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ARGENTINA, EL SUICIDIO-ASESINATO DEL FISCAL NISMAN, Y EL NEORREALISMO JUSTICIALISTA

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      Se pongan como se pongan, las antiguas colonias siempre serán un mal remedo del Imperio. En España nuestros reyes y dictadores dormían rodeados de reliquias de santos en mejor o peor estado de conservación; la antesala del panteón de reyes escurialense se llama El Pudridero y todos los años paseamos por Semana Santa  un monigote ajusticiado embadurnado de sangre.

      En Argentina, el ecosistema del peronismo requiere una momia, un frasco de tinte capilar y una partida de gentuza con malos instintos. La momia puede ir teñida de rubio y empaquetada en su ataúd, o ir con un pelucón pintado de betún de Judea y en silla de ruedas. El fervor que despierta es el mismo. En España las factorías de reliquias y santos amojamados eran conventos nacionales o vaticanos. En Argentina, parece ser que fueron los puticlubs de carretera los que dieron esa indeleble pátina de zorrones de sifón y pajilleras de portal a Evita Perón y a Cristina Fernández de Kirchner. Las manos de Perón, que nunca tocaron nada limpio, andan perdidas y la canalla está levantisca con la Justicia no justicialista.

      En España, que nos hemos cargado al fiscal general de Lugo sin despeinarnos y al resto de sus colegas los tenemos de defensores de delincuentes reales, evasores y traficantes de drogas, no deja de sorprendernos lo descontrolado que tiene la Casa Rosada al servicio. Cuando en la Metrópoli algún cerdo huele ya muy mal, como Garzón, pica el billete para Buenos Aires y se hace kirchnerista. Ellos nos mandan sus psicoanalistas lacanianos, que no es poco.

      No sabemos en qué fase ciclotímica decidió Cristina Fernández ordenar que dieran matarile al Fiscal Nisman. Cuando está deprimida se embadurna los morros de blanco y cuando le pilla la fase maniaca acaba con el lapiz perfilador de ojos enchafarrinándose las ojeras. Sabemos que, desde la fecha del óbito, la señora presidenta ha estado espitosa y lenguaraz y ha declarado, con la seguridad que sólo tienen los tontos y los locos, que ha sido un suicidio y ha sido un asesinato. En cualquiera de los dos casos para molestarla. El séquito de corte rosada la sigue al paso de la oca,  pero es tal la rapidez con la que se les escapa la cabra que siempre los pilla con el paso cambiado

       Sí podemos apuntar con bastante posibilidad de acierto, que el organizador de la "dudosa muerte" de Nisman es el Secretario de Seguridad Sergio Berni. Sólo el estratega de la defensa del Gendarme carancho y su jefe Galeano  puede planear un asesinato encubierto como suicidio que ha sido percibido clamorosamente como el asesinato más chapucero de la historia argentina.

      El problema de Berni es que está saturado de trabajo. Y, como todos los mafiosos, es un hombre con un corazón grande y mucho sentimiento. (La Loca ni siente ni padece)

      Cuando llegó al apartamento de Nisman lo que más le preocupaba a él, como médico militar, era la salud del fiscal ¿Y si estaba vivo? ¿Y si a ese pobre hombre no  le estaban asistiendo, engolfados todos, como estaban,  en las tareas forenses? Es díficil saber qué área cerebral estaba funcionando la cabeza de Berni, si la de médico o la de militar argentino. En cualquier caso angustiarse por auxiliar a un occiso con rigor mortis completo no deja de revelar un empedernido optimismo laudable en otras circunstancias. Berni también quedó commovido por la entereza de la mamá del fiscal. Esto aclaró que era "como padre que tiene hijos" (difícil ser padre en otros supuestos).

      Yo me malicio que era como hijo, porque la señora era la doppelgänger  de la madre de Toni Soprano, Berni guarda un parecido inquietante con Toni y a Toni su madre se la tenía jurada. Si yo fuera compatriota de Berni le diría aquello de "analízatelo". Si la señora Garfunkel de Nisman toma su venganza, Berni morirá sin saber si lo ha matado su madre o la madre de la víctima. O si la madre de la víctima era también su madre y él ha matado a su hermano.

       Berni acudio a la casa de Nisman, agobiado, sudoroso y cubierto de barro. No da a basto a deshacerse de cadáveres. Y, como Toni, lo tiene él que hacer todo.

     El plan era claro: tiro en la sien, pistola al lado, muerto en el baño, cerraduras echadas por dentro y suicidio. Nadie tiene la llave, se llama a la mamma que, commocionada y en estado de shock, jurará que así se encontró a su hijo. Y si se resiste nos cargamos a la vieja también y decimos que es un atraco. No le salió nada a derechas.

      Por lo pronto la mater dolorosa resultó ser una anciana resiliente al dolor, recalcitrante a cualquier manipulación y, muy consciente de que se las tenía con los asesinos de su hijo,  se llevó a una amiga como testigo y protección. Insistió con la puntillosidad de un notario en que se filmara y se registrara todo lo que se llevaban. Además señaló que había una notebook encendida y que ella no había visto pistola cuando se asomó al baño. Berni no sabía qué era una madre judía hasta que se topó con la de Nisman.

      A Berni lo ha perdido la manía de innovar que se da en la pitopausia. Sólo Trevanian es capaz de inventar un asesinato original en Argentina. No podía hacer desaparecer a Nisman porque en la patria no cabe un desaparecido más y cada vez que hay un plan urbanístico hay que trajinar desenterrando y volviendo a enterrar macabeos. No podía tirarlo por la ventana porque recién se estaba viendo el falso suicidio de Di Natale. Sobredosis de droga, tampoco, porque no te podías fiar que el sicario se metiera un chute a costa de la Seguridad Nacional y el fiscal quedara a medio matar. La cosa del atropello ni mentarla desde Carancho.

      Lo que si tenía claro Berni era ubicar al finado en el baño. No por seguir patrones de conducta suicida, sino porque sabía que la encargada de la indagatoria iba a ser la fiscal Fein y a la señora fiscal o le ponías el muerto en espacio reducido o se le pasaba por alto. Si tardó tres días en encontrar un tercer acceso a la vivienda, podía dar vueltas acá y acullá sin toparse con el cuerpo hasta que algún vecino se quejara del olor.

      La Dra. Fein da lástima. Ella dice que no duerme. Yo creo que el problema es que nunca ha llegado a estar despierta. A Fein le pasa lo que a los intelectuales españoles, que lo poco que han leído les ha provocado un Síndrome de Pickwick con recidivas crónicas. Fein tiene la figura y el mal humor de una dromedaria en período de cría. Cuando los periodistas insisten en que concrete algo, hora del deceso o resultados de pericias o autopsias, la señora fiscal arruga el belfo superior, baja los párpados a media persiana y escupe un dictamen forense.

      Los dictámenes forenses que transmite Fein sobre algo tan quieto como un muerto y un escenario del crimen tienen la veleidad e inconstancia de un parte meteorológico inglés. Según Fein, Nisman murió a las 15:30, a las 15, a las 14, o de 10 a 12, o de 12 a 15 horas antes de que lo viera el médico forense. Finalmente, harta de tanta curiosidad malsana, zanjó la cuestión aseverando que murió "antes de la cena" ( y que cada uno cene a la hora que le dé la gana). El cadáver se mueve más que un garbanzo en la boca de un viejo. Unas veces lo encuentran decúbito supino, otras decúbito prono. La pistola (que no vio la señora Garfunkel) la encontraron junto al cadáver, o debajo de éste, o encima del hombro como el loro de Silver. El orificio de entrada del disparo ha rotado 90º desde encima de la oreja derecha hasta 4 cms detrás de ésta y el disparo ha sido hecho desde la posición de cañón tocante hasta la muy pejiguera distancia de 2 (o 1) centímetros. La trayectoria del proyectil por ahora es ascendente, pero hay que estar preparados para que nos diga que Nisman murió de esclerosis lateral amiotrófica. Hay algo que ella tiene muy claro y repite encanada: No hay terceras personas. (un comentarista perspicaz sugirió que con una segunda bastaba). No hay intervención de terceras personas ni en caso de suicidio, ni en caso de suicidio inducido, ni en caso de homicidio. Un asesinato sin intervención de nadie haría cambiar la carátula del expediente de "muerte dudosa" a "muerte milagrosa". Fenómenos paranormales del kichnerismo.

     Al contrario que Nisman, que ha resultado hiperactivo e hipercinético en la vida y en la muerte, la fiscala dromedaria prosigue su ruta a un ritmo inalterable. A veces hay que despertarla y decir que se le ha olvidado un sospechoso, o una caja fuerte, o una rociada de sangre en el espejo, o un documento fundamental. Entonces se cabrea, pilla el bolso new-age y se va a casa de Nisman. Le ha tomado afición al apartamento tal cual las nenas del Comandante Chávez al palacio presidencial. Para ella es como ir al bingo. No sabe qué le espera. Un día se topará con restos de explosivo en el cenicero (los que "lamentablemente" no aparecían en la mano del occiso) o lo que sobró de la escopolamina, y dirá que Nisman se los dejo ahí después de suicidarse. El siguiente inquilino del piso 13 encontrará atornillada en un rincón a la fiscal Fein, versión bonaerense de Bartleby el escribiente.

      Los sicarios son gente patriota. Y este era policía y patriota argentino. Un asesino venezolano lo habría asesinado con 60 tiros y antes le habría recitado el último discurso del comandante desde el cielo. Un matón mejicano no se habría resistido a balearlo, cortarle la cabeza y colgar del balcón una sábana diciendo ¡Viva Cristina, Yegua! A un español lo habrían oido todos los vecinos vocear. O sea que desechen cualquier idea loca de intervención extranjera. Mucho menos iraní. Con Nisman en calzoncillos en plan yogurín, el suní termina añadiendo al crimen la agravante de violación.

El espía que surgió del frío

Más información:

Periodico Tribuna de periodistas: Nisman: cómo simular un suicidio

Nisman: cómo simular un suicidio
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Imagen de portada Fiscal Fein 

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gravatar.comAutor: Augusto R.

"Perón, Perón, qué grande sos".

P.S.: Gatopardo, cásate conmigo...

Fecha: 23/05/2015 19:29.


gravatar.comAutor: l'agüela Gatopardo a don Augusto R

Perón, Perón, más grande que la sombra de un gua.

P.S. A la hora y el día que usted me haga el honor de comparecer ante sacerdote, rabino o funcionario habilitado, estaré esperando alborozada, gitano mío.

Pero si es posible, no me plante por enésima vez.

Fecha: 24/05/2015 11:34.


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