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¿QUIÉN ES EL MONSTRUO DE FLORENCIA? (4)

      6 de junio de 1981: asesinato de Giovanni Foggi y Carmela Di Nuccio

      Los cadáveres de Giovanni Foggi, de 30 años,  empleado de la compañía eléctrica Enel, y de su novia,  Carmela De Nuccio, de 21 años, empleada en una marroquinería, fueron encontrados  el 7 de junio de 1981, en un olivar en los alrededores de Scandicci Mosciano.

      Eran novios desde hacía pocos meses, y pensaban casarse pronto. La tarde de su asesinato, un sábado, comieron en casa de los padres de Carmela, después salieron a dar un paseo, y pararon el coche, un Fiat Ritmo, color cobre, en un camino de tierra apartado,  bajo las colinas de Roveta, no lejos de la discoteca "Anastasia",  en una zona frecuentada por  parejas y  mirones.  

        Giovanni fue alcanzado por cinco disparos a través de la ventanilla delantera izquierda del coche. Otras tres balas  alcanzaron a Carmela.  Luego,  el asesino sacó del coche a la muchacha, y la arrastró hasta una zanja cercana. Allí, cortó los pantalones vaqueros y las bragas, y de tres tajos en el bajo vientre  extrajo el pubis, y acuchilló repetidamente el cadaver. Luego, antes de irse, acuchilló el cadáver del muchacho en el cuello y el pecho.

      Los cuerpos de los jóvenes se encontraron a la mañana siguiente. El cadaver de Giovanni estaba sentado en el coche, como en el asesinato de 1974; y también en este, se ha utilizado  la Beretta 22 y el cuchillo, y se ensañó con los cadáveres, especialmente con el de la mujer. Y también esta vez,  como en los crímenes anteriores, el asesino ha abierto el bolso de la muchacha, y  ha esparcido su contenido cerca de su cadaver.  Y como burla siniestra, la ha dejado con los brazos y las piernas abiertas, y le ha puesto entre los dientes  el collar de perlas que la joven llevaba.

     Las coincidencias en los crímenes del Monstruo de Florencia no se limitan al tipo de víctimas,  los medios utilizados y el modus operandi de los asesinatos,  también concurren las mismas circunstancias:  lugares solitarios, caminos de tierra, ocultos, frecuentados por parejas jóvenes el Monstruo ataca  en noches de luna nueva, o con el cielo cubierto, casi siempre en verano, y durante los fines de semana. Siempre ha  utilizado una pistola Beretta 22, serie 70, comercializada en los años cincuenta,  cargada con balas Winchester serie H (procedentes de dos cajas de 50 cartuchos).

       En cuatro de los ocho homicidios dobles, el asesino había extraído el pubis  y el seno de las mujeres asesinadas.

      Todo esto induce a pensar que el  asesino conocía bien el terreno,  eligió y acechó  a sus víctimas, y no actuó aleatoriamente. No dejó huellas físicas que pudieran ayudar a identificarlo. Se tomó su tiempo después para eliminar cualquier rastro, y, seguramente,  para cambiar sus ropas manchadas de sangre.

      El profesor Mauro Maurri, jefe del servicio de Anatomía Patológica de Florencia informó que la mutilación de Carmela de Nuccio: "... indica la acción de una persona con conocimientos absolutamente excepcionales"... Creen que el asesino ha de ser un cazador por su conocimiento del campo, carnicero o cirujano.

       Sin embargo, no son los crímenes de un cazador, un carnicero, o un cirujano que exprese su sadismo haciendo sufrir a sus víctimas. Mata de forma rápida y expeditiva,  pero se recrea manipulando y mutilando los cadáveres de las mujeres que mata. Su ensañamiento  se corresponde con el de un hombre frustrado por su irrelevancia personal -y por lo tanto,  también profesional-. Son más bien los crímenes de un forense sin los atributos del respeto social que este título comporta; un simple auxiliar de Anatomía Patológica, que sólo  se ocupa de las tareas más desagradables y menos importantes.

      Su conocimiento de la naturaleza, su percepción del terreno, los ruidos y las sombras en medio de la noche, que le permiten interpretar y valorar el peligro y no verse sorprendido por los cientos de mirones que merodean en busca de parejas,  indica que está familiarizado con el campo, pero su pantalla para resultar un personaje familiar e inofensivo no podría ser la de un cazador nocturno, furtivo, sobre el que recaería la vigilancia de los guardabosques y los "carabinieri", sino el de un aficionado a la herboristería, que recolectara las  plantas de madrugada, según las ancestrales enseñanzas de los curanderos.

      Como, por ejemplo, quien  se autotitulaba "Cavallier" y "Doctor":  Pietro N., auxiliar de Anatomía Patologica en Arezzo, al que le gustaba salir de su entorno en cuanto podía,  viajar a la vecina Florencia, y contar a los desconocidos que dirigía el departamento de Oncología del principal Hospital de Arezzo, que curaba el cáncer mediante plantas que él mismo recolectaba, sin cirugía ni técnicas agresivas, y que había sido requerido para tratar a los principales mandatarios del mundo...

      Pietro N. estaba muy lejos del metro ochenta cms. de altura, de los cuarenta años, del físico poderoso y de la excepcional inteligencia que los expertos habían dado como perfil del "Monstruo de Florencia". Era uno de tantos  incapaces de estar a la altura de las expectativas de una familia en la que abundan los médicos y profesores, con accesos de cólera y el caracter vidrioso y borde de todos los fracasados.

      La policía italiana se ensañó en los detalles procaces del cómo y  por qué  la pareja asesinada había buscado un lugar apartado. Y la investigación se centró en Antonio Leone, el ex-novio de Carmela de Nuccio, y en los mirones que espían a las parejas, "los índios"; y acusaron formalmente del doble crímen a Carlo Tommasi guarda forestal de Montelupo y a Enzo Spalletti, al que se había visto en la zona con su amigo Fosco Fabbri. La noche del asesinato se habían encontrado en la "Taberna del Diablo", en Roveta, y luego se habían ido a acechar parejas.  Fosco, estaba cansado y se marchó antes de la medianoche; pero Spalletti se quedó,  y cuando volvió a su  casa a las dos de la madrugada,  le dijo a su mujer, como antes  a los parroquianos del bar que frecuentaba,  que había visto dos cadáveres.

      Mientras Spalletti estuvo en la cárcel, acusado del doble asesinato, su máximo temor era que "el verdadero culpable" creyera que había visto algo y se pudiera  ir de la lengua. Más o menos como el resto de los italianos que tuvieron el triste privilegio de haber sido interrogados como testigos o sospechosos, en relación con alguno de los más de cuatro mil asesinatos que hubo en Italia en la época en que actuaba el Monstruo de Florencia.
 
 Gabriel Veraldi-Pasquale

Capítulos anteriores:
*¿Quién es el Monstruo de Florencia? (1)
*
¿Quién es el Monstruo de Florencia? (2)
*¿Quién es el Monstruo de Florencia? (3)


* Confesiones del monstruo de Florencia

Imagen de portada: mapa Google de la zona de la Toscana de Pieve a Ranco, Arezzo, donde tuvo su guarida Pietro N.

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gravatar.comAutor: Gatopardo a Mario

Borramos los comentarios con remite e.mail falso.

Su teoría coincide con la de Douglas Preston y Mario Spezi.

Saludos

Fecha: 14/08/2012 21:20.


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