Por los palacios del rey iba una dama corriendo; iba descalza y desnuda, desmelenado el cabello, en busca del rey don Sancho del rey don Sancho, el nuevo. —¡Cómo duermes, ay, don Sancho, cómo te entregas al sueño, la traidora de tu madre procura hacerte el entierro! En la semana no hizo sino un vaso de veneno; no lo bebas, ay, don Sancho, sin que ella beba primero. —¿Cómo te va, hijo mío, hijo mío y mi consuelo? Aquí te traigo, hijo mío, este vaso de gran precio, aquí te traigo, hijo mío, un vaso de vino bueno. Toma, bebe de este vino, que te lo traigo compuesto, que por hacer la bebida tres días van que no duermo. —Yo os agradezco, mi madre, los vuestr
Guerras se levantan, guerras entre Francia y Portugal y nombran al conde Ansur por capitán general. La condesa, como es niña, no hacía sino llorar. —¿Cuántos días, cuántos meses puedes estar por allá? —Por días o meses no cuentes, por años has de contar; por siete voy a la guerra que la ley no manda más. Si a los siete años no vengo, con otro puedes casar.— Pasaron los siete años y para los ocho van; estando un día a la mesa, su padre la empieza a hablar: —¿Cómo no te casas, hija, te debes hija casar, cartas del conde no vienen, cartas del conde no hay. —Carta tengo yo en mi pecho de que el conde vivo está. Si me diera usted licencia iría al conde a buscar. —¿Licencia
Hoy 15 de noviembre de 2011, San Abibus de Edesa, mártir, venerado como «vengador de los contratos incumplidos», los conjurados de la bitácora Romancero de la Cuesta del Zarzal, han acabado la edición digital de «EL ESPAÑOL. ORÍGENES DE SU DIVERSIDAD» de Diego Catalán, libro publicado en la "Colección Filológica" de la "Editorial Paraninfo", en 1989, en una edición poco cuidada, y hoy ya inencontrable.
Esta obra contiene una recopilación de artículos-reseña publicados por Diego Catalán en revistas especializadas entre 1946 y 1979, "en torno a la Metodologia de la Lingüística Historica".
"Esta edición se lleva a cabo por un grupo de ciudadanos partidarios de la cultura libre, si
—Gerineldo, Gerineldo, Gerineldito pulido, ¡quién te tuviera esta noche tres horas a mi albedrío, y después de las tres horas hasta ver amanecido! —Como soy vuestro criado, señora, burláis conmigo. —No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo. —¿A qué hora, mi señora, cumpliréis lo prometido? —A eso de la media noche, cuando el rey esté dormido, ven con zapatos de seda, porque no seas sentido.— —¡Oh malhaya, Gerineldo, quien amor puso contigo, la media noche es pasada y tú no habías venido!— Tres vueltas le dio al palacio y otras tantas al castillo; a la puerta de la infanta Gerineldo dio un suspiro. —¿Quién habrá sido el osado,
Preso le llevan al conde, preso y bien encadenado; no por robos que haya hecho, ni por hombres que ha matado, por forzar una doncella en camino de Santiago. La romera era de casta, al rey se había querellado: —¡Justicia, señor, justicia, por hacer condes villanos!— Como era hija de un duque, sobrina del Padre Santo, como era de alto linaje, con un gran emparentado, sin hacer apelación, a muerte le sentenciaron. Le llevan a cárcel honda, donde cristiano no ha entrado, allí le cargan de grillos, con esposas a las manos, una cadena al pescuezo que cierran siete candados, el cabo de la cadena en la cama del rey Carlos; de día le guardan veinte hombres y de noche veinticuatro. Con el peso de los grillos, se iba el conde meneando: —¡Si tuviera aquí mis armas... (... para continuar leyendo)
A cazar iba, a cazar, el infante don García los perros lleva cansados de andar abajo y arriba, no encontraba qué cazar, ni caza, ni cosa viva. Arrimose a un duro tronco, al pie de una verde encina; sueños estaba soñando, sueños que le parecían, en la ramita más alta un águila le decía: —Despierta, si estás dormido, el infante don García, que en poder de moros va, que en poder de moros iba, que en poder de moros va la tu esposa doña Elvira.— Picó la espuela al caballo, para su casa camina. Todo lo encontró cerrado, ventanas y celosías; ha llamado siete veces, ninguna
Las campanas de París estaban tocando al alba, cuando el noble Montesinos de noche entró en la batalla, iba al pesque de Roldán, ese señor de Loraña. Por un reguero de sangre, Montesinos se guiaba, y encontrara un hombre muerto al par de una verde haya. No conoce al caballero por mucho que lo repara, que le conturban la vista las cintas de la celada. Y se apeó del caballo
Estaba Abendaráiz en una fresca mañana, gozando del viento fresco, mirando correr el agua, mirando a moros y moras tañer y bailar la zambra, y vio a un morito a caballo, armando grande algazara; heridas trae de muerte, que de vida no son dadas, fuese al mirador derecho donde el rey Chiquito estaba. El buen rey leyó el billete, de suspiros no cesaba: —¿Dónde estás, alhaja mía, donde estás, mi linda alhaja? ¿si estás muerta o estás viva o te tienen cautivada? Si te cautivaron moros, te robarán honra y fama; si te cautivó el cristiano, te me volverá cristiana; y si fueron los judíos, te me tendrán por esclava. ¡Dichoso será tu amo de que tú le hagas la cama y que te eche la cadena a tal pierna y tal garganta! Por tu vida, mi alcaide, ... (... para continuar leyendo)
En casa del Rey se perdió un caballo, decían que el Conde lo había robado. Ni el Conde lo ha hecho ni lo ha pensado. Ya llevan al conde preso a encarcelarlo grillos a los pies, manilla en las manos, cadenilla al cuello por más afrentarlo. El Rey le miraba desde altas torres y también las damas y los infanzones. —¡Qué dirán los grandes de verme en grillones!— Ya alzara sus ojos, vio el sol eclipsarse y a un carpintero que la horca hace. —Noble carpintero ¿para quien la horca? —Para vos, el Conde, y vuestra persona. —Maestro, maestro, así Dios te guarde, házmela bien alta y estrecho el collare, no coman los perros de mis dulces carnes; te daré un rubí, &
Ya tocan a misa en Roma, en la iglesia de Santiago, dice misa el arzobispo, la predica el Padre Santo. Galiarda y sus doncellas mucho habían madrugado; no madrugan por rezar, ni les mata tal cuidado, madrugan por ver mancebos que van a misa de gallo. Por la puerta del Perdón, mucha gente iba entrando; entran condes y marqueses, personas de gran estado, entraba el conde Laurel con un niño de la mano. Cada cual tomó asiento según eran sus estados; el niño, por más pequeño, de trece o catorce años, el niño, que era el más joven, tomó el asiento más bajo. Galiarda, que lo vio, del niño se h
(Algunos aspectos de la obra del profesor Joaquín de Entrambasaguas)*
Ocupado en la enseñanza de la literatura española en el Bachillerato cayó en mis manos una edición para estudiantes de tres poetas, titulada Antología de los Manriques, poetas del s. XV por don Joaquín de Entrambasaguas, tercera, edición, año 1949 (primera ed. de 1940) Clásicos Ebro, T. VIII. Esta edición, hecha por un catedrático de la Universidad de Madrid, la recomendé en un principio inocentemente a mis alumnos, pero un día, al repetir uno de ellos las conocidísimas coplas de Jorge Manrique, me sorprendieron en su recitación algunas palabras ininteligibles
Estando la reina Elena en su bastidor bordando, agujica de oro en mano, un pendón de amor labrando: -Dios guarde a la reina Elena, Dios la ponga en alto estado. -¿Quién es ese caballero tan cortés y bien hablado? -París soy, la mi señora, París, vuestro enamorado. -Por vuestro cuerpo, París, ¿qué oficios tenéis en mano? -Mercader soy, mi señora, y por la mar gran corsario; tres navíos tengo al puerto, de oro y almizcle cargados. En el más chiquito de ellos tengo yo un rico manzano, que echa manzanitas de oro en invierno y en verano. -Si tal es verdad, París, razón es de ir a mirarlo.- Con ciento de sus doncellas, reina Elena se ha embarcado. -¿A dó el manzano, París, dónde está el rico manzano? -Yo lo
En la bitácora amiga "Obras de Diego Catalán", los correosos insurgentes agrupados en los Amigos del Olivar de Chamartín y La garduña ilustrada que han continuado su lucha contra los mangantes y los tenderos de la cultura, acaban de publicar el libro de Diego Catalán "El Cid en la Historia y sus inventores", (2002):
"Esta edición se lleva a cabo por un grupo de ciudadanos partidarios de la cultura libre, sin canon, ni canonjías, ni derechos de autor, que
Jugando estaba Gaiferos en su tablero real, con los dados en la mano, que los quería tirar. -¡Para eso sois, Gaiferos, para los dados jugar y no coger el caballo e ir Melisendra a buscar! -Siete años la he buscado, no la he podido encontrar, cuatro por la morería y tres por la cristiandad. -Dicen que estaba en Sansueña, en Sansueña esa ciudad, si pronto no la rescatas, mora te la harán tornar.- Él se fuera paso a paso a casa de don Roldán: -Un favor te pido, tío, no me lo quieras negar: tus armas y tu caballo para mi esposa buscar. -Tengo hecho juramento sobre un libro misal mis armas y mi caballo a nadie los vaya a dar, los tengo bien avezados y los vas a avezar mal.- Bajara la vista al s
El rey tenía tres hijos, todos tres los maldecía: Uno se le volvió perro, que en cadenas lo tenía; otro se le volvió moro, moro de la morería, y el otro se volvió ciervo, ciervo que al monte se iría. -No me pesaba del perro, sino el alma que perdía; ni me pesaba del moro, sino en la ley que vivía, que come la carne en viernes y bebe del agua fría. De quien me pesa es del ciervo, que por los montes corría comiendo manos de hombre, que otra cosa no comía.- A la puerta de la iglesia a pregonar un día que al que le trajese el ciervo mil ducados le daría y a la infanta coronada, con ella le casaría. Salen duques, salen condes, y el ciervo no parecía. Baltasar se alabó entre las damas un día que &e
Caminaba don Rodrigo a solas, sin compañía; el caballo, de cansado, con el peso no podía. Camina descaminado, que el camino no sabía. Subiose a una alta torre, donde sol ni luna veía; vio pasar moros armados, con tamaña gritería; vio pasar sus caballeros, con tamaña cobardía. -Pobre de mí, desgraciado, que reinos ya no tenía; si ayer tenía vasallos, hoy ninguno poseía; si ayer tenía corona, hoy sin ella me veía.- Se metiera en una cueva, donde una culebra había; se metiera en una cueva, mil penitencias hacía. Campanas de sí tocaban, velas de sí se encendían; es el alma del buen rey que para el cielo camina
En la bitácora amiga "Obras de Diego Catalán": "Esta edición se lleva a cabo por un grupo de ciudadanos partidarios de la cultura libre, sin canon, ni canonjías, ni derechos de autor, que trabajan sin ánimo de lucro, secundando este proyecto iniciado por Diego Catalán. Los libros son publicados bajo licencia creative commons (permiso de copia y reproducción libre y gratuita, siempre y cuando se reconozca la autoría, y no se haga con fines comerciales)" Sobre "La épica española. Nueva documentación y nueva evaluación", del año 2001, Diego Catalán explicaba en el Post scriptum:
"En este libro he pretendido poner en manos del curioso lector, al que supongo cierta cultura y una imprescindible agudeza natural y no que sea especialista en la materia (lo cual no garantiza que posea esas tres cualidades exigid
Esta noche soñé un sueño muy contrario al alma mía, soñé que tenía en mis brazos la prenda que más quería y era la Muerte que estaba haciéndome compañía: -¿Por dónde has entrado, amor, amor mío y vida mía? -Soy la Muerte, Enamorado, que Dios del cielo me envía. -Por Dios te ruego, la Muerte, por Dios y Santa María, que me dejes otra noche, que me dejes otro día, que me quiero confesar, enmendarme de esta vida.- Aún no era bien de noche y el galán a rondar iba: -¡Ábreme la puerta, blanca, ábreme la puerta, niña! -¡Cómo quieres que te la abra, si yo abrirla no podía: mi padre se está acostando, mi madre que no dormía, mis hermanito
13 POR LA RIBERA DEL TURIA LLANTO DEL PASTOR ENAMORADO
Por aquel lirón arriba lindo pastor va llorando, con el agua de sus ojos el gabán lleva mojado. -Buscaréis, ovejas mías, pastor más aventurado, que os lleve a la fuente fría y os carée con su cayado. Adiós, adiós, compa&ntil
Cercada está Santa Fe --de un fino lienzo encerado, ricas tiendas la rodean --de terciopelo y brocado. En la más chiquita de ellas --está Cristo figurado; en la cabeza de Cristo --un rubí, de oro esmaltado, si bien le apreciáis, señor, --vale más que tu reinado. A las doce horas del día, --un moro se ha señalado, sobre un caballo negro, --de muchas marcas marcado; caballo tan poderoso --no se ha visto entre cristianos: la boca t
Víspera de Santos Reyes, --segunda fiesta del año, cuando el hijo del rey moro --al rey le pide aguinaldo. -No le pido oro ni plata --ni tampoco su reinado, pídole cuatro mil hombres --que salgan conmigo al campo.- Si cuatro mil le ha pedido, --cinco mil le ha mandado. Por los campos de Jaén --van los moros peleando; tierra por donde ellos iban --todo quedaba arrasado; no dejan cabra ni oveja --ni pastor con su
Hoy es víspera de Reyes --la primer fiesta del año, cuando damas y doncellas --al rey piden aguinaldo, unas le pedían seda, --otras el fino brocado, a no ser doña María, --tras la puerta se ha quedado. -¿Tú qué pides, ay, María, --tú qué pides de aguinaldo? -El aguinaldo que pido --sé que no será otorgado. -Sí será, María Padilla, --aunque pierda mi reinado. -Yo no quiero oro ni plata, --ni tampoco tu reinado, vengo a pedir la cabeza --del Maestre de Santiag
Lloran condes, lloran duques, --lloraba la frailecía, también llora el Padre Santo --por el Conde de la Oliva, siete días con sus noches --que el Conde no parecía. Un pregón pregonó el rey, --un pregón, que así decía: “Todo el que al Conde hallare --medio reino le daría. Al que lo hallare muerto, --las cien doblas le daría; al que le hallare vivo, --a oro le pesaría”. Ahí se acercó un pescador
Velo, velo viene el moro, --ya viene por la calzada, mirando iba a Valencia --como está tan bien cercada: -¡Oh Valencia, oh Valencia, --de fuego fueras quemada, primero fuiste de moros --que de cristianos ganada! Cuando tú eras de moros, --eras de plata labrada, ahora que eres de cristianos --ni de piedra mal tallada. Si mi espada no se quiebra --y el caballo no me falla, antes que venga la noche --a moros serás tornada y a ese perro de Ruy Cid --lo arrastraré por la barba. Su mujer Jimena Gómez --ser&aac
Salió Roldán a cazar --una nochecita oscura, de podencos y lebreles --lleva cercada la mula, halcón lleva en la su mano, --halcón de la primer pluma. Se levantó viento largo, --con un agua muy menuda y fue a ampararse a una torre, --por no mojarse la pluma. Allí estaba el conde Urgel, --aquel de las fuerzas muchas; está cantando un romance, --que Roldán muy bien escucha, diciendo iba diciendo:
Tan alta iba la luna --como el sol al mediodía, cuando el manto de Espinelo --bordaban en Berbería. Le cortaron siete moras --siete cristianas cautivas; siete damas hilar seda --por coser la empedrería. Tardose en hacer el manto --siete semanas y un día, acabaran de labrarle --día de Pascua Florida. No bien le vino a estrenar, --para la Corte se iría; envidióselo la reina --
Mes de Mayo, mes de Mayo, --mes de muy fuertes calores, ----(¡Vitor vitanda!, --------vitanda vitor!) cuando los toros son bravos, --los caballos corredores cuando los trigos encañan, --los linos están en flores; ----(¡Vitor vitanda!) las damas andan en g
A cazar va el caballero, --a cazar, como solía, los perros lleva cansados --y el halcón perdido había. ¿Dónde le cogió la noche?, --en una oscura montiña, donde cae la nieve a copos, --y el agua menuda y fina, donde canta la leona --y el león le respondía, donde no hay hombre del mundo, --ni criatura nacida. Arrimárase a un roble, --alto era a la maravilla; el tronco tenía de oro, --las ramas de plata
De Francia partió la niña, --de Francia, la bien guarnida, fuérase para París, --do padre y madre tenía. Se arrimara a un castillo, --por esperar compañía; vio venir un caballero, --vestido a la galanía. -Por tu vida, el caballero, --llévame en tu compañía. -¿A dónde va, la señora? ---A París llevo la guía.- La cogió por la cintura --y la subiera a la silla. Caminaron siete leguas --y n
__El Romancero del siglo XX no sólo hereda la tradición baladística que halló acogida entre los impresores de romances del siglo XVI , sino que fue despreciada entonces, pero nunca dejó de cantarse. Un buen ejemplo de las limitaciones en el gusto de los eruditos del Siglo de Oro es este romance, que sobrevive en formas muy varias y que ejemplifico con tres textos. __En la mitad sur de España (Andalucía, Murcia, Extremadura, Sur de Salamanca y de Ávila, La Mancha) se canta, en versos de 6 + 6 constituyendo pareados de asonancia cambiante, sin apenas variaciones textuales, así:
Ya viene don Pedro __de la guerra herido, que corre, que vuela
__El Romancero que nos legaron los impresores del siglo XVI, tanto el que ellos llamaron "viejo" como el que crearon los poetas del Siglo de Oro, ha seguido siendo apreciado literariamente por los lectores desde que los románticos ingleses y alemanes lo recuperaron como una de las creaciones literarias españolas de valor universal. Cualquiera puede hoy acceder a sus textos en buenas ediciones. __No ocurre así con el Romancero llegado, de generación en generación, al siglo XX por transmisión oral. La lenta y caótica recolección de sus múltiple
Es norma de Gatopardo, si alguien se pone a tiro, sea plebe, sea duunviro, que no se escape sin dardo. Si la víctima en cuestión es melifluo y sin humor, y persiste en el error, va derecho al paredón. Si es honesto ciudadano, observador de la ley y santurrón como buey, le colgamos un campano. Si mujer y sufridora, y nos cuenta su diario, que alegre su antifonario y se haga acosadora. Si tiene cierto interés por mostrar carné y nombre, que luego no se asombre si recibe algún revés. Bienvenidos los goliardos, golfos, rebeldes y bordes, mentes inmisericordes, por apellido: Bastardos Y que no nos den la lata ni meapilas ni legales: somos los Irregulares, somos gente de Zapata.