además, paralelamente al fortalecimiento del movimiento eugenista, los distintos estados habían promulgado leyes eugenésicas defendidas y argumentadas por autoridades religiosas y académicas.

      Las leyes del estado de Indiana, que consideraban a minusválidos y pobres como parásitos y degenerados hasta tal punto que éstos últimos podían ser vendidos al mejor postor, se basaban en los estudios eugenesicos de un racista confeso como el reverendo  Oscar McCulloch. La esterilización forzosa fue apoyada por el presidente de la Universidad de Indiana y más tarde de la Universidad de Stanford, el Dr. David Starr Jordan, autor de Blood of a Nation, serie de escritos de gran popularidad en los que sostenía la tesis de que la sangre era la única base válida para definir la raza. El Director del Indiana State Board of Health, J.N. Hurty, más tarde director de la American Public Health Association, también trabajó incansablemente para que se agilizaran las leyes de pureza racial y esterilización forzosa de indeseables.

      A las leyes de Indiana de 1907, les siguieron las de Oregón, Washington, California, etc.

      Y, lo que fue más importante, Europa se hizo eco de la rentabilidad de la eugenesia como control policial y racial de la inmigración y de sectores sociales molestos.

      En 1912, se celebró en Londres el  Primer Congreso Internacional de Eugenesia. El Congreso fue presentado al rey Jorge V por Winston Churchill. Teniendo en cuenta que Churchill era un maníaco depresivo y que la familia real inglesa, desde el siglo XVIII, había dado herederos al pais más locos que una liebre en marzo, por no mencionar el alcoholismo, que también afectaba a Churchill, el apoyo británico a la causa eugenista no deja de tener su gracia.

      Al congreso asisten más de cuatrocientos representantes de doce países. El promotor del Congreso fue la British Eugenics Education Society, presidida por Leonard Darwin, hijo de Charles Darwin. Entre sus luminarias científicas están Charles Davenport, Alexander Graham Bell, Charles W. Eliot, rector de la  Harvard University, M. von Gruber, "Professor of Hygiene", Munich, Presidente de ña German Society for Race Hygiene.

      Los temas se agruparon en cuatro apartados:

1. Aspectos físicos de la herencia: en concreto los derivados de matrimonios y uniones interraciales.

2. Consecuencias históricas y sociológicas de la eugenesia.

3. Requerimientos legislativos y sociales de la eugenesia.

4. Cómo prevenir que los “no aptos” procreen: apartamiento y esterilización (eugenesia negativa) y cómo ayudar a la producción de los aptos (eugenesia positiva).

      Unas cuantas perlas aplaudidas en este simposio nos puede dar una idea del clima que se respiraba ya en 1912:

    “El número de niños anormales —seres deformes, futuros criminales, locos, prostitutas, etc.— aumenta de día en día, poniendo en peligro el futuro del país, de la sociedad y de la raza” (Dr. Raoul Dupuy, París)

    “Cuando Platón escribió su República hizo un tratado de eugenesia y cuando Jesús predicó sobre el Reino de Dios lo fundamentó en la búsqueda de una raza mejor”(…)

      "En sociedades altamente civilizadas, la ley establece los modelos de educación, confort y personalidad. Es dificil ponerle límites a los padres, pero es fácil quitarle la custodia del niño y transferirla al Estado. El Estado, por tanto, no sólo es tutor de los niños dependientes o delincuentes, sino también de todos los niños, cuyos padres no cumplan los standards prescritos por las leyes. Estas sugerencias indican que, en un estado moderno, poseemos una organización que no dudaría en hacer frente a los problemas de conseguir una raza  mejor, con sólo que se le señalase sin ambages el camino” Samuel G. Smith.)

      "Además del certificado de que ambas partes proceden de una “cabaña” mental y físicamente satisfactoria, la eugenesía exige un requisito posterior.  La tercera limitación legal de carácter biológico se refiere a la mezcla de razas. La mayoría de los estados de la Unión tenían leyes que declaran nulos los matrimonios entre blancos y  negros o descendiente de negros en un cierto número de generaciones, generalmente tres, o sea con un octavo de sangre negra. Pero la ley del estado de Georgia prohibe y declara nulo cualquier matrimonio entre un blanco y cualquier persona con “ascendientes africanos”. La ley de Oregón anula cualquier matrimonio de blanco con alguien que tenga un cuarto o más de sangre negra, china o kanaka o con cualquiera que tenga más de la mitad de sangre india.

      El fundamento biológico para tales leyes sin duda es la consideración de que los negros y las otras razas no encajan con nuestra organización social” (C. B. Davenport).

      “Pero quizás mucho peor que la muerte para un niño y, desde luego, mucho peor para la raza, son esos horribles engendros de idiocia congénita, las tendencias a la enfermedad, la inevitable sordomudez, y toda la serie de taras que la investigación actual demuestra que es el destino de todo niño nacido de padres “defectuosos”. Por tanto, para un eugenista, esas cifras de mortalidad infantil debida a causas prenatales, no tienen importancia al lado del numero de los sobrevivientes que sufren incapacidad y son un lastre para la raza” (V. L. Kellogg)

    “Debemos despertar la “conciencia racial” del  ginecólogo. Debe de dejar de buscar irreflexivamente que toda madre tenga un hijo vivo. En su lugar, debe asumir, en ciertos casos, su responsabilidad respecto a la raza. Sólo cuando este imbuido de este espíritu diferente, eugenésico, el ginecólogo sera una bendición y no una maldición para la raza (Dr. A. Bluhm)

    “La eugenesia es una de la ciencias fundamentales en el curriculum médico. Las razónes por las que aún no ocupa el lugar que se merece desaparecerán. La sociedad avanzada exige la eliminación de la enfermedad y de la debilidad física, mental y moral. La eugenesia da la clave práctica y humana para reducir el alto índice actual de deficiencia racial. El médico del futuro debe ser más un funcionario consejero que un dispensador de medicinas. Y se pedirá su consejo no sólo para un paciente y un momento presente, sino pensando en la raza y en el futuro” (Dr. E.H. Jordan)

                                                         ***

      En la representación española se hallaban Gregorio Marañón y Ignasi Valentí i Vivó, catedrático de Medicina Legal y Toxicología de la Universidad de Barcelona, con la ponencia  “The History of a Healthy, Sane Family Showing Longevity, in Catalonia”. Aunque, en los últimos años, se ha intentado vender a los eugenistas españoles como avanzados progresistas preocupados por la salud ciudadana y los derechos de la mujer, tapando las vergüenzas racistas y clasistas con atenuantes históricas “según se creía en la época” “porque así lo creía la ciencia del momento”, una somera lectura de sus obras nos muestra que sus principios y corolarios ideológicos son idénticos a los de los eugenistas americanos contemporáneos, es decir, el concepto de raza como absoluto y, dentro de ésta, el arquetipo de una clase dominante. En ningún momento, ni americanos ni españoles, ni liberales, ni anarquistas, ni feministas recopilaron datos sobre monarcas idiotas o papas degenerados o líderes enfermos del momento. Marañón habló de Enrique IV, pero se le olvidó tratar de la hemofilia borbónica y de otras “taras” , según su terminología, que presentaba y presenta esta familia por uniones consanguineas. Los Borbones habrían sido un ejemplo irrefutable, que, por alguna razón, todos prefirieron eludir.

      El caso del Dr. Harry Haiselden, cirujano de Chicago, en 1915, es un ejemplo del nuevo “espíritu eugenésico” insuflado en la clase médica. El Dr. Haiselden se negó a operar  a un recién nacido con malformaciones intestinales y rectales, que falleció porque se le dejó abandonado en una sala y ni siquiera se permitió que su madre lo amamantara. Se abrió una investigación judicial y el médico no sólo defendió esta muerte sino que relato otros muchos casos de niños a los que había dejado morir sin tratamiento porque eran imperfectos. A pesar de que la investigación concluyó en que no había prueba alguna de que el niño habría sufrido secuela alguna, en el caso de ser haber sido operado, no se procesó al Dr. Heiselden, porque se consideró que estaba ejerciendo sus prerrogativas profesionales al decidir el tratamiento o la ausencia de éste a sus pacientes. Haiselden salió triunfante de lo que él llamó “una gran victoria para la eugenesia”.

      La prensa de Hearst lo respaldó. “Imbéciles ponen en peligro a la mayoría” fue uno de los títulos dedicados a los recién nacidos no perfectos. Hollywood financió y distribuyó, durante treinta años, The Black Stork, una “historia de amor eugenésico”, escrita y  protagonizada por Heiselden, cuya moraleja es que los niños enfermos a los que se dejan morir van a los brazos de Jesucristo que los espera en el cielo, pero los que no son eliminados se convierten en degenerados y asesinos. Los anuncios de esta película tenían también un reclamo con mensaje moral: “Mata al defectuoso. Salva a la nación. Ve The Black Stork”.

      Durante años Heiselden siguió asesinando niños. A veces las sentencias de muerte las transmitía por telegrama desde algún lugar donde estuviera dando alguna de sus exitosas conferencias.

Eliah Meyer,  fragmento de "Smog in the eyes": Informes inclasificables del espionaje inglés.

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* EXPERIMENTOS CON ARMAS QUÍMICAS Y BACTERIOLÓGICAS. PORTON DOWN: GASEADOS POR LA PATRIA

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THIERRY MEYSSAN Y NICOLAS SARKOZY: DE PUTA A PILLO

VICTOR ROTHSCHILD. ABSTENERSE CONSPIRANOICOS

Foto de portada:Enero 1921, Reino Unido. Coal Strike Children Gathering Coal . Hulton-Deutsch Collection/CORBIS.  Blancos perfectos para los eugenistas: familias pobres y poco saludables.

03/01/2011 16:49. Editado por Gatopardo enlace permanente. ELIAH MEYER

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