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TOMÁS HARRIS O LOS PELIGROS DE INVOCAR A LOS ESPÍRITUS

 

     El mago Jasper Maskelyne  tenía la especialidad de crear realidades inexistentes. Los Harris tienen el arte de desaparecer. A su estilo, modo y manera también constituyen un Magic Gang.

      Los fenómenos casi paranormales comenzaron con los objetos: se evanescían los historiales de procedencia y propiedad de obras de arte con las que mercadeaban. Aparecía un cuadro, tapiz o forja  en un museo, procedente de la Spanish Art Gallery o de Don Lionel o de Don Tomás,  y nadie sabía explicar a quién ni cuándo ni qué permisos de exportación  avalaban la transacción, y hasta las musas de varias toneladas que fotografiaba*. Los escépticos han hablado de expolio. Nosotros, que nos hemos encariñado con los Harris y su Magic Gang, hablaremos de teletransportación o un caso más del irrefutable Experimento Filadelfia.

      No sabemos en qué fecha exacta se esfuman los primeros Harris: hay Harris que se evaporan, a finales del siglo XIX, de Africa traficando con diamantes, otros, a mitad del siglo XX, se traslumbran en los Países Bajos persiguiendo comunistas… Tenemos un caso documentado, gracias a la pertinaz contumacia de su descendiente, en William Harris, que transmigró sin abandonar su alma mortal, en plena Segunda Guerra Mundial, dejando viuda y tres hijos, y se encarnó, varios años e hijos después, en un anticuario de Gales. Sus hermanos, acostumbrados a estos prodigios familiares, mantuvieron la relación sin mostrar asombro alguno. Previendo la incomprensión de una sociedad  burocrática y materialista, los Harris, que siempre andan unidos, en este mundo o en su/s  paralelo/s, suelen redactar testamentos declarando beneficiarios a cualquier paisano que no sea un Harris, que puede haber transmigrado antes de acudir al notario.

      No se trata de casos de fantasmogénesis, que también se dan en la familia, aunque tangencialmente. Tomás Harris escribió su opus magna sobre Garbo** después de su paso al Oriente Eterno. Y lo hizo tan bien que nadie notaría la mano del Security Service en esa trepidante prosa de funcionario con delirios de Trevanian.  Un caso de auténtico fantasma sería el de Juan Pujol, en cuya biografía los agentes ficticios sería la menor de sus invenciones, pero eso es otra historia.

      Cuando Tomás decidió transustanciarse y trasladar su cuerpo astral a otros pagos, su familia y sus íntimos quedaron tan poco sorprendidos que se olvidaron de comprobar si el envoltorio físico, depositado en un nicho,  correspondía al héroe. Y, puestos a ser olvidadizos, no se encarnaron en el entierro. Sobre esta historia hay dos corrientes de pensamiento: la escuela inductiva, que sostiene que no hubo forense porque no hubo autopsia y no hubo autopsia porque no habia Harris y la escuela deductiva, según la cual no hubo Harris, porque no hubo autopsia y no hubo autopsia porque no hubo forense. Sin embargo, yo, según demuestro en mi tesis doctoral sobre la lógica formal de las estructuras sintagmáticas de apócrifos necrológicos, puedo afirmar que se trata de un razonamiento viciado, una petición de principios. La corriente antropológico social sostendrá que se trata de una variante tradicional del tema de El Muerto Vivo,  y la escuela antropológico-forense exigirá análisis de ADN antes de emitir su veredicto. No hay tal. Tomás, como buen Harris,  se limitó a desaparecer.

      Estos días acaba de desaparecer de la red el contenido anterior de dos páginas web  de la bella Anita Harris,  que tuvo la mala bají de fuchiquear dónde andaba el resto de la familia. Y el resultado de sus pesquisas fue espectacular. A los Harris compadres y comadres, fueron sumándose los hijos, nietos y  circunvecinos de los espías amigos de tío Tomás, en una entrañable corrala de los servicios de inteligencia británicos, que, aunque anden escasos de ella, no les ha debido hacer gracia las inquietudes genealógicas de la sobrina nieta de Tommy Harris.

      Andaba Anita contenta como la Reina del Tropicana jaleando confidencias, recuerdos, homenajes y exposiciones sobre tío Tomás y recibió mi humilde contribución*** a la figura del héroe del Dia D con auténtico entusiasmo, entusiasmo que atribuí a ese pronto racial y mediterraneo de los Harris y, sobre todo, a una lectura algo apresurada y somera del texto , que, además,  había sido víctima de las jugarretas del Google Translate. La traducción automática, que amablemente me envió para mi conformidad, había recargado algo las tintas en la adjetivación del original, ya de por si contundente, y había añadido algún adjetivo como “chulo de putas”, que el pobre Tommy, cualesquiera hubieran sido sus pecados, no se merecía.

      En algún trance de sensatez Anita decidió no incluir el enlace a mi artículo, que habría deslucido algo la capillita funeraria tan primorosamente confeccionada. Así que, como decía la doncella de Miss Marple cuando aparecía una taza rota:  “Yo no he sido”.

      Sin embargo, ha habido otro impertinente lector de la magnífica página web hoy desaparecida, cuyo intervención traduzco y someto a lector:

    “Trabajo en la National Gallery of Victoria in Melbourne, Australia. Nuestro museo adquirió una serie de obras de Tomás Harris en la primera mitad del siglo XX. Estoy interesado en indagar más sobre su propia colección y sobre sus transacciones como marchante. ¿Puede decirme si existe un archivo personal/profesional y dónde se conserva para que pueda localizar los libros de contabilidad”

      Y fue mentar los libros de cuentas, la bicha de la procedencia, y otro Harris que ha chapado el chiringuito.

      Como dice la canción “¡chanela la pregunta que le hizo el caló!”

PS:  Pecando de impacientes:

  • ¿Para cuándo la documentada y definitiva obra sobre Tomás Harris de Andreu Jaume, el Apologeta?
  • ¿Nigel Glendinning anda también missing?

Eliah Meyer, nota a pie de página de IN MEMORIAM: TOMÁS HARRIS, ESPÍA, INGLÉS, PERISTA, TRAFICANTE, EXPOLIADOR DE OBRAS DE ARTE, COMPINCHE DE ANTHONY BLUNT Y TUTOR DE JUAN PUJOL, GARBO, fragmento de "Smog in the eyes": Informes inclasificables del espionaje inglés. 

NOTAS:

 *    RELATO DE TRES MUSAS EXTRAVIADAS

**  Garbo: The Spy who saved D-Day (ISBN 1-903365-58-9). (Tomas Harris: "Summary of the Garbo Case 1941-1945")

*** IN MEMORIAM: TOMÁS HARRIS, ESPÍA, INGLÉS, PERISTA, TRAFICANTE, EXPOLIADOR DE OBRAS DE ARTE, COMPINCHE DE ANTHONY BLUNT Y TUTOR DE JUAN PUJOL, GARBO

Más información: 

CATÁLOGO RAZONADO DE OBRAS DE PROCEDENCIA DUDOSA O ILÍCITA CON LAS QUE TRAFICÓ LA FAMILIA HARRIS (SPANISH ART GALLERY, TOMAS HARRIS LTD)

EN INGLÉS:

TOMAS HARRIS OR HOW DANGEROUS IS INVOKING SOME SPIRITS

      The magician Jasper Maskelyne had the specialty of creating non-existent realities. The Harrises have the art of disappearing. In their own style, ways and means, they also constitute a Magic Gang.

      The almost paranormal phenomena began with the objects: the records of provenance and ownership of art works they dealt evanesced . There was a table, tapestry or forge piece in a museum, from the Spanish Art Gallery or from Don Lionel or Don Tomás, and nobody knew explain how where or when were the export permits endorsing the transactions, and even the muses of several tons faded away after being photographied. The sceptics have spoken about looting and  spoliation. Whereas we have grown fond of Harrises and their Magic Gang, we will talk about teleporting or one more case of the irrefutable Philadelphia experiment.

      We do not know in what exact date vanished into thin air the first Harris: there are one Harris evaporated, at the end of the 19th century, in Africa smuggling diamonds, other one, half of the 20th century, vanished in dutch fog pursuing communists… We have a documented case (thanks to the stubborn persistence of his descendant), in William Harris, who transmigrated without abandoning previously his mortal flesh, in the Second World War, having left behind widow and three children, and he reincarnated, after several years and children, as an antiques dealer in Wales. His siblings, who were accustomed to these hereditary wonders, kept it to themselves without displaying any emotion or astonishment.

      In anticipation of the incomprehension by a bureaucratic and materialistic society, the Harrises, who always walk together  in this world or parallels, often draft wills declaring beneficiaries to any fellow countryman who is not a Harris, perhaps because any Harris may transmigrate before going to the notary or sollicitor. It is not about a case of ghostly phenomena, which also occur in the family, although tangentially. Tomás Harris wrote his opus magna on Garbo ** after his final  step to the Eternal Orient. And he did it so well that no one would notice the hand of the Security Service in that trepidant paced prose of civil servant with delusions of Trevanian. A case of genuine ghost would be Juan Pujol, in whose biography the fictitious agents would be the lesser of his inventions, but that is another story.

      When Thomas decided to transustance and move his astral body to other pagus, his family and friends were so little surprised that they forgot to check if the physical wrapping, deposited in a nicho, was the hero’s. And they became so forgetful to the point not to be present (materially, of course)  in the burial.

      On this history, there are two schools of thought: the school inductive, which maintains that there was no forensic expert witness because there was no autopsy, and there was no autopsy because there was no Harris and deductive school, according to which there was no Harris, because there was no autopsy and there was no autopsy because there was no forensic expert witness.

      However, as I  show in  my doctoral thesis on formal logic structures of sintagmatic necrologic apocrypha, I am able to say that this is a logical fallacy, a  petitio principii, The new social anthropological school persuasively argue that it is a variant of the traditional theme of the dead alive, and the anthropological forensic school will require ADN analysis before issuing its verdict. There is no such. Thomas, as a good Harris, simply disappeared.

      These days have just disappeared from the network the previous contents of two web pages of the beautiful Anita Harris, who had the mala baji or bad luck of nosing around the family history. And the result of her investigations was spectacular.

      The children, grandchildren, nieces, uncles and surrounding holotypes of the spies friends of Uncle Tommy turned to help the industrious genealogist, forming a lovely “Ask your Agony Aunt” Club about british intelligence services, which, although they don´t have a great amount of it , should not find any joke in the genealogical concerns of the grand-niece of Tommy Harris.

      As Anita was happy as the Queen of the Tropicana reciving confidences, memories, and tributes and presentations on Uncle Thomas ,received my humble contribution *** to the figure of the hero of the D-Day with genuine enthusiasm, enthusiasm that we attach to that racial and mediterranean quickness of the Harrises and, above all, to a reading something hasty and shallow of the text, which, in addition, had been the victim of the shenanigans of the Google Translate.

      The automatic translation, that she  kindly sent me to my acceptance, had put some heavy adjectives in the original, already blunt, and had added some adjective as "pimp” that poor Tommy, whatever his sins, didn’t deserve. In some trance of wisdom Anita decided not to include the link to my article, which would have put a lackluster flower in the little funeral chapel so wonderfully drawn up.

      So, as the Miss Marple’s  housemaid said when a cup was found broken : "I am not guilty".

       However, there has been another impertinent reader of the magnific web page today disappeared, whose intervention you can read here:

      I work at the National Gallery of Victoria in Melbourne, Australia. Our Gallery acquired a number of objects from Tomas Harris in early to mid 20th century. I am interested in finding out more about his own collection and of his dealership. Can you tell me if an archive (business/personal) exists and where it is kept so that I can track down the account books?

      The NGV have purchased works from Tomas Harris and he also made several gifts of artworks, presumably from the stockroom of his Gallery, rather than from his own personal collection. I’m trying to ascertain where and/or from whom he obtained these objects.

      And the miracle came: The inquiries about account books is a omen to the Harrises. Another member of this singular family has closed the shop.

      As the gypsy song says "¡chanela la pregunta que le hizo el caló!" (Attention to the question made by the guy!)

Eliah Meyer

30/07/2011 08:58. Editado por Gatopardo enlace permanente. ELIAH MEYER

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