BIOGRAFÍA SUCINTA DE DON PÍO BAROJA

1872   Nace el 28 de diciembre Pío Baroja Nessi, hijo de Serafín Baroja y Zornoza, ingeniero de minas, y de Carmen Nessi y Goñi.

    He nacido en San Sebastián el 28 de diciembre de 1872, en la casa nú­mero 6 de la calle de Oquendo, casa que había construido mi abuela doña Concepción Zornoza...
    ...una hermosa casa de lo que antes se llamaba el Paseo de la Zurriola, que estaba enfrente del mar...
    ...el haber nacido junto al mar me gusta; me ha parecido siempre como un augurio de libertad y de cambio.
    Yo era el tercer hijo de la casa. Esto parece que no tiene importancia; pero siempre tiene alguna, porque la tercera decisión para hacer cualquier cosa siempre es una repetición, a veces aburrida.

Memorias

PARTIDA DE NACIMIENTO DE PÍO BAROJA

    Carlos Uríarte, Juez municipal de esta ciudad,

    Certifico: Que al folio diez y seis, tomo noveno, sección de nacimientos del Registro Civil de este Juzgado, consta una inscripción, que copiada a la letra, dice así:

    Al margen número 1.373, Pío Inocencio Baroja y Nessi. Y en el cuerpo: En la ciudad de San Sebastián, a las once y treinta minutos de la mañana del día treinta de diciembre de mil ochocientos setenta y dos, ante don Eduar­do Echevarría, Juez Municipal, y don León Guerendiaín, Secretario, compa­reció don Serafín Baroja y Zornoza, natural de esta ciudad, mayor de edad, casado, ingeniero de minas y domiciliado en la calle de Oquendo número cuatro, cuarto segundo, presentando como objeto de que se inscriba en el Registro Civil un niño; y al efecto, como padre del mismo, declaró: Que dicho niño nació en la casa del declarante el día veinte y ocho del corriente mes a las seis y cuarenta y cinco minutos de la mañana. Que es hijo legítimo del declarante y de su mujer, doña Carmen Nessi y Goñi, natural de la villa de Madrid, mayor de edad, dedicada a las ocupaciones propias de su sexo y domiciliada en el de su marido. Que es nieta por línea paterna de don Pío Baroja y Arrieta, natural del Valle y término municipal de Oyarzun, provincia de Guipúzcoa, ya difunto, y doña Concepción Zornoza e Izaguirre, natural de esta ciudad, mayor de edad, viuda, dedicada a las ocupaciones propias de su sexo y domiciliada en el del declarante; y por línea materna, de don Querubín Nessi y Azzola, natural de la villa y término municipal de Bilbao, provincia de Vizcaya, ya difunto, y doña Gertrudis Goñi y Alzate, natural de esta ciudad, mayor de edad, dedicada a las ocupaciones propias de su sexo y domiciliada en el del declarante. Y que al expresado niño se le habían puesto los nombres de Pío Inocencio. Todo lo cual presenciaron como testi­gos don Federico González, natural de esta ciudad, mayor de edad, casado, empleado y domiciliado en la calle de la Trinidad número veinte y nueve, cuarto tercero, y don Lucas Arzanegui, natural de esta ciudad, mayor de edad, soltero, empleado y domiciliado en la calle de Narrica número veinte y uno, cuarto, segundo.

    Leída íntegramente esta acta e invitadas las personas que deben suscri­birla a que la leyeran por sí mismas si así lo creían conveniente, se estampó en ella el sello del Juzgado Municipal y la firmaron el señor Juez, el decla­rante y los testigos; y de todo ello, como Secretario, certifico.

    Hay un sello que dice: Juzgado Municipal de San Sebastián. Eduardo Echevarría, Serafín Baroja, Federico González, Lucas Arzanegui, León Guerendiaín.

    Es copia conforme con el original a que me remito, y para que así conste a petición de doña Cesárea de Goñi, de esta ciudad, expido la siguiente certificación en San Sebastián, a siete de agosto de mil ochocientos noventa y tres.—Carlos Uriarte. Pío Guereca.

      Excepto el primer apellido materno, Nessi (italiano, de Como, en Lombardía), los demás son vascos: Baroja, Zornoza, Goñi, Arrieta, Alzate, Eizaguirre y Arrola.

GENEALOGÍA DE PIÓ BAROJA POR LA LINEA PATERNA

1.   Juan Martínez de Baroja, vecino de Hormilla, sacó ejecutoria de hidal­guía en 1516.

2.    Juan Martínez de Baroja, vecino de Baroja, murió hacia 1565.

3.    Pedro Martínez de Baroja nació en Baroja el año 1560; murió hacia 1606, y sacó ejecutoria en 1589 (?)

4.    Juan Martínez de Baroja nació en Baroja hacia 1585, se casó hacia 1610, sacó ejecutoria en 1619 para ir a Samiano, condado de Treviño (1).

5.    Juan Martínez de Baroja nació en Samiano, y casó con Catalina Crespo.

6.    Juan Martínez de Baroja nació en Samiano y casó con Magdalena de Urarte, de Aguillo, hija de Juan de Urarte y de Magdalena de Lorra.

7.    Francisco Martínez de Baroja nació en Samiano en febrero de 1667, casó en Samiano el año 1688 con Francisca Rodríguez, de Torre, hija de Francisco Rodríguez y de Antonia de Cortázar.

8.    Francisco Martínez de Baroja nació en Samiano en abril de 1701, casó en Payueta el año  1721 con Águeda de Pinedo, hija de Bautista de Pinedo y María Fernández.

9.    Francisco Martínez de Baroja nació en Payueta en octubre de 1727, casó en octubre de 1755 con Francisca Bellojin y Bellojin, de Haro, hija de José de Bellojin y Sedano y de Francisca de Bellojin y Gayangos.

10.    Rafael Martínez de Baroja nació en Haro en octubre de 1770 y casó en Oyarzún (Guipúzcoa) con María Josefa de Arrieta y Oyarzábal, hija de José María de Arrieta, de Cegama, y de María Luisa de Oyar­zábal, de Oyarzún (2).

11.    Pío Baroja nació en Oyarzún en 1808 y casó con Concepción Zornoza y Eizaguirre (1811-1889).

12.    Serafín Baroja nació en San Sebastián en 1840 y murió en Vera de Bidasoa en 1912. Casó con Carmen Nessi y Goñi (1849-1935).

13.    Pío Baroja nació en San Sebastián en 1872 y murió en Madrid en 1956.

1875         

      Los recuerdos más lejanos de mi propia vida se relacionan con el ineficaz bombardeo de San Sebastián por los carlistas en 1875 ó 1876. Tengo un vago recuerdo de haber sido sacado de la cama envuelto en una manta y llevado a un chalet cerca de la playa. Fuimos a vivir en la parte del sótano del chalet. Sobre la casa cayeron tres bombas, que rompieron el tejado e hicieron un agujero en el muro de nuestro jardín, a través del cual solíamos pasar después mis hermanos y yo. De San Sebastián marché con mi familia a Madrid, en donde mi padre estaba agregado al Instituto Geográfico y Estadístico.

Ficha autobiográfica de Authors of the Century
(diccionario norteamericanode literatura, 1942).

Memorias

1879 Se traslada la familia a Madrid.

    De San Sebastián fuimos a Madrid, creo que por el año 1879. Al ir en el tren, al llegar a la estación de Ávila, mi padre pidió desayuno para todos. No había bollos, y al ver que no se podía tomar más que café sorbido, dije que no lo quería, y me quedé incomodado y hambriento. Después, mirando por la ventana los montes y barrancos del camino, me mareé y me tuve que echar en el asiento. Llegamos a Madrid con gran retraso.

Memorias

    Vivíamos en la calle Real, más allá de la glorieta de Bilbao, calle que hoy es prolongación de la de Fuencarral. Enfrente de nuestra casa había un campo alto, arenoso, no desmontado aún, que se llamaba la «Era del Mico». Sobre ella había una serie de columpios y tíovivos. Las diversiones de la «Era del Mico», las calesas y calesines que existían aún y los coches fúnebres que pasaban por la calle eran nuestro entretenimiento desde los balcones de la casa.

Juventud, egolatría

1881 Los Baroja en Pamplona.

    En 1881, de Madrid nos trasladamos a Pamplona. Mi padre había pedido el traslado a esta ciudad, pensando que allí se desarrollaría mejor la vida y nuestra educación.

Memorias

    Una de las impresiones más grandes que recibí en Pamplona fue la de ver pasar por delante de mi casa, en la calle Nueva, a un reo de muerte, a quien llevaban a ejecutar a la Vuelta del Castillo, ante un baluarte de la muralla próximo a la Puerta de la Taconera. El reo se llamaba Toribio Eguía, y había matado a un cura y a su sobrina en Aoíz.

Memorias

«...un chico pálido y rubio
dilatada la pupila
contempla lleno de espanto
la terrible Comitiva
que pasa delante de él
y le perturba la vida.
Con toda el alma en sus ojos
y en lo que asombrado mira,
cada detalle que observa
le hace en el alma una herida,
que le quedará sangrando,
como una llaga maligna...»

Canciones del suburbio

1884 Nace su hermana Carmen.

    ... en el piso de al lado vivía una familia formada por dos señoras: una de ellas con dos hijos, y la otra, una viuda de Arteta, llamada doña Tadea.
    Esta señora comenzó a venir casi todos los días, por la tarde, a hacer tertulia a nuestra casa, y solía contar muchas historias de la guerra carlista, que eran bastante interesantes y pintorescas,

Memorias

    En Pamplona, los autores y libros leídos por mí fueron: Julio Verne, el capitán Marryat, Gustavo Aimart, el Robinsón, algunos folletines; Las trage­dias de París, El coche número 13 y Creación y redención, de Dumas.

Memorias

1886   Regresa la familia a Madrid en septiembre. Cursa el último año de bachiller en San Isidro.

    Mi padre resolvió enviar la familia a Madrid, e instalarla bajo la tutela materna.
   Mi padre consideraba Madrid como el lugar más apropiado para que nosotros hiciéramos nuestros estudios, y al mismo tiempo quería llevarnos a la corte, pensando que si no íbamos a tener un carácter un poco rudo y antisocial.

Memorias

    A los cuatro o cinco años de estancia dejé Pamplona. No pude tener esas amistades comenzadas de niño, creadas lentamente y que a veces pueden resistir las diferencias de temperamento y de ideas que se manifiestan después con la edad. Al cambiar de sitio, donde se vive, sobre todo en la infancia, se cambia también de amigos. Todo ello, con los años, va empujando al aislamiento y se tiende a sentirse entre la gente un solitario, si no como un verdadero Robinsón en su isla desierta, como un falso Robinsón en el árbol del Cuco.

Discurso de ingreso en la Academia Española

    Recuerdo haber vuelto a Madrid en el verano en que se estrenó la Gran Vía. Para muchos madrileños del tiempo esta época debió ser un hito de su existencia.
    Los chicos en el Instituto de San Isidro, donde yo estudié el último año del bachillerato, cantaban la jota de los Ratas y la canción de la Menegilda en los claustros del viejo colegio de los jesuítas.
    Muchas veces íbamos a hacer novillos a la parada de Palacio y otras a las rondas y a los alrededores del Rastro a oír a los charlatanes ambulantes y a ver cómo los granujas engañaban a los paletos con el juego de las tres cartas.
    Un día, con algunos condiscípulos, fuimos por la mañana hacia la Moncloa y vimos sobre la tapia de la Cárcel Modelo a los tres reos ejecutados del crimen de la Guindalera: en medio una mujer y a los lados dos hombres.

Discurso de ingreso en la Academia Española

1887   Se matricula en la Facultad de Medicina.

    Yo, por exclusión de profesiones que no me gustaban, decidí estudiar Medicina.

Discurso de ingreso en la Academia Española

      Fallece su abuela materna, doña Gertrudis Goñi y Alzate.

1888-90  Estudiante de Medicina en Madrid.

    Nuestras costumbres no eran, ni mucho menos, del bajo imperio. Los sábados íbamos al café, y como uno no estaba acostumbrado a tomar un vaso grande de café con leche, probablemente con achicoria, poco después de cenar, o una botella de cerveza, con frecuencia algo de esto le hacía a uno daño o no le dejaba dormir. Después del café solíamos ir al teatro, al paraíso, a las últimas funciones, por horas, y también a los cafés cantantes a ver el zapateado violento de una bailaora o a oír los jipíos de algún cantador gordo y ridículo.

Discurso de ingreso en la Academia Española

No sé si era cafetín
o sólo buñolería
un lugar negro y ahumado
donde nos dábamos cita
algunas noches de sábado
amigos de una pandilla,
después de haber presenciado
dos saínetes
y revistas
que entonces eran de moda
en la coronada villa.
El local, sito en el centro
de una oscura travesía
entre la calle del Carmen
y la calle de Chinchilla,
era un refugio nocturno
de hampa y de chulapería.
…………………………….
Allí, en aquel antro hediondo
de confusa golfería,
hablábamos de problemas,
de ciencia y de medicina;
discutíamos de todo
con petulancia atrevida
y arreglábamos el mundo
entre audaces griterías.
Las ilusiones sin freno
de un ansia imaginativa
se mezclaban con las huellas
del cansancio y la fatiga,
y la amargura y el tedio
con la punzante ironía.

«Noche de estudiante»  Canciones del suburbio

    Los amigos míos y yo, no muy buenos estudiantes, solíamos faltar a clase con bastante frecuencia e íbamos al Retiro, a los altos del Observatorio Astronómico, y a los paseos y rondas de los suburbios.

Memorias

    De todos mis compañeros de estudios, el único que salió un poco a flote y llegó a ser conocido fui yo. No lo digo por vanidad, sino porque me parece un hecho; hecho que, por otra parte, no me produce ningún entusiasmo. A todos ellos les hubiera chocado esto cuando estudiaban conmigo.
    —¡Éste qué va a ser conocido!—seguramente hubieran pensado.
    —¡Ca! Es imposible.

Memorias

    En esa época de estudiante de que hablo era yo un sectario; me sentía republicano intransigente. Creía que una revolución como la francesa era un espectáculo indispensable en todos los países, y un poco de terror y de guillotina me parecía una vacuna necesaria para los pueblos.
    Pronto dejé el credo republicano y evolucioné hacia el anarquismo.
    Mi anarquismo era un anarquismo schopenhaueriano y agnóstico, que se hubiese podido resumir en dos frases: No creer, no afirmar.
    Schopenhauer fue el primer autor de obra de filosofía importante que leí. Después leí otros filósofos, pero ya no me hicieron tanta impresión.

Discurso de ingreso en la Academia Española

1891   Concluye la carrera de Medicina en Valencia, donde se había instalado la familia, en la calle de Samaniego.

    Era una casa grande, pintada de azul, con cuatro balcones muy separados unos de otros y ventanas cuadradas encima.
    El portal era espacioso y comunicaba con un patio enlosado como una plazoleta que tenía en medio un farol.
    De este patio partía la escalera exterior, ancha, de piedra blanca, que entraba en el edificio al llegar al primer piso, pasando por un arco rebajado.

El árbol de la ciencia

1892    Enferma, repentinamente, su hermano Darío.

    La enfermedad de mi hermano fue para nosotros una desagradable sor­presa.
    El hecho nos llenó a todos de preocupación, pero particularmente a mí, que, con algunos conocimientos médicos, aunque no fueran muy grandes, me di cuenta cabal de que aquello debía ser muy grave.
    Muchas veces me levantaba por la noche para ver qué le  pasaba  al enfermo.
    Mi pesimismo se hallaba en el más alto grado.
    «Todos nos vamos a morir así—pensaba yo—; se nos contagiará la enfermedad a uno tras otro.»

Memorias

 1893   Cursa el doctorado en la Universidad de Madrid. Concluye su tesis sobre el tema El dolor. Estudio psicoflsico.

    Allí estudiaba e iba tomando datos acerca de un punto de psicofísica que pensaba utilizar para la tesis del doctorado.

El árbol de la ciencia

1894    Muere su hermano Darío, en Burjasot.

    Cuando vi a Darío, me di cuenta de que no había esperanza. Al día siguiente de mi llegada falleció, un día de febrero de 1894. Había cumplido veintitrés años. Era un poco romántico, creyente en la amistad, galanteador y aficionado a la literatura. Había hecho un diario contando su vida.

Memorias

    Solicita la plaza de médico en Cestona, que le es concedida el 12 de agosto.

    Ya de doctor me volví a Burjasot, un pueblo próximo a Valencia, donde vivía mi familia. Teníamos una casa muy pequeña, con un jardín con perales, albérchigos y granados.
    Pasé allí una temporada muy agradable.
    Mi padre escribía en La Voz de Guipúzcoa, de San Sebastián, y le envia­ban este periódico. Un día leí yo, o leyó alguno de mi familia, que estaba vacante la plaza de médico titular de Cestona.
    Decidí solicitarla y mandé una carta y una copia del título. Resultó que yo fui el único que se presentó a solicitar la plaza y me la dieron.

Juventud, egolatría

    El oficio de médico de aldea era entonces, y seguirá siendo ahora, difícil, mal pagado y de gran responsabilidad. A mí me parecía penoso y duro, aunque, ciertamente, tenía algunas compensaciones.
    La mayoría de los días era indispensable andar a caballo, visitando caseríos lejanos, entre la lluvia y la nieve. A veces, en el campo, a la luz de la luna, los troncos de los árboles y las raíces le hacían a uno ver visiones. En este pueblo comprendí, observándome a mí mismo, cómo había dentro de mi espíritu dormido, un elemento de raza no despertado aún. En aquella época me dediqué a escribir cuentos e impresiones en el cuaderno donde tenía el registro de los igualados.

Discurso de ingreso en la Academia Española

    No tenía mala fama como médico. Mi antiguo patrón Vishente, el marido de Dolores la Sacristana, decía de mí:
    —Sí, ya sabe; pero la «frática» es lo que le «palta».
    Un tanto de escepticismo y otro tanto de prudencia me evitaron el hacer disparates que deben ser muy frecuentes entre personas que comienzan a ejercer la profesión, aunque sean sabias y estén bien enteradas.

Memorias

    Comencé a sentirme vasco y a seguir el hilo de la raza que tenía perdido.

Authors of the Century

1895  Renuncia a la plaza de médico el 10 de septiembre.

    Cansado yo de la vida del pueblo, sórdida y llena de pequeñas rivalidades de profesión, dejé la plaza de médico de Cestona y fui a reunirme con mis padres a San Sebastián.

Memorias

    Allí conoció a varios capitanes de barco y negreros viejos cuyas narracio­nes utilizó en Las inquietudes de Shanti Andía. Publicó algún artículo en La Prensa, de San Sebastián.

1896    Vuelve a Madrid, para regentar la panadería de su tía doña Juana Nessi, de la cual ya se había ocupado su hermano Ricardo.

    Convencido de que en San Sebastián, como médico, no habría de hacer nada de provecho, decidí sustituir a mi hermano y hacerme panadero, para lo cual no sé si tendría más o menos condiciones que para médico.
    Al verme de nuevo en Madrid, encargado de la panadería, me pareció que el tiempo había desandado el camino y que volvía a encontrarme en los días en que, siendo estudiante, asistía a las primeras clases del preparatorio de Medicina. Se me presentaba el ya lejano pasado como próximo, e igualmente los estudios, las horas de vagabundear por el Retiro y por las rondas.
    Madrid, ahora, me gustaba.

Memorias

    Cogí una época bastante mala. Era al final de la guerra de Cuba, y la vida de la industria y del comercio en Madrid estaba decaída. Para mi em­presa me faltaba capital y no lo pude encontrar, por más ensayos que hice. Iba, venía, hablaba a uno y a otro. La verdad es que no encontré más que usureros. En aquella época los trabajadores madrileños comenzaron en todas las industrias a asociarse y a considerar como enemigo suyo al patrón.

Discurso de ingreso en la Academia Española

    La casa se levantaba en la esquina de las calles de Capellanes y Misericordia. Fue destruida hace muchos años. El zaguán estaba empedrado de menudos guijos. Al fondo se veía la escalera. La casa estaba paredaña con el convento de monjas vecino. Desde el sobrado se podían ver a ciertas horas las monjas esparciéndose en el patio del monasterio. En el primer descanso de la escalera se abría la puerta del piso...
    De esta casa que evocamos ahora recordamos con toda precisión una sala que se encontraba a la izquierda, entrando. En la sala, en este instante de rememoración intensa, pasados tantos y tantos años, sólo vemos unos sillones, un sofá de negra y brillante gutapercha y unas litografías coloreadas en las paredes. La ventana da a un patio...

Azorín: Recuerdos a «Yok» (Ahora, Madrid, 23-I-1936.)

Publica Estudio acerca del dolor, tesis del doctorado en Medicina.

1897   Publica el relato Bondad oculta, en la revista Germinal.

1898   Desastre colonial. Paz de París.

    A Andrés le indignó la indiferencia de la gente al saber la noticia. Al menos él había creído que el español, inepto para la ciencia y para la civili­zación, era un patriota exaltado, y se encontraba que no; después del desastre de las dos pequeñas escuadras españolas en Cuba y en Filipinas, todo el mundo iba al teatro y a los toros tan tranquilo; aquellas manifestaciones y gritos habían sido espuma, humo de paja, nada.

El árbol de la ciencia

    En el período de 1898 a 1900 nos encontramos de pronto reunidos en Madrid una porción de gentes que tenían como norma pensar que el pasado reciente no existía para ellos.
    Cualquiera hubiera dicho que ese tropel de escritores y artistas había sido congregado por alguien y para algo, pero el que hubiera pensado esto se habría equivocado.
    Era la casualidad la que nos reunió por un momento a todos, un momento muy corto que terminó en una desbandada general.
    Hubo días en que nos reunimos treinta o cuarenta aprendices de literato en las mesas del antiguo Café de Madrid.

Juventud, egolatría

    Yo no ganaba dinero; pero vivía bastante cómodamente en casa. Había liquidado toda aspiración grave y me dedicaba a una especie de bohemia, sin preocupación por el mañana. Este fue para mí el veraneo de la cigarra. Me sentía ínactual, indiferente a la política, convencido de que ésta no era nada ni conducía a nada.

Memorias

      Ensaya jugar a la Bolsa.

      Pío Baroja decide dedicarse a la literatura.

    Yo, para fines de 1898, vi claramente que no podía hacer nada nuevo en aquella industria, ni mejorarla, ni darle otro carácter.
    La vida burguesa no me producía el menor entusiasmo. Las diversiones, el teatro, los toros, no me gustaban nada.
    Había sido médico de pueblo, industrial, bolsista y aficionado a la lite­ratura. Había conocido bastante gente. El ir a América no me seducía. Llegar a tener dinero a los cincuenta años no valía la pena para mí.
    Quería ensayar la literatura.
    Yo comprendía que ensayar la literatura daría poco resultado pecuniario, pero mientras tanto podía vivir pobremente, pero con ilusión.
    Y me decidí a ello.

Memorias

    Nuevas lecturas:

    En Madrid, mis favoritos eran Víctor Hugo, Eugenio Sué, Balzac, «Jorge Sand», Zola, Espronceda y Bécquer.
    En Valencia y Cestona: Schopenhauer, Poe y Baudelaire. Después, en Madrid: Dickens, Stendhal, Turguenef, Dostoiewski, Tolstoi, Ibsen y Nietzsche.

Memorias

    A finales del año aparece Revista Nueva.

1899   Vida periodística: La vida literaria, Alma española, El País, Arte joven,

    En estos últimos años del siglo XIX había comenzado yo a escribir bastante asiduamente, entre cuenta y cuenta y factura de la panadería. Hice varios artículos que se publicaron en diversos periódicos.
    Por esta época creo que el primer escrito mío que se comentó algo fue uno que publiqué, en el año 1897, en una revista, Germinal, que dirigía Dicenta. El cuento mío tenía como título Piedad oculta o Bondad oculta.

Memorias

      Primer viaje a París.

    Mis tres estancias en París, hechas como un objeto dé exploración, fueron: la primera, en 1899...; la segunda, en 1904..., y la tercera, en 1906.
    Estas tres etapas fueron para mí como quien lee un folletín en tres tomos. Después yo no fui a París con objeto histórico o folletinesco, sino unas veces de paso o por ver a alguien. En aquella primera estancia mía quise ver París como quien se pone a leer Los Miserables o las hazañas de Rocambole.

Memorias

    Yo siempre tuve la idea de que al español curioso en la mocedad le con­venía ir a Madrid. Si no, al joven que estudiaba en la Universidad de provin­cia le quedaban el carácter y los gustos provincianos toda la vida.
    Después, hacia los veinticuatro o veinticinco años me pareció bien el ir a París. Es o era la ciudad cosmopolita más grande y más fácil de visitar para un español. Uno de los objetos principales de la visita y de la estancia allá era para mí darme cuenta de lo que podía ser un español ante el mundo europeo.

Memorias

    Comienza a colaborar en El Liberal y otras publicaciones periódicas de Madrid.

    Continúa frecuentando la vida literaria madrileña.

    Al llegar a Madrid, en otoño de 1899, volví a reúnirme con la gente lite­raria. Los tipos de las reuniones eran los mismos. Valle Inclán, a quien ahora le faltaba un brazo; Orts Ramos, Camilo Bargiela, Trillo, Rafael Urbano, y después, varios catalanes: el maestro Vives, Pedro Corominas, Eduardo Marquina, Bernardo Rodríguez Serra y otros. Andaba también por Madrid un francés, llamado Enrique Cornuty, el cual, como decía Ortega y Gasset, trajo el decadentismo a España, del mismo modo que las ratas llevan la peste bubónica a los puertos.

Memorias

    El tumulto de la existencia turbulenta me atraía profundamente en la juventud; pero ¿dónde encontrarlo? En esa época me hubiera gustado tomar parte en acontecimientos extraordinarios, en empresas difíciles. Sin tener una idea filosófica clara me figuraba que la acción, la aventura, la guerra debían de ser una de las cosas más dignas del hombre. Si el caballo no era bueno, el jinete se creía valiente o, por lo menos, quería serlo. Deseaba que me pasaran cosas fuertes, pensaba que tendría energía para soportarlas.

Discurso de ingreso en la Academia Española

1900   Excursión con Ramiro de Maeztu por tierras de Álava y la Rioja, que había de inspirar la ambientación para El mayorazgo de Labraz, publi­cado en ese mismo año.

     Publica Vidas sombrías y La casa de Aizgorri.

    Unos días después de publicar mi primer libro, Vidas sombrías, Miguel Poveda, que se había encargado de imprimirlo, envió un ejemplar a Martínez Ruiz, que por entonces estaba en Monóvar.

Conocimiento con Azorín, en la Castellana.

    Unas semanas después, en Recoletos, volviendo de la Biblioteca, se me acercó Martínez Ruiz, a quien yo conocía de vista.
    —¿Usted es Baroja?—me dijo.
    —Sí.
    —Yo soy Martínez Ruiz.
    Nos dimos la mano y nos hicimos amigos.
    Por entonces emprendimos viajes juntos, colaboramos en los mismos periódicos, atacamos las mismas ideas y los mismos hombres.

Juventud, egolatría

 

      Los hermanos Baroja solían ir al Paular, donde conocieron a muchos elementos de la colonia alemana y suiza de Madrid, aficionados a la Sierra. Les acompañaba frecuentemente Paul Schmitz, con quien trabaron gran amistad.

    Con Schmitz hice yo algunos viajes, estuve en Toledo, en el Paular, en las fuentes del Urbión; años más tarde hicimos los dos algunas excursiones en Suiza.
    Schmitz fue para mí como una ventana abierta, a un mundo no conocido. Tuve con él largas conversaciones acerca de la vida, de la literatura, de la filosofía, etc.

Juventud, egolatría

1901    13 de febrero: Varios «ingenios de esta Corte»—entre ellos Baroja y Azorín—visitan la tumba de Larra.

      Excursión a Urbión con Paul Schmitz y su hermano Ricardo.

      Publica Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox, que apareció antes como folletón en El Globo, donde también hizo crítica teatral.

1902   Se desentiende del negocio de la panadería, que encomienda a un administrador, y se entrega totalmente a la literatura. Se muda a la calle de Mendizábal número 34, donde reside hasta la guerra española.

      Publica Camino de perfección, y se le ofrece un banquete, el 25 de marzo, organizado por Azorín y Rodríguez Serra, y al que asistieron Galdós, Mariano de Cavia, Valle-Inclán, Maeztu y Ortega Munilla, entre otros. Azorín retrata así a Baroja en este tiempo:

    «...es calvo, siendo joven; su barba es rubia y puntiaguda. Y como su mirada es inteligente, escrutadora, y su fisonomía toda tiene cierta vislumbre de misteriosa, de hermética, esta calva y esta barba le dan cierto aspecto inquietante de hombre cauteloso y profundo, algo así como uno de esos mercaderes que se ven en los cuadros de Marinus, o como un orfebre de la Edad Media, o como un judío que practica el cerrado arte de la crisopeya, metido allá en el fondo de una casucha toledana.»

La voluntad

      Publica Idilios vascos.

1903   Se traslada a Tánger como corresponsal de El Globo. Posteriormente utilizaría esa experiencia en algún capítulo del Paradox, rey. Publica El Mayorazgo de Labraz.

1904   Publica la trilogía La lucha por la vida.

    El convivir durante algunos años con obreros panaderos, repartidores y gente pobre, el tener que acudir, a veces, a las tabernas para llamar a un trabajador, con frecuencia intoxicado, me impulsó a curiosear en los barrios bajos de Madrid, a pasear por las afueras y a escribir sobre la gente que está al margen de la sociedad.
    Antecedentes de esta clase de literatura los había y los hay en muchas partes: en la novela picaresca española, ed Dickens, en los rusos, y en la novela folletinesca francesa de los bas-fonds, que tiene su obra maestra, si no desde un punto de vista literario, desde un punto de vista social y popular, en Los misterios de París, de Eugenio Sue.

Páginas escogidas


      Hace un viaje a Córdoba con el pintor Regoyos, que trasladará a su novela La feria de los discretos, concluida en el Monasterio del Paular y publicada al año siguiente.

    Con las impresiones de Córdoba escribí mi novela La feria de los discretos, que la comencé en Madrid y la terminé en el Monasterio de El Paular, en un cuarto que tenía una ventana que daba al antiguo cenobio.

Memorias

      Segundo viaje a París, donde le acompaña su hermana, y viven en casa del escritor Paulhan. En esta estancia parisina recogió los elementos que posteriormente utilizaría en Los últimos románticos y Las tragedias grotescas.

      Publica. El tablado de Arlequín.

1905   Publica La feria de los discretos.

1906    Este año sucede el atentado de Mateo Morral, en la calle Mayor, contra los Reyes.

      Viaje con Ciro Bayo y Ricardo Baroja por la Vera del Tiétar, descen­diendo a Yuste. Viaje a Londres y París.

    Supongo que en 1905 o en 1906 fui a pasar una temporada a Londres. No llevaba un plan concreto; pero quería ver Londres, por si había algo que hacer allí que me conviniera.

Memorias

    Tenía, por otra parte, deseo de ver un poco de Inglaterra, porque he sido entusiasta de su literatura, especialmente de las novelas de Dickens.
    Mi interés por Londres venía, especialmente, de un autor, y mi curiosidad por París provenía de muchos...

Memorias

    Por mí ya bastaba. Me hubiera gustado ver el Asia Central, la meseta de Pamir y los grandes ríos de África; pero estaba muy lejos y era muy difícil para mis posibilidades. En cambio, no tenía la menor aspiración de contem­plar el Pindo o el Parnaso, ni el Partenón.

Discurso de ingreso en la Academia Española

      Del atentado de Morral y los viajes a la Vera y Londres, surge la idea de escribir La dama errante y La ciudad de la niebla.

      En la capital inglesa, Baroja establece estrecha amistad con don Nicolás Estébanez, el anarquista Malatesta y otras personalidades políticas, como Mac Donald, el jefe del Partido Liberal.

      Publica Paradox, rey y Los últimos románticos.

1907   Viaje a Italia: Florencia. Publica Las tragedias grotescas.

1908    De nuevo viaja a Italia. Visita Roma con intención de escribir una novela histórico-arqueológica, idea que rechaza, escribiendo César o nada, que publicó como folletón en El Radical, y luego, en libro, en 1910.

    La novela histórica no me salió. Desde el principio renuncié a ella. Había que averiguar un conjunto de detalles de vestuario, de muebles, de costum­bres, cosa que exigía mucho tiempo, mucho estudio, una larga estancia en Roma y que, por encima de todo, podía ser muy aburrida.

Páginas escogidas

      Escribe en este año Zalacaín el aventurero.

    Hay gentes del país vasco que cuando pasan por algún sitio salvaje, abrup­to, de la frontera, dicen:
    —Por ahí andaría Zalacaín.
    Es curioso que esta novela mía, escrita rápidamente en un par de meses, haya llegado a tener una cierta influencia; que se haya comentado en las aldeas vascas y al mismo tiempo en la Sorbona de París, y que en cambio otros libros míos de más empeño no hayan podido conseguir ni lo uno ni lo otro.

Memorias

      Publica La dama errante.

    La dama errante está inspirada en el atentado de la calle Mayor contra los reyes de España. Este atentado produjo una enorme sensación. En mí la hizo grande porque conocí a varios de los que intervinieron en él.

Páginas escogidas

 1909    Candidato a concejal lerrouxista por el distrito del Centro. Publica La ciudad de la niebla y Zalacaín el aventurero.

1910    Conferencia en Barcelona el 25 de marzo: Divagaciones acerca de Barcelona. Publica César o nada.

1911    Publica Las inquietudes de Shanti Andía, El árbol de la ciencia y Adiós a la bohemia. Comienza las investigaciones sobre Aviraneta.

    Había oído citar muchas veces en mi familia el nombre de Eugenio Aviraneta, y es cierto. Durante mucho tiempo no sentí curiosidad en averi­guar su vida, pero al último llegó su momento.
    En otoño de 1911, y no teniendo otra cosa mejor que hacer, comencé mi labor de investigación, que tuvo algunos incidentes graciosos.

Páginas escogidas

1912   Viaje a La Guardia (provincia de Álava). Las impresiones recogidas se reflejan más tarde en El aprendiz de conspirador.

      Sin haber llegado a vivir en Vera del Bidasoa, compra el caserón de Itzea, en dicho pueblo vasco-navarro (el día del Carmen), donde pasa desde entonces grandes temporadas.

      Muere don Serafín, su padre, durante el verano.

      Publica El mundo es ansí.

1913    Boda de Carmen Baroja con Rafael Caro Raggio, que había de ser editor de gran parte de la obra de don Pío.

     Aparece El aprendiz de conspirador, primero de los 22 volúmenes que constituyen las Memorias de un hombre de acción y tienen por personaje central a su pariente Eugenio de Aviraneta, al que sigue, en el mismo año, el segundo volumen, El escuadrón del brigante. Nuevo viaje a París.

    Hoy me he paseado por la avenida del Observatorio, que fue hace muchos años, en una de mis estancias en esta capital, mi paseo favorito. Solía entonces concurrir a un café del Barrio Latino, donde se reunían varios artistas y hombres de letras, y formaban un grupo animado y discutidor en torno al príncipe de la poesía de la orilla izquierda del Sena, Paul Fort.
    En aquellos días yo me alojaba en un pequeño hotel de una calle próxima al jardín de Luxemburgo, y además de mi amigo y compañero Larumbe, eran compañeros nuestros, en el mismo hotel, otros dos médicos más, españoles.
    En mi cuarto, durante las mañanas, después de haberme preparado un desayuno de cocimiento de avena, de haberme embutido en un gabán, cal­zado unas zapatillas suizas y liado a las piernas la manta de viaje, bien cubierta la cabeza con la boina, me sentaba ante una mesita cerca del balcón y me dedicaba, rodeado de paredes que cubrían las adquisiciones recientes de materiales gráficos de la guerra española, a redactar la vida y aventuras de Aviraneta.
    Recorría con mucha frecuencia los puestos del Sena para buscar folletos, documentación y alguno que otro periódico español de la primera guerra civil para las Memorias de un hombre de acción, que escribí. Me traje entonces, como cosechas de revolver infinitas carpetas sobre la guerra de la Independencia y las civiles españolas, bastantes libros, grabados y litografías. De la calle de Mendizábal fueron pasando a la casa de Vera, y eso les salvó de desaparecer. Algunas quizá valgan y sean ejemplares únicos.

Memorias

      Banquete a Baroja, en París, al que asisten Zuloaga, Blasco Ibáñez, Penagos y Ciges Aparicio.

1914    Nace en Madrid, el 13 de noviembre, su sobrino Julio. Transcurre el año en viajes de Madrid a Vera, con estancias en Irún y San Sebastián. Publica Los caminos del mundo.

1915   Aparición de la revista España, en cuyos primeros números colabora. Sostiene polémicas sobre la guerra mundial. Estancia en Bilbao. Publica Con la pluma y con el sable y Los recursos de la astucia.

1916   Publica La ruta del aventurero y La dama de Urtubi.

1917.    Publica Juventud, egolatría.

    Quizá al lector le parezca impropia la petulancia del autor en algunos pasajes; quizá en todos encuentre al autor impertinente y ridículo. He querido lucir y sacar al aire mi vanidad y mi egotismo para que no me vaya ahogando la tendencia ascética.
    Para mí es ésta una obra de higiene.

Juventud, egolatría

      Publica Nuevo tablado de Arlequín.

1918   Intenta ser proclamado candidato a diputado.

    Julio Antonio, Bagaría y Viladrich me acompañaron a mí en una excur­sión electoral completamente fantástica, en la que yo pensé presentarme can­didato a diputado, un poco en broma, por el distrito de Fraga, instigado por Viladrich. No llegué a candidato.
    Cuando recuerdo esta excursión me viene a la memoria una tonadilla, bastante absurda y grotesca, que oí mientras esperé el tren en todas las estaciones del trayecto por donde pasé, y decía así:

Mateo, como es tan feo,
se lava con carabaña,
y se riza los bigotes
con un palito de caña.
¡Mateo! ¡Mateo!
No te quites el bigote
que estás feo.

    Este fue el leitmotiv del viaje, que no tenía la pompa de los de Wagner.

Memorias

      Se editan unas Páginas escogidas, donde incluye un prólogo y notas que pueden considerarse—junto con Juventud, egolatría—como germen de sus memorias.

    La vida que llevo en Madrid en 1918 es bastante sosa. Por la mañana leo o escribo, por la tarde salgo, compro libros viejos y voy a charlar a la redacción de España, y por la noche vuelvo a leer.

La sensualidad pervertida

      Publica La veleta de Gastizar, Los caudillos de 1830, Idilios y fantasías, Las horas solitarias y El cura Santa Cruz y su partida.

1919   Publica Momentum catastrophicum, La caverna del humorismo, La Isabelina y Cuentos.

1920    En febrero, conferencia en Bilbao, con el tema Divagaciones sobre la cultura.

      Publica Divagaciones sobre la cultura, Los contrastes de la vida y La sensualidad pervertida.

1921    Publica El sabor de la venganza y Las furias.

1922    Publica La leyenda de Jaun de Alzate y El amor, el dandysmo y la intriga.

1923    Se estrena Adiós a la bohemia en el teatro Cervantes de Madrid, en la segunda mitad del mes de febrero.

      Le muerde un perro el 5 de agosto. Ingresa en el Instituto Cajal para seguir una cura antirrábica. Publica El laberinto de las sirenas.

1921   Publica Divagaciones apasionadas, Las figuras de cera y Crítica arbitraria.

1925   Publica La nave de los locos.

1926     Se inaugura el teatro privado «El Mirlo Blanco», en el piso de Ricardo Baroja, dirigido por su mujer Carmen Monnet, en la calle de Mendizábal, con Los cuernos de don Friolera, de Valle-Inclán, y Adiós a la bohemia, de don Pío.

      El 17 de mayo pronuncia en Madrid una conferencia sobre Tres gene­raciones.

      Publica La casa del crimen, El horroroso crimen de Peñaranda del Campo, Las veleidades de la fortuna y El gran torbellino del mundo. Viaje a Alemania, Holanda y Dinamarca con Paul Schmitz, que ulterior­mente se reflejará en la trilogía El gran torbellino del mundo. Viajes a Inglaterra y París.

1927   Publica El nocturno del Hermano Beltrán, Los amores tardíos, Las mascaradas sangrientas y Entretenimientos.

1928    Banquete a Pío Baroja en Barcelona el 2 ó 3 de abril. Nace el 28 de abril su sobrino Pío.

      En el verano de 1928 se rueda la película Zalacaín el aventurero, con intervención de don Pío, que interpreta un papel de la misma. Con dicho motivo se le da un banquete de homenaje en el Monte Igueldo, de San Sebastián.

     Publica Yan-si-Pao o la Esvástica de oro, Humano enigma, La senda dolorosa y El capitán Mala Sombra.

1929    Publica El poeta y la princesa o el cabaret de la Cotorra verde y Los pilotos de altura.

1930    Conferencia en el Ateneo de San Sebastián (27 de mayo). Publica La estrella del capitán Chimista y Los confidentes audaces.

1931    Mayo: Exposición de Ricardo Baroja en el Ateneo de Madrid.
     
      Noviembre: Conferencia en el Instituto Escuela de Madrid. Asiste Pío Baroja a una comida en el Rotary Club de Barcelona.

      Publica Intermedios, Aviraneta o la vida de urt conspirador y La venta de Mirambel.

1932    Conferencia en Villena, durante el mes de enero, sobre El relativismo en la política y en la moral. Conferencia en Madrid, sobre El tema sexual en la literatura.

      Publica la trilogía La selva oscura: La familia de Errrotacho, El cabo de las tormentas y Los visionarios.

1933    A partir de enero, colabora regularmente en el diario Ahora, de Madrid, con una serie de artículos recogidos en parte en sus libros posteriores Siluetas románticas y Vitrina pintoresca.

    Tertulia en la librería de Tormos («El Club de papel») con el Dr. Val y Vera, Casas, Gil Delgado, Azcona, Núñez Arenas, etc.

      En noviembre, conferencia en el Ateneo Guipuzcoano de San Sebastián, sobre el tema Las ideas de ayer y de hoy.

      Se celebran las Jornadas Eugenésicas a finales de abril, en las que don Pío interviene.

      Publica Juan van Halen, el oficial aventurero.

1934    Publica Las noches del Buen Retiro, Siluetas románticas y otras historias de pillos y extravagantes.

      Es elegido académico de la Academia Española el 7 de junio.

      24 de julio: Homenaje por un grupo de amigos en el pueblo de Ituren (Navarra).

1935    Lee su discurso de recepción en la Academia sobre el tema La formación psicológica de un escritor, el día 12 de mayo, contestándole don Gregorio Marañón.

      Muere su madre, en Vera, el 8 de septiembre.

      Publica Vitrina pintoresca, La formación psicológica de un escritor, Cró­nica escandalosa y Desde el principio hasta el fin, último volumen del ciclo Aviraneta.

1936  Incidente de Santesteban y marcha a Francia. Residencia en el Colegio de España, de la Ciudad Universitaria. Colaboración asidua en La Nación, de Buenos Aires.

    Baroja vive actualmente en una pensión cercana a La Estrella. Por espacio de muchos meses ocupó una celda de estudiante en la Ciudad Universitaria. Hasta que la guerra dispersó la población habitual de aquellos pabellones podía vérsele a diario, en el restaurante internacional, acercarse al mostrador con su bandeja para recoger el frugal almuerzo. Así es Pío Baroja, miembro de la Academia Española; así le encontrará el premio Nobel si alguno de estos días le es otorgado; lo cual, dicho sea al pasar, nada tendría de acto malo.

Méndez Calzada, La Nación. Buenos Aires

    Al volver a París en 1936, sacado de mi rincón junto al Bidasoa por la guerra civil, para vivir rodeado de estudiantes de uno y otro sexo, oriundos de las más diversas nacionalidades, he podido convencerme del poco éxito que nos acompaña a los escritores españoles, que nadie nos conoce y a nadie interesamos.
    Con motivo de haberse publicado en Valladolid, zona nacional, un libro mío, en el que mi editor había reunido algunos artículos periodísticos apare­cidos hace tiempo, antes de la guerra, y al que puso el título circunstancial y llamativo de Comunistas, judíos y demás ralea, me ha sorprendido hallar en una revista de París un artículo sobre dicho libro, que firma un profesor de literatura de la Universidad de Salamanca.
    Por los términos del artículo, y, sobre todo, por unas líneas que la Redac­ción de la revista pone al frente de aquél, se comprende que se trata de una publicación de propaganda.

Memorias

      Publica El cura de Monleón y Rapsodias.

1937 Viaje a Basilea, en primavera, invitado por su viejo amigo Paul Schmitz. Regresa a Vera el 13 de septiembre de 1937. Acude a Salamanca a la constitución del Instituto de España, y regresa de nuevo a Francia.

    Yo, en la primera temporada que estuve durante la guerra, al salir de España, no me ocupé gran cosa de agenciarme documentación; pero en la segunda vez, asesorado por no sé quién, hice la simpleza de presentarme en la Conserjería, y me fastidiaron y me molestaron durante cinco o seis meses.
    Todos los demás españoles tenían ya su documentación en regla. Azorín y Ortega, como son de la Legión de Honor, resolvieron su asunto personal en seguida.
    A mí me hicieron ir a la conserjería cada diez o doce días, a presentarme, y allí tenía que pasarme algún tiempo en una sala grande, llena de mujeres y de hombres de aire mísero, haraposos y hambrientos. Pasaban las semanas y los meses y no se resolvía mi situación.
    Todos eran allí españoles derrotados. ¡Qué gente desdichada! No eran ni rojos, ni blancos, sino infelices. ¡Qué cosas se oían contar en las horas de espera! Podían servir para poner los pelos de punta al más indiferente.
    Yo le dije a uno de los empleados franceses:
    —Yo soy miembro de la Academia Española.
    —¿La Academia Española es algo así como la Academia Francesa?—me preguntó.
    —Sí. Fue una fundación de un monarca de origen francés, rey de España, Felipe V, nieto de Luis XIV.
    De nada me sirvió ante el empleado de la Policía francesa toda aquella pequeña erudición. Al fin y al cabo, empleado de la República, es posible que no supiese gran cosa del rey Sol, como no fuera de las queridas que había tenido, cosa que entre franceses siempre tiene mucha importancia.
    Por fin, un día un conserje me preguntó mi nombre, y se lo dije. No creo que me conociera, y, naturalmente, estoy seguro de que nada mío habría leído, pero lo cierto es que me dijo:
    —Venga usted por aquí.
    Sacándome de la sala de la miseria me llevó a otra donde todos los que allí había era gente bien vestida, la mayoría de ellos catalanes. Allí me dieron un papel, llené las indicaciones que en él se pedían, y, por fin, resolví el problema de la documentación, que en lo sucesivo me permitiría seguir como hasta entonces había vivido, pues no recuerdo que nunca aquellos papeles me sirvieran para nada.

Memorias

      Publica Locuras de carnaval, Todo acaba bien... a veces y Susana.

1939   Al comenzar la segunda guerra mundial decide ir a América, llegando hasta El Havre, Desiste por falta de pasaje.

      Publica Laura o la soledad sin remedio, escrita en París; Ayer y hoy, El tesoro del holandés, Los espectros del castillo, El diablo a bajo precio e Historias lejanas.

1940    En la primavera se traslada a Bayona y de allí a España, donde entra el 24 de junio, residiendo en Vera hasta el otoño y luego se instala en Madrid, en la casa de Ruiz de Alarcón, 12, 4.° izquierda.

1941    Escribe en Itzea el primer volumen de sus Memorias, Desde la última vuelta del camino, que empieza a publicar la revista madrileña Semana. Publica Chopin y Jorge Sand.

1942    Publica Anchoca el afilador.

1943    Muere su cuñado y compañero en empresas editoriales, Rafael Caro Raggio, el 20 de diciembre.

      Comienza la tertulia vespertina de don Pío en Ruiz de Alarcón.

      Publica El caballero de Erláiz, Pequeños ensayos y El estanque verde.

1944    Publica un libro de poemas, Canciones del suburbio, así como El escritor, según él y según los críticos y Familia, infancia y juventud.

1945    Estreno de la zarzuela Adiós a la bohemia, con música de Sorozábal, en Madrid, el 21 de noviembre.

      Publica Final del siglo XIX y principios del XX y El puente de las ánimas.

1946    Publica El hotel del cisne («Días aciagos»).

1947    Publica Galería de tipos de la época.

1948    En el verano de este año asiste a un homenaje que le ofrece un nutrido grupo de admiradores, entre ellos el Dr. Marañen, en el restaurante «El Chopo», de Madrid.

      Publica La intuición y el estilo, Los enigmáticos y Reportajes.

1949    Aparece el último volumen de sus Memorias: Bagatelas de otoño, y Ciudades de Italia.

      Muere su hermana Carmen el 4 de junio.

1950    Inicia una nueva serie de novelas, Saturnales, con El cantor vagabundo.

1952     Marcha a Méjico su sobrino Pío Caro.

      Publica La obsesión del misterio y Las veladas del chalet gris.

1953    Publica La guía del país vasco, Las amores de Antonio y Cristina e Intermedio sentimental.

     Muere en Itzea, el 19 de diciembre, su hermano Ricardo, tras de una penosa enfermedad.

1954    Índice de Artes y Letras dedica su número 70-71, diciembre 1953-enero 1954, a un amplio y fervoroso homenaje a la obra del escritor, con importantes colaboraciones y nutrida iconografía. En dicho número apa­rece un artículo de don Pío que, por su brevedad y sustancia, reproduci­mos a continuación.

SOLEDAD

    Yo he pasado en la vejez ,en el extranjero, muchas horas solo, no teniendo más entretenimiento que mirar por la ventana a la calle o a las nubes, a una carretera o a un descampado. Cuando el espectáculo es hermoso, el mar, la selva o el monte, produce satisfacción el contemplarlo; cuando es feo y desagradable, se puede inventar una pequeña fábula sobre algo y hacer un esfuerzo para creer en ella como en un mito.
    Mi madre, la pobre, cuando ya tenía muchos años y vivíamos en Madrid, en la calle de Mendizábal, y yo llegaba un día a casa al anochecer una hora después que de costumbre, solía decirme: «He estado sola toda la tarde.»
    Yo, que tengo ahora tantos años como tenía mi madre en esa época, he estado solo durante mucho tiempo, por la mañana, por la tarde y por la noche. Al fin me he habituado y la soledad ya no me pesa y muchas veces me encanta, siempre que no perturbe, como cuando va unida al insomnio o al lumbago. Creo que la imaginación, en general, no presenta en su linterna mágica nada que tenga mucho encanto, pero, en ocasiones, se excede y saca su canastilla de flores de color cambiante y perfumes que enloquecen y que trastornan. La imaginación para nosotros es como esa tan traída y llevada caja de Pandora de la mitología griega que permite en el presente todos los fracasos y los tropiezos y deja después la esperanza en el futuro.
    Pasan por la pantalla gris del hombre desafortunado y melancólico los recuerdos sin ilación, las imágenes puramente sensuales de la» tierra y del mar, las impresiones de una noche magnífica en el Mediodía o en el Norte, con luna o con estrellas, el monte nevado o el salón de una mujer elegante y fría.
    Ya, para mí, todo ello es pura nostalgia que empieza y acaba en ella misma y que no arrastra ni ambición ni ilusión, ni pretende realidades autén­ticas. A veces, uno se forja una novela a su gusto de amores o de intrigas, suponiendo que lo que se inició con energía y después pasó como una nube llevada por el viento sin dejar huella ninguna, tuvo su desarrollo, su desenlace, su devenir en el tiempo. Y, después de todo, ¿qué importa? Miles de proyec­tos hueros y malos, de intrigas y de maquinaciones que no tienen fin ni apariencia siquiera de desarrollo, que se disuelven en el aire y no dejan atrás más que una nube ligera de melancolía, como la semilla que cae en tierra polvorienta o como el pez que queda encerrado en el hoyo seco de la arena de la playa.
    El mundo sería como una selva impenetrable si todas las semillas que la naturaleza ha dejado en la tierra y en el viento, y el hombre en el espíritu, hubieran germinado y crecido. Para el equilibrio actual mucho tiene, nece­sariamente, que morir y fallar en la vida.
    La obra de creación y de destrucción en el cosmos puede que tenga algún objeto, puede que no tenga ninguno.
    En esta cuestión, el optimismo o el pesimismo previo es el que rige las opiniones. El optimista encontrará argumentos para legitimar la existencia del terremoto, de la víbora y del alacrán, y se sentirá alegre. El pesimista hallará intenciones malévolas en el sol, en la nube, en el cordero y en la paloma.
    Casi todos los credos llevan a discusiones amaneradas en las cuales se manejan argumentos siempre los mismos y siempre sin valor.
    Yo no tengo mucha capacidad de optimismo. Cualquier dolor pequeño me aploma y me perturba. He luchado como he podido con esa tendencia deprimente y melancólica, y a veces la he dominado, no por razonamiento, sino por las imposiciones de la voluntad. Generalmente, la lógica no sirve en esos casos para nada. Vale más un día de sol o un día de lluvia o una risa argentina de una mujer joven.
    La gente es seca, egoísta y dura. Todos lo somos. La mayoría disimula la sequedad y la dureza con las frases amables y protocolares. Mientras no hay intereses generales y fuertes, esta moneda de flores circula como moneda de oro o de plata, pero cuando el interés es profundo ya no pasa nada, ni la plata falsa ni el billete falso, y todo se analiza y se mide al milímetro.
    En la soledad se aguza el análisis, y lo que puede pasar como amable y simpático en la conversación y en el diálogo se ve descarnado y duro, con las intenciones torvas, cuando los hechos y las gentes se contemplan con la mirada fría de la indiferencia.

      Publica Los contrabandistas vascos.

      Hace su última aparición pública en ocasión de un homenaje a su obra celebrado por el British Institute, bajo la dirección de Walter Starkie.

1955    Pasa, durante el verano, su última estancia en Vera. Publica Paseos de un solitario y Aquí, París.

      El doctor Marañón diagnostica de grave su proceso arterioesclerósico. Pasa un mal invierno, cuidado por Clementina Téllez (su sirvienta) y un grupo de amigos próximos.

1956    El 20 de mayo, a las cinco de la mañana, padece una caída, con fractura de fémur, de la que se le opera el 25 a las nueve de la noche, en el Sanatorio de Nuestra Señora de Guadalupe (Quintana, 9). Resiste bien la operación del doctor Quílez, pero se agrava su estado general. Llega de Méjico su sobrino Pío Caro.

      El 9 de octubre le visita y rinde respetuoso homenaje Ernest Hemingway. Muere el 30 de octubre, a las cuatro de la tarde. Se le entierra en el Cementerio Civil de Madrid (Cuartel 4, bajo. Manzana 29, letra B) el día 31 a las diez y media de la mañana.

      Se publican sus obras postumas La obra de Pablo Yarza y algunas otras cosas y La decadencia de la cortesía y otros ensayos.

“Pío Baroja y su mundo”, tomo I. (Páginas 9-31)
Obra realizada bajo la dirección de Fernando Baeza.
Ediciones ARION
Impreso en los talleres de Gráficas Benzal, calle Virtudes, 7, Madrid, el día 6 de abril de 1962.
Número de registro 5.472-58
Depósito Legal: M 4.337-1962 (I)

NOTAS

1    La ejecutoria está en Itzea.

2    Éste sacó ejecutoria, que está en Itzea, para ir a vivir a Guipúzcoa.

Más información:

* JULIO CARO BAROJA: RECUERDOS. BAROJA Y SU MUNDO

* PÍO BAROJA: CRÍTICA ARBITRARIA (críticas teatrales de Pío Baroja. Libro descatalogado)

* LOS BAROJA: RADIOGRAFÍA FAMILIAR

* ANTONIO MACHADO: PIO BAROJA (Poema)

* AMORES PÓSTUMOS (Relato)      

19/01/2011 11:12. Editado por Gatopardo enlace permanente. SERES EXTRAORDINARIOS

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Es norma de Gatopardo,
si alguien se pone a tiro,
sea plebe, sea duunviro,
que no se escape sin dardo.
Si la víctima en cuestión
es melifluo y sin humor,
y persiste en el error,
va derecho al paredón.
Si es honesto ciudadano,
observador de la ley
y santurrón como buey,
le colgamos un campano.
Si mujer y sufridora,
y nos cuenta su diario,
que alegre su antifonario
y se haga acosadora.
Si tiene cierto interés
por mostrar carné y nombre,
que luego no se asombre
si recibe algún revés.
Bienvenidos los goliardos,
golfos, rebeldes y bordes,
mentes inmisericordes,
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