Un soneto me manda hacer Violante, que en mi vida me he visto en tanto aprieto; catorce versos dicen que es soneto, burla burlando van los tres delante.
Yo pensé que no hallara consonante y estoy a la mitad de otro cuarteto, mas si me veo en el primer terceto, no hay cosa en los cuartetos que me espante.
Por el primer terceto voy entrando, y parece que entré con pie derecho pues fin con este verso le voy dando.
Ya estoy en el segundo y aun sospecho que voy los trece versos acabando: contad si son catorce y está hecho.
Lope de Vega
RESPUESTA DE DOÑA VIOLANTE A LOPE DE VEGA
No me eches tú, Lopillo, tanto morro, no creas que me cumples mi deseo hilvanando un soneto, pues bien veo que hoy la pluma la llevas en el gorro.
No pienses que, con verte, yo me corro, o que estimo un soneto
No me mueve, ¡ay, Dios!, para ofenderte el rostro que te tienes merecido, ni el presumir de lo que nunca has sido, falto de títulos que puedan defenderte.
Muéveme, sí, el hecho de saberte digno de que te llamen malnacido, pues, a fuerza de ser un resentido, tu pluma lo que toca lo pervierte.
Calla, César, que puede serte caro, si insistes tú en ir de hijo de puta, pues en tu albarda pesa el equipaje.
Ya que eres en Historia tan ignaro, deja el pasado en paz, cambia de ruta, dédicate a los toros... o al encaje.
Tus cuentos, gata, son una novela de tu proteico ser, trozos de vida, simulas que la pasas distraída y águila eres que en el aire vuela. . Descubres todo lo que el mundo cela y aunque yo te quisiera por querida, en esta ingenua edad tan desvalida, mejor será tenerte por abuela. . Cada relato tuyo es epigrama: sentencioso, muy breve, pero agudo, y con una moral que nos reclama, . pues quema siempre como interna llama, incitando a gritar al que esta mudo, y obliga a despreciar a quien nunca ama.
Yo me estando en la mi cama, ..tres horas antes del día, soñé que alguien se acercaba .. a la cabecera mía, pensé que venía a verme .. aquella que más quería. Eché mano hacia la puerta .. a donde una luz había, y sólo viera un mosquito .. cerca de la cama mía. -Por Dios te ruego, el mosquito, .. por Dios y Santa María, que me dejes tú dormir .. hasta que amanezca el día. -Sólo te puedo dejar .. media hora no cumplida.- Ya me arrebocé en la sábana, .. tapé la cabeza mía; la sábana era de holanda, .. que en el agua no se vía, de la lanza del mosquito .. ella no me protegía. No pasó la media hora, ..... (... clicad aquí para continuar leyendo)
(Marco Antonio se dirige al pueblo romano congregado en el Foro, llevando en brazos el cadáver de César, apuñalado por los libertadores, encabezados por Casio y Bruto. Los ciudadanos rugen de alegría por la muerte del tirano y abuchean a Marco Antonio, el mejor amigo de Julio César)
Antonio: Amigos, romanos, compatriotas, escuchadme: he venido a enterrar a César, no a ensalzarlo. El mal que hacen los hombres les sobrevive; el bien suele quedar sepultado con sus huesos. Que así ocurra con César Bruto os ha dicho que César era ambicioso: si lo fue, era la suya una falta grave,y gravemente la ha pagado. Por la benevolencia de Bruto y de los demás, pues Bruto es un hombre de honor, como lo son todos, he venido a hablar en el funeral de César. Fue mi amigo, fiel y justo conmigo; pero Bruto dice que era ambicioso. Bruto es un hombre honorable. Trajo a Roma muchos prisioneros de guerra, cuyos rescates llenaron el tesoro público. ¿Puede verse en esto la ambición de César? Cuando el pobre lloró, César lo consoló. La ambición suele estar hecha de una aleación más dur
A mediados del siglo XIII, las mujeres con recursos económicos contaban con la posibilidad de llevar una vida más independiente y placentera que la que les podía ofrecer el contrato matrimonial. Y esa posibilidad era formar parte de una comunidad de monjas dominicas emplazada en los arrabales de una ciudad. No sonrían escépticamente y sigan leyendo. Ello explica por qué doña Elvira Rodríguez convenció a su marido de que le dejara libre para fundar, junto con su hermana doña Jimena y doce novicias, el convento dominico de las Dueñas de Zamora, pagando una buena suma al obispo zamorano don Suero. Las “dueñas” de este convento dominico establecieron pronto estrecha relación con sus compañeros los dominicos de la ciudad que acudían (en principio) a predicar al convento femenino. Paralelamente a un famoso pleito que se entablo entre el obispo y las monjas más estrechas, se desarrolló una correspondencia entre los dominicos y las monjas más mundanas, en la que se detallaban las prácticas eróticas permitidas entre frailes y monjas para guardarse del peligro de la pre&nti
No está comprobado histórica ni documentalmente que Galileo dijera estas famosas palabras después de verse obligado, bajo amenaza de tortura, a humillarse y a retractarse de sus teorías sobre la estructura del sistema solar: “Me hinco de rodillas ante los venerables inquisidores, y, puesta la mano sobre los Santos Evangelios, afirmo que creo y creeré en el futuro todo cuanto la Iglesia reconoce y enseña como verdadero. Me fue ordenado no creer ni enseñar la falsa teoría del movimiento de la Tierra y de la inmovilidad del Sol, por ser contraria a las Sagradas Escrituras. A pesar de ello he escrito un libro en el cual expongo esta teoría maldita. Reniego de tal herejía, así como de todos los restantes errores y de toda opinión que vaya contra las enseñanzas de la Iglesia. Y dondequiera que descubra o sospeche la existencia de una herejía, lo denunciaré inmediatamente a la Santa Inquisición”. En esos momentos, Galileo era ya un anciano enfermo y casi ciego (las largas horas observando el sol habían dañado irreparablemente su retina). Puede que añadiera, al salir de aquel acto de “solemne”