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FRANCISCO LÓPEZ DE VILLALOBOS AL DOCTOR XUAREZ, SOBRE LA VENIDA DE UN HIJO SUYO SOLDADO

(Barcelona, 27 de Abril de 1531)

      Señor: la Reyna de Portugal me mandó que la escribiese todo lo que acá passaba despues de llegado el Emperador, nuestro señor, á Barzelona. Yo scribí á su Alteza lo que verá por el treslado que aquí vá, por esto no diré más de contar una cosa que aconteció en mi posada la noche passada.

      Vínose para mí un negro de los ladinos con una mano cortada, soldado muy plático, y con él otro sol­dado hecho mil pedaços, que aunque no era etiope, estaba tan negro y tan mal parado que el otro negro parecía un alemán. Hedian mucho entrambos; cierto, á mí se me encresparon todos los pelos del cerro con el horror y escándalo que me hizieron los inusitados huéspedes. Algunas vezes sospeché que me querian matar, otras que me querian robar, porque me toma­ron solo, que estaban cenando mis moços.

      El negro propuso desta manera: Yo y este pobre compañero, ha nueve años que andamos juntos sin apartar cama ni mesa, aunque por la graçia de Dios pocas camas y pocas mesas hauemos ensuziado en todo este tiempo, specialmente los quatro años que estuuimos en un algibe en poder de Barbarroja, hasta que Dios envió al Sr. Andrea Doria, que nos libró con otros muchos que escaparon en aquella jornada. Yo vengo á v. m. para que por interçesión deste señor compañero, me socorrais para cubrir estas negras car­nes que andan padeciendo tantos años con esperança de algún buen saco, porque hemos sido él y yo tan dichosos, que aunque fuimos en el saco de Roma y en la entrada del castillo de Sant Angel, nunca pudi­mos alcançar pressa que valiese diez ducados; y assí andamos, como v. m. vee, las barrigas de fuera, que áun siquiera la muerte no ha querido dárnosla Dios, porque sabe que la deseamos; y si él assí nos trata, juro á Dios que hauemos de matar á alguno porque nos maten á nosotros.

      Diziendo esto començaron los ladrones á llorar, y siempre con las manos apretando las empuñaduras de las espadas. Yo, la verdad que os diga, con grandísimo miedo respondí: Con mi pobreza yo holgaré de socor­reros en vuestra necesidad; hacedme llamar essos mo­ços que están cenando y luego se hará lo que dezís, mas mejor será que los llame yo. Y luego comencé á gritar: ¡Moços, moços, mis moços! Vinieron luégo y cierto me volvieron el alma al cuerpo.

      Entónces dixe al negro: Ahora quiero que me digays qué méritos tiene este soldado más que vos, que dezís que por su interçesión tengo de socorre­ros. Dize: Este señor es Lorenzo de Villalobos, vues­tro hijo, que en doce años que ha hecho de ausen­cia, los cinco ha sido soldado y los quatro captivo, y en todos estos nueve años hemos sido amigos y com­pañeros en el algibe, Génoua, Florencia y Roma, por la mar de venecianos y contra turcos, hasta cerca de Alexandria.

      Yo, como vi que mi hijo era ya africano y legástico capitolino, adriático y poloponehiçino y assiático, dí gracias á Dios, mas no podia creher que era él, porque solía tener la dispussiçion passadera. Dél no pude tomar seña ninguna,  porque nunca leuantaba los ojos del suelo; mas tentando mucho con preguntas al negro, entendí dél que hauian venido en tanta pobreça por culpa de Lorenzo en lo demas, y yo no le pude conoçer, porque con la mala  vida viene muy corcouado, que no lo solia ser, y tan negro como un etiope, y en esto parece moro, y trahe la spada arrecha. Digo: Caya leon,   y en esto parece christianillo;  y trae  las calças todas rotas  por   el culo, y   en esto parece puto; y trae la barba muy negra y muy suzia, y en esto parece cabrón; y con la hambre que trae pareçe perro; y tiene un dedo de la mano quemado y viene muy necio; assí, que sobre todos los otros tí­tulos es también Scéuola y es Bruto.

      Assí que, señor Doctor, de aquí adelante no os igualeys conmigo, que no teneys vos tal hijo, ni áun el puto de vuestro linaje. Perdone V. S. que hable el hombre con passion de unos cient ducados que me costará la bienauenturada venida deste hijo, que aún tambien si miramos la cadena que tuuo quatro años al pesçuezo y la negrura del gesto, le podemos dar título de Torcato y de Albino, y pápate esse hongo. De Barzelona, á veintisiete de Abril de mil quinientos treinta y un años.

Francisco López de Villalobos (1473 - 1549). Fragmento de "Algunas obras del doctor López de Villalobos". Publícalas la sociedad de Bibliófilos españoles. Madrid, MVXXXLXXXVI

Imagen: Waehrend der Pluenderung roms: sacco di Roma 1527,  verspotten deutsche landsknechte papst Clemens VII. Holzschnitt aus der hi original (Fragmento)

23/12/2012 15:59. Editado por Gatopardo enlace permanente. J. K. L.

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