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LA FRASE

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      Voy a confesar algo que no suelo contar sobre mi odio a la verborrea, a la redundancia, a la perífrasis, a repetir con algunas variaciones lo mismo, y a tratar de explicar al lector todo, todo, todo, sin dejar que averigüe el origen de las conclusiones que el autor cree imprescindible hacernos saber, y por qué desconfío de cualquier texto que caiga en estos excesos.

      En mi familia hay un extraño rito cuando cumplimos los siete años, una especie de prueba de iniciación que todos debemos superar, para poder hablar en la mesa, discutir con los adultos, escribir nuestras cartas personales, y otros privilegios por el estilo: se trata de bordar a punto diablo un pañito de 30x40 cm. con una frase.

      La maldita aguja pinchaba de los dos lados, el dedal se deslizaba continuamente; el hilo, fuera largo o corto, se atascaba y enredaba misteriosamente, y había que cortar y volver a enhebrar. Aquel bordado se me hizo eterno, y llegué a obsesionarme, imaginando variaciones para abreviarlo. Pasé gran parte de mi infancia, tarde tras tarde, hasta acabarlo. El premio es que nunca más tendría que bordar, y sólo soñaba con alcanzar aquel paraíso sin hilo ni aguja ni bastidor. Llegó el día en que rematé el último hilo suelto en el envés. Era un bordado mugriento, y tal cual fue enmarcado, y mi madre me dijo lo consabido:

      —Algún día me agradecerás que te haya obligado a hacerlo para que nadie te la dé con queso.

     Mi madre guardó mi labor junto a las de mis hermanos, envuelta en papel de seda azul para que no se amarilleara con la luz, y durante muchos años no lo volví a ver, pero siguió obsesionándome aquella frase del maldito bordado, con sus letras y crucecitas.

      Al independizarnos, cada uno recibió su bordado enmarcado como única herencia. Nuestros descendientes también han pasado esa prueba iniciática , pero a ellos les hemos dejado escoger entre bordarla y vaciarla en madera o en piedra, siempre y cuando se respeten las dimensiones, y, en este momento, uno de mis nietos atruena con el cincel y la maza, porque ha decidido que sea una frase lapidaria.

      Ahora, mi bordado está colgado frente a mí, más mugriento que nunca, y en algo parecido al punto de cruz está la frase:

      "Quien necesite más de quinientas palabras para decir lo que piensa es que no lo ha pensado bien o miente.”

Gatopardo

Foto de Cristina García Rodero

08/04/2013 18:27. Editado por Gatopardo enlace permanente. CRÍTICA LITERARIA

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gravatar.comAutor: pau

Una preciosa entrada que muestra tu afán por enseñar.

Fecha: 09/04/2013 15:43.


gravatar.comAutor: Gatopardo a Pau

Por piedad hacia mi prójimo hace muchos años que enseño lo menos posible.

Las chorradas que escribo, prenda, son un cebo para gerontófilos. A ver si quedamos y tomamos unas tilas.

Fecha: 09/04/2013 17:12.


gravatar.comAutor: Carmen a Gatopardo

Por eso mismo se me hace muy difícil leer. Me parece que casi todas las palabras sobran. Pero quizás sea una insuficiencia mía.
Gerontófilos... Dios los bendiga, si es que existen. Aquí citan un caso interesante ¿será cierto? Espero no herir a nadie, o sí. Que la redacción decida si este enlace es publicable.
http://www.jotdown.es/2013/02/juan-abreu-abuelo/

Fecha: 10/04/2013 02:53.


gravatar.comAutor: Gatopardo a Carmen

El enlace es perfectamente publicable; eso sí, a Juan Abreu, tu enlazado, le falta tanto vocabulario, ingenio e ideas sobre erotismo que sería un gozo si se dedicara a componer haikus.

Fecha: 10/04/2013 06:53.


gravatar.comAutor: Carmen

Al menos, la vida de Claire Goll parece interesante.
No creo que Abreu escriba sobre erotismo, que dicen que es una cosa fina y, por lo tanto, necesitaría, al menos, un vocabulario rico. Yo creo que pretende provocar con cierto humor. Si comparamos ese texto con los artículos de reflexión publicados en periódicos o revistas universitarias, Abreu tiene muchas más ideas, creo. O, por lo menos, tiene una, que no es poco. De todas formas, estoy de acuerdo con que se pida un examen y permiso de componer haikus a cualquiera que publique. Como medida de precaución. Es más, milito por el folio en blanco.

Fecha: 10/04/2013 14:07.


gravatar.comAutor: Gatopardo a Carmen

Leer Gatopardo te ha estropeado el gusto literario y el sentido del humor por lo que veo.

La benevolencia corroe la inteligencia.



Fecha: 10/04/2013 15:32.


gravatar.comAutor: Carmen a Gatopardo

En este caso, no se trata de benevolencia. Ni de literatura. Es que cada día soy más bruta y me gusta el esperpento y lo absurdo que me distrae de tanto aburrimiento. Voy a escribir a mi Agüela, que aquí encuentro mucha incomprensión.

Fecha: 10/04/2013 16:29.


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Gatopardo

Es norma de Gatopardo,
si alguien se pone a tiro,
sea plebe, sea duunviro,
que no se escape sin dardo.
Si la víctima en cuestión
es melifluo y sin humor,
y persiste en el error,
va derecho al paredón.
Si es honesto ciudadano,
observador de la ley
y santurrón como buey,
le colgamos un campano.
Si mujer y sufridora,
y nos cuenta su diario,
que alegre su antifonario
y se haga acosadora.
Si tiene cierto interés
por mostrar carné y nombre,
que luego no se asombre
si recibe algún revés.
Bienvenidos los goliardos,
golfos, rebeldes y bordes,
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por apellido: Bastardos
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