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MANIFIESTO PATRIÓTICO

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      En estos momentos, en los cuales el suelo patrio se encuentra presa de una angustiosa zozobra,  es cuando los verdaderos patriotas recuperamos nuestro protagonismo. El país, España, nos necesita. Sí señores, yo soy un gran patriota, por eso nunca leo.

      El verdadero patriota, el de toda la vida, apoya al poder venga de donde venga, y adora la bandera sea del color que sea. Mi patriotismo se puede resumir con este grito: ¡AÚPA SELECCIÓN!

      Mi amor al Estado es ciego, mi voluntad es la de magnificar sus virtudes y solapar bajo la alfombra del olvido los diminutos defectos productos de su perenne celo. Por lo dicho y para demostrar mi fervor, he compuesto este manifiesto, este laudo patriótico como alabanza de agradecimiento al Gobierno por su labor en los últimos diez años. Aun a fuer de ser cursi, pero el patriotismo lo es, comienzo esta modesta alabanza con una coplilla que recogí con emoción de boca de un señor segador en los campos de la imperial Castilla: "Se me antoja obligación/ alabar con dulce canto/ estos grandes adelantos/ con que cuenta mi nación".

      —Deo gratias a nuestros hombres electos por conseguir, por fin, que la droga haya dejado de ser la empresa más próspera que hemos conocido.

      —Deo gratias a mis gobernantes por dar trabajo a su pueblo y con él,  dignidad de vida, evitando que caigamos en la costumbre de mendigar el subsidio como único futuro.

      —Sería de ingratos no enaltecer a nuestros caudillos por como han utilizado la diplomacia española para introducirnos en el "concierto internacional" sin tener que sembrar con cadáveres de jóvenes compatriotas el sucio de guerras ajenas.

       —Si por algo me siento feliz con mi gobierno es por su valentía al sostener con firmeza los adelantos sociales de los últimos años y no haberse deshecho de los mismos, como si de un pesado lastre se tratara, en cuanto las nubes han pintando tormenta.

      —Deo gratias y levanto glorias a mis adelantados y condestables por permitir que entre nosotros, los jóvenes, hayan calado hondo principios morales como la ética y la honradez. Doy gracias por no educarnos colocando como ejemplos aventureros y hombres sin escrúpulos que han engañado a mi sociedad.

       —Si existe un logro por el que me veo impulsado a quemar incienso en honor de mis líderes y dirigentes es por la gran reforma universitaria que graciosamente y sin merecerlo nos han otorgado, rehuyendo confeccionar un pegote de asignaturas sin pies ni cabeza.

      —Lívido de placer me muestro cuando debo  ponderar el cuidado que han mostrado nuestros patriarcas y paladines en pulir y abrillantar las instituciones democráticas huyendo como de la peste de una posible politización de las mismas.

       —Erraría en mi lista de éxitos si no enalteciera a mis condotieros de Interior y Justicia, a uno por acabar con el terrorismo,  y a otros por haber reformado desde la raíz el sistema judicial y haber acabado con los hacinamientos carcelarios.

      —Y hablando de cárceles, mi patriotismo llega hasta el orgasmo cuando condenan a esos pacifistas, cobardes desestabilizadores, dejando en libertad a los empresarios que delinquen,  porque son los que sostienen esta sociedad tan próspera.

      —No sería de biennacidos no agradecer a nuestros dignatarios la profunda reforma agraria que han llevado a cabo tras tantos años de espera.
    
      —En nombre de los jóvenes —a los que no represento— aclamo a nuestros gerifaltes por conseguir que nos hayan llenando de optimismo el futuro, por haber permitido nuestra participación directa en los temas que nos incumben.

      —Podría seguir enumerando los infinitos avances y progresos con los que nos regala el padre Estado, pero a costa de que se sonroje de orgullo —que no de vergüenza— termino.

      — Después de todo lo dicho aún no entiendo como hay locos que puedan oponer alguna pega a la magna labor de este gran Gobierno. Y así termino mi canto. Con la voz quebrada y los ojos encenagados de lágrimas patrióticas,  grito con todas mis fuerzas:

      ¡VIVA LA BAGATELA!
      ¡VIVA EL INMOVILISMO!
      ¡VIVAN LAS CADENAS!

Antonio Magán (escrito y publicado el año 1992)

Foto: Ninetto Davoli en Il decameron

05/04/2011 19:32. Editado por Gatopardo enlace permanente. ANTONIO MAGÁN

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gravatar.comAutor: Eliah Meyer a Antonio Magán

Un placer volver a leer a un gran escritor como usted.

Fecha: 06/04/2011 10:45.


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